La gallina… ¡selección meticulosa!

julio 2010, No. 151

Por Lic. Gerardo Sierra Juárez

Con el ánimo de no entrar en polémica, comparto la presente información, un tanto general, considerando que el tema se presta para ser abordado desde una diversidad de criterios (todos y cada uno de ellos muy respetables) y con la firme intención de que darle al lector una opción más en beneficio de su actividad de crianza de aves de combate.

Después de haber indagado y confirmado por varios medios la calidad de nuestro reproductor macho, y quedar conformes y preparados para formar nuestro lote, llega el turno de seleccionar a nuestra gallina. ¡Vaya tarea! Sobre todo, si tomamos en cuenta que es el macho el que entra al anillo y por eso es más fácil indagar y obtener un buen reproductor que mantenga un código genético adecuado, pero ¿la gallina?, ¿cómo seleccionar la hembra adecuada?

Para muchos, es en ese punto donde comienza realmente el arte de ser criador, y es que la intención de dicho apareamiento debe ser mejorar el producto con el que ya se cuenta (y si usted no tiene esta idea, discúlpeme, pero no sé hacia dónde quiere llegar, amigo), es decir, los padres, todo ello para obtener una mejor la calidad en el producto deseado (las crías).

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Gallina de la cría de Carlos Mendez. (Foto: RJGZ)

Con base en lo anterior, lo primero que debemos tener en mente es el tipo de ejemplares que deseamos obtener, es decir, si queremos animales con un fenotipo musculoso, con pluma pegada corta y bien adherida al cuerpo, patas medianas o largas; o si deseamos animales con una anatomía un tanto más larga (“huesudos”), de cabeza más larga, ojos rojos, cresta de sierra etc., y que en cuanto a sus características de combate, sean animales defensivos o ofensivos, que tengan una pelea de suelo o aérea, que muerdan lo menos posible, etcétera.

Nuestro trabajo para indagar sobre nuestra hembra reproductora será aún más arduo, pues como ya mencioné, la gallina no es la que entra el anillo. En este orden de ideas, lo recomendable es acudir a los eventos gallísticos de renombre, aquellos que por la calidad de sus combates hayan ganado cierto prestigio (seguramente usted los ubicará bien) y, con base en lo que vemos, ir seleccionando a aquellos criadores que nos interesen. (Ojo: no todos los partidos crían gallos y usted debe tener mucho cuidado en esto, pues algunos de ellos sólo son intermediarios y vendedores de animales de otros criadores). Así, usted tratará de identificar a los criadores que le parezcan honestos y responsables. Al final, de esa lista de prospectos que tenía al principio, seguramente le quedarán muy pocos; aunque casi todos venden gallos y gallinas, muy pocos venden buenas hembras, y casi nadie vende gallinas ya probadas y excelentes reproductoras.

¿Cree que eso es todo? Pues no; de hecho, la tarea se complicará aún más; sin embargo, allí entran las verdaderas ganas de obtener una hembra de calidad: el esmero y la dedicación serán nuestras armas fuertes, así como la honestidad, primero con nosotros mismos, pues no podemos crearnos falsas ilusiones ni aceptar los tal llamados sofismas. Comente sus necesidades con el criador, indague lo más que pueda sobre la línea que le interesa; si tiene un índice de victorias, solicítele ese dato y, cuando haya obtenido información precisa y veraz, podrá tener la convicción de contar con una hembra reproductora casi ideal. Ahora bien, no faltará quien le diga que esas gallinas no las venden, que son hembras por las que piden mucho dinero; sin embargo, le dejo un par de preguntas: ¿usted es de los que se conforman con animales de ésos que todos tienen? ¿O trata de obtener las mejores sangres y se esmera por conseguir aquellas que otros no se atreverían a tener? Por cierto, déjeme decirle que cuando consiga una hembra con tanto trabajo y sacrificio, el cuidado que le brindará será el mejor, por obvias razones: minucioso, óptimo; y no es para menos, porque, ¡ah, cómo le costo trabajo adquirirla!
De hecho, de manera correlativa, estará obligado a ser más ordenado incluso con sus métodos de crianza, con la alimentación, la higiene y el cuidado de sus ejemplares, pues deseará tenerlos en las mejores condiciones posibles para que nada pueda fallar y no haya pretextos para echar a perder lo que le resultó tan difícil de conseguir.

Reflexión
¿Cree usted que sea conveniente tener un método de selección vía telefónica? Porque a algunas personas les basta levantar la bocina telefónica, hacer un depósito bancario… ¡y listo! Creen que los mejores ejemplares ya vienen en camino a su corral. ¡Vaya confianza!, dejar nuestro tiempo, dinero, trabajo y esperanzas en manos de otra persona (que seguramente ni siquiera conocemos), que tendrá el poder de decidir por nosotros. Pero, bueno, yo sólo brindarles estas líneas, esperando sinceramente que puedan servirles como apoyo.

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