Bruce Barnett, criador

julio 2008, No. 131
Por Rodolfo J. Guerrero Z.

– Estamos en Nauvoo, Alabama y quiero agradecer al Sr. Bruce Barnett su tiempo, su hospitalidad y disposición para realizar esta entrevista. ¿Cuántos años tiene usted dedicándose a los gallos, cómo empezó?
– “Me inicie en 1972, y empecé con gallos “kikiriquís”. Pero en realidad, mi gusto por las aves comenzó mucho antes. Unos amigos y yo teníamos “kikiriquís”; nos reuníamos todos los días en mi casa, para toparlos; competíamos entre nosotros, pero teníamos un amigo que era dueño de un gallo mitad “kikiriquí” y mitad fino. Entonces no entendía porqué él nos ganaba siempre; yo le pedía que me dejara cargar a su gallo, pero él nunca me dejaba… Después me fui a California, a terminar la escuela, y ahí conocí al Sr. Sims, tío de un amigo, quien me invitó a asistir a mi primer derby, en Arizona, y desde entonces quise ser gallero. Tendría entonces unos 14 años. Luego terminé la escuela y me fui a trabajar a la empresa local de trenes, donde conocí a mi esposa. Recuerdo que me casé un sábado, en 1972, y el lunes siguiente me compré mi primer gallo; ese día invité a mis amigos y nos quedamos todo el día contemplando al gallo y a las gallinas. Desde entonces estoy en esto”.

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Bruce Barnett con uno de sus gallos. (fotos: RJGZ)

– ¿Cómo se inició como juez de arena?
– “Fui a jugar a un derby en 1974 ó 1975, y no me gustó ni cómo lo estaban llevando a cabo ni los jueces; entonces decidí que yo sería juez. Así fue como empecé”.

– ¿Dónde ha participado como juez?
– “Sólo fui juez local, nunca salí de aquí”.

Semental Sweater del Sr. Bruce Barnett, de Nauvoo, Alabama.(fotos: RJGZ)

– También fue por esa misma época cuando empezó el asunto de la caja, ¿no es así?
– “En 1979, conversaba con mis amigos; estábamos sentados, como ahora, mirando a los animales. Entonces ellos me preguntaron si mi hobbie resultaba rentable, si sacaba algo de dinero de los animales. Yo dije que sí, pero mi esposa decía que no. Así que puse 450 dólares en una caja; participé como juez, vendía huevo, animales y miel, para que no se me acabara el dinero y mi esposa no me corriera con todo y animales. Siete años después abrí la caja: había cinco mil dólares ahí. Entonces compré este lugar”.

– ¿Cómo obtuvo las primeras aves que le permitieron ver la crianza de manera más atractiva, más comercial; cuál es el origen de los primeros gallos que le generaron utilidades?
– “Empecé con Lacy Roundhead de George Wood, y patas verdes de MacLean Hatch”.

Semental Gilmore Hatch y gallinas del Sr. Bruce Barnett, de Nauvoo, Alabama, USA.

– ¿Trabajó para Carol NeSmith?
– “No. Yo le ayudaba a criar. Lo conocí cuando era juez; en ese tiempo Carol no tenía muchas aves, era un gallero pequeño; me pagaba cien dólares por gallo. Venía y escogía sus animales para llevarlos a jugar a los torneos locales. Luego de un año, nos asociamos; no teníamos muchos animales (cada uno tendría alrededor de 20 ó 30), pero generalmente ganábamos. En ese año no perdimos dinero; casi siempre regresábamos con más dinero del que habíamos llevado. Solamente nos fue muy mal una vez (creo que fue en Georgia); llevábamos gallos de 5, 4, 3 y 2 peleas ganadas, pero regresamos sin un solo triunfo”.

– ¿Cómo consiguió su Sweater?
– “Era del Sr. Roy Brady. Un amigo mío había conseguido animales de Sony Wear, quien a su vez obtuvo sus gallos de Brady.

Jerry Adkins, Bruce Barnett y Jason Campbell, socio de Jerry.

– ¿Roy Brady de Mississippi?
– “Él mismo. En 1989 empecé a criar esa familia de Sweater, con sangres de Roy Brady, y también le compré un par de gallos a Othes. Es decir, no directamente de Brady, sino de lo que habían traído Wear y Othes”.

– ¿Qué familias cría ahora, aparte de los Sweater?
– “Radio, Gilmore Hatch y Kelso”.

– ¿Qué origen tienen los Radio?
– “Una parte viene de Roy Brady y la otra es de Johnnie Jumper”.

Semental Kelso del Sr. Bruce Barnett, de Nauvoo, Alabama, USA.

– ¿Y los Kelso?
– “Tengo dos sangres de Kelso: la de Cardinal Club y la de Jumper, que proviene del Sr. Robbie White”.

– ¿Cuáles son las características que busca en un semental?
– “Me importa de dónde vienen, por eso pongo atención a las características de sus padres, abuelos o tíos; me interesa la genética, la manera como jugaron las generaciones anteriores; después veo sus características: ojos rojos, bonita pluma, y que topen lo mejor posible, que tengan estatura media”.

Gallo Sweater/Radio del Sr. Bruce Barnett.

– Y, ¿en el caso de las hembras?
– “Me fijo en que las gallinas no estén muy pesadas, ni muy altas ni muy chaparras, que tengan una estatura media. Tienes que escoger muy bien a las gallinas, porque si luego haces tus cruzas, los pollos pueden salir muy altos o muy chaparros”.

– ¿Qué método utiliza para criar, inbreeding o linebreeding?
– “Los dos. La raza que tengo ahora, con las siete gallinas y el gallo que te enseñé hace rato, fue resultado del linebreeding. Estoy haciendo mi sangre más abierta, para poder formar más familias a partir de una sola; por eso recurro al linebreeding, de ahí saco más animales porque tengo de dónde escoger para perfeccionar la sangre; todos son hijos del mismo gallo”.

Lotes de gallinas de Bruce Barnett, en jaulas donde los pollitos entran y salen, evitando peleas entre las gallinas.

– ¿Cuántos animales cría actualmente?
– “Este año voy a sacar como mil 500, unos 700 machos y las demás, hembras”.

– En el inbreeding, ¿cuántas veces recurre a la cruza de un animal?
– “A veces saco con la cruza de hija y padre, pero mi línea no se basa en eso, tengo una familia extensa, así que no necesito hacerlo; tengo de dónde escoger para realizar las cruzas”.

– En su experiencia, ¿cuántas veces consideras aparear al padre con la hija o la nieta?
– “Depende. Casi no lo hago, pero si lo haces, debes ser muy selectivo. El animal debe ser perfecto; mucha gente no entiende que también se debe seleccionar a la gallina, porque para hacer la cruza no sólo sirve que el gallo sea puro. Si no se preocupan también por la gallina, en vez de perfeccionar la sangre irán para atrás, la empeorarán”.

Semental Radio, de Bruce Barnett, de Nauvoo, Alabama, USA.

– Entonces, ¿es preciso ser aun más selectivo cuando se usa este método?
– “Así es. Mucha gente lo practica aunque el gallo tenga defectos, y en vez de perfeccionar su sangre, la contaminan. Por eso no me gusta utilizarlo; por eso tengo una familia muy extensa, para no tener que recurrir al inbreeding”.

– ¿Qué es lo que recomienda para mantener la sangre o la familia?
– “Si me pidieran un gallo para conservar la sangre, le mandaría un gallo marcado. Con ése, formarás más familias. Debes tomar al gallo y cruzarlo con una gallina (a la que llamaremos A). En otra jaula, debes cruzarlo con otra (B), y ahí ya tienes dos sangres, con base en apareamientos individuales. Y en un momento dado, alguna de las nietas puede aparearse con el abuelo (pero nunca cruzo nietos con la abuela). Esta cruza la realizo una sola vez. Entonces debes elegir la mejor; buscar gallinas y pollos perfectos, para mantener a tu familia con base en una selección rigurosa”.

– Cuando jugaba gallos, ¿usted los preparaba?
– “No. Carol era quien cuidaba los gallos, él era la mente del cuido. En Filipinas aprendió mucho, y después fue el que les enseñó a todos”.

Arriba: Pollón Gilmore Hatch. Abajo: Semental Kelso/Sweater y lote de gallinas, de Bruce Barnett. (fotos: RJGZ)

– ¿Ha estado en México?
– “Sí. Carol y yo fuimos a Uruapan, Michoacán, y nos quedamos ahí una semana, a principios de los años noventa”.

– ¿Cuál es la diferencia entre un gallo que va a jugar a Filipinas y otro que va a jugar a México?
– “Es lo mismo. Lo importante es que se trate de un buen gallo. Si el gallo es bueno, puede jugar en cualquier parte, con cualquier arma, ya sea navaja filipina o de pulgada. Por eso tienes que criar gallos similares, casi idénticos, que tengan buen corte”.

– ¿Cuál es su prioridad: el corte, la clase, o la estampa del animal?
– “Deben tener todo: corte, estampa y clase”.

– Pero, ¿si tuviera que elegir…?
– “El corte. Eso es lo principal en un animal”.

– Si fuera a jugar a México, ¿cuál sería el tipo de ave que le parecería más adecuada para tener éxito?
– “Una cruza de Sweater con Kelso o Hatch”.

– ¿En qué proporción?
– “Tiene que ser mitad Sweater y mitad Hatch”.

– El alimento que les proporciona, ¿es comercial o usted lo prepara?
– “Yo lo mezclo”.

– ¿Qué contiene su mezcla?
– “50 por ciento pellet, hojuela de avena, trigo, maíz quebrado, semilla de girasol y comida para perro, cachorro, pues tiene un alto contenido en proteína; a eso le pongo una vitamina líquida”.

– ¿Cuál es la proporción de estos ingredientes?
– “Mezclo 50 por ciento de pellet, y la otra mitad la elaboro con un tercio de maíz quebrado y dos tercios de una mezcla que contiene: trigo, hojuela de avena, semilla de girasol y comida para perro”.

– ¿Cuál es el porcentaje de proteína que contiene esta mezcla?
– “Un aproximado de 20 por ciento”.

Lotes de kikirikis, del Sr. Barnett.

– Supongo que para los pollitos utiliza un alimento comercial…
– “Empiezo con el polvo esencial y después mezclo churro quebrado (pellet), dos bolsas de pellet por una de polvo, pero es comercial”.

– ¿Por cuánto tiempo administra este alimento?
– “Hasta las 4 ó 5 semanas. Luego preparo una mezcla de este polvo con el alimento que expliqué antes, el que le doy a los grandes, para que se beneficien con la vitamina liquida. Eso se los doy por la mañana; al medio día, les doy el polvo con la mezcla del pellet quebrado, y por la tarde vuelvo a darles la misma mezcla de la mañana”.

– ¿Cuántas veces al día alimenta a sus aves, una vez que ya están enjauladas?
– “Una vez en la mañana, un promedio de 4 onzas (113 grs.). Sólo los alimento a las 7 de la mañana y ya”.

– Recordaba lo que mencionó antes, sobre elegir al gallo y la gallina más perfectos, para formar una familia. Sin embargo, a veces ni siquiera eso garantiza la calidad de los pollos…
– “Así es. El hecho de escoger al gallo o gallina más fina no significa que éstos vayan a darte los gallos que esperabas. Eso depende, en realidad, de los resultados de la primera cruza”.

– ¿Y si esa cruza no funciona?
– “No necesariamente debes deshacerte una sangre. Si el gallo no es lo que esperabas, lo que yo hago es cruzar a las hijas con otros gallos, con otra familia, y esperar los resultados. A veces salen muy buenos. Lo primero es la paciencia. Algunos servirán y otros no, pero la sangre sigue ahí. A veces es preferible cruzar a los animales con otras familias, y no entre ellos mismos.”

– Es decir, debemos ser muy objetivos y no precipitarnos al tomar decisiones, sino esperar los resultados y decidir a partir de eso si debemos cruzar con alguna otra familia para tener buenos resultados. Por otra parte, ¿cuál es la mayor virtud que, a su juicio, debe tener un criador de animales?
– “El amor al animal; además, debe tener la visión del animal que quiere; debe saber lo que realmente quiere obtener y trabajar para criar eso que ha soñado”.

Lotes de kikirikis, del Sr. Barnett.

– ¿Plasma sus ideas en papel, escribe lo que piensa?
– “No, todo lo tengo en la mente. Un criador debe tener siempre en la mente cuál es el gallo que desea sacar, porque muchos criadores nada más sacan para vender. Mucha gente cree que si recurren a criadores famosos, a mí, a Carol… espera lo mejor. Pero alcanzar lo que uno quiere toma mucho tiempo, no es algo instantáneo. Además, un año que fue malo este año, no será mejor el año que viene… los gallos no se “vuelven” buenos; no funcionan así las cosas. Tienes que trabajar para ello, pero muchos no lo hacen. Yo puedo darles lo mejor que tengo, pero así no se trabaja. Lo que uno debe hacer es ser muy selectivo, encontrar las aves que queremos, trabajar duro, vencer las dificultades, las enfermedades, alimentarlos adecuadamente desde pollitos. Si no cuidamos eso, a la hora de jugar no servirán. Sin embargo, no son los animales, sino el que los crió, las condiciones en que se criaron, el espacio donde los tuvo, el clima, la falta de atención, el agua; todo eso influye para que la salud sea la adecuada. He enviado animales a Los Ángeles, California, pero mientras yo los crío aquí, con buen espacio, en áreas verdes, allá los tienen encerrados en cajas estrechas, en malas condiciones… y después dicen que los pollos no sirven.”

– Además, un criador debe poseer una sensibilidad especial para tratar a los animales, para escogerlos…
– “Mucha gente viene aquí y escoge a sus animales, pero no les dan buenos resultados; hay otras veces que los escojo yo, y les salen muy buenos, pero yo no puedo asegurarles nada; no puedo garantizarles que les saldrán buenos. El hecho de que yo los escoja no es garantía de ello”.

– Sin embargo, en México tenemos un dicho que reza: “La pólvora alemana no arde en manos de… torpes”…
– “Mucha gente tiene animales buenos, pero no sabe criarlos; les dan drogas, testosterona, equipos, etc., pero (según mi propia experiencia), si les dan todo lo que encuentran, a menos que sean vitaminas, en vez de ser bueno para el animal, será peor. Lo mejor es criarlos de modo natural. Si tienes animales buenos, debes criarlos bien desde pollitos, ponerles atención, cuidarlos bien; no se trata de atenderlos sólo cuando ya están grandes y los quieras jugar, pues entonces será demasiado tarde”.

– Hay un concepto que debo enfatizar y que, con frecuencia dejamos de lado. Se trata del hecho de que no todos tenemos las mismas habilidades. Si todos pudiéramos ser corredores de autos, ¿quien estaría de público?…
– “Así es. Aunque, siempre lo digo, contrariamente a lo que muchos piensan, yo no sé todo acerca de la crianza de gallos, no lo sé. Sé lo que quiero, lo que me ha funcionado y crío a mis aves con base en ello. Todos tenemos un talento… Lo importante es saber lo que uno quiere y porqué lo quiere. Por ejemplo, en esta región tenemos cardenales, pájaros rojos de los que también hay en California, y mi hermano me ha propuesto que agarremos una familia de hermanos y hermanas, y que podemos cruzarlos y cruzarlos hasta que quede una sola sangre y salgan iguales. Pero yo le digo que no podemos hacer eso, que los animales no tienen porqué ser iguales”.

– En efecto, en algunas especies puede lograrse cierta uniformidad y la sangre no se deteriora. Eso pasaba, por ejemplo, con las manadas de caballos salvajes, en la época de los pieles rojas. Un semental podía durar muchos años: era el padre, el tío, el abuelo, el bisabuelo… y la sangre no se deterioraba ni los animales se hacían más pequeños o débiles. Las cualidades perduraban.
– “Se puede lograr eso con los animales. Pero la gente se desespera luego de cinco, de seis años de trabajo, y empieza a decir que no sirven para nada, dejando a los animales en un rincón. Se necesita mucha paciencia, mucha dedicación para criar animales de excelencia. Para tener buenos gallos, se requieren años de estar sacando pollos y ver los resultados. Es decir, se ha intentado, pero luego de un tiempo, se detiene el proceso, la gente se desespera”.

– Creo que también intervienen las condiciones en que se crían los gallos. No es lo mismo que un gallo ande suelto en un espacio bardado, un acre por ejemplo, a tenerlo en una caja de un par de metros cuadrados. Quizá lo que necesiten los gallos, en ese caso, es contar con espacio suficiente.
– “Puede ser eso también… un gallo criado suelto será mejor que el que esté encerrado en una jaula. Así puede perfeccionarse una familia. Por otra parte, siempre son los más fuertes los que sobreviven, los que se quedan, los más débiles se mueren. Por eso tenemos que volver a la naturaleza.”

Javier “Junior” Flores, Bruce e Ing. Rodolfo J. Guerrero.

– De alguna manera, es como si criara a un niño dentro de este cuarto y a otro lo criara afuera, ¿quién de los dos se desarrollaría mejor?
– “Por supuesto. El de afuera, por razonas obvias. Aun si tienes los mejores gallos del mundo, si se los vendes a una persona torpe, que cree que es bueno llenarlos de drogas, equipos, etc., en el 90 por ciento de los casos, estas personas sólo consiguen dañar a los animales, matarlos… y luego le echan la culpa a uno. Para ser competitivo, se requiere paciencia y mucho trabajo, no nada más un año, sino siempre.”

– Es decir, no sólo se trata de tener buenas sangres, buenos animales, sino también de tener las habilidades necesarias para criarlas.
– Como alguien dijo, se trata de “tener verdadero amor por los gallos”, de cuidarlos, atenderlos, no administrarles drogas. Si una persona los cuida bien, si una persona ama lo que hace, puede ser capaz de sacar buenos animales incluso de una gallera de la que no sale nada… podría sacar animales tan buenos como éstos, o incluso mejores que los míos, porque esa persona tendrá dedicación y paciencia. Hay quienes se creen galleros por el simple hecho de comprarle gallos a cualquier criador, pero esto no funciona así. Por ejemplo, Carol no tenía gallos, y cuando iba con sus amigos a jugar los animales, y ganaban, cuando le preguntaba si ésos eran sus gallos, él respondía que no. No eran suyos, pero él los cuidaba, los preparaba. La gente debe tener el orgullo de ser gallero, como en México, que hay de galleros a galleros”.

– Por lo que he escuchado, los gallos le han dado muchas cosas positivas, pero ¿cuál es la mayor satisfacción que ha recibido de los gallos?
– “Primero, me gustan los animales y me gusta criarlos; los amo. He conocido a mucha gente por medio de los gallos, y también me ha ido muy bien en lo monetario. He sido muy feliz. Pero no sólo lo hago por dinero, me gusta criarlos. Salgo todas las mañanas a la misma hora y puedo estar con ellos, durante dos o tres horas, acariciándolas, revisándolas… es una experiencia muy relajante. Son parte de mi vida.”

– ¿Qué consejo le daría a una persona que empieza en los gallos?, ¿qué consejo consideraría de mayor valor para un principiante?
– “En primer lugar, debe estar seguro cuál es la sangre que le gusta, la que verdaderamente quiere tener. Si tiene pollos que en realidad no le gustan, no sacará nada de ellos. Le recomendaría que obtuviera de los mejores, de donde pueda, pueden ser Sweater, Hatch, Steward… los que sea, los que le gusten. Después deberá trabajar duro con ellos desde el principio, investigar, preguntar, asegurarse que tengan todo lo necesario, cuidarlos, mantenerlos lo más cerca de la naturaleza que sea posible. Ser siempre selectivo, cuidar su salud, su alimentación, pues eso es fundamental para poder tener buenos animales. Lo más importante es cuidar mucho la selección. Muchas personas crían sus animales desde pequeños, pero en la última etapa los descuidan y se viene todo abajo; también es preciso saber cuando el gallo está en su punto para pelear, y no meterlos al ruedo nada más porque sí, pues entonces sólo seríamos unos matagallos”.

– Estos gallos que menciona, los Steward, ¿de dónde proceden, cuáles son sus características?
– “Del padre de Gene Brown. Cortaban muy bien; a veces eran pintos, blancos por abajo, con la golilla blanca y patas amarillas”.

– Finalmente, quiero agradecer el tiempo que nos ha brindado y su excelente disposición. Además, quisiera agregar –en especial, para nuestros lectores de Pie de Cría, que no han tenido el placer de conocerlo– que me ha causado usted una magnifica impresión, porque estoy convencido de que la gente honesta siempre te ve de frente y en su actitud se refleja la honestidad con que se expresa.
– “Es que en esto no hay nada secreto. Sólo se trata de tener buenos animales y hacer por ellos todo lo mejor que uno pueda.”

– Gracias nuevamente y también apreciamos la contribución, el apoyo y la amistad de Javier “Junior” Flores, quien nos auxilió en la realización de esta entrevista.

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La crianza, pasión compartida. Ronnie y Mónica Amacker

junio 2011, No. 160

Rodolfo J. Guerrero Zúñiga

–Me encuentro en Carriere, Mississipi, en casa de una pareja de criadores a los que, primero, quiero agradecerles por recibirnos en y concedernos un poco de su tiempo para compartirlo: los Señores Ronnie y Mónica Amacker. Quisiera empezar por preguntarles ¿cuántos años tienen en el mundo de los gallos, Ronnie?
–En 1975 empecé a competir en derbis, propiamente, pero en el mundo de los gallos he estado casi toda mi vida.

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Ronnie y Mónica Amacker. (foto: RJGZ)

–¿Con qué familias empezó?
–Empecé con Round Head y Hatch, creí que eran los mejores hasta que encontré los Kelsos. Cuando tomé a los Kelsos, me deshice de los demás.

–Pero ahora tiene muchos Giros…
–Los Giros me hicieron quererlos. Yo competía contra ellos y eran los únicos que no me gustaba jugar.

–¿Y de donde provienen ellos?
–Los tomé de diferentes personas, pero vienen de la misma base. La primera vez que los tuve no podía competir con ellos, así que creo que los mejoré. Ahora hemos ganado muchos Derbis con ellos.

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Panorámica de las instalaciones de Ronnie y Mónica Amacker.

¿Ustedes dos preparan sus gallos cuando participan?
Ronnie: Justo ahora me ayuda mi primo, hace mucho del trabajo. La última semana yo los agarro para apuntarlos.
Mónica: Algunas veces, cuando hemos tenido galleras separadas, nos repartimos los gallos para ir a diferentes lugares, seleccionando los mejores.

–¿Qué trabajo hace esa última semana de punteo?
–A cada gallo trato de verlo individualmente, tomando en cuenta cuál es la cantidad de alimento adecuada para cada uno, viendo cuánto alimento son capaces de digerir, con qué cantidad están mejor. Así los llevo hasta el tercer día, bajándolos gradualmente.

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Amacker Grey, de la cría de Ronnie y Mónica Amacker, en Carriere, MS. (fotos: RJGZ)

–¿Con qué arma le gusta jugar más?
–La americana, el Gaff, porque con ella uso a los gallos más tiempo, más veces. Me gusta la pulgada mexicana, pueden pelear igual de bien, pero recuerdo por ejemplo la última vez que gané un derby… sólo pude pelear con 1 de ellos nuevamente, a los demás los tuve que sacrificar aún cuando ganaron. Soy muy apegado a mis gallos, me importan, me gustan, odio tener que matarlos.

–Y se aprecia mejor la casta con la Gaff…
–Correcto, es cierto.

–¿Tiene alguna forma de probar a sus gallos previo a pelear?
–Yo trato de ver si el gallo quiere pelear, no sólo si lo hará. Porque no es lo mismo, algunos van a pelear si los empujas, pero no quieren hacerlo.

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Kelso, de la cría de Ronnie y Mónica Amacker, en Carriere, MS.

–¿Cuando selecciona a sus aves de reproducción, cuáles son las características que busca?
Ronnie: A todos mis gallos los topo antes de seleccionarlos, con excepción de los Blue Face. Veo su temperamento, porque no criamos gallos malos, enojados. Veo que tenga buena conformación física, buenos ojos y me fijo mucho en la forma de pararse, de engallarse, que tenga las patas firmes, en buen lugar cuando lo hace.
Mónica: Para las gallinas, usamos a los hermanos como parámetro.
Ronnie: Usamos el mismo sistema, pero si los hermanos no son buenos gallos, no criamos a sus hermanas.

–¿Por qué a excepción de los Blue Faces?
Ronnie: Porque no tienen suficiente habilidad para ganar una batalla contra un “pure”.
Mónica: Pero los estamos trabajando para cambiar eso.

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Kelso, de la cría de Ronnie y Mónica Amacker, en Carriere, MS.

–¿Cuáles son las características que han ido modificando en los Giros para hacerlos más competitivos?
Ronnie: Mayor habilidad, más estabilidad. Al principio eran un poco tontos, porque quizá empezaban la pelea, pero después del primer encontrón se rendían y se dejaban pegar el resto del tiempo, ya sin presionar en esa pelea. Lo que hice fue ir seleccionando los mejores.
Mónica: Algunas personas cometen un error en la crianza: crían tres gallos y agarran al mejor de ellos para continuar. Nosotros pensamos que era mejor criar a 20 y entonces agarrar a los mejores de entre ellos. Si tienes un número muy corto, quizá no estás seleccionando tan bien.

–Por ejemplo, si tienen 3 gallos, 1 jugó muy bien y los otros dos son sanos y cumplen con las características, aunque no hayan peleado… ¿Cuál prefieren, el que ya está probado, aunque lastimado? ¿O los que están sanos, enteros, pero sin pelea?
–Depende, porque no es sólo que gane, sino cómo gana. Escojo de varias formas, escojo a los que ganan rápido, como puedo escoger a los que ganan difícil, el asunto es que aquellos que ganaron rápido aún deben ser probados de alguna otra forma, porque puede ser engañosa esa victoria.

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Amacker Grey, de la cría de Ronnie y Mónica Amacker, en Carriere, MS.

–¿Considera que un animal herido ya no va a dar el 100%?
–Bueno, no lo usamos para crianza si no se recupera completamente… alguna vez tuve que sacrificar a un Blue Face que me parecía muy bueno porque ganó pero resultó muy herido y nunca más se recuperó. Era el mejor Blue Face que haya tenido, pero no pudo recuperarse y tuve que sacrificarlo.
No creo que existan traumas creados que se pasen a sus hijos. Si se pone completamente sano, pasará esta característica o capacidad a sus hijos. Lo mismo pasa con la edad, si un gallo es muy viejo, no producirá descendencia realmente sana.

–¿Cuáles son las características que le gusta perpetuar en la crianza y las que prefiere desechar?
Mónica: ¡Que ganen! (Risas)
Ronnie: Mi prioridad es ver la casta, la forma en la que pueden desarrollarse en el juego, comprender y asimilar el mundo mismo de la pelea. La segunda es que sean cortadores, si juegan muy bien pero no saben cortar, no ganarán nunca. La tercera sería claro, habilidad. Y esto terminaría con poder, fuerza. Me gusta que un gallo continúe aunque se rompa una pierna, que tenga la determinación para hacerlo.
Tratamos de mantener gallos de dos sangres, pero algunas veces hacemos cruzas para 1/2 de sangre, o incluso hasta tercios, pero realmente trato de que sean sólo mitades, 1/2 sangre de uno y 1/2 de otro.

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Kelso, de la cría de Ronnie y Mónica Amacker, en Carriere, MS.

–¿Quién tiene la última palabra cuando se trata de seleccionar? ¿O participan los dos?
Ronnie: Bueno, yo tengo la última palabra, pero cuando seleccionamos a las aves para jugar, Mónica y mi primo están siempre presentes. Si algún gallo no le gusta a uno de los tres, no lo jugamos –a menos que realmente me guste a mí-.
Mónica: Pero realmente sería raro que pasara…
Ronnie: Creo que tengo un buen ojo para seleccionar, pero Mónica y mi primo tiene también muy buen ojo. Más allá de complicar la decisión, uso la opinión de Mónica para aclararme cuando no estoy seguro entre dos animales, por ejemplo.

–Vemos que ahora tienen una nueva familia de Sweater…
–No son realmente nuevos, los tenemos de hace unos 5 o 6 años. Un amigo mío, de Carolina del Norte, que originalmente era un cliente, me mandó unos Sweater. Yo pensé que los criaría un poco, sólo para ver cómo eran, pero jugamos algunos Derbis y vimos que eran realmente buenos gallos.
Realmente aquí no criamos gallos para venderlos como tal. Yo los crío para usarlos, para mí. No estamos en el negocio para criar gallos que se puedan vender, estamos para pelear gallos. Me importan mis gallos, no vendo los que más me gustan, esos son para mí. Lo puedo dejar muy claro: cuando hablamos de mis gallos, si a mí me gusta uno, a ti te gusta el mismo ¿quién crees que se quedará con él? (Risas)

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Kelso, de la cría de Ronnie y Mónica Amacker, en Carriere, MS.

–¿Cuál es la alimentación que ustedes prefieren? ¿La preparan? ¿Tienen una marca comercial?
–Yo la preparo, nunca he encontrado una marca que me guste completamente, ninguna que ya sea embolsada. Claro que me encantaría encontrarla, me facilitaría las cosas, pero aún no, así que la preparo yo. Para mí es la calidad de alimento lo que importa. La cantidad de proteína creo que es suficiente con 15%, pero en la cuida suelo elevarlo, a 20% quizá.

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Blue Face, de la cría de Ronnie y Mónica Amacker, en Carriere, MS.

–Independientemente del dinero… ¿qué es lo más valioso que los gallos les han dejado, como pareja, como galleros?
–De hecho a mí no me importa el dinero. A mí me divierte esto. Creo que es más importante el orgullo que te da ser un buen competidor. Cuando llego a casa, después de una gran pelea en donde ganamos 14 o 15 mil dólares, y un buen gallo resultó con una pierna rota, lo que importa, lo que no me dejará dormir esa noche, seguramente será ese gallo lastimado.

–¿Cómo ve el futuro de la gallística en E.U.
Mónica: Condenado…
Ronnie: No tengo una perspectiva optimista. Ya nunca mejorará aquí. Espero que podamos desacelerar el deterioro, pero nunca volveremos a lo que era antes, eso es definitivo. Creo que ya sólo espero que no empeore… sé que lo hará algún día, pero espero que no sea pronto.

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Kelso, de la cría de Ronnie y Mónica Amacker, en Carriere, MS.

–¿Qué acciones se podrían tomar para modificar esta situación legal en E.U.A.?
–No veo nada. Nada que se pueda hacer ya, nadie que pueda. He aprendido, a través de los años, que no puedes explicar realmente lo que es una pelea de gallos a alguien mientras no la vea. No puedes cambiar su forma de pensar, pero el problema es que no pueden entender la naturaleza misma, no puedes hacerles ver que el gallo realmente quiere pelear.
La gente en el campo entiende más, bueno, quizá es que no les importa. Yo criaba y peleaba gallos y a mis vecinos no les importaba, a mi familia no le interesaba.
Pero a la gente de la ciudad parece importarle mucho, que son los que no conocen a los animales realmente. Ellos creen que nosotros hacemos a los gallos pelear…
Con el paso de los años he aprendido que no puedo hacer que su mentalidad cambie, así como ellos no me podrán a mí hacer creer que esto es cruel. No tiene caso pelear por ello.
Quizá si juntáramos a todos los cazadores, a los pescadores, a la gente de los rodeos y a la gente de los gallos, quizá todos juntos tendríamos alguna oportunidad contra la situación, pero eso no sucederá.

–Si empeoraran las cosas ¿considerarían trasladarse a México o a las Filipinas?
–Claro, preferiría México, porque me gusta más la navaja corta que la larga, pero me quedaré en E.U.A. hasta que realmente te metan a la cárcel por pelear gallos. Ahorita sólo te multan. Yo pago mis multas por pelearlos y continúo. Cuando cambie lo suficiente para meterte a la cárcel, pensaré otra cosa, pero realmente espero que eso no suceda mientras yo viva, al menos…
No creo que nosotros podamos hacer ya nada, nadie. Algunos estados son más complicados que otros en la Unión Americana. Mississipi es uno de los estados menos complicados, porque no tenemos ciudades tan grandes, tenemos sólo ciudades menores y eso hace una buena diferencia.

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Kelso, de la cría de Ronnie y Mónica Amacker, en Carriere, MS.

–En muchos lugares donde he podido estar, he visto que los Sheriffs son galleros o ven la actividad con buenos ojos…
–Nuestro Sheriff es amigo mío y mi sobrina es la Comisaria. Él sólo intervendría si tuviera que hacerlo realmente, no tiene nada en contra de los gallos. Porque además no es ilegal criar o tener gallos de pelea, lo único ilegal es pelearlos.
Creo que el gran error en nuestra sociedad fue que los palenques no generaban ingresos porque no pagaban impuestos. Ningún palenque pagaba impuestos, aún si se trataba de un gran Derby. El Estado no recibía un solo dólar, entonces había gente que estaba en contra, porque no le gustaba y había pocos argumentos del Estado para defenderlos. Entiendo que en México cada Palenque debe pagar sus impuestos, esto hace que el Gobierno gane algo de ellos y en caso necesario, sea más amigable con la actividad, con la gente.
Además es la actitud de la gente lo que complica las cosas. Hay mucha envidia entre los criadores de gallos y muy poca cooperación. Muchos de los criadores son “callados”, “discretos”, si algo le sucede a uno, los demás no harán nada. Eso hace más sencillo para el gobierno actuar cuando algo pasa.

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Ronnie y Mónica Amacker.

–Finalmente, si alguien viniera a tocar su puerta, y les pidiera un consejo para ser gallero… ¿Qué le dirían?
Ronnie: Primero le diría: Encuentra gallos que te gusten. No te preocupes por nombres, por si son Kelsos, Hatch… piensa en los que te gustan, los que te funcionan, los que crees que son mejores para ti.
Mónica: Yo les diría: encuentra alguien que sea honesto y pon atención en lo que hace, en lo que dice, trata de aprender de eso. Pon la honestidad ante todo, no te vayas con aquellos que parecen sólo interesados en venderte algo, eso es lo más importante.
Ronnie: ¡Creo que me gustó tu respuesta más que la mía! (Risas)

–Sólo me resta agradecerles por su disposición, su tiempo y compartirnos su muy valiosa experiencia, a nosotros y todos nuestros lectores en México, y mi agradecimiento también a Osvaldo Gutiérrez, que como siempre tiene una magnifica disposición. Gracias Valdo.

 

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Chris Daughdrill, criadero Longleaf

marzo 2011, No. 157

Por Rodolfo J. Guerrero Z.

– Primero que nada, Chris, gracias por tu atención y el tiempo que nos dedicas. Empecemos por lo básico, ¿cuántos años tienes como criador?
– He criado gallos desde hace 25 años.

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Mr. Chris Daughdrill

– ¿Con qué familias comenzaste a criar?
– Inicié con una familia de Hatch, una de Butcher y una Roundhead. Los gallos me los dio un muy buen amigo.

– Actualmente ¿cuáles son las familias que crías?
– Las familias más importantes en mi gallera son líneas de Hatch tanto Green como Yellow Leg, además de los Roundhead y Murphy, los Kelso y algunos Sweater. También crío algunos Asiles y Giros Green Leg.

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Gallo Hatch Yellow Leg, de la cría de Longleaf, en Louisiana, USA.

– ¿De dónde provienen tus familias y los Asiles?
– Los Hatch, los Giros y los Murphy, vienen del señor Carl Smith de Alabama.

– ¿Qué porcentaje de tus aves tiene sangre Asil?
– El señor Smith siempre ha criado gallos mitad Murphy y mitad Asil y otros ¾ Murphy y ¼ Asil. Este año comenzaré a mezclar sangre Asil y pienso hacerlo de la misma manera; voy a empezar con aves mitad Murphy y mitad Asil. Carl Smith criaba entre 500 y 600 sementales para Bob Howard, cuando Howard se encontraba en la cúspide de su carrera y conseguía victoria tras victoria. Estas son las líneas que crió para Bob Howard y eso la gente lo entiende, sabrán a quién me refiero cuando lean esto. Los Asiles son algo nuevo para mí, pero Carl me dijo que era importante que tuviera algunos, porque siempre han salido muy buenos.

– Cortan muy bien.
– Muy bien. De hecho, a esta línea de Asil la jugaron hace unos años en Sunset y ha sido de mucha casta.

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Gallo Murphy, de la cría de Longleaf, en Louisiana, USA. (fotos: RJGZ)

– ¿Dónde has jugado tus gallos Asiles?
– No los he jugado personalmente aun, pero le mandé unos seis a Mario Ramos, de “Santa Julia”. Él y Jimmy Gómez jugaron algunos en México y gustaron mucho.

 

– ¿Cuál es el tipo de gallo que mejor te funciona cuando vas a México?
– Los mejores, de acuerdo a mi experiencia, son medio Hatch y medio Roundhead, además de los ¾ Hatch y ¼ Roundhead y los Hatch / Murphy. En noviembre del año pasado, en Juriquilla, jugué unos gallos ¾ Hatch y ¼ Roundhead y unos mitad Hatch y mitad Murphy y terminé con un marcador 4-1.

– ¿De donde provienen tus Roundhead?
– Adquirí los Roundhead en 1993 y son de Leonard y Alice Bergeron, una pareja ya mayor que todavía vive en Louisiana y anda ya por los 90 años. El señor Bergeron los adquirió a su vez de Hugh Norman en los años 70.

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Pollón Round Head / Hatch, de la cría de Longleaf, en Louisiana, USA.

– ¿Juegas tus gallos en Filipinas?
– Sí, he jugado en Filipinas desde hace unos seis años y he tenido éxito. El año pasado un hombre jugó gallos míos allá y consiguió un triunfo 6 a 1 en el Derby Candelaria, el más complicado de Filipinas.

– ¿Es diferente el tipo de gallo que llevas a Filipinas del que llevas a México?
– Son muy similares. Mando mucho gallo medio Hatch y medio Roundhead, otros medio Roundhead y medio Kelso. En lugar de hacer gallos ¾ Hatch y ¼ Roundhead como los que llevo a México, para Filipinas hago lo contrario y mando unos ¾ Roundhead y ¼ Hatch.

– ¿Haces esto para que los gallos sean más voladores?
– Así es.

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Pollón Murphy, de la cría de Longleaf, en Louisiana, USA.

– Supongo que también tiene que ver el estilo y el tipo de arma.
– Sí, los gallos son mucho más inteligentes cuando son ¾ Roundhead.

– ¿Por qué no apuestas por un gallo más inteligente con la navaja tres cuartos?
– Creo que por el tipo de arma en Filipinas no puedes cometer errores. En cambio, en México debes ser más fuerte e implacable en tu estilo; cuando estás cerca necesitas más poder. En Filipinas las peleas se deciden en un navajazo, a diferencia de México. Por eso, cuando envío aves medio Hatch y medio Roundhead, mando a las madres Roundhead a Filipinas y las Hatch, a México, porque son más fuertes.

– ¿Cuál es el arma que más te agrada?
– Prefiero la navaja filipina, con esa tuve los mejores triunfos en los inicios de mi carrera. Durante mis primeros 10 ó 12 años en el negocio jugué al estilo filipino.

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Pollón Hatch, de la cría de Longleaf, en Louisiana, USA.

– ¿Esta preferencia se debe a que la mano del hombre interviene en menor medida en el estilo filipino?
– No, en realidad me gusta que el soltador esté en contacto con el gallo. Creo que mi preferencia se debe al éxito que tuve en mis inicios.

– ¿Cuáles de las sangres puras que crías pueden jugarse en México?
– Probablemente los Roundhead; tendrían que ser de tres años, eso sí. Además, puedo mencionar a los Hatch Yellow Leg que, de las líneas que manejo, son los de mayor pureza.

– ¿Dónde obtuviste a tus Hatch Yellow Leg?
– En realidad son una mezcla. Comenzamos con unos pollos que compré en Hawai y también conseguí sangre Yellow Leg Stewart de Jack Medlin. Mezclamos a los pollos con otras tres familias, una de las cuales era de un criador local que había jugado con esos pollos un buen tiempo; a esa última línea la llamamos Frog Yellow Leg. Después de mezclar a las familias obtuve mi propio Hatch Yellow Leg. A estos gallos puros los he jugado mucho en México este año con “El Faraón”, con muy buenos resultados.

 

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Pollón Giro, de la cría de Longleaf, en Louisiana, USA.

 

– Así que básicamente, crías líneas puras de Roundhead, Hatch Yellow Leg y los Murphy. Sé que también comenzaste a criar Giros Irlandeses y cuatro familias Hatch: los Leiper, McLean, los Black Gold y los Penny. ¿Nos puedes hablar más de estas dos últimas familias?
– Los Penny se los compré a John Bishop, quien vive en California. De hecho, debo decir que tener tantas familias no fue algo planeado. Durante años traté de deshacerme de ciertas familias para cuidar mejor de unas pocas, pero no he encontrado las razones correctas para sacarlas. Todas han salido muy buenas y juegan muy bien. Regresando a los Penny, son cría de John Bishop y James Talley. Los Black Gold que tengo, junto con los Leiper, son del señor Carl Smith, de Alabama. Desde hace muchos años Smith los cruza con los Murphy con muy buenos resultados y no quise cambiar eso. Los McLean fueron los primeros gallos que compré y yo digo que son un “tipo de McLean” y no solamente gallos McLean. He tenido éxito con todas las líneas y he cruzado todas con los Roundhead, entonces ese es el común denominador entre mis gallos, la sangre Roundhead.

– ¿Cómo te va con los Blue Face?
– No crío muchos Blue Face, de hecho le dí mis Blue Face a un muy buen amigo. Estos gallos los obtuve de la gallera O’Hatchee de Jerry Ellard hace unos 13 ó 14 años. En ese tiempo, jugábamos mucho en el Hickory Game Club y fue cuando Jerry decidió salirse del negocio, así que me dio sus gallos Blue Face. Sin embargo, debo decir que todos los Hatch me han salido muy buenos y es lo mismo para los Roundhead. Creo que por eso no me deshago de ellos, trato de hacerlo pero todavía no lo consigo.

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Instalaciones de Longleaf

– Hace un rato mencionaste que un Roundhead de tres años está listo para pelear en México. De acuerdo con tu experiencia ¿a qué edad se encuentran listos para pelear los distintos gallos que crías?
– Yo diría que mis Roundhead no maduran muy rápido. Si quieren jugarlos “puros”, sugeriría esperar hasta que el ave cumpla los tres años, en ese punto son mucho más inteligentes y fuertes. Si intentan jugarlos cuando tienen dos años, no es igual; quien inició su cría hizo inbreed por 20 años y yo ya llevo unos 25 con esa técnica. Es por eso que necesitan el año extra: crecen más y se fortalecen. Los Leiper maduran antes, a diferencia de los Black Gold, a los que toma más tiempo para llegar a la madurez. Y por alguna razón, si cruzas a los Black Gold con los Roundhead, a los d os años tienes un excelente gallo de pelea.

– ¿Cuáles son las características que en lo personal te agradan cuando seleccionas un semental?
– El semental debe tener una conformación excelente. Las patas deben encontrarse en el punto exacto respecto del cuerpo, además debe tener un buen balance y ojos perfectos. Debe tener también una muy buena actitud, que sepa que él es el macho y que debe tener controlado su terreno. Por la manera en la que se mueve, se puede determinar qué tipo de gallo será.

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Murphy en cancel de reproducción de la cría de Longleaf, en Louisiana, USA.

– Para elegir el semental ¿tienes un lote de hermanos y los pruebas o solamente seleccionas por estas características?
– Siempre selecciono por el pedigrí y la conformación del ave. No acostumbro jugar con los gallos puros, especialmente los Roundhead. Lo que sí hago es probarlos con rigor en mi gallera. Sí juego con algunas de las familias de Hatch, pero no los Roundhead o Murphy. Siempre lo hago así.

– En el caso de las hembras ¿cómo las eliges?
– Es más o menos lo mismo. Debe ser un ejemplar perfecto, desde los ojos hasta las patas; también me gusta que tengan una cola fuerte. En el caso de los Roundhead, puedes entrar al corral y tomar al ave sin problema; creo que esa es una de las razones por las que conservo esa sangre, son muy buenos. Una gallina debe ser fuerte a su modo, además de segura de sí. Eso es lo que busco en una gallina para cría.

– ¿A qué edad te funciona mejor aparear a las hembras?
– Comienzo a los diez meses. En ese momento meto a las pollas en corrales individuales y luego de un tiempo de estudiarlas, digamos, unas cuatro o cinco semanas, elijo a las más aptas para cría. Por ejemplo, el año pasado tenía unas 20 ó 24 gallinas y terminé por elegir solamente a dos para cría; ya las vieron en la gallera. El resto tiene muy buenas cualidades y envié varias a compradores. Siempre envío aves que yo mismo criaría, pero vendo porque no puedo mantenerlas a todas. Hasta el día de hoy, no he conocido un comprador que esté decepcionado de las aves que vendo. Nunca he tenido problemas con las aves que envío.

– Antes de iniciar el apareamiento ¿aplicas algún tratamiento especial a las aves o solamente dejas la alimentación usual?
– Los alimento con el mismo producto. Usualmente agrego algunos pellets cuando están en el corral donde ocurre el apareamiento. Lo único que hago antes de meter a machos y hembras al corral, es administrar una dosis de antibióticos, para eso utilizo el Baytril, además de desparasitarlos de manera externa.

– Sé que el Baytril es un antibiótico ¿lo utilizas de manera preventiva?
– Sí, lo uso como antibiótico porque es muy bueno en caso de problemas respiratorios. Me gusta asegurarme que las aves no padecen enfermedad alguna y realmente lo uso como tratamiento preventivo cuando meto las aves al corral de apareamiento.

– ¿A qué edad consideras que un gallo o gallina ya no se debe usar para criar?
– Me gusta utilizar sementales jóvenes, así que, en la mayoría de los casos, no uso sementales de más de cinco años. Por supuesto que tengo algunas excepciones, por ejemplo, el semental Roundhead que vieron hace un rato, tiene alrededor de nueve años de edad y también tengo un semental Murphy que tiene unos ocho o nueve años. Son ejemplares muy especiales y gozan de una gran salud. Sobre todo, siguen produciendo excelentes aves. En cuanto a las hembras, no tengo una edad límite. Las incluyo en los programas de cría mientras se encuentren saludables y cumplan con los requisitos físicos que establezco. Creo que se puede mantener a una gallina en cría hasta edad avanzada. En mi gallera no tengo gallinas de más de seis años pero no me disgustaría criar con gallinas mayores mientras se encuentren saludables y se vean bien. Eso sí, me aseguraría de cruzarlas con un semental joven.

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Gallina de cría con polluelos Murphy, de la cría de Longleaf, en Louisiana, USA.

– De acuerdo con tu experiencia ¿cúal ha sido la gallina de mayor edad en tus programas de cría?
– Probablemente la gallina más grande sea una de nueve años que cruzaba con un semental para preservar la sangre. En cuanto a los gallos, creo que el de mayor edad fue uno de nueve o diez años. Lo crucé porque quería salvar la sangre y no tenía muchas opciones disponibles. En lo general, busco cruzar ejemplares jóvenes durante el apareamiento y me gustaría establecer la crianza sólo con ejemplares de hasta cuatro años. Sin embargo, en ocasiones me encuentro con aves especiales que aun cuando rebasen la edad, son muy buenas para criar. Un ejemplo de eso es el Roundhead del que hablaba; todos sus hijos tienen excelentes cualidades. Cuando lo cruzo, solamente me aseguro de meterle pollas.

–¿Qué cosas debería corregir el preparador de gallos en México en términos de hábitos y vicios?
– Creo que en México sobrealimentan a las aves. Considero que no cuentan con el equipo necesario para controlar la humedad en el animal. Aquí, cada ave tiene su casa individual con control de temperatura y humedad, sin embargo, en México las condiciones cambian y no pueden controlar estos dos factores. Pero el elemento más importante es la alimentación, dan mucho más alimento del que acostumbramos acá.

– ¿Qué consejo le darías a un mexicano que prepare tus aves?
– Le aconsejaría que los trabaje mucho y los deje descansar en la misma medida.

– ¿Acostumbrabas preparar gallos cuando jugabas acá?
– No, nunca preparé gallos.

– Pero ¿seguías de cerca a quienes preparaban tus gallos?
– Sí, así lo hacía.

– En ese sentido ¿cuál es el tiempo idóneo para que el animal llegue en las mejores condiciones a la pelea?
– Tuve un compañero que alimentó a mis gallos unos 20 años. Antes de las peleas acostumbraba descansar al gallo unos cinco o seis días, no los trabajaba para nada durante ese período.

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Osvaldo Gutiérrez, Chris Daughdrill, Clay Billinsgley y Juan Santos, en Longleaf.

– Regresando a la alimentación de aves en México ¿el problema es la calidad del alimento o la falta de conocimiento?
– No creo que se deba a la calidad del alimento. Considero que los animales deben estar “vacíos”.

 

– Dadas las condiciones de temperatura y humedad aquí en Louisiana ¿qué tratamiento especial administras a tus aves?
– En verano, el calor y la humedad aumentan mucho, por eso es importante darles agua fresca y que tengan sombra para cubrirse. Si pasan unas dos o tres horas al rayo del sol, se mueren. Es por eso que estos factores son de suma importancia.

– ¿Qué es lo más valioso que has recibido de los gallos?
– Amistades. He conocido mucha gente, en México por ejemplo, he cosechado muchas amistades en los cuatro años que tengo de ir para allá. No hablo español y el fin de semana pasado fui a León, Guanajuato. Había mucha gente a la que no entendía pero nos dimos un buen apretón de manos, incluso un abrazo. Me da pena tener tantos nuevos amigos allá y no poder hablar con ellos; son gente muy amigable. Ya no jugamos acá en la región y extraño a muchos amigos; extraño Sunset también. Nos reuníamos para jugar allá cada mes y éramos como una gran familia; ahora hablo por teléfono con muchos de ellos. Creo que eso es lo que me han dejado los gallos: muy buenos amigos.

– ¿Cuál es el triunfo que más has disfrutado con tus gallos?
– El que más disfruté fue la primera vez que gané un Derby grande en Sunset. El saber que gané con gallos de mi cría, que no los compré, que los crié y cuidé durante dos años, todo eso me hizo sentir orgulloso. Sentí lo mismo el año pasado que fui a México y gané el México vs. Estados Unidos con mi amigo y socio Julián Rocha. Metimos una entrada y ganamos el Derby, fue un gran triunfo.

– Cuando era legal en Estados Unidos, además de Sunset ¿en qué otros lugares llegaste a jugar?
– Usualmente, jugábamos cada mes en Sunset y cada dos semanas íbamos al Bayou Club y al Hickory Game Club. Una o dos veces al año, íbamos a Texoma en Oklahoma o a la zona central del país a eventos grandes, pero mi lugar de costumbre era Sunset.

– ¿Cuál es la cosa más chusca que te ha ocurrido en los gallos?
– Mi socio estaba soltando a los gallos en una ocasión y lo echaron. Tuve que sustituirlo y me fue muy mal, creo que fui el peor (risas).
– (Risas).

– Estuve ahí como una hora y cuarto y de verdad pensé que me iba a morir (risas).

– ¿Qué cosa te gustaría que se cambiara en los Derbies Intercontinentales o en el México vs. Estados Unidos para que participaran más criadores estadounidenses?
– Una de las cosas que cambiaría sería la regla de los pesos. Me gustaría ver torneos en donde el peso para los gallos fuese abierto. Algo que ya noté este año fue que hay más torneos de pesos pequeños, ya no nada más buscan gallos de 2.5 y 2.6 kg. como antes. Parece que los torneos ya se están enfocando en los pesos de 2.2 y 2.3 kg. Aun así, me gustaría ver eventos de peso abierto.

– Sabemos que Sunset era muy importante para ti ¿qué derby le seguiría en importancia?
– El primer año que fui a Texoma y participé en el Derby de Hawai, si no me equivoco fue de 287 participantes con siete gallos, y la gente era de todas partes del mundo. Gané mis primeros seis y perdí la última pelea. Ese derby nos puso en el mapa, le hizo saber a la gente quién era yo y la calidad de aves que manejo.

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Chris Daughdrill, con un lote de huevos listos para entrar a incubación.

– ¿Hay algún mensaje que quisieras enviar a la afición o a los criadores?
– Les diría que lo más importante es la calidad de los sementales con los que inicien su cría. No se preocupen por la cantidad pero recomiendo que se aseguren de probar a las aves y que éstas se encuentren en perfecto estado de salud. Les aconsejo que se enfoquen en criar aves muy saludables en lugar de ocuparse de criar muchas a la vez. Busquen a criadores con reputación y no se dejen llevar por los anuncios de revista. No porque un criador tenga un anuncio, quiere decir que tiene buena reputación. Investiguen antes de comprar: hablen con la gente, vayan a ver al criador, pregunten a quien lo conoce. En pocas palabras, que hagan su tarea e investiguen la trayectoria del criador. De esa manera podrán alcanzar el éxito.

– ¿Qué futuro vislumbras para los criadores en Estados Unidos?
– Realmente no lo sé. Durante años fui presidente de una Asociación en Louisiana y fui miembro activo de ella durante 20 años. No sé qué sigue; nunca pensé que fuésemos a perder el derecho de jugar nuestros gallos y así fue. Lo único que le puedo decir a los galleros en México es que se unan, que se involucren en la política porque, si no lo hacen y se quedan al margen, les pueden arrebatar sus derechos. Nunca pensé que nos fueran a quitar eso en Louisiana y lo hicieron. Hagan que se aprueben leyes en México para asegurar el derecho de jugar sus gallos por herencia cultural. Eso es algo que no hicimos aquí: hace 25 años debimos impulsar leyes que nos protegieran, pero no lo hicimos. Les recomiendo que sean pro-activos, vayan un paso adelante y asegúrense de preservar el derecho de pelear sus gallos.

– Si las cosas empeoraran aquí en los Estados Unidos y tuvieras qué escoger entre vivir en México o Filipinas ¿qué país escogerías y por qué?
– Escogería México. He ido y venido para allá tantas veces que ya me siento ciudadano. Además está muy cerca y es sencillo ir y venir. Ir a Filipinas representa un vuelo de 20 horas y para ir a México, siento que puedo llegar hasta caminando.
– (Risas).
– Además la gente en México es muy amigable, la comida es muy buena y la cerveza es excelente. Definitivamente mejor que Filipinas.

– (Risas). Yo creo que hay razones para platicar muchas horas más contigo, pero también necesito que la revista se siga vendiendo (risas)…
– (Risas).
– … por lo que en futura oportunidad y aprovechando tu magnífica disposición, volveremos a platicar y esperemos que en esa ocasión haya motivos para que tengas una mayor satisfacción de los gallos y de tus visitas a México.

– Muchas gracias a ustedes. En verdad agradezco que vinieran y siempre serán bienvenidos en mi gallera y casa cuando así lo deseen. Saben que me gusta mucho ir a México y nos podemos visitar y platicar en el futuro.

– ¿Te puedo hacer una última pregunta?
– Sí, claro.

– ¿De dónde sacaste el nombre de Long Leaf?
– Llegué al nombre de Long Leaf por distintos motivos. Mi socio de 20 años vivía en la calle Long Leaf. Además, en la primera gallera que tuve, una muy pequeña, me di cuenta que tenía pinos Long Leaf; por eso se me ocurrió el nombre. Incluso un negocio anterior que estaba ubicado aquí mismo, se llamaba Long Leaf también.

– ¿Tienes socios en México?
– No sé si le deba llamar socio. Él fue la primera persona en comprarme gallos y llevarlos a México. Su nombre es Julián Rocha y hemos trabajado juntos unos tres o cuatro años. Ahora es más parte de la familia que socio y somos grandes amigos. Cuando viene se queda en casa y cuando voy a México, me quedo en la suya. Siempre que estoy en México y participo o sólo voy como espectador, no me gusta llamarlo socio porque, si bien me compra aves, realmente somos más como familia y muy buenos amigos. Me ayuda tanto que es increíble. Es muy joven y es una gran persona.

– Muchas gracias, Chris. Te agradecemos mucho tu atención y tu tiempo. Ha sido un placer estar contigo. Dios mediante, nos volveremos a encontrar para ampliar esta charla porque creo tienes conceptos muy interesantes que, estoy seguro, serán del interés de los lectores de Pie de Cría.
– Muy bien, muchas gracias.

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Francisco Javier Gil Sánchez, “Punteador”

enero/febrero 2009, No. 136

Por: Rodolfo J. Guerrero Zúñiga

– Después de varios intentos fallidos, por fin tengo el gusto de conversar con don Francisco Javier Gil Sánchez. Muchas gracias por su tiempo; ¿cuántos años tiene usted en los gallos?
– Comencé desde los 6 años de edad.

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Francisco Javier Gil Sánchez

– ¿Más chico que el Chipilín?
– Él también está en esto desde muy chiquillo.

– ¿De dónde es originario usted?
– De Navojoa, Sonora; después me fui a Tijuana, donde comencé a jugar gallos de manera profesional.

– ¿Siempre se dedicó de lleno a los gallos?
– Todo el tiempo. Fui corredor de apuestas, empresario… nunca he dejado de jugar gallos. Ahora hace como dos años que estoy en el Centro del país dedicándome a ello. Antes veníamos desde Tijuana a competir al Centro, hasta que me establecí aquí, en el Rancho La Primavera.

– De alguna manera, usted estuvo asociado con otras personas, como empresa; se ha dedicado por muchos años a los gallos sin descuidar el aspecto de la preparación y, lo más importante, el punteo, que es su especialidad.
– Sí, me he especializado más en puntear los gallos, porque es la fase final de la preparación, el momento cuando se busca el corte máximo para ganar la contienda.

– Usted ha preparado gallos durante muchos años, ¿cuánto tiempo de preparación le da a un gallo, incluyendo el precuido?
– Me gusta jugar gallos que ya han estado en mis manos por lo menos dos meses, porque así ya los tengo acondicionados. Después de ese lapso, pueden competir con cualquiera, pues cuentan ya con el precuido y el cuido.

– Y, muy someramente, ¿cuál es el trabajo que les da, el que considera adecuado?
– Lo que manejamos es la rotación. Los gallos se van rotando a diario, en diferentes lugares; y, en la mañana, a volarlos. Sólo los volamos y los rotamos. Además, también es muy importante la alimentación, sobre todo los granos.

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Voladeros con gallos que reciben la “visita conyugal” periódicamente.


– Pero, ¿sí les da trabajo de mesa?
– Sí, pero ahí de lo que se trata es más bien de volar a los animales para que agarren su aire, fuerza en las alas; lo demás es la altura de las instalaciones donde vuelan y anden caminando; los voladeros tienen como de dos por dos metros, y unos tres metros y medio de alto. Roto los gallos y, además, tengo un área donde están las gallinas, y se las echo para que ellos produzcan su propia testosterona y, a la vez, se relajen; eso es durante todo el entrenamiento. De este modo, el gallo no se aburre.

 

– Vamos a plantearlo de esta forma: ¿cuántas visitas conyugales recibe el gallo?
– Cada tercer día les toca gallina.

– Pero, ¿todo el día o un rato?
– Desde en la mañana. Comenzamos a volar al gallo y se va rotando al que le toca gallina, pero es todo el día.

– ¿Cuándo suspende esas visitas?
– Doce días antes de la pelea.

– ¿Qué cantidad de alimento les administra; lo hace por la mañana o por la tarde?
– Tanto en la mañana como en la tarde. Son 65 gramos lo que se come el gallo en el día.

– Pero con alimento de primera. ¿Cree usted que un gallo debe comer más grano que pellet?
– Así es. Lógicamente, lo que más me importa de los granos es la proteína.

 

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Área de canceleras, parte de las instalaciones de “Rancho La Primavera”. (fotos: RJGZ)


– ¿Usa vitaminas?

– Claro que sí, Complejo B, el 5,500 de Laboratorios Tornel; y también comida americana.

 

– ¿Y drogas?
– No, no anabólicos, sólo el Equigán.

– ¿Quince días antes de la pelea?
– No, lo uso un mes antes; y, luego, doce días antes de la pelea.

– Se supone que, doce días antes, el gallo todavía va en aumento…
– Sí, está a su máxima potencia.

– ¿Cuál es el tipo de gallo que más le gusta?, ¿con cuál se siente más satisfecho por su rendimiento?
– Con los Albany.

– ¿De algún origen en especial?
– No. Me gusta mucho el Albany porque es muy certero, muy golpeador. He
manejado gallos de muchas granjas; de Chuy Solís, por ejemplo, y con esos Albany hemos ganado muy bien. Me gustan por lo cortadores que son, ya lo traen de manera innata. Uno puede ayudarles a explotar esa cualidad por medio de los ejercicios, formándoles un buen cuerpo, haciendo que tomen buen aire. Además, mentalmente, los Albany son muy contentos; no son bravos ni nada, sino muy dóciles. El problema con el gallo bravo es que cuando uno lo está punteando, el animal se distrae y se pone a pelear con uno, en lugar de con el rival.

– He tenido la oportunidad de ver topar una enorme cantidad de gallos y, en general, me llama mucho la atención que la vasta mayoría de ellos le pega al rival; es decir, no andan “loqueando” ni “fuera de gallo”, como se dice, sino que van directamente sobre su contrario. ¿Cuántas topas tienen estos animales?
– Cuando los tengo por dos meses, los topo cada ocho días, pero si sale un cuido inesperado, uno que deba jugar pronto, y los animales no saben topar, entonces los topo dos veces por semana o cada tercer día. La idea de toparlos es enseñarlos a golpear a los otros animales, pero, normalmente, una vez que han pasado dos meses conmigo, los topo una vez a la semana. Eso le sirve al gallo para desahogarse, desestrezarse y que no esté tan bravo con uno.

– También me he dado cuenta de que no importa mucho el peso del rival, porque además son topas muy cortas: de entrada, un golpe, y después se vuelven a poner; es decir, no dejan que se golpeen en exceso.
– Así es. Cuando topo, no procuro que los pesos sean parejos, sino que lo hago con gallos de diferente peso, para que se acostumbren a recibir la fuerza del otro animal y a defenderse.

– Además, así aprenden diferentes estilos.
– Sí, porque cada vez que topamos es con diferente gallo; tratamos de que un gallo nunca tope con el mismo rival, para que no se acostumbren al mismo estilo, sino a varios.

– ¿Con el fin de tener un poco más de liberalidad?
– Sí, porque uno no sabe cuál será el estilo de pelea que tendrá su rival cuando compita en el palenque; entonces, el gallo sabe qué estilo adoptar en cada ocasión: si se va a subir o no, si va a volar o no. Los animales son muy inteligentes y, por lo general, saben cómo comenzar a golpear. Así, si ya están acostumbrados a varios tipos de pelea, tienen más opciones para decidir cómo quieren pelear cada vez.

– ¿Cuál es el famoso punteo que le ha funcionado tan bien a usted, que tantos éxitos le ha cosechado?
– Para mí, el punteo son los últimos tres días. Les recorto la comida a la mitad; les doy maíz quebrado y toda el agua que quieran tomar. El día de la pelea, dependiendo de la hora a la que jugarán, desayunan a las 4.30 de la mañana (como en el Intercontinental) y les doy uno o dos tragos de agua. Con eso es suficiente.

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Leonardo “Chipilín” Galeazzi, Francisco Javier Gil Sánchez y su hijo José Rodrigo Gil Castillo, en “Rancho La Primavera”.


– Supongo que el día de la pelea usted está pendiente de cómo se sienten los gallos; ¿les suministra algo más?
– Maíz quebrado, lo que agarre uno con dos dedos; con eso tienen para sostenerse tres horas fácilmente. Se mantienen sin perder fuerza ni nada, no se debilitan.

– ¿Usted los baña?
– No.

– Pero, ¿cuenta con una zona donde ellos pueden bañarse?
– Sí, les tengo su tierra donde se bañan solos.

– Es decir, ¿las instalaciones están pensadas para que si el animal desea bañarse, pueda hacerlo todos los días?
– Así es. Que busquen lo que quieran; si quieren humedad de tierra, la encontrarán. Lo mismo ocurre con la paja.

– Estos últimos días, ¿los gallos duermen en canceles cerrados o siguen durmiendo en las instalaciones?
– Durante el cuido nunca uso canceles para dormir. Duermen en jaulitas de 60 por 60 los últimos tres días, pero durante los dos meses de entrenamiento, no uso canceles.

– Pero, ¿sí se quedan a oscuras, los mete en alguna área de control?
– Sí, los pongo en un cuarto oscuro y los saco a obrar cada cuatro horas.

– Entonces, ¿esa jaula o rascadero tiene una cubierta?
– Uso tela, divido con plástico y lo tapo con tela. Además, manejo aire acondicionado o humidificadores, de acuerdo con lo que sea necesario.

– Eso es cuando viaja…
– Sí, a donde sea que vaya.

– ¿Cuál es el tiempo que considera idóneo que el gallo descanse después de un viaje de dos horas, por ejemplo?
– Me muevo dos días antes del combate, no importa que esté a una hora de distancia o más, sobre todo para prevenir cualquier contratiempo que pudiera ocurrir en el camino; así tengo tiempo para que el gallo se recupere. Es preciso preocuparse por lo inesperado, podría ocurrir que estuvieran bloqueadas las carreteras y uno puede perder horas de camino, ya me ha pasado.

– Pero, si ocurre un evento inesperado y hay que viajar el mismo día, ¿cuánto tiempo le gusta que los gallos descansen después de un viaje de dos o tres horas?
– Por lo común, te piden gallos de última hora. En esos casos, me voy temprano. Salgo a las 6 ó 7 de la mañana, les doy de desayunar en el lugar donde voy a jugar y la idea no es que se duerman, sino que estén obrando, para que se vacíen, porque si metes y descansas un gallo, lo vas a tronar. En cuanto lo encierras, el gallo entra en estrés y eso lo hace dejar de obrar; y si deja de obrar, retendrá agua y alimento.

– De alguna manera, usted maneja más el estilo americano que el mexicano…
– Lo que pasa es que he estado con amigos en las galleras de Estados Unidos y he visto cosas que luego he ido aplicando. Por ejemplo, tengo caminaderos de 4 m de largo, 2 de ancho y 1.50 de alto; y el gallo ahí camina y hace todo solo, a excepción de las voladas. Dejo al gallo volar 15 días antes para que se rehaga solo y se recupere de cualquier dolor que tenga.

– Me da la impresión de que ese no es el sistema que se usa o usaba en México. Veo que en muchos lugares llega la gente, pesan los gallos y de inmediato les dan un almuerzo; mientras que usted no hace eso.
– No, para competir en el Intercontinental, les di el almuerzo a las 4:30 de la madrugada, pero ya en el palenque, les mantengo una buena dieta. Además, es preciso desparasitarlos, pues a veces las lombrices o parásitos hacen que los gallos se “desinflen”. Si el gallo tiene parásitos, no importa la calidad de comida que le dé, no le servirá de nada.

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Francisco Javier Gil Sánchez observando una topa, asistido por Leonardo Galeazzi y Leonardo“Chipilín” Galeazzi.

– Así es. También he visitado muchas veces los Estados Unidos y me he dado cuenta de que ésa es una diferencia muy marcada con respecto a lo que se acostumbra en México. Nunca he visto que allá les den de almorzar a los gallos, en cambio aquí es una costumbre muy generalizada.
– Es que en México la mayoría de las personas lo hacen porque temen que el gallo esté muy débil para jugar. Pero el gallo juega débil por dos razones: porque tenga parásitos o porque la restricción de comida le disminuya los niveles de azúcar; y, al bajar el azúcar, el gallo se siente débil y peleará flojo.

– ¿Cómo maneja usted ese tema del azúcar, los carbohidratos, lo que el gallo convierte más fácilmente en energía?
– Uso el maíz quebrado, el palomero, amarillo; lo lavo y lo muelo, y ellos obtienen de ahí sus azúcares, para no debilitarse. Además, dos peleas antes de la contienda, les doy una pastilla que se llama Big Polen, una pastilla americana que les da energía momentánea. Si no tengo eso, les doy chocolate, que es un alimento que se convierte rapidísimo en energía, eso es lo que hace que el gallo no pierda fuerza.

– Insisto en el punto porque a veces siento que es un tema que la gente no pondera de manera adecuada. Cuando le damos de comer a un gallo después de pesarlo, le ocurre lo mismo que a nosotros cuando almorzamos: nos viene una especie de somnolencia, pues nuestro organismo empieza a hacer digestión.
– Cierto, y la sangre se concentra en el hígado y empieza uno a dormirse.

– Cuando le damos al gallo cualquier cantidad de alimento, y he visto que les dan por lo menos 30 ó 40 gramos después de pesarlos…
– Es demasiado…

– Los gallos no tienen buenos resultados, rinden horrible. Sin embargo, como casi todos hacen lo mismo, no se nota tanto, pero si se enfrentan con alguien que lleva una práctica más adecuada, entonces sí se nota la diferencia.
– Se nota porque el corte del gallo vacío (pero con la humedad intestinal necesaria) es más profundo y largo que el de un gallo con comida, que cerrará menos las patas.

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Francisco Javier Gil, con Norberto Angulo y la Sra. Ermila Camacho, de “Quinta Naomí” y “Huertas La Joya”, con quienes obtuvo 2° y 3° lugar en el México – USA, celebrado en Pachuca, Hgo., en junio de 2008.


– Por eso siempre hay que buscar que los gallos vayan en las mejores condiciones, incluyendo el transporte. También he visto que le solicitan mucho que amarre: ¿cuál es el secreto de la amarrada de Francisco Javier Gil?

– No es secreto, sino que busco una buena navaja, es decir, con buen filo, que se mantenga durante la pelea. No hay nada escondido: busco las cuadraturas sobre el espolón y ése es el mejor corte que hay. Yo uso el espolón como su arma.

– También supongo que, con el tiempo, aún cuando el gallo tenga cortado el espolón, usted se imagina cuál era la forma de ese espolón, porque hay animales que lo tienen mucho más curvo que otros.
– De hecho, la mayoría de los gallos que agarro están en tee pee, y uno les va viendo la forma del espolón, ya sea curveado o recto. De ahí elijo la forma de la navaja. Una de ellas es la recta, precisamente por el tipo de espolón que podría haber tenido el gallo. Por lo común, el espolón va pegado del dedo chiquito del gallo, pero hay gallos que tienen el espolón más separado. Eso indica, lógicamente, que hay una deformidad del gallo y si uno no conoce la distancia del espolón al dedo, entonces quien no sepa amarrar un gallo a la distancia adecuada ya llevará ventaja.

– Sí, he visto a esos gallos. Y, como tip para la gente que comienza en esto, ¿qué les recomendaría, colgarle un poco más la navaja o ponerle una navaja más recta o más curva?
– No, que se bajen al ras del espolón, un poquito jalado hacia fuera y al codillo. Yo lo dirijo al codillo y los animales han cortado bien.

– Usted ha trabajado con mucha gente, ¿con quién ha trabajado mejor?
– Ahora trabajo con “Quinta Naomí”, aquí en el “Rancho La Primavera”; y trabajo muy a gusto, porque el jefe no se mete con uno. Inclusive, cuando vamos a jugar, el señor no ve ni una topa, sino que confía totalmente en nuestro trabajo y llevamos al gallo que nosotros pensamos que puede ganar. Y así hemos obtenido buenos resultados. En cambio, hay otros patrones que llevan el que ellos quieran, aunque no se trate de buenos ejemplares y eso no está bien. Aunque se trate de un súper gallo, cuando lo metes a descansar tuvo estrés, ya no obró, retuvo agua, comenzó a consumir más agua. Por ejemplo, si tengo siete peleas, no llevo siete gallos sino catorce o quince animales, todos uniformes; y de ahí tomo a los mejores, los que casi no tomaron agua, los que se sientan mejor, porque esos serán los que jugarán.

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José Rodrigo Gil Castillo, Leonardo “Chipilin” Galeazzi, Francisco Javier Gil Sánchez, Leonardo Galleazzi y, al frente, Vicente.

– Recuerdo que en el Intercontinental ganó el primer lugar con el “Cherokee”…
– Sí, con “La Jimena y Cherokee”.

– En aquel entonces coincidimos en el stand del Ing. José Luis Cantón. Él le preguntó cómo estaban los gallos y usted respondió: “con excepción de uno, muy bien; si la libramos con ése, vamos a ganar”. Y, precisamente, el gallo que no le gustaba fue el único que hizo tablas. Al final, ganaron el evento. ¿Qué lo hizo sentirse tan seguro en aquella ocasión?
– Estaba trabajando en Hermosillo, Sonora, con Luis Carlos García, y tuvimos un problema de enfermedad. Entonces mandé llamar a César Cornejo, quien atendió a los animales y nos invitó a jugar el Intercontinental en Pachuca. “Hasta lo vamos a ganar”, le dije. Él contestó que era difícil, pero yo estaba acostumbrado a jugar ese tipo de torneos porque son semejantes a los que he jugado en Estados Unidos. César Cornejo no me creyó entonces, pero tocó la suerte de que lo jugamos y ganamos. Es la primera vez que yo iba al Intercontinental, ni siquiera había visto cuál era el sistema que llevaban.

– Es decir, cuando se ha participado tanto en Estados Unidos, ya no hay ninguna sorpresa, porque es más o menos semejante.
– Le comentaba a Cornejo que allá el problema es saber mantener el gallo. Quien sepa hacerlo durante todo el día es una persona que siempre estará en la final, porque el gallo puede estar bien un momento, un par de horas, pero si uno se descuida y no se da cuenta de que algo anda mal, el gallo no peleará bien.

– Aunque hay mucho qué platicar con usted, no me gustaría abusar de su gentileza, así que, para terminar, ¿cuál es el consejo que le daría usted a los lectores de Pie de Cría, sobre todo a los jóvenes que apenas empiezan? Por desgracia, hay muchos galleros que no quieren compartir sus experiencias porque creen que después les van a ganar. Sin embargo, si eso ocurriera, la civilización no sería lo que es hoy; es decir, si no se difundieran los conocimientos para que los demás los enriquezcan y todos nos beneficiemos, entonces no habríamos llegado tan lejos.
– Yo pienso diferente. A las galleras donde he llegado ya había otros pastores; a veces llevan tiempo allí, pero que no han podido ganar. Entonces, cuando llega uno lo ven con recelo. En cambio, a mí me gusta enseñarle a la gente. Si me preguntan, les digo honestamente lo que hago. Me gusta que los demás, ya sea más jóvenes o mayores que yo, lo sepan. Les transmito lo que hago, y ya ellos decidirán lo que quieran hacer. Así aprendí yo, preguntando. Ahora, con el paso del tiempo, me he dado cuenta quién me dijo la verdad y quién no; lo mejor es encontrarse con gente que sabe. Además, cuando debo enfrentarme a quien sabe menos que yo, hasta me siento mal; en cambio, cuando veo que el rival es difícil, tanto o más que yo, no sé de dónde me sale la energía competitiva de ganarle, de derrotarlo, porque allí nos peleamos conocimientos. Pero no hay envidias, aquí compartimos todo.

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MVZ Mario A. Pineda, Jorge Carnero, Leonardo Galeazzi, Francisco Javier Gil y Jorge Vega, en el Intercontinental de Pachuca, Hgo.

– Lo sé. Quizás recuerde que en el evento pasado lo recomendé a usted con el profesor Ugalde. Yo nunca he preparado un gallo, pero él me preguntó a quién podría recomendarle y le dije: “acércate a Francisco Javier Gil”. Él después me comentó que usted era una persona sensacional y que, sin ninguna cortapisa, le había ofrecido sus conocimientos. Por eso me atrevo a preguntarle, en términos generales, ¿qué le recomendaría usted a alguien que comienza a preparar sus gallos?
– Que sea dedicado. Muchas veces, si no pueden dedicarse al cien por ciento, deben buscar espacios, pero es preciso ser dedicados, por ejemplo, en la desparasitación. Yo me aferro a eso, porque el gallo que está bien desparasitado aprovechará los nutrientes del alimento, aunque se trate de la comida más barata. Le soy honesto, no uso la pastilla mexicana porque aunque sí desparasita y los gallos se sienten bien 5 u 8 días, después se aflojan y no agarran consistencia, ni aunque les dé la mejor comida que tenga. Yo los alimento con lo que yo preparo, porque no compro comida, sino que compro los granos y complemento el alimento con la comida preparada que hay, pero para mezclarlo con ciertas cosas que no trae lo mío, como la ceniza.

– ¿Qué desparasitante usa?
– Uso Wormal, que es filipino. Les doy una tableta; cada pastilla cuesta quince pesos; es decir, es costosa, sobre todo si uno tiene muchos gallos. Pero vale la pena, porque es necesario supervisar la calidad de lo que uno les da. Los gallos tienen que quemar su grasa mala para desarrollar buena carne y músculos.

– ¿Y las vitaminas?
– Son un complemento que se puede aplicar una vez a la semana o cada quince días, pero la fuerza real el gallo la adquiere a través de lo que come; como dicen: “por el pico entra lo bueno”.

– ¿Usa el desparasitante una sola vez o repite la tableta?
– Puede administrarla cada mes y medio. Es un desparasitante muy bueno: en una semana usted notará el cambio en el cuerpo de los animales, incluso verá que tienen más fondo, porque tienen más resistencia.

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– Claro, porque un animal sano, bien nutrido y alimentado, sin parásitos, siempre tendrá un rendimiento mucho más parejo y elevado. Le agradezco mucho su tiempo, así como su magnífica disposición, que tenga usted mucho éxito y siga siendo una persona ganadora, porque se lo merece.
– Seguiré esforzándome, primero Dios, a quien le pido que me dé sabiduría para seguir adelante.

– Me dio gusto platicar con usted. Muchas gracias.
– Gracias a usted.

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Patricia Félix Espinoza, Thunderbird Hatch

Agosto 2010, No. 152.

Por Rodolfo J. Guerrero Zúñiga

– Tengo el gusto de estar con la Sra. Patricia Félix Espinoza, la otra cara de Thunderbird Hatch. En alguna ocasión tuvimos el placer de platicar con el médico veterinario Juan Romero Esquerra, y hoy conversaremos con Paty, quien realiza un trabajo muy importante en el desarrollo del rancho. Empezaré por darte las gracias por recibirnos en tu casa y concedernos tu tiempo. ¿Cómo te iniciaste en los gallos, esta actividad que es primordialmente varonil?
– Considero que mi inicio fue, prácticamente, desde mi nacimiento, puesto que mi padre es gallero y desde pequeña lo acompañaba en lo que él hacía, incluyendo los palenques; teníamos la gallera en casa y desde entonces me gustaba el ambiente de los gallos.

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Sra. Patricia Félix Espinoza de Thunderbird Hatch.



– ¿Tú eres de Guasave, Sinaloa?

– Sí, ahí tiene su casa.

 

– ¿Tu padre aún juega gallos?
– Todavía juega y aún tiene su gallera.

– Y, ¿en qué momento comenzó tu participación de manera más activa?, ¿cómo formaste tu sociedad con Juan?
– Nosotros nos conocimos en jugadas aquí, en Culiacán, en palenques; fue a partir de estos encuentros como surgió nuestra amistad. Después comenzamos a conocernos y tiempo después iniciamos el trabajo de nuestro proyecto actual: el de los Thunderbird.

– ¿Quién tomó la decisión, cómo determinaron que criarían solamente Hatch?
– Eso lo decidimos debido a una inquietud original que teníamos al comenzar el proyecto, ya que consideramos que los Hatch son la base para cualquier tipo de cruza. El proyecto lo inició Juan, fue su idea, a partir de un viaje que hizo a Estados Unidos. Así fue como se inició este proyecto. La sangre de los Hatch nos gusta mucho, trabajamos con esta idea porque pensamos que a nadie más se le había ocurrido, nadie hasta el momento trabajaba con una sola sangre; por eso creemos fielmente en las bases del proyecto, aunque he de confesar que echarlo a andar nos ha implicado un gran esfuerzo. La sangre de los Hatch es para nosotros una sangre que sirve de base para las diferentes líneas existentes.

– En la actualidad, ustedes trabajan con Penny, Leiper, McLean Hatch, Gilmore, Giro, Regular Grey, Giro Hatch, ¿son éstas, básicamente, las familias con las que se encuentran trabajando?, ¿cuántos sementales y hembras tienen ahora?
– En efecto, las familias que menciona son las que tenemos ahora, y este año utilizamos 48 sementales y 230 hembras.

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Área de reproductores de Thunderbird Hatch, en Culiacán, Sin. (Fotos: RJGZ)



– ¿Qué producción les generó en pollos, aproximadamente?

– Tres mil 500 pollos, entre hembras y machos.

 

– ¿Cuál es el porcentaje de nacimientos registrados?
– Un 70, 75 por ciento.

– ¿No consideras que éste debiera ser un poco más alto?, ¿a qué atribuyes que no estén llegando a una mejor productividad?
– Tuvimos problemas con algunos de los sementales, estaban un poco subidos de peso, gordos. En el caso de las hembras, muchas no fueron fértiles. En relación con el proceso de los nacimientos vía incubación, algunos de los embriones murieron, además de otras pequeñas fallas que se deben a la falta de fuerza o fertilidad; existen diferentes factores que afectan la productividad.

– Supongo que ustedes ya lo están analizando, para superar el problema en la próxima temporada, de modo que se pueda incrementar el número de nacimientos. En tu opinión ¿cuáles son las cosas que se debieran corregir, ya sea en el proceso de selección, en la alimentación?
– Debemos cuidar más la alimentación tanto en gallos como en gallinas, ése fue justamente el error que cometimos en esta ocasión. Hubo casos de gallos que excedieron el peso normativo y, al momento de meterlos a trabajar, no corroboramos su peso, tuvimos un exceso de confianza. Considero que el error fue justamente ese exceso de confianza, pues el año pasado hubo una muy buena producción y para esta temporada descuidamos esa parte.

 

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Una de las áreas de tee – pees de Thunderbird Hatch, en Culiacán, Sin.


– La alimentación que están utilizando en su producción ¿es netamente comercial o es alguna mezcla que ustedes preparan?

– Es comercial.

 

– ¿Consideran que el porcentaje de proteína que contiene es el adecuado?
– Consideramos que el producto comercial contiene lo necesario en cuanto a proteína, además de que este alimento se lo servimos húmedo y lo complementamos agregando otros elementos, para ajustarlo. Por ejemplo, les damos aceite de germen de trigo, aplicamos la técnica de germinar, ponemos vitaminas en el agua y cuidamos que no les falte el alimento ni en las mañanas ni en las tardes, que no se descuide al animal.

– ¿Tenían ustedes otro rancho? Recuerdo que cuando conversé con Juan, él me envío fotografías para publicarlas junto con su entrevista, y aquel rancho que conocí en dichas imágenes nada tiene que ver con estas instalaciones.
– Así es, ésta es una nueva propiedad, más completa, de 12 hectáreas.

– Eso significa que tienen ahora espacio suficiente. ¿Todos los apareamientos que realizan son individuales?
– Todos, sin excepción.

– ¿Cuántas gallinas atiende cada gallo?
– Seis gallinas por semental.

 

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Paty recogiendo huevo con un “recoge huevos” implementado por ellos, el cual permite la recolección sin molestar a las gallinas.


– Eso permite que haya un control muy preciso de cada uno de los pollos que nacen, hembras y machos, ¿no sexan?

– No. Sólo en las cruzas, por la importancia de la hembra. Le explico: se lleva un registro de las familias, supervisamos el crecimiento de las hembras (no importa que hayan seis gallinas), porque a lo largo del tiempo hemos comprobado que en todos los casos de nacimientos de hembras, siempre predominará una sola, la líder. Como se trabaja con familias, el  sexado nos afectaría porque no podemos saber si durante el proceso de sexado eliminamos a las que hubieran podido ser muy buenas. Si desde que son chiquitas decidimos sacrificar a cinco de diez que nazcan, nadie nos asegura que probablemente ésas (las que sacrificamos) habrían podido ser las mejores. Entonces utilizamos el tiempo para favorecer este proceso, y así nos damos cuenta que cuáles son las gallinas que funcionarán. En la primer etapa sacamos las líneas en limpio y después nos vamos a la cruza, ya en esta fase es cuando no utilizamos a la hembra.

 

– Pero esto implica un incremento en sus costos de inversión, porque hay que mantener a las hembras hasta la edad en que puedan seleccionarlas, ¿no es así?
– Sí, eleva el costo, pero se puede recuperar la inversión, porque así obtenemos la hembra que buscamos, la que necesitamos para meter a la cría. Y también nos funcionan para venderlas, ya que tenemos clientes que nos buscan para la compra de animales “limpios” y podemos disponer de ellas; todo esto es un proceso de selección.

–El mercado de ustedes es preferentemente genético. Ustedes venden sangres trabajadas genéticamente con el objetivo de que el comprador pueda obtener mejores resultados sin batallar tanto. Básicamente, según entiendo, no venden cruzas sino animales limpios, de una sola familia, ya sea McLean, Penny, Leiper, o de alguna de las líneas de Hatch o giro que crían.
– También tenemos familias de dos sangres, eso depende de cómo nos lo pida el cliente. Contamos con familias de dos sangres y un semental limpio para tener la opción de que se vayan hasta tres sangres. Así contamos con gallos de combate, que los clientes quieren básicamente para la pelea. Tenemos dos opciones: machos dos sangres y hembras dos sangres, también dos sangres Leiper con Penny, o Leiper con McLean, o McLean con Gilmore.

 

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Semental Regular Grey de Thunderbird Hatch, en Culiacán, Sin.


– ¿Y Blue Face?, ¿también cuentan con ellos?

– Sí, o el Spangle, está el Hatch o el Coronel Givens ,y así hacemos combinaciones. Dado el caso, podemos criar de tres sangres para gallos de combate o si nos piden familias en línea, tenemos esa opción de variedad para poder surtir de todo.

 

– Tú estás más involucrada en el área de la crianza, y también en el desarrollo, la atención, la alimentación, la vacunación, más bien ¡todo! ¿Qué hace Juan entonces?
– Esto es un trabajo en equipo, los dos nos dedicamos a vacunar, él vacuna contra Mareck. El trabajo lo tenemos que hacer ambos, para asegurarnos de que se hagan bien las cosas porque, a veces, cuando dejamos la responsabilidad en otras personas, no se realizan las cosas de manera adecuada. Un ejemplo son las cruzas, debemos hacerlo los dos, nada de que uno toma decisiones sin consultar al otro, es entre los dos. Mantenemos un registro de cómo ligaron este año, realizamos el levantamiento de pollos, verificamos quiénes son los que produjeron los resultados esperados y quiénes no; topamos, analizamos durante el proceso los diferentes problemas que surgen, para plantear soluciones. Todo ese trabajo no podría hacerlo una sola persona.

– Y el asunto de la vacunación es muy importante, requiere mucho trabajo. Se tiene que verificar que el animal realmente se esté quedando con la vacuna. Un ejemplo es la de Newcastle, que se debe aplicar en el ojo y, si no te cercioras de que el líquido realmente haya penetrado en él, se corre el riesgo de que cuando el animal sacuda la cabeza, el líquido salga disparado, y entonces ¡la vacuna se iría directo a la basura! Así que si lo hacen personalmente, se pueden cerciorar de que, efectivamente, el pollo aproveche la vacuna, que ésta haya sido bien aplicada.
– Sí, y también previo a la aplicación debemos verificar que la vacuna esté en el medio correcto, en hielo, para que no se desactive. Esos son detalles que, muchas veces, el personal desconoce y no los cuida. Por eso es importante que seamos nosotros mismos quienes realicemos el trabajo.

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Pollón Leiper Hatch de la cría de Thunderbird Hatch, en Culiacán, Sin.

– ¿Cuál es el color de pluma que más te gusta?
– El giro. Siempre me ha gustado el giro, dicen que ni en las películas ganan, pero… ¡si ganan!

 

– ¡Y los Thunderbird más!
– ¡Claro que si! Desde chica ése ha sido mi gallo preferido: el giro.

– ¿Qué satisfacciones has recibido de los gallos?, independientemente de la cuestión económica.
– Me gusta mucho dar vida, ver nacer al pollo, ver su crecimiento. Desde que se está criando, uno mismo va identificando su temperamento, aprendiendo a conocerlo… ¡y cuando llega la hora de jugarlo se siente una adrenalina impresionante! Honestamente, cuando llega la hora de jugarlos, a mí no me gusta verlos porque empiezo a temblar; conozco a cada animal y no puedes evitar que fluyan diferentes sentimientos mientras lo ves jugar. Por otro lado, criar animales es una gran satisfacción, una experiencia única.

– Sí, incluso he escuchado a Juan expresarse de los pollos como “¡los hijos de Paty!” O sea que te involucras mucho con los animales.
– Desde que nacen estoy junto a ellos. Desde que salimos de aquí hasta las casetas, producirles calor, saber cuando y cómo retirárselo, saber cómo controlarlos para que no se apilen ni se amontonen, que no se muera ni un solo animal. Puedo asegurarles que resiento cada animal que llega a morirse; además implica un riesgo evitarlo y lograr que no se lastimen entre ellos, que no se peleen, evitar que estresen… son muchas cuestiones.

– ¿Cuál es el tiempo normal de reproducción que ustedes consideran? Te lo pregunto porque ayer que caminaba por las instalaciones junto con Juan, él me comentaba que contaban con ocho casetas, supongo que cada una es para el nacimiento correspondiente a una semana.
– Así es. Se recolecta el huevo durante una semana y los sábados (o dependiendo de lo que indique nuestro programa) se llevan a incubar, y así como van saliendo se va llenando a cada caseta; son ocho echadas nada más.

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Otra de las áreas de tee – pees, con los aspersores funcionando en Thunderbird Hatc. Der.: MVZ Juan Romero Ezquerra, limpiando el sistema de filtrado.

– ¿Estamos hablando de dos meses?
– Exactamente. Empezamos en febrero y para abril ya habíamos terminado. Esta vez terminamos más tarde, debido a que se estaba realizando una construcción aquí en el rancho, pero la idea es terminar en dos meses. Por ejemplo, en este caso, queremos iniciar en noviembre y terminar en enero a más tardar.

 

– En cuanto a la construcción que me comentas, observé que llevan un gran avance; “Roma no se hizo en un día”, pero les quedarán instalaciones muy adecuadas y agradables a la vista, ya que han aprovechado las características propias del terreno, como los desniveles. Esto funcionará, además, para que no se acumule el agua en tiempos de lluvia, para que pueda correr hacia los lados y permitir que los gallos se mantengan en óptimas condiciones. También es muy interesante el área donde ubicaron los aspersores (en la zona de tee-pees); tuve la oportunidad de verlos funcionando y ver como los pollos, al igual que los niños, se divierten con el agua. Claro, esto sucede dada la temperatura de la zona de Culiacán, que ahora debe andar en los 38˚ o 39˚C. Realmente hay que reconocer que el trabajo que han venido realizando es muy intenso, ya tienen todo el predio cercado. Todo esto resulta muy motivador para pensar que en un futuro inmediato Thunderbird Hatch se enfocará en el crecimiento.
– Sí, justamente eso es lo que pretendemos lograr: seguir trabajando, seguir adelante, para que esto vaya creciendo, ésa es nuestra meta. Pienso que sólo quienes trabajan, obtienen beneficios.

– Me atrevo a emitir una opinión. Desde mi punto de vista, existe un área en la que tanto tú como Juan deberán comenzar a involucrase: la preparación de gallos, de modo que puedan participar en las peleas y obtener mejores resultados. Con esto no quiero decir quienes lo hacen actualmente no sean las personas adecuadas, pero creo que sería mucho mejor que ustedes lo hicieran de manera personal. Lo digo porque, de acuerdo con la calidad de trabajo que ustedes realizan en la crianza, los resultados en la preparación deberían ser de igual calidad, y así se reconocería en su totalidad el esfuerzo realizado.
– Sí, ya lo tenemos contemplado. Preparar a los gallos para poder ir a jugar a los torneos; entonces ya estaremos viendo los resultados, a ver qué tal nos tratan estando allá.

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Paty nos muestra en el áre de incubación una rejilla de nacimiento, para individualizar, posando con un gallo de su color favorito y con la libreta de registros.

– ¿Tú sabes amarrar?
– Sí, sé como hacerlo. Hace mucho tiempo que no amarro. Lo hacía cuando iba con mi padre a los palenques, él me dio la oportunidad de hacerlo varias veces. Me inicié en el rancho de mi padre: me metía a la gallera, agarraba el estuche, tomaba una pata de gallo y me ponía a practicar. Para soltar, lo hacia con animales de desecho; con base en eso, mi padre me dio la oportunidad de ponerlo en práctica, pero ya en los palenques. Lo que sucede es que se pierde la práctica, hace mucho tiempo que no lo hago. Debo aclarar que en los palenques sólo llegué a amarrar, pero nunca solté.

 

– ¿Juan ha soltado alguna vez?
– Sí, y también amarra. De hecho, hemos platicado acerca de su técnica. Una ocasión, en Toluca, jugando contra Emmanuel Massa, Juan obtuvo varias felicitaciones por la forma en que amarró y soltó. Las personas comentaron que el hecho de que él personalmente amarrara y soltara les brindaba una mayor confianza; pues siendo él el criador, era digno de reconocerse. Yo comparto ese sentir, pues él conoce a los animales porque él mismo los crió, entonces si nosotros mismos amarramos y soltamos, estaríamos más tranquilos.

– Independientemente del resultado, creo que la gente se da cuenta cuando el propietario es quien hace las cosas personalmente, aunque se cometan errores; en general, las personas conciben esto como un buen referente.
– Sí, en esa ocasión, muchas de las felicitaciones las dirigieron a mí, y yo les decía que mejor se lo dijeran a él directamente, para que se diera cuenta. Aunque también a veces le he sugerido que no amarre, tiene que ver con que él esté tranquilo, porque los animales pueden percibir nuestra adrenalina y entonces podríamos provocar un accidente.

– A veces uno se presiona más de la cuenta.
– Sí, en ocasiones uno se presiona más de lo debido y otras, uno está más tranquilo, con la mente despejada. Y en ambos casos, el animal lo percibe.

– Creo que, en ocasiones, uno se presiona si necesidad alguna, porque la gente sabe que los Thunderbird Hatch son criadores, pero no necesariamente jugadores. Es decir, ustedes en realidad no están obligados a jugar y a ganar; sé que ustedes lo hacen para probar sus propias sangres y para demostrarle a la gente la confianza que tienen a sus animales. Pero en realidad ustedes no están en esto por la jugada, sino por la genética, la crianza, el desarrollo. Hay quienes dicen que por ser ustedes quiénes crían y presentan a los animales, también deberían ser los ganadores, pero eso no puede ser, porque hay muchos factores que influyen, diversas circunstancias, el triunfo no depende cien por ciento de ustedes. Me dará mucho gusto verlos en México, participando y sabiendo que fueron ustedes mismos quiénes prepararon sus animales, y que contemplen que echando a perder se aprende, Paty.
– No, no echaremos a perder, vamos a preparar conforme a lo que sabemos, cada quien debe conocer muy bien su trabajo, lo básico será solamente echarle ganas y seguir adelante.

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Izq.: Área arbolada cruzada por un arroyo en Thunderbird Hatc, en Culicán, Sin., Der.: Ing. Rodolfo J. Guerrero y esposa, con Patricia y Juan en Thunderbird Hatch.

– Eso es lo que quería escuchar. A veces uno dice cosas sólo para provocar reacciones y me da gusto que tú reacciones de esa manera y que me digas “nada de echar a perder”, sino que vas a demostrar la capacidad que tienen sus animales y la que tienen ustedes mismos, de llevar a sus aves en las mejores condiciones.
– ¡Claro que la hay y vamos a ir con todo!

– ¿Hay alguna anécdota, ya sea graciosa, dramática, trágica, que hayas vivido a lo largo de los años que ya llevas en Thunderbird Hatch trabajando con Juan, que quisieras compartir con los lectores de Pie de Cría?
– Una vez fuimos a San Luis, ¡esa sí que fue una aventura! Para empezar, salimos tarde de Culiacán y viajamos toda la noche, pero sin conocer el camino… ¡sólo nos lanzamos a la aventura! Bueno, al menos para nosotros eso es lo que significó, una aventura. Afortunadamente llegamos bien, todo concluyó de manera positiva.

– Ahora que recuerdo, fue precisamente en San Luis Potosí donde nos conocimos.
¿Ese es el lugar más distante al que han ido?
– Hemos ido a San Luis y a las Expos de Toluca. Cuando fuimos a San Luis, ya habíamos estado en Toluca. En realidad San Luis nos queda más cerca, pero nos pareció mucho más difícil, supongo que por la carretera.

– ¿Hay algo más que quisieras agregar?
– Sólo quiero decirles que seguiremos trabajando, vamos a seguir adelante, esperando ganar muchos más torneos.

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Sr. Juan Romero y MVZ Juan Romero E., padre e hijo

– Y seguirán contando con el apoyo de la gente que les ha brindado su confianza.
– Claro, eso es lo principal. Contar con toda esa gente que nos ha brindado la confianza para comprarnos animales. Y pienso también que lo más bonito es cuando nos llaman para felicitarnos, cuando nos dicen que obtuvieron muy buena crianza de los animales que nos compraron, que son muy buenos pollos, que están bien y han ganado cuando los llevan a jugar. Eso es una gran satisfacción.

– Quizás con base en las sangres que tienen y con la inversión que han realizado, podrán generar sus propias líneas, sin depender directamente de los criadores estadounidenses.
– Sí, ya estamos trabajando en eso; se están conformando familias que en su momento serán familias Thunderbird Hatch.

– ¿Utilizaran “Thunderbird Hatch”, ya sea A, B o C; los Félix, los Romero? Creo que ésa debiera ser su meta principal.
– Sí, ésa es nuestra meta y la vamos a lograr.

– Paty, te agradezco sinceramente tu magnífica disposición. Y también que, además de todo, nos hayas recibido tan bien: eres una excelente ama de casa y guisas muy sabroso. Gracias por todas las atenciones que nos has brindado.
– Gracias a usted.

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Pelecha forzada y un nuevo alimento

julio 2010, No. 151

Por Manolo Torres
Rancho Las Trojes

El reto
En tiempo de “aguas” es preciso convertirse en un partido mucho más competitivo que durante el resto del año, y a ello contribuye sin duda la creación de un proceso destinado a forzar la pelecha, pero siempre sin perjudicar el desempeño del gallo.

Así, el hecho de tener muy buen rendimiento en tiempo de pluma se reduce a forzar la pelecha de los gallos para que en esta temporada (justo ahora) tengamos gallos ya “vestidos”.

Las horas-luz
Entonces, en el tiempo de lluvias, que es el tiempo de pelecha, mientras todos o la mayoría de los partidos juegan gallos en pluma, nosotros ya podemos jugar gallos con toda la pluma nueva. En un proceso de pelecha normal, sólo podríamos tener gallos totalmente “vestidos”, ya con la pluma seca, a mediados de octubre, de modo que ya puedan jugar perfectamente en forma natural; sin embargo, nosotros tenemos alrededor de 150 ó 200 gallos que pasamos de pluma justo en las secas, y para esto hay que iniciar el proceso para que cambien de pluma a fines de noviembre. En este proceso, lo que hacemos es convertir el invierno en verano, a base de horas-luz. Por supuesto, esto requiere una instalación un tanto especial y un buen manejo, que no puede fallar, que debe ser constante, así como los horarios de alimentación; esto es fundamental: el horario y el alimento que se les administrará.

Los pollos que se adelantan a este proceso de cambio de pluma son pollos de 10, 11 meses y hasta un año.

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En la foto se aprecian las plumas de alas y cola de un gallo sometido al proceso de “pelecha forzada” al que se refiere el Sr. Manolo Torres, de Rancho Las Trojes; nótese la calidad de las plumas, con base en el alimento usado. (Fotos: RJGZ)

El proceso
Lo primero que debemos saber es que no hay que descrestar a los pollos, porque entonces no te harán el cambio de pluma. Empleamos pollos crestones, obviamente, puro pollo seleccionado, porque son pocos los que van a pasar: de cien animales, 75-85% pasan de pluma maravillosamente, pero un 15-25% no pasa, cambian alguna que otra pluma y hay que volver a pasarlos de pluma de manera normal. De este modo, a mediados de junio ya tengo los gallos “vestidos”, terminados; algunos todavía con un poco de cañón en la golilla, pero muy poco, sólo para terminar de amacizar la pluma.

Ahora bien, estos animales deben levantarse, seleccionarse, cortarse las espuelas, de modo que evitemos la presencia de cualquier problema, ya sea un gallo con parásitos, golpeado, descrestado, porque entonces no pasa la pluma, no la cambian o no lo hacen correctamente. Entonces, se necesitan gallos muy frescos, limpios; cortar la espuela sin que haya sangrado, con eso inicia el proceso.

Luego se desparasita, se purga y el proceso de desparasitación es cada 30 días, para lo que hay que manejar coxidiostatos, también cada 30 días, y así desde noviembre hasta que el gallo pase la pluma, porque si no hay una sanidad completa, el gallo no realizará el cambio de pluma de modo adecuado. Eso es lo primero.

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En la foto se aprecian las plumas de alas y cola de un gallo sometido al proceso de “pelecha forzada” al que se refiere el Sr. Manolo Torres, de Rancho Las Trojes; nótese la calidad de las plumas, con base en el alimento usado. (Fotos: RJGZ)

La alimentación
Después, se requiere una alimentación excelente, un poco alta en proteína. Para eso, utilizamos unos extruizados altos en proteína y grano de muy buena calidad. Luego está la luz, en noviembre deben tener dos horas de luz adicionales, para lo cual se debe encender la luz en cuanto empieza a oscurecer. Eso depende de la zona donde se lleve a cabo. Por eso es mejor hablar de horas-luz y no de horarios específicos. Cuando empiece a oscurecer debemos encender la luz y darles de comer exclusivamente semilla tirada en el piso. Deben tener camas siempre hechas, volteadas, y los gallos deben bañarse con la mayor frecuencia. Sobre la cama debe adicionarse paja, para que ellos busquen el alimento justamente una hora después de haber oscurecido (y nosotros encendido la luz). Es decir, se les debe dar de comer así, si no, el proceso no funcionará y el cambio no se dará, pues se desajusta su reloj biológico.

Para esto, también hay que tener en cuenta la administración de vitaminas: Vigantol y Catosal (ambas de Bayer), una vez cada 15 días, hay que darles medio centímetro en una mezcla, en partes proporcionales; eso acelera el metabolismo, inclusive te da unas plumas muy sanas y fuertes. También lo utilizamos en el cambio natural de la pluma, pero nosotros lo iniciamos cada 15 días, así es como lo manejamos, y además se pueden meter hembras con ellos, no es necesario, pero funciona mejor; meter un par de hembras y dejarlas allí toda la noche. Me refiero a un par de hembras dos veces por semana, que pisen y rasquen; de lo que se trata es de que hagan ejercicio justo cuando está oscuro, que caminen.

El punto es que ellos realmente sientan que se trata de luz natural, aunque no lo sea. Así, estamos creando un verano en invierno. Además, insisto, la alimentación es algo muy importante: muchos granos secos, mucha avena tirada en el suelo; y en la mañana se les debe alimentar dos horas más tarde de lo normal, en la mañana y en la tarde. En la tarde, granos tirados; en la mañana también es tirado, pero a esta hora es cuando damos extruizado, remojado o mezclado con grano, como el alimento que damos para el inicio del desarrollo de los pollos, de la primera semana hasta que los levantamos; porque este alimento es alto en proteínas. También hay que cuidar siempre las carnes, nunca deben adelgazarse, porque si se adelgazan, ya se fastidió todo y el proceso no funcionará, pues “si cambian de pluma” tendrán plumas medianas, raquíticas.

Cuando descuidas a alguno de los animales se nota en el lote. Quienes no llevan a cabo el proceso de acuerdo con el proyecto que persiguen o quienes no vigilan que los animales se alimenten adecuadamente, llegan a tener aves más delgadas de la cuenta, y entonces el proceso se ve interrumpido.

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En la foto de la golilla, se aprecian muy pocos “cañones”, lo que está contemplado por Manolo en el proceso de “pelecha forzada”..

El descreste
En cuanto al descreste, lo realizamos cuando ya terminaron básicamente de renovarse las colas, entonces ya se puede descrestar, cuando tienen un 80% de golilla limpia, porque la golilla lleva muchísimo menos trabajo de  emplume que la cola, entonces la cola tiene que estar terminada para poder descrestar, y también por los flujos de sangre, pues se requiere una mejor irrigación cuando está saliendo la cola. Si la cola ya está completa, entonces ya se puede uno distraer un poco de ese tema, porque el proceso de emplume de golilla y de vaquerillos no es tan duro ni tan largo.

Si descrestamos antes de tiempo, cuando ya el gallo tiró las alas y demás, notaremos en la pluma lo que yo llamó “rayas de hambre”, que pueden verse tanto en la cola como en las alas. Eso ocurre si durante el proceso “ya sea por falta de una alimentación correcta, por alguna enfermedad u otra circunstancia” el gallo deja de crecer de manera natural; si se detiene el crecimiento de la cola, quedará una rayita transparente, y luego volverá a crecer. Cuando un pollo o un gallo está enfermo, tiene lapsos de crecimiento; la cola no crece de modo constante, sino 2 ó 3 cm y se detiene; y luego otros 2 ó 3 cm y se vuelve a detener. Es entonces cuando se comienza a notar una cola rayada.

Piense usted, con sus distancias, en lo que ocurre con el desarrollo de un niño mal alimentado: le salen manchas en el rostro (acné, jiotes) por deficiencias alimenticias. En los gallos es lo mismo, sólo que en ellos se refleja en una pluma quebradiza, en rayitas transparentes cada determinada distancia, y eso es síntoma claro de un gallo mal emplumado, que no se vistió de una manera correcta, ya sea por una alimentación deficiente, por falta de atención, parásitos, etcétera.

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En la foto los vaquerillos, se aprecian muy pocos “cañones”, lo que está contemplado por Manolo en el proceso de “pelecha forzada”..

La luz
Además, para emplumar bien también se requiere ir subiendo gradualmente las horas de luz; se inicia con dos y, entre diciembre y enero, se debe aumentar a tres y luego bajarla paulatinamente hacia febrero, que es cuando ya queda normal.

Para mediados de febrero, los gallos deben estar ya sin alas y empezando el proceso de emplumarse y requiriendo, de aquí en adelante, una excelente alimentación, para que la pluma sea una pluma correcta. Eso depende directamente de que los gallos se coloquen, de preferencia, en una misma nave y de que todos sigan el mismo proceso. Porque si los colocamos en una misma gallera, lo que provocaremos será desvelar y modificar el ritmo de los demás gallos que se encuentren ahí. Por eso debemos situarlos en un lugar aparte.

Un nuevo alimento
De hecho, estamos lanzando un producto que es precisamente ese extruizado con el que nosotros llevamos este proceso. Es un extruizado muy alto en proteínas con una digestibilidad maravillosa y que hemos logrado a través de muchos años de práctica, buscando el mejor complemento para cualquier etapa del gallo, inclusive la postura. Desde luego, lo utilizamos con el inicio de los pollos, pero es un producto para todas las etapas, incluyendo el mantenimiento de los gallos, sólo es cuestión de humedecerlo para administrarlo. Se debe humedecer siempre, incluso para los gallos machos y de mantenimiento, pues esto favorece una digestión mucho más rápida y una mejor absorción de nutrientes, que es básicamente para lo que ha sido preparado, y da resultado en todas las etapas.

Este producto debe adicionarse a los alimentos en diferentes proporciones. Cuando inician los pollos, se lo damos en un 60% y el resto es grano, con lo cual evitamos dar huevo, harinas de pescado o hueso, carne, etc.; pues este extruizado incluye todo eso, además de contener aminoácidos y  vitaminas A, D y E, que son esenciales para el crecimiento.

Lo manejaremos en costales de 20 Kg. y, de manera independiente, los demás granos, en bultos de 40 Kg., para reproductores, iniciación y desarrollo, básicamente. Luego, está el alimento de mantenimiento, que para mí es fundamental, pues hará que los animales den el rendimiento que deben. Si bajamos la calidad del alimento porque el gallo no está próximo a jugar, lo que sucede es que cuando queramos que el ave juegue, nos costará mucho más trabajo levantarlo, pues habrá bajado definitivamente su rendimiento. El entrenamiento de un gallo inicia desde el embrión, no se reduce a 20 días de entrenamiento, sino que es toda su vida; por eso siempre tiene que estar bien y no podemos bajar la calidad de alimento; podemos cambiarlo, pero no bajar de calidad. Y, si lo cambiamos, eso deberá depender de la actividad que realice o las condiciones circundantes.

Por ejemplo, en tiempo de frío, aumentamos un poco el porcentaje de maíz; mientras que en tiempo de calor, lo disminuimos.

En mi caso, el clima es muy benigno, sin cambios drásticos, pero aun así les subo las calorías en invierno, a base de maíz, y bajamos un poco las fibras; mientras que en tiempo de calor, subimos las fibras y quitamos calorías. Todo esto dependerá de la ubicación geográfica de quien emplee el producto. Por eso consideramos indispensable el incluir un instructivo para los criadores que se encuentren, por ejemplo, en las zonas de climas extremos, el cual contendrá la información precisa para elaborar adecuadamente las mezclas, de modo que los gallos aprovechen al máximo el producto.

El problema con algunos de nosotros, como galleros, es que nos dicen “ponle 100 gr.” y nosotros pensamos que si 100 son buenos, pues 200 serán mejores, y no es así; la dosificación es esencial, así como el uso de grano de primer nivel. Además, con respecto a los granos, viene hecha una fórmula a base de avena y con una cantidad de fibra de la mejor calidad; de modo que este extruizado viene completo, de todo a todo; y además con una palatabilidad y digestibilidad realmente sorprendentes.

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Imagen de un gallo que pasó por el proceso de “pelecha forzada”; nótese que tiene 10 días de descreste.

La experiencia
Lamentablemente, no existe entre ninguno de los grandes fabricantes, un protocolo sobre la alimentación y los requerimientos del pollo, por lo que nosotros, con la experiencia de casi cuatro décadas de trabajo, podemos contribuir al óptimo desarrollo del gallo. Tenemos muchos años haciendo esto, realmente dedicándonos, investigando en el mejor laboratorio que existe: los mismos gallos de pelea, los propios animales. Hemos hecho pruebas durante muchos años que nos han dado información para saber porqué debemos subir un ingrediente y bajar otro; que nos han ayudado a definir porqué una mezcla puede funcionar maravillosamente bien. Es decir, trabajamos con base en resultados reales, en lo que hemos venido haciendo y en el resultado de todos estos años.

Costos
Por supuesto, tendremos tomar en cuenta los precios de las otras marcas y buscar que el costo sea muy similar, probablemente el mismo. Es posible que el extruizado resulte un poco más caro que algún pellet común, pero valdrá la pena, porque la calidad será excelente, ya que lleva materias primas de primerísima calidad, pero siempre dentro de los costos normales. De hecho, si lo comparamos con croquetas Premium para cachorros, estamos por debajo de ese costo, con la diferencia de que nuestro producto se prepara especialmente para las necesidades reales de nuestras aves.

Sin embargo, debemos recordar que, finalmente, en la medida que invertimos y le damos buenos productos a nuestros animales, ése será el resultado y el rendimiento que obtendremos de ellos. Si escatimamos y, en temporada de pelecha, sólo les lanzamos un puñado de maíz, podemos estar seguros de que, cuando empiece la temporada, sólo tendremos un récord de más peleas perdidas que ganadas. El gallo más caro que hay es el gallo que pierde. La inversión que uno realiza en un gallo con base en la alimentación, el manejo y el cuidado es buena, siempre y cuando lo que hagamos sea lo adecuado. Eso siempre nos significará lograr al menos un punto arriba del promedio que este animal tendría en términos generales. El realizar la mejor inversión puede ser la diferencia entre ganar y perder. Y no sólo me refiero a la cuestión económica, por supuesto que duele perder dinero, pero también está el sentimiento de triunfo, ese momento que uno no cambia por nada, incluso aunque el premio no sea monetario.

Desde luego, les estaremos informando acerca del lanzamiento de este producto, que esperamos que sea muy pronto.

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La gallina… ¡selección meticulosa!

julio 2010, No. 151

Por Lic. Gerardo Sierra Juárez

Con el ánimo de no entrar en polémica, comparto la presente información, un tanto general, considerando que el tema se presta para ser abordado desde una diversidad de criterios (todos y cada uno de ellos muy respetables) y con la firme intención de que darle al lector una opción más en beneficio de su actividad de crianza de aves de combate.

Después de haber indagado y confirmado por varios medios la calidad de nuestro reproductor macho, y quedar conformes y preparados para formar nuestro lote, llega el turno de seleccionar a nuestra gallina. ¡Vaya tarea! Sobre todo, si tomamos en cuenta que es el macho el que entra al anillo y por eso es más fácil indagar y obtener un buen reproductor que mantenga un código genético adecuado, pero ¿la gallina?, ¿cómo seleccionar la hembra adecuada?

Para muchos, es en ese punto donde comienza realmente el arte de ser criador, y es que la intención de dicho apareamiento debe ser mejorar el producto con el que ya se cuenta (y si usted no tiene esta idea, discúlpeme, pero no sé hacia dónde quiere llegar, amigo), es decir, los padres, todo ello para obtener una mejor la calidad en el producto deseado (las crías).

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Gallina de la cría de Carlos Mendez. (Foto: RJGZ)

Con base en lo anterior, lo primero que debemos tener en mente es el tipo de ejemplares que deseamos obtener, es decir, si queremos animales con un fenotipo musculoso, con pluma pegada corta y bien adherida al cuerpo, patas medianas o largas; o si deseamos animales con una anatomía un tanto más larga (“huesudos”), de cabeza más larga, ojos rojos, cresta de sierra etc., y que en cuanto a sus características de combate, sean animales defensivos o ofensivos, que tengan una pelea de suelo o aérea, que muerdan lo menos posible, etcétera.

Nuestro trabajo para indagar sobre nuestra hembra reproductora será aún más arduo, pues como ya mencioné, la gallina no es la que entra el anillo. En este orden de ideas, lo recomendable es acudir a los eventos gallísticos de renombre, aquellos que por la calidad de sus combates hayan ganado cierto prestigio (seguramente usted los ubicará bien) y, con base en lo que vemos, ir seleccionando a aquellos criadores que nos interesen. (Ojo: no todos los partidos crían gallos y usted debe tener mucho cuidado en esto, pues algunos de ellos sólo son intermediarios y vendedores de animales de otros criadores). Así, usted tratará de identificar a los criadores que le parezcan honestos y responsables. Al final, de esa lista de prospectos que tenía al principio, seguramente le quedarán muy pocos; aunque casi todos venden gallos y gallinas, muy pocos venden buenas hembras, y casi nadie vende gallinas ya probadas y excelentes reproductoras.

¿Cree que eso es todo? Pues no; de hecho, la tarea se complicará aún más; sin embargo, allí entran las verdaderas ganas de obtener una hembra de calidad: el esmero y la dedicación serán nuestras armas fuertes, así como la honestidad, primero con nosotros mismos, pues no podemos crearnos falsas ilusiones ni aceptar los tal llamados sofismas. Comente sus necesidades con el criador, indague lo más que pueda sobre la línea que le interesa; si tiene un índice de victorias, solicítele ese dato y, cuando haya obtenido información precisa y veraz, podrá tener la convicción de contar con una hembra reproductora casi ideal. Ahora bien, no faltará quien le diga que esas gallinas no las venden, que son hembras por las que piden mucho dinero; sin embargo, le dejo un par de preguntas: ¿usted es de los que se conforman con animales de ésos que todos tienen? ¿O trata de obtener las mejores sangres y se esmera por conseguir aquellas que otros no se atreverían a tener? Por cierto, déjeme decirle que cuando consiga una hembra con tanto trabajo y sacrificio, el cuidado que le brindará será el mejor, por obvias razones: minucioso, óptimo; y no es para menos, porque, ¡ah, cómo le costo trabajo adquirirla!
De hecho, de manera correlativa, estará obligado a ser más ordenado incluso con sus métodos de crianza, con la alimentación, la higiene y el cuidado de sus ejemplares, pues deseará tenerlos en las mejores condiciones posibles para que nada pueda fallar y no haya pretextos para echar a perder lo que le resultó tan difícil de conseguir.

Reflexión
¿Cree usted que sea conveniente tener un método de selección vía telefónica? Porque a algunas personas les basta levantar la bocina telefónica, hacer un depósito bancario… ¡y listo! Creen que los mejores ejemplares ya vienen en camino a su corral. ¡Vaya confianza!, dejar nuestro tiempo, dinero, trabajo y esperanzas en manos de otra persona (que seguramente ni siquiera conocemos), que tendrá el poder de decidir por nosotros. Pero, bueno, yo sólo brindarles estas líneas, esperando sinceramente que puedan servirles como apoyo.

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