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Francisco Javier Gil Sánchez, “Punteador”

enero/febrero 2009, No. 136

Por: Rodolfo J. Guerrero Zúñiga

– Después de varios intentos fallidos, por fin tengo el gusto de conversar con don Francisco Javier Gil Sánchez. Muchas gracias por su tiempo; ¿cuántos años tiene usted en los gallos?
– Comencé desde los 6 años de edad.

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Francisco Javier Gil Sánchez

– ¿Más chico que el Chipilín?
– Él también está en esto desde muy chiquillo.

– ¿De dónde es originario usted?
– De Navojoa, Sonora; después me fui a Tijuana, donde comencé a jugar gallos de manera profesional.

– ¿Siempre se dedicó de lleno a los gallos?
– Todo el tiempo. Fui corredor de apuestas, empresario… nunca he dejado de jugar gallos. Ahora hace como dos años que estoy en el Centro del país dedicándome a ello. Antes veníamos desde Tijuana a competir al Centro, hasta que me establecí aquí, en el Rancho La Primavera.

– De alguna manera, usted estuvo asociado con otras personas, como empresa; se ha dedicado por muchos años a los gallos sin descuidar el aspecto de la preparación y, lo más importante, el punteo, que es su especialidad.
– Sí, me he especializado más en puntear los gallos, porque es la fase final de la preparación, el momento cuando se busca el corte máximo para ganar la contienda.

– Usted ha preparado gallos durante muchos años, ¿cuánto tiempo de preparación le da a un gallo, incluyendo el precuido?
– Me gusta jugar gallos que ya han estado en mis manos por lo menos dos meses, porque así ya los tengo acondicionados. Después de ese lapso, pueden competir con cualquiera, pues cuentan ya con el precuido y el cuido.

– Y, muy someramente, ¿cuál es el trabajo que les da, el que considera adecuado?
– Lo que manejamos es la rotación. Los gallos se van rotando a diario, en diferentes lugares; y, en la mañana, a volarlos. Sólo los volamos y los rotamos. Además, también es muy importante la alimentación, sobre todo los granos.

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Voladeros con gallos que reciben la “visita conyugal” periódicamente.


– Pero, ¿sí les da trabajo de mesa?
– Sí, pero ahí de lo que se trata es más bien de volar a los animales para que agarren su aire, fuerza en las alas; lo demás es la altura de las instalaciones donde vuelan y anden caminando; los voladeros tienen como de dos por dos metros, y unos tres metros y medio de alto. Roto los gallos y, además, tengo un área donde están las gallinas, y se las echo para que ellos produzcan su propia testosterona y, a la vez, se relajen; eso es durante todo el entrenamiento. De este modo, el gallo no se aburre.

 

– Vamos a plantearlo de esta forma: ¿cuántas visitas conyugales recibe el gallo?
– Cada tercer día les toca gallina.

– Pero, ¿todo el día o un rato?
– Desde en la mañana. Comenzamos a volar al gallo y se va rotando al que le toca gallina, pero es todo el día.

– ¿Cuándo suspende esas visitas?
– Doce días antes de la pelea.

– ¿Qué cantidad de alimento les administra; lo hace por la mañana o por la tarde?
– Tanto en la mañana como en la tarde. Son 65 gramos lo que se come el gallo en el día.

– Pero con alimento de primera. ¿Cree usted que un gallo debe comer más grano que pellet?
– Así es. Lógicamente, lo que más me importa de los granos es la proteína.

 

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Área de canceleras, parte de las instalaciones de “Rancho La Primavera”. (fotos: RJGZ)


– ¿Usa vitaminas?

– Claro que sí, Complejo B, el 5,500 de Laboratorios Tornel; y también comida americana.

 

– ¿Y drogas?
– No, no anabólicos, sólo el Equigán.

– ¿Quince días antes de la pelea?
– No, lo uso un mes antes; y, luego, doce días antes de la pelea.

– Se supone que, doce días antes, el gallo todavía va en aumento…
– Sí, está a su máxima potencia.

– ¿Cuál es el tipo de gallo que más le gusta?, ¿con cuál se siente más satisfecho por su rendimiento?
– Con los Albany.

– ¿De algún origen en especial?
– No. Me gusta mucho el Albany porque es muy certero, muy golpeador. He
manejado gallos de muchas granjas; de Chuy Solís, por ejemplo, y con esos Albany hemos ganado muy bien. Me gustan por lo cortadores que son, ya lo traen de manera innata. Uno puede ayudarles a explotar esa cualidad por medio de los ejercicios, formándoles un buen cuerpo, haciendo que tomen buen aire. Además, mentalmente, los Albany son muy contentos; no son bravos ni nada, sino muy dóciles. El problema con el gallo bravo es que cuando uno lo está punteando, el animal se distrae y se pone a pelear con uno, en lugar de con el rival.

– He tenido la oportunidad de ver topar una enorme cantidad de gallos y, en general, me llama mucho la atención que la vasta mayoría de ellos le pega al rival; es decir, no andan “loqueando” ni “fuera de gallo”, como se dice, sino que van directamente sobre su contrario. ¿Cuántas topas tienen estos animales?
– Cuando los tengo por dos meses, los topo cada ocho días, pero si sale un cuido inesperado, uno que deba jugar pronto, y los animales no saben topar, entonces los topo dos veces por semana o cada tercer día. La idea de toparlos es enseñarlos a golpear a los otros animales, pero, normalmente, una vez que han pasado dos meses conmigo, los topo una vez a la semana. Eso le sirve al gallo para desahogarse, desestrezarse y que no esté tan bravo con uno.

– También me he dado cuenta de que no importa mucho el peso del rival, porque además son topas muy cortas: de entrada, un golpe, y después se vuelven a poner; es decir, no dejan que se golpeen en exceso.
– Así es. Cuando topo, no procuro que los pesos sean parejos, sino que lo hago con gallos de diferente peso, para que se acostumbren a recibir la fuerza del otro animal y a defenderse.

– Además, así aprenden diferentes estilos.
– Sí, porque cada vez que topamos es con diferente gallo; tratamos de que un gallo nunca tope con el mismo rival, para que no se acostumbren al mismo estilo, sino a varios.

– ¿Con el fin de tener un poco más de liberalidad?
– Sí, porque uno no sabe cuál será el estilo de pelea que tendrá su rival cuando compita en el palenque; entonces, el gallo sabe qué estilo adoptar en cada ocasión: si se va a subir o no, si va a volar o no. Los animales son muy inteligentes y, por lo general, saben cómo comenzar a golpear. Así, si ya están acostumbrados a varios tipos de pelea, tienen más opciones para decidir cómo quieren pelear cada vez.

– ¿Cuál es el famoso punteo que le ha funcionado tan bien a usted, que tantos éxitos le ha cosechado?
– Para mí, el punteo son los últimos tres días. Les recorto la comida a la mitad; les doy maíz quebrado y toda el agua que quieran tomar. El día de la pelea, dependiendo de la hora a la que jugarán, desayunan a las 4.30 de la mañana (como en el Intercontinental) y les doy uno o dos tragos de agua. Con eso es suficiente.

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Leonardo “Chipilín” Galeazzi, Francisco Javier Gil Sánchez y su hijo José Rodrigo Gil Castillo, en “Rancho La Primavera”.


– Supongo que el día de la pelea usted está pendiente de cómo se sienten los gallos; ¿les suministra algo más?
– Maíz quebrado, lo que agarre uno con dos dedos; con eso tienen para sostenerse tres horas fácilmente. Se mantienen sin perder fuerza ni nada, no se debilitan.

– ¿Usted los baña?
– No.

– Pero, ¿cuenta con una zona donde ellos pueden bañarse?
– Sí, les tengo su tierra donde se bañan solos.

– Es decir, ¿las instalaciones están pensadas para que si el animal desea bañarse, pueda hacerlo todos los días?
– Así es. Que busquen lo que quieran; si quieren humedad de tierra, la encontrarán. Lo mismo ocurre con la paja.

– Estos últimos días, ¿los gallos duermen en canceles cerrados o siguen durmiendo en las instalaciones?
– Durante el cuido nunca uso canceles para dormir. Duermen en jaulitas de 60 por 60 los últimos tres días, pero durante los dos meses de entrenamiento, no uso canceles.

– Pero, ¿sí se quedan a oscuras, los mete en alguna área de control?
– Sí, los pongo en un cuarto oscuro y los saco a obrar cada cuatro horas.

– Entonces, ¿esa jaula o rascadero tiene una cubierta?
– Uso tela, divido con plástico y lo tapo con tela. Además, manejo aire acondicionado o humidificadores, de acuerdo con lo que sea necesario.

– Eso es cuando viaja…
– Sí, a donde sea que vaya.

– ¿Cuál es el tiempo que considera idóneo que el gallo descanse después de un viaje de dos horas, por ejemplo?
– Me muevo dos días antes del combate, no importa que esté a una hora de distancia o más, sobre todo para prevenir cualquier contratiempo que pudiera ocurrir en el camino; así tengo tiempo para que el gallo se recupere. Es preciso preocuparse por lo inesperado, podría ocurrir que estuvieran bloqueadas las carreteras y uno puede perder horas de camino, ya me ha pasado.

– Pero, si ocurre un evento inesperado y hay que viajar el mismo día, ¿cuánto tiempo le gusta que los gallos descansen después de un viaje de dos o tres horas?
– Por lo común, te piden gallos de última hora. En esos casos, me voy temprano. Salgo a las 6 ó 7 de la mañana, les doy de desayunar en el lugar donde voy a jugar y la idea no es que se duerman, sino que estén obrando, para que se vacíen, porque si metes y descansas un gallo, lo vas a tronar. En cuanto lo encierras, el gallo entra en estrés y eso lo hace dejar de obrar; y si deja de obrar, retendrá agua y alimento.

– De alguna manera, usted maneja más el estilo americano que el mexicano…
– Lo que pasa es que he estado con amigos en las galleras de Estados Unidos y he visto cosas que luego he ido aplicando. Por ejemplo, tengo caminaderos de 4 m de largo, 2 de ancho y 1.50 de alto; y el gallo ahí camina y hace todo solo, a excepción de las voladas. Dejo al gallo volar 15 días antes para que se rehaga solo y se recupere de cualquier dolor que tenga.

– Me da la impresión de que ese no es el sistema que se usa o usaba en México. Veo que en muchos lugares llega la gente, pesan los gallos y de inmediato les dan un almuerzo; mientras que usted no hace eso.
– No, para competir en el Intercontinental, les di el almuerzo a las 4:30 de la madrugada, pero ya en el palenque, les mantengo una buena dieta. Además, es preciso desparasitarlos, pues a veces las lombrices o parásitos hacen que los gallos se “desinflen”. Si el gallo tiene parásitos, no importa la calidad de comida que le dé, no le servirá de nada.

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Francisco Javier Gil Sánchez observando una topa, asistido por Leonardo Galeazzi y Leonardo“Chipilín” Galeazzi.

– Así es. También he visitado muchas veces los Estados Unidos y me he dado cuenta de que ésa es una diferencia muy marcada con respecto a lo que se acostumbra en México. Nunca he visto que allá les den de almorzar a los gallos, en cambio aquí es una costumbre muy generalizada.
– Es que en México la mayoría de las personas lo hacen porque temen que el gallo esté muy débil para jugar. Pero el gallo juega débil por dos razones: porque tenga parásitos o porque la restricción de comida le disminuya los niveles de azúcar; y, al bajar el azúcar, el gallo se siente débil y peleará flojo.

– ¿Cómo maneja usted ese tema del azúcar, los carbohidratos, lo que el gallo convierte más fácilmente en energía?
– Uso el maíz quebrado, el palomero, amarillo; lo lavo y lo muelo, y ellos obtienen de ahí sus azúcares, para no debilitarse. Además, dos peleas antes de la contienda, les doy una pastilla que se llama Big Polen, una pastilla americana que les da energía momentánea. Si no tengo eso, les doy chocolate, que es un alimento que se convierte rapidísimo en energía, eso es lo que hace que el gallo no pierda fuerza.

– Insisto en el punto porque a veces siento que es un tema que la gente no pondera de manera adecuada. Cuando le damos de comer a un gallo después de pesarlo, le ocurre lo mismo que a nosotros cuando almorzamos: nos viene una especie de somnolencia, pues nuestro organismo empieza a hacer digestión.
– Cierto, y la sangre se concentra en el hígado y empieza uno a dormirse.

– Cuando le damos al gallo cualquier cantidad de alimento, y he visto que les dan por lo menos 30 ó 40 gramos después de pesarlos…
– Es demasiado…

– Los gallos no tienen buenos resultados, rinden horrible. Sin embargo, como casi todos hacen lo mismo, no se nota tanto, pero si se enfrentan con alguien que lleva una práctica más adecuada, entonces sí se nota la diferencia.
– Se nota porque el corte del gallo vacío (pero con la humedad intestinal necesaria) es más profundo y largo que el de un gallo con comida, que cerrará menos las patas.

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Francisco Javier Gil, con Norberto Angulo y la Sra. Ermila Camacho, de “Quinta Naomí” y “Huertas La Joya”, con quienes obtuvo 2° y 3° lugar en el México – USA, celebrado en Pachuca, Hgo., en junio de 2008.


– Por eso siempre hay que buscar que los gallos vayan en las mejores condiciones, incluyendo el transporte. También he visto que le solicitan mucho que amarre: ¿cuál es el secreto de la amarrada de Francisco Javier Gil?

– No es secreto, sino que busco una buena navaja, es decir, con buen filo, que se mantenga durante la pelea. No hay nada escondido: busco las cuadraturas sobre el espolón y ése es el mejor corte que hay. Yo uso el espolón como su arma.

– También supongo que, con el tiempo, aún cuando el gallo tenga cortado el espolón, usted se imagina cuál era la forma de ese espolón, porque hay animales que lo tienen mucho más curvo que otros.
– De hecho, la mayoría de los gallos que agarro están en tee pee, y uno les va viendo la forma del espolón, ya sea curveado o recto. De ahí elijo la forma de la navaja. Una de ellas es la recta, precisamente por el tipo de espolón que podría haber tenido el gallo. Por lo común, el espolón va pegado del dedo chiquito del gallo, pero hay gallos que tienen el espolón más separado. Eso indica, lógicamente, que hay una deformidad del gallo y si uno no conoce la distancia del espolón al dedo, entonces quien no sepa amarrar un gallo a la distancia adecuada ya llevará ventaja.

– Sí, he visto a esos gallos. Y, como tip para la gente que comienza en esto, ¿qué les recomendaría, colgarle un poco más la navaja o ponerle una navaja más recta o más curva?
– No, que se bajen al ras del espolón, un poquito jalado hacia fuera y al codillo. Yo lo dirijo al codillo y los animales han cortado bien.

– Usted ha trabajado con mucha gente, ¿con quién ha trabajado mejor?
– Ahora trabajo con “Quinta Naomí”, aquí en el “Rancho La Primavera”; y trabajo muy a gusto, porque el jefe no se mete con uno. Inclusive, cuando vamos a jugar, el señor no ve ni una topa, sino que confía totalmente en nuestro trabajo y llevamos al gallo que nosotros pensamos que puede ganar. Y así hemos obtenido buenos resultados. En cambio, hay otros patrones que llevan el que ellos quieran, aunque no se trate de buenos ejemplares y eso no está bien. Aunque se trate de un súper gallo, cuando lo metes a descansar tuvo estrés, ya no obró, retuvo agua, comenzó a consumir más agua. Por ejemplo, si tengo siete peleas, no llevo siete gallos sino catorce o quince animales, todos uniformes; y de ahí tomo a los mejores, los que casi no tomaron agua, los que se sientan mejor, porque esos serán los que jugarán.

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José Rodrigo Gil Castillo, Leonardo “Chipilin” Galeazzi, Francisco Javier Gil Sánchez, Leonardo Galleazzi y, al frente, Vicente.

– Recuerdo que en el Intercontinental ganó el primer lugar con el “Cherokee”…
– Sí, con “La Jimena y Cherokee”.

– En aquel entonces coincidimos en el stand del Ing. José Luis Cantón. Él le preguntó cómo estaban los gallos y usted respondió: “con excepción de uno, muy bien; si la libramos con ése, vamos a ganar”. Y, precisamente, el gallo que no le gustaba fue el único que hizo tablas. Al final, ganaron el evento. ¿Qué lo hizo sentirse tan seguro en aquella ocasión?
– Estaba trabajando en Hermosillo, Sonora, con Luis Carlos García, y tuvimos un problema de enfermedad. Entonces mandé llamar a César Cornejo, quien atendió a los animales y nos invitó a jugar el Intercontinental en Pachuca. “Hasta lo vamos a ganar”, le dije. Él contestó que era difícil, pero yo estaba acostumbrado a jugar ese tipo de torneos porque son semejantes a los que he jugado en Estados Unidos. César Cornejo no me creyó entonces, pero tocó la suerte de que lo jugamos y ganamos. Es la primera vez que yo iba al Intercontinental, ni siquiera había visto cuál era el sistema que llevaban.

– Es decir, cuando se ha participado tanto en Estados Unidos, ya no hay ninguna sorpresa, porque es más o menos semejante.
– Le comentaba a Cornejo que allá el problema es saber mantener el gallo. Quien sepa hacerlo durante todo el día es una persona que siempre estará en la final, porque el gallo puede estar bien un momento, un par de horas, pero si uno se descuida y no se da cuenta de que algo anda mal, el gallo no peleará bien.

– Aunque hay mucho qué platicar con usted, no me gustaría abusar de su gentileza, así que, para terminar, ¿cuál es el consejo que le daría usted a los lectores de Pie de Cría, sobre todo a los jóvenes que apenas empiezan? Por desgracia, hay muchos galleros que no quieren compartir sus experiencias porque creen que después les van a ganar. Sin embargo, si eso ocurriera, la civilización no sería lo que es hoy; es decir, si no se difundieran los conocimientos para que los demás los enriquezcan y todos nos beneficiemos, entonces no habríamos llegado tan lejos.
– Yo pienso diferente. A las galleras donde he llegado ya había otros pastores; a veces llevan tiempo allí, pero que no han podido ganar. Entonces, cuando llega uno lo ven con recelo. En cambio, a mí me gusta enseñarle a la gente. Si me preguntan, les digo honestamente lo que hago. Me gusta que los demás, ya sea más jóvenes o mayores que yo, lo sepan. Les transmito lo que hago, y ya ellos decidirán lo que quieran hacer. Así aprendí yo, preguntando. Ahora, con el paso del tiempo, me he dado cuenta quién me dijo la verdad y quién no; lo mejor es encontrarse con gente que sabe. Además, cuando debo enfrentarme a quien sabe menos que yo, hasta me siento mal; en cambio, cuando veo que el rival es difícil, tanto o más que yo, no sé de dónde me sale la energía competitiva de ganarle, de derrotarlo, porque allí nos peleamos conocimientos. Pero no hay envidias, aquí compartimos todo.

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MVZ Mario A. Pineda, Jorge Carnero, Leonardo Galeazzi, Francisco Javier Gil y Jorge Vega, en el Intercontinental de Pachuca, Hgo.

– Lo sé. Quizás recuerde que en el evento pasado lo recomendé a usted con el profesor Ugalde. Yo nunca he preparado un gallo, pero él me preguntó a quién podría recomendarle y le dije: “acércate a Francisco Javier Gil”. Él después me comentó que usted era una persona sensacional y que, sin ninguna cortapisa, le había ofrecido sus conocimientos. Por eso me atrevo a preguntarle, en términos generales, ¿qué le recomendaría usted a alguien que comienza a preparar sus gallos?
– Que sea dedicado. Muchas veces, si no pueden dedicarse al cien por ciento, deben buscar espacios, pero es preciso ser dedicados, por ejemplo, en la desparasitación. Yo me aferro a eso, porque el gallo que está bien desparasitado aprovechará los nutrientes del alimento, aunque se trate de la comida más barata. Le soy honesto, no uso la pastilla mexicana porque aunque sí desparasita y los gallos se sienten bien 5 u 8 días, después se aflojan y no agarran consistencia, ni aunque les dé la mejor comida que tenga. Yo los alimento con lo que yo preparo, porque no compro comida, sino que compro los granos y complemento el alimento con la comida preparada que hay, pero para mezclarlo con ciertas cosas que no trae lo mío, como la ceniza.

– ¿Qué desparasitante usa?
– Uso Wormal, que es filipino. Les doy una tableta; cada pastilla cuesta quince pesos; es decir, es costosa, sobre todo si uno tiene muchos gallos. Pero vale la pena, porque es necesario supervisar la calidad de lo que uno les da. Los gallos tienen que quemar su grasa mala para desarrollar buena carne y músculos.

– ¿Y las vitaminas?
– Son un complemento que se puede aplicar una vez a la semana o cada quince días, pero la fuerza real el gallo la adquiere a través de lo que come; como dicen: “por el pico entra lo bueno”.

– ¿Usa el desparasitante una sola vez o repite la tableta?
– Puede administrarla cada mes y medio. Es un desparasitante muy bueno: en una semana usted notará el cambio en el cuerpo de los animales, incluso verá que tienen más fondo, porque tienen más resistencia.

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– Claro, porque un animal sano, bien nutrido y alimentado, sin parásitos, siempre tendrá un rendimiento mucho más parejo y elevado. Le agradezco mucho su tiempo, así como su magnífica disposición, que tenga usted mucho éxito y siga siendo una persona ganadora, porque se lo merece.
– Seguiré esforzándome, primero Dios, a quien le pido que me dé sabiduría para seguir adelante.

– Me dio gusto platicar con usted. Muchas gracias.
– Gracias a usted.

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Patricia Félix Espinoza, Thunderbird Hatch

Agosto 2010, No. 152.

Por Rodolfo J. Guerrero Zúñiga

– Tengo el gusto de estar con la Sra. Patricia Félix Espinoza, la otra cara de Thunderbird Hatch. En alguna ocasión tuvimos el placer de platicar con el médico veterinario Juan Romero Esquerra, y hoy conversaremos con Paty, quien realiza un trabajo muy importante en el desarrollo del rancho. Empezaré por darte las gracias por recibirnos en tu casa y concedernos tu tiempo. ¿Cómo te iniciaste en los gallos, esta actividad que es primordialmente varonil?
– Considero que mi inicio fue, prácticamente, desde mi nacimiento, puesto que mi padre es gallero y desde pequeña lo acompañaba en lo que él hacía, incluyendo los palenques; teníamos la gallera en casa y desde entonces me gustaba el ambiente de los gallos.

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Sra. Patricia Félix Espinoza de Thunderbird Hatch.



– ¿Tú eres de Guasave, Sinaloa?

– Sí, ahí tiene su casa.

 

– ¿Tu padre aún juega gallos?
– Todavía juega y aún tiene su gallera.

– Y, ¿en qué momento comenzó tu participación de manera más activa?, ¿cómo formaste tu sociedad con Juan?
– Nosotros nos conocimos en jugadas aquí, en Culiacán, en palenques; fue a partir de estos encuentros como surgió nuestra amistad. Después comenzamos a conocernos y tiempo después iniciamos el trabajo de nuestro proyecto actual: el de los Thunderbird.

– ¿Quién tomó la decisión, cómo determinaron que criarían solamente Hatch?
– Eso lo decidimos debido a una inquietud original que teníamos al comenzar el proyecto, ya que consideramos que los Hatch son la base para cualquier tipo de cruza. El proyecto lo inició Juan, fue su idea, a partir de un viaje que hizo a Estados Unidos. Así fue como se inició este proyecto. La sangre de los Hatch nos gusta mucho, trabajamos con esta idea porque pensamos que a nadie más se le había ocurrido, nadie hasta el momento trabajaba con una sola sangre; por eso creemos fielmente en las bases del proyecto, aunque he de confesar que echarlo a andar nos ha implicado un gran esfuerzo. La sangre de los Hatch es para nosotros una sangre que sirve de base para las diferentes líneas existentes.

– En la actualidad, ustedes trabajan con Penny, Leiper, McLean Hatch, Gilmore, Giro, Regular Grey, Giro Hatch, ¿son éstas, básicamente, las familias con las que se encuentran trabajando?, ¿cuántos sementales y hembras tienen ahora?
– En efecto, las familias que menciona son las que tenemos ahora, y este año utilizamos 48 sementales y 230 hembras.

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Área de reproductores de Thunderbird Hatch, en Culiacán, Sin. (Fotos: RJGZ)



– ¿Qué producción les generó en pollos, aproximadamente?

– Tres mil 500 pollos, entre hembras y machos.

 

– ¿Cuál es el porcentaje de nacimientos registrados?
– Un 70, 75 por ciento.

– ¿No consideras que éste debiera ser un poco más alto?, ¿a qué atribuyes que no estén llegando a una mejor productividad?
– Tuvimos problemas con algunos de los sementales, estaban un poco subidos de peso, gordos. En el caso de las hembras, muchas no fueron fértiles. En relación con el proceso de los nacimientos vía incubación, algunos de los embriones murieron, además de otras pequeñas fallas que se deben a la falta de fuerza o fertilidad; existen diferentes factores que afectan la productividad.

– Supongo que ustedes ya lo están analizando, para superar el problema en la próxima temporada, de modo que se pueda incrementar el número de nacimientos. En tu opinión ¿cuáles son las cosas que se debieran corregir, ya sea en el proceso de selección, en la alimentación?
– Debemos cuidar más la alimentación tanto en gallos como en gallinas, ése fue justamente el error que cometimos en esta ocasión. Hubo casos de gallos que excedieron el peso normativo y, al momento de meterlos a trabajar, no corroboramos su peso, tuvimos un exceso de confianza. Considero que el error fue justamente ese exceso de confianza, pues el año pasado hubo una muy buena producción y para esta temporada descuidamos esa parte.

 

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Una de las áreas de tee – pees de Thunderbird Hatch, en Culiacán, Sin.


– La alimentación que están utilizando en su producción ¿es netamente comercial o es alguna mezcla que ustedes preparan?

– Es comercial.

 

– ¿Consideran que el porcentaje de proteína que contiene es el adecuado?
– Consideramos que el producto comercial contiene lo necesario en cuanto a proteína, además de que este alimento se lo servimos húmedo y lo complementamos agregando otros elementos, para ajustarlo. Por ejemplo, les damos aceite de germen de trigo, aplicamos la técnica de germinar, ponemos vitaminas en el agua y cuidamos que no les falte el alimento ni en las mañanas ni en las tardes, que no se descuide al animal.

– ¿Tenían ustedes otro rancho? Recuerdo que cuando conversé con Juan, él me envío fotografías para publicarlas junto con su entrevista, y aquel rancho que conocí en dichas imágenes nada tiene que ver con estas instalaciones.
– Así es, ésta es una nueva propiedad, más completa, de 12 hectáreas.

– Eso significa que tienen ahora espacio suficiente. ¿Todos los apareamientos que realizan son individuales?
– Todos, sin excepción.

– ¿Cuántas gallinas atiende cada gallo?
– Seis gallinas por semental.

 

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Paty recogiendo huevo con un “recoge huevos” implementado por ellos, el cual permite la recolección sin molestar a las gallinas.


– Eso permite que haya un control muy preciso de cada uno de los pollos que nacen, hembras y machos, ¿no sexan?

– No. Sólo en las cruzas, por la importancia de la hembra. Le explico: se lleva un registro de las familias, supervisamos el crecimiento de las hembras (no importa que hayan seis gallinas), porque a lo largo del tiempo hemos comprobado que en todos los casos de nacimientos de hembras, siempre predominará una sola, la líder. Como se trabaja con familias, el  sexado nos afectaría porque no podemos saber si durante el proceso de sexado eliminamos a las que hubieran podido ser muy buenas. Si desde que son chiquitas decidimos sacrificar a cinco de diez que nazcan, nadie nos asegura que probablemente ésas (las que sacrificamos) habrían podido ser las mejores. Entonces utilizamos el tiempo para favorecer este proceso, y así nos damos cuenta que cuáles son las gallinas que funcionarán. En la primer etapa sacamos las líneas en limpio y después nos vamos a la cruza, ya en esta fase es cuando no utilizamos a la hembra.

 

– Pero esto implica un incremento en sus costos de inversión, porque hay que mantener a las hembras hasta la edad en que puedan seleccionarlas, ¿no es así?
– Sí, eleva el costo, pero se puede recuperar la inversión, porque así obtenemos la hembra que buscamos, la que necesitamos para meter a la cría. Y también nos funcionan para venderlas, ya que tenemos clientes que nos buscan para la compra de animales “limpios” y podemos disponer de ellas; todo esto es un proceso de selección.

–El mercado de ustedes es preferentemente genético. Ustedes venden sangres trabajadas genéticamente con el objetivo de que el comprador pueda obtener mejores resultados sin batallar tanto. Básicamente, según entiendo, no venden cruzas sino animales limpios, de una sola familia, ya sea McLean, Penny, Leiper, o de alguna de las líneas de Hatch o giro que crían.
– También tenemos familias de dos sangres, eso depende de cómo nos lo pida el cliente. Contamos con familias de dos sangres y un semental limpio para tener la opción de que se vayan hasta tres sangres. Así contamos con gallos de combate, que los clientes quieren básicamente para la pelea. Tenemos dos opciones: machos dos sangres y hembras dos sangres, también dos sangres Leiper con Penny, o Leiper con McLean, o McLean con Gilmore.

 

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Semental Regular Grey de Thunderbird Hatch, en Culiacán, Sin.


– ¿Y Blue Face?, ¿también cuentan con ellos?

– Sí, o el Spangle, está el Hatch o el Coronel Givens ,y así hacemos combinaciones. Dado el caso, podemos criar de tres sangres para gallos de combate o si nos piden familias en línea, tenemos esa opción de variedad para poder surtir de todo.

 

– Tú estás más involucrada en el área de la crianza, y también en el desarrollo, la atención, la alimentación, la vacunación, más bien ¡todo! ¿Qué hace Juan entonces?
– Esto es un trabajo en equipo, los dos nos dedicamos a vacunar, él vacuna contra Mareck. El trabajo lo tenemos que hacer ambos, para asegurarnos de que se hagan bien las cosas porque, a veces, cuando dejamos la responsabilidad en otras personas, no se realizan las cosas de manera adecuada. Un ejemplo son las cruzas, debemos hacerlo los dos, nada de que uno toma decisiones sin consultar al otro, es entre los dos. Mantenemos un registro de cómo ligaron este año, realizamos el levantamiento de pollos, verificamos quiénes son los que produjeron los resultados esperados y quiénes no; topamos, analizamos durante el proceso los diferentes problemas que surgen, para plantear soluciones. Todo ese trabajo no podría hacerlo una sola persona.

– Y el asunto de la vacunación es muy importante, requiere mucho trabajo. Se tiene que verificar que el animal realmente se esté quedando con la vacuna. Un ejemplo es la de Newcastle, que se debe aplicar en el ojo y, si no te cercioras de que el líquido realmente haya penetrado en él, se corre el riesgo de que cuando el animal sacuda la cabeza, el líquido salga disparado, y entonces ¡la vacuna se iría directo a la basura! Así que si lo hacen personalmente, se pueden cerciorar de que, efectivamente, el pollo aproveche la vacuna, que ésta haya sido bien aplicada.
– Sí, y también previo a la aplicación debemos verificar que la vacuna esté en el medio correcto, en hielo, para que no se desactive. Esos son detalles que, muchas veces, el personal desconoce y no los cuida. Por eso es importante que seamos nosotros mismos quienes realicemos el trabajo.

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Pollón Leiper Hatch de la cría de Thunderbird Hatch, en Culiacán, Sin.

– ¿Cuál es el color de pluma que más te gusta?
– El giro. Siempre me ha gustado el giro, dicen que ni en las películas ganan, pero… ¡si ganan!

 

– ¡Y los Thunderbird más!
– ¡Claro que si! Desde chica ése ha sido mi gallo preferido: el giro.

– ¿Qué satisfacciones has recibido de los gallos?, independientemente de la cuestión económica.
– Me gusta mucho dar vida, ver nacer al pollo, ver su crecimiento. Desde que se está criando, uno mismo va identificando su temperamento, aprendiendo a conocerlo… ¡y cuando llega la hora de jugarlo se siente una adrenalina impresionante! Honestamente, cuando llega la hora de jugarlos, a mí no me gusta verlos porque empiezo a temblar; conozco a cada animal y no puedes evitar que fluyan diferentes sentimientos mientras lo ves jugar. Por otro lado, criar animales es una gran satisfacción, una experiencia única.

– Sí, incluso he escuchado a Juan expresarse de los pollos como “¡los hijos de Paty!” O sea que te involucras mucho con los animales.
– Desde que nacen estoy junto a ellos. Desde que salimos de aquí hasta las casetas, producirles calor, saber cuando y cómo retirárselo, saber cómo controlarlos para que no se apilen ni se amontonen, que no se muera ni un solo animal. Puedo asegurarles que resiento cada animal que llega a morirse; además implica un riesgo evitarlo y lograr que no se lastimen entre ellos, que no se peleen, evitar que estresen… son muchas cuestiones.

– ¿Cuál es el tiempo normal de reproducción que ustedes consideran? Te lo pregunto porque ayer que caminaba por las instalaciones junto con Juan, él me comentaba que contaban con ocho casetas, supongo que cada una es para el nacimiento correspondiente a una semana.
– Así es. Se recolecta el huevo durante una semana y los sábados (o dependiendo de lo que indique nuestro programa) se llevan a incubar, y así como van saliendo se va llenando a cada caseta; son ocho echadas nada más.

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Otra de las áreas de tee – pees, con los aspersores funcionando en Thunderbird Hatc. Der.: MVZ Juan Romero Ezquerra, limpiando el sistema de filtrado.

– ¿Estamos hablando de dos meses?
– Exactamente. Empezamos en febrero y para abril ya habíamos terminado. Esta vez terminamos más tarde, debido a que se estaba realizando una construcción aquí en el rancho, pero la idea es terminar en dos meses. Por ejemplo, en este caso, queremos iniciar en noviembre y terminar en enero a más tardar.

 

– En cuanto a la construcción que me comentas, observé que llevan un gran avance; “Roma no se hizo en un día”, pero les quedarán instalaciones muy adecuadas y agradables a la vista, ya que han aprovechado las características propias del terreno, como los desniveles. Esto funcionará, además, para que no se acumule el agua en tiempos de lluvia, para que pueda correr hacia los lados y permitir que los gallos se mantengan en óptimas condiciones. También es muy interesante el área donde ubicaron los aspersores (en la zona de tee-pees); tuve la oportunidad de verlos funcionando y ver como los pollos, al igual que los niños, se divierten con el agua. Claro, esto sucede dada la temperatura de la zona de Culiacán, que ahora debe andar en los 38˚ o 39˚C. Realmente hay que reconocer que el trabajo que han venido realizando es muy intenso, ya tienen todo el predio cercado. Todo esto resulta muy motivador para pensar que en un futuro inmediato Thunderbird Hatch se enfocará en el crecimiento.
– Sí, justamente eso es lo que pretendemos lograr: seguir trabajando, seguir adelante, para que esto vaya creciendo, ésa es nuestra meta. Pienso que sólo quienes trabajan, obtienen beneficios.

– Me atrevo a emitir una opinión. Desde mi punto de vista, existe un área en la que tanto tú como Juan deberán comenzar a involucrase: la preparación de gallos, de modo que puedan participar en las peleas y obtener mejores resultados. Con esto no quiero decir quienes lo hacen actualmente no sean las personas adecuadas, pero creo que sería mucho mejor que ustedes lo hicieran de manera personal. Lo digo porque, de acuerdo con la calidad de trabajo que ustedes realizan en la crianza, los resultados en la preparación deberían ser de igual calidad, y así se reconocería en su totalidad el esfuerzo realizado.
– Sí, ya lo tenemos contemplado. Preparar a los gallos para poder ir a jugar a los torneos; entonces ya estaremos viendo los resultados, a ver qué tal nos tratan estando allá.

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Paty nos muestra en el áre de incubación una rejilla de nacimiento, para individualizar, posando con un gallo de su color favorito y con la libreta de registros.

– ¿Tú sabes amarrar?
– Sí, sé como hacerlo. Hace mucho tiempo que no amarro. Lo hacía cuando iba con mi padre a los palenques, él me dio la oportunidad de hacerlo varias veces. Me inicié en el rancho de mi padre: me metía a la gallera, agarraba el estuche, tomaba una pata de gallo y me ponía a practicar. Para soltar, lo hacia con animales de desecho; con base en eso, mi padre me dio la oportunidad de ponerlo en práctica, pero ya en los palenques. Lo que sucede es que se pierde la práctica, hace mucho tiempo que no lo hago. Debo aclarar que en los palenques sólo llegué a amarrar, pero nunca solté.

 

– ¿Juan ha soltado alguna vez?
– Sí, y también amarra. De hecho, hemos platicado acerca de su técnica. Una ocasión, en Toluca, jugando contra Emmanuel Massa, Juan obtuvo varias felicitaciones por la forma en que amarró y soltó. Las personas comentaron que el hecho de que él personalmente amarrara y soltara les brindaba una mayor confianza; pues siendo él el criador, era digno de reconocerse. Yo comparto ese sentir, pues él conoce a los animales porque él mismo los crió, entonces si nosotros mismos amarramos y soltamos, estaríamos más tranquilos.

– Independientemente del resultado, creo que la gente se da cuenta cuando el propietario es quien hace las cosas personalmente, aunque se cometan errores; en general, las personas conciben esto como un buen referente.
– Sí, en esa ocasión, muchas de las felicitaciones las dirigieron a mí, y yo les decía que mejor se lo dijeran a él directamente, para que se diera cuenta. Aunque también a veces le he sugerido que no amarre, tiene que ver con que él esté tranquilo, porque los animales pueden percibir nuestra adrenalina y entonces podríamos provocar un accidente.

– A veces uno se presiona más de la cuenta.
– Sí, en ocasiones uno se presiona más de lo debido y otras, uno está más tranquilo, con la mente despejada. Y en ambos casos, el animal lo percibe.

– Creo que, en ocasiones, uno se presiona si necesidad alguna, porque la gente sabe que los Thunderbird Hatch son criadores, pero no necesariamente jugadores. Es decir, ustedes en realidad no están obligados a jugar y a ganar; sé que ustedes lo hacen para probar sus propias sangres y para demostrarle a la gente la confianza que tienen a sus animales. Pero en realidad ustedes no están en esto por la jugada, sino por la genética, la crianza, el desarrollo. Hay quienes dicen que por ser ustedes quiénes crían y presentan a los animales, también deberían ser los ganadores, pero eso no puede ser, porque hay muchos factores que influyen, diversas circunstancias, el triunfo no depende cien por ciento de ustedes. Me dará mucho gusto verlos en México, participando y sabiendo que fueron ustedes mismos quiénes prepararon sus animales, y que contemplen que echando a perder se aprende, Paty.
– No, no echaremos a perder, vamos a preparar conforme a lo que sabemos, cada quien debe conocer muy bien su trabajo, lo básico será solamente echarle ganas y seguir adelante.

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Izq.: Área arbolada cruzada por un arroyo en Thunderbird Hatc, en Culicán, Sin., Der.: Ing. Rodolfo J. Guerrero y esposa, con Patricia y Juan en Thunderbird Hatch.

– Eso es lo que quería escuchar. A veces uno dice cosas sólo para provocar reacciones y me da gusto que tú reacciones de esa manera y que me digas “nada de echar a perder”, sino que vas a demostrar la capacidad que tienen sus animales y la que tienen ustedes mismos, de llevar a sus aves en las mejores condiciones.
– ¡Claro que la hay y vamos a ir con todo!

– ¿Hay alguna anécdota, ya sea graciosa, dramática, trágica, que hayas vivido a lo largo de los años que ya llevas en Thunderbird Hatch trabajando con Juan, que quisieras compartir con los lectores de Pie de Cría?
– Una vez fuimos a San Luis, ¡esa sí que fue una aventura! Para empezar, salimos tarde de Culiacán y viajamos toda la noche, pero sin conocer el camino… ¡sólo nos lanzamos a la aventura! Bueno, al menos para nosotros eso es lo que significó, una aventura. Afortunadamente llegamos bien, todo concluyó de manera positiva.

– Ahora que recuerdo, fue precisamente en San Luis Potosí donde nos conocimos.
¿Ese es el lugar más distante al que han ido?
– Hemos ido a San Luis y a las Expos de Toluca. Cuando fuimos a San Luis, ya habíamos estado en Toluca. En realidad San Luis nos queda más cerca, pero nos pareció mucho más difícil, supongo que por la carretera.

– ¿Hay algo más que quisieras agregar?
– Sólo quiero decirles que seguiremos trabajando, vamos a seguir adelante, esperando ganar muchos más torneos.

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Sr. Juan Romero y MVZ Juan Romero E., padre e hijo

– Y seguirán contando con el apoyo de la gente que les ha brindado su confianza.
– Claro, eso es lo principal. Contar con toda esa gente que nos ha brindado la confianza para comprarnos animales. Y pienso también que lo más bonito es cuando nos llaman para felicitarnos, cuando nos dicen que obtuvieron muy buena crianza de los animales que nos compraron, que son muy buenos pollos, que están bien y han ganado cuando los llevan a jugar. Eso es una gran satisfacción.

– Quizás con base en las sangres que tienen y con la inversión que han realizado, podrán generar sus propias líneas, sin depender directamente de los criadores estadounidenses.
– Sí, ya estamos trabajando en eso; se están conformando familias que en su momento serán familias Thunderbird Hatch.

– ¿Utilizaran “Thunderbird Hatch”, ya sea A, B o C; los Félix, los Romero? Creo que ésa debiera ser su meta principal.
– Sí, ésa es nuestra meta y la vamos a lograr.

– Paty, te agradezco sinceramente tu magnífica disposición. Y también que, además de todo, nos hayas recibido tan bien: eres una excelente ama de casa y guisas muy sabroso. Gracias por todas las atenciones que nos has brindado.
– Gracias a usted.

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Pelecha forzada y un nuevo alimento

julio 2010, No. 151

Por Manolo Torres
Rancho Las Trojes

El reto
En tiempo de “aguas” es preciso convertirse en un partido mucho más competitivo que durante el resto del año, y a ello contribuye sin duda la creación de un proceso destinado a forzar la pelecha, pero siempre sin perjudicar el desempeño del gallo.

Así, el hecho de tener muy buen rendimiento en tiempo de pluma se reduce a forzar la pelecha de los gallos para que en esta temporada (justo ahora) tengamos gallos ya “vestidos”.

Las horas-luz
Entonces, en el tiempo de lluvias, que es el tiempo de pelecha, mientras todos o la mayoría de los partidos juegan gallos en pluma, nosotros ya podemos jugar gallos con toda la pluma nueva. En un proceso de pelecha normal, sólo podríamos tener gallos totalmente “vestidos”, ya con la pluma seca, a mediados de octubre, de modo que ya puedan jugar perfectamente en forma natural; sin embargo, nosotros tenemos alrededor de 150 ó 200 gallos que pasamos de pluma justo en las secas, y para esto hay que iniciar el proceso para que cambien de pluma a fines de noviembre. En este proceso, lo que hacemos es convertir el invierno en verano, a base de horas-luz. Por supuesto, esto requiere una instalación un tanto especial y un buen manejo, que no puede fallar, que debe ser constante, así como los horarios de alimentación; esto es fundamental: el horario y el alimento que se les administrará.

Los pollos que se adelantan a este proceso de cambio de pluma son pollos de 10, 11 meses y hasta un año.

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En la foto se aprecian las plumas de alas y cola de un gallo sometido al proceso de “pelecha forzada” al que se refiere el Sr. Manolo Torres, de Rancho Las Trojes; nótese la calidad de las plumas, con base en el alimento usado. (Fotos: RJGZ)

El proceso
Lo primero que debemos saber es que no hay que descrestar a los pollos, porque entonces no te harán el cambio de pluma. Empleamos pollos crestones, obviamente, puro pollo seleccionado, porque son pocos los que van a pasar: de cien animales, 75-85% pasan de pluma maravillosamente, pero un 15-25% no pasa, cambian alguna que otra pluma y hay que volver a pasarlos de pluma de manera normal. De este modo, a mediados de junio ya tengo los gallos “vestidos”, terminados; algunos todavía con un poco de cañón en la golilla, pero muy poco, sólo para terminar de amacizar la pluma.

Ahora bien, estos animales deben levantarse, seleccionarse, cortarse las espuelas, de modo que evitemos la presencia de cualquier problema, ya sea un gallo con parásitos, golpeado, descrestado, porque entonces no pasa la pluma, no la cambian o no lo hacen correctamente. Entonces, se necesitan gallos muy frescos, limpios; cortar la espuela sin que haya sangrado, con eso inicia el proceso.

Luego se desparasita, se purga y el proceso de desparasitación es cada 30 días, para lo que hay que manejar coxidiostatos, también cada 30 días, y así desde noviembre hasta que el gallo pase la pluma, porque si no hay una sanidad completa, el gallo no realizará el cambio de pluma de modo adecuado. Eso es lo primero.

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En la foto se aprecian las plumas de alas y cola de un gallo sometido al proceso de “pelecha forzada” al que se refiere el Sr. Manolo Torres, de Rancho Las Trojes; nótese la calidad de las plumas, con base en el alimento usado. (Fotos: RJGZ)

La alimentación
Después, se requiere una alimentación excelente, un poco alta en proteína. Para eso, utilizamos unos extruizados altos en proteína y grano de muy buena calidad. Luego está la luz, en noviembre deben tener dos horas de luz adicionales, para lo cual se debe encender la luz en cuanto empieza a oscurecer. Eso depende de la zona donde se lleve a cabo. Por eso es mejor hablar de horas-luz y no de horarios específicos. Cuando empiece a oscurecer debemos encender la luz y darles de comer exclusivamente semilla tirada en el piso. Deben tener camas siempre hechas, volteadas, y los gallos deben bañarse con la mayor frecuencia. Sobre la cama debe adicionarse paja, para que ellos busquen el alimento justamente una hora después de haber oscurecido (y nosotros encendido la luz). Es decir, se les debe dar de comer así, si no, el proceso no funcionará y el cambio no se dará, pues se desajusta su reloj biológico.

Para esto, también hay que tener en cuenta la administración de vitaminas: Vigantol y Catosal (ambas de Bayer), una vez cada 15 días, hay que darles medio centímetro en una mezcla, en partes proporcionales; eso acelera el metabolismo, inclusive te da unas plumas muy sanas y fuertes. También lo utilizamos en el cambio natural de la pluma, pero nosotros lo iniciamos cada 15 días, así es como lo manejamos, y además se pueden meter hembras con ellos, no es necesario, pero funciona mejor; meter un par de hembras y dejarlas allí toda la noche. Me refiero a un par de hembras dos veces por semana, que pisen y rasquen; de lo que se trata es de que hagan ejercicio justo cuando está oscuro, que caminen.

El punto es que ellos realmente sientan que se trata de luz natural, aunque no lo sea. Así, estamos creando un verano en invierno. Además, insisto, la alimentación es algo muy importante: muchos granos secos, mucha avena tirada en el suelo; y en la mañana se les debe alimentar dos horas más tarde de lo normal, en la mañana y en la tarde. En la tarde, granos tirados; en la mañana también es tirado, pero a esta hora es cuando damos extruizado, remojado o mezclado con grano, como el alimento que damos para el inicio del desarrollo de los pollos, de la primera semana hasta que los levantamos; porque este alimento es alto en proteínas. También hay que cuidar siempre las carnes, nunca deben adelgazarse, porque si se adelgazan, ya se fastidió todo y el proceso no funcionará, pues “si cambian de pluma” tendrán plumas medianas, raquíticas.

Cuando descuidas a alguno de los animales se nota en el lote. Quienes no llevan a cabo el proceso de acuerdo con el proyecto que persiguen o quienes no vigilan que los animales se alimenten adecuadamente, llegan a tener aves más delgadas de la cuenta, y entonces el proceso se ve interrumpido.

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En la foto de la golilla, se aprecian muy pocos “cañones”, lo que está contemplado por Manolo en el proceso de “pelecha forzada”..

El descreste
En cuanto al descreste, lo realizamos cuando ya terminaron básicamente de renovarse las colas, entonces ya se puede descrestar, cuando tienen un 80% de golilla limpia, porque la golilla lleva muchísimo menos trabajo de  emplume que la cola, entonces la cola tiene que estar terminada para poder descrestar, y también por los flujos de sangre, pues se requiere una mejor irrigación cuando está saliendo la cola. Si la cola ya está completa, entonces ya se puede uno distraer un poco de ese tema, porque el proceso de emplume de golilla y de vaquerillos no es tan duro ni tan largo.

Si descrestamos antes de tiempo, cuando ya el gallo tiró las alas y demás, notaremos en la pluma lo que yo llamó “rayas de hambre”, que pueden verse tanto en la cola como en las alas. Eso ocurre si durante el proceso “ya sea por falta de una alimentación correcta, por alguna enfermedad u otra circunstancia” el gallo deja de crecer de manera natural; si se detiene el crecimiento de la cola, quedará una rayita transparente, y luego volverá a crecer. Cuando un pollo o un gallo está enfermo, tiene lapsos de crecimiento; la cola no crece de modo constante, sino 2 ó 3 cm y se detiene; y luego otros 2 ó 3 cm y se vuelve a detener. Es entonces cuando se comienza a notar una cola rayada.

Piense usted, con sus distancias, en lo que ocurre con el desarrollo de un niño mal alimentado: le salen manchas en el rostro (acné, jiotes) por deficiencias alimenticias. En los gallos es lo mismo, sólo que en ellos se refleja en una pluma quebradiza, en rayitas transparentes cada determinada distancia, y eso es síntoma claro de un gallo mal emplumado, que no se vistió de una manera correcta, ya sea por una alimentación deficiente, por falta de atención, parásitos, etcétera.

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En la foto los vaquerillos, se aprecian muy pocos “cañones”, lo que está contemplado por Manolo en el proceso de “pelecha forzada”..

La luz
Además, para emplumar bien también se requiere ir subiendo gradualmente las horas de luz; se inicia con dos y, entre diciembre y enero, se debe aumentar a tres y luego bajarla paulatinamente hacia febrero, que es cuando ya queda normal.

Para mediados de febrero, los gallos deben estar ya sin alas y empezando el proceso de emplumarse y requiriendo, de aquí en adelante, una excelente alimentación, para que la pluma sea una pluma correcta. Eso depende directamente de que los gallos se coloquen, de preferencia, en una misma nave y de que todos sigan el mismo proceso. Porque si los colocamos en una misma gallera, lo que provocaremos será desvelar y modificar el ritmo de los demás gallos que se encuentren ahí. Por eso debemos situarlos en un lugar aparte.

Un nuevo alimento
De hecho, estamos lanzando un producto que es precisamente ese extruizado con el que nosotros llevamos este proceso. Es un extruizado muy alto en proteínas con una digestibilidad maravillosa y que hemos logrado a través de muchos años de práctica, buscando el mejor complemento para cualquier etapa del gallo, inclusive la postura. Desde luego, lo utilizamos con el inicio de los pollos, pero es un producto para todas las etapas, incluyendo el mantenimiento de los gallos, sólo es cuestión de humedecerlo para administrarlo. Se debe humedecer siempre, incluso para los gallos machos y de mantenimiento, pues esto favorece una digestión mucho más rápida y una mejor absorción de nutrientes, que es básicamente para lo que ha sido preparado, y da resultado en todas las etapas.

Este producto debe adicionarse a los alimentos en diferentes proporciones. Cuando inician los pollos, se lo damos en un 60% y el resto es grano, con lo cual evitamos dar huevo, harinas de pescado o hueso, carne, etc.; pues este extruizado incluye todo eso, además de contener aminoácidos y  vitaminas A, D y E, que son esenciales para el crecimiento.

Lo manejaremos en costales de 20 Kg. y, de manera independiente, los demás granos, en bultos de 40 Kg., para reproductores, iniciación y desarrollo, básicamente. Luego, está el alimento de mantenimiento, que para mí es fundamental, pues hará que los animales den el rendimiento que deben. Si bajamos la calidad del alimento porque el gallo no está próximo a jugar, lo que sucede es que cuando queramos que el ave juegue, nos costará mucho más trabajo levantarlo, pues habrá bajado definitivamente su rendimiento. El entrenamiento de un gallo inicia desde el embrión, no se reduce a 20 días de entrenamiento, sino que es toda su vida; por eso siempre tiene que estar bien y no podemos bajar la calidad de alimento; podemos cambiarlo, pero no bajar de calidad. Y, si lo cambiamos, eso deberá depender de la actividad que realice o las condiciones circundantes.

Por ejemplo, en tiempo de frío, aumentamos un poco el porcentaje de maíz; mientras que en tiempo de calor, lo disminuimos.

En mi caso, el clima es muy benigno, sin cambios drásticos, pero aun así les subo las calorías en invierno, a base de maíz, y bajamos un poco las fibras; mientras que en tiempo de calor, subimos las fibras y quitamos calorías. Todo esto dependerá de la ubicación geográfica de quien emplee el producto. Por eso consideramos indispensable el incluir un instructivo para los criadores que se encuentren, por ejemplo, en las zonas de climas extremos, el cual contendrá la información precisa para elaborar adecuadamente las mezclas, de modo que los gallos aprovechen al máximo el producto.

El problema con algunos de nosotros, como galleros, es que nos dicen “ponle 100 gr.” y nosotros pensamos que si 100 son buenos, pues 200 serán mejores, y no es así; la dosificación es esencial, así como el uso de grano de primer nivel. Además, con respecto a los granos, viene hecha una fórmula a base de avena y con una cantidad de fibra de la mejor calidad; de modo que este extruizado viene completo, de todo a todo; y además con una palatabilidad y digestibilidad realmente sorprendentes.

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Imagen de un gallo que pasó por el proceso de “pelecha forzada”; nótese que tiene 10 días de descreste.

La experiencia
Lamentablemente, no existe entre ninguno de los grandes fabricantes, un protocolo sobre la alimentación y los requerimientos del pollo, por lo que nosotros, con la experiencia de casi cuatro décadas de trabajo, podemos contribuir al óptimo desarrollo del gallo. Tenemos muchos años haciendo esto, realmente dedicándonos, investigando en el mejor laboratorio que existe: los mismos gallos de pelea, los propios animales. Hemos hecho pruebas durante muchos años que nos han dado información para saber porqué debemos subir un ingrediente y bajar otro; que nos han ayudado a definir porqué una mezcla puede funcionar maravillosamente bien. Es decir, trabajamos con base en resultados reales, en lo que hemos venido haciendo y en el resultado de todos estos años.

Costos
Por supuesto, tendremos tomar en cuenta los precios de las otras marcas y buscar que el costo sea muy similar, probablemente el mismo. Es posible que el extruizado resulte un poco más caro que algún pellet común, pero valdrá la pena, porque la calidad será excelente, ya que lleva materias primas de primerísima calidad, pero siempre dentro de los costos normales. De hecho, si lo comparamos con croquetas Premium para cachorros, estamos por debajo de ese costo, con la diferencia de que nuestro producto se prepara especialmente para las necesidades reales de nuestras aves.

Sin embargo, debemos recordar que, finalmente, en la medida que invertimos y le damos buenos productos a nuestros animales, ése será el resultado y el rendimiento que obtendremos de ellos. Si escatimamos y, en temporada de pelecha, sólo les lanzamos un puñado de maíz, podemos estar seguros de que, cuando empiece la temporada, sólo tendremos un récord de más peleas perdidas que ganadas. El gallo más caro que hay es el gallo que pierde. La inversión que uno realiza en un gallo con base en la alimentación, el manejo y el cuidado es buena, siempre y cuando lo que hagamos sea lo adecuado. Eso siempre nos significará lograr al menos un punto arriba del promedio que este animal tendría en términos generales. El realizar la mejor inversión puede ser la diferencia entre ganar y perder. Y no sólo me refiero a la cuestión económica, por supuesto que duele perder dinero, pero también está el sentimiento de triunfo, ese momento que uno no cambia por nada, incluso aunque el premio no sea monetario.

Desde luego, les estaremos informando acerca del lanzamiento de este producto, que esperamos que sea muy pronto.

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La gallina… ¡selección meticulosa!

julio 2010, No. 151

Por Lic. Gerardo Sierra Juárez

Con el ánimo de no entrar en polémica, comparto la presente información, un tanto general, considerando que el tema se presta para ser abordado desde una diversidad de criterios (todos y cada uno de ellos muy respetables) y con la firme intención de que darle al lector una opción más en beneficio de su actividad de crianza de aves de combate.

Después de haber indagado y confirmado por varios medios la calidad de nuestro reproductor macho, y quedar conformes y preparados para formar nuestro lote, llega el turno de seleccionar a nuestra gallina. ¡Vaya tarea! Sobre todo, si tomamos en cuenta que es el macho el que entra al anillo y por eso es más fácil indagar y obtener un buen reproductor que mantenga un código genético adecuado, pero ¿la gallina?, ¿cómo seleccionar la hembra adecuada?

Para muchos, es en ese punto donde comienza realmente el arte de ser criador, y es que la intención de dicho apareamiento debe ser mejorar el producto con el que ya se cuenta (y si usted no tiene esta idea, discúlpeme, pero no sé hacia dónde quiere llegar, amigo), es decir, los padres, todo ello para obtener una mejor la calidad en el producto deseado (las crías).

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Gallina de la cría de Carlos Mendez. (Foto: RJGZ)

Con base en lo anterior, lo primero que debemos tener en mente es el tipo de ejemplares que deseamos obtener, es decir, si queremos animales con un fenotipo musculoso, con pluma pegada corta y bien adherida al cuerpo, patas medianas o largas; o si deseamos animales con una anatomía un tanto más larga (“huesudos”), de cabeza más larga, ojos rojos, cresta de sierra etc., y que en cuanto a sus características de combate, sean animales defensivos o ofensivos, que tengan una pelea de suelo o aérea, que muerdan lo menos posible, etcétera.

Nuestro trabajo para indagar sobre nuestra hembra reproductora será aún más arduo, pues como ya mencioné, la gallina no es la que entra el anillo. En este orden de ideas, lo recomendable es acudir a los eventos gallísticos de renombre, aquellos que por la calidad de sus combates hayan ganado cierto prestigio (seguramente usted los ubicará bien) y, con base en lo que vemos, ir seleccionando a aquellos criadores que nos interesen. (Ojo: no todos los partidos crían gallos y usted debe tener mucho cuidado en esto, pues algunos de ellos sólo son intermediarios y vendedores de animales de otros criadores). Así, usted tratará de identificar a los criadores que le parezcan honestos y responsables. Al final, de esa lista de prospectos que tenía al principio, seguramente le quedarán muy pocos; aunque casi todos venden gallos y gallinas, muy pocos venden buenas hembras, y casi nadie vende gallinas ya probadas y excelentes reproductoras.

¿Cree que eso es todo? Pues no; de hecho, la tarea se complicará aún más; sin embargo, allí entran las verdaderas ganas de obtener una hembra de calidad: el esmero y la dedicación serán nuestras armas fuertes, así como la honestidad, primero con nosotros mismos, pues no podemos crearnos falsas ilusiones ni aceptar los tal llamados sofismas. Comente sus necesidades con el criador, indague lo más que pueda sobre la línea que le interesa; si tiene un índice de victorias, solicítele ese dato y, cuando haya obtenido información precisa y veraz, podrá tener la convicción de contar con una hembra reproductora casi ideal. Ahora bien, no faltará quien le diga que esas gallinas no las venden, que son hembras por las que piden mucho dinero; sin embargo, le dejo un par de preguntas: ¿usted es de los que se conforman con animales de ésos que todos tienen? ¿O trata de obtener las mejores sangres y se esmera por conseguir aquellas que otros no se atreverían a tener? Por cierto, déjeme decirle que cuando consiga una hembra con tanto trabajo y sacrificio, el cuidado que le brindará será el mejor, por obvias razones: minucioso, óptimo; y no es para menos, porque, ¡ah, cómo le costo trabajo adquirirla!
De hecho, de manera correlativa, estará obligado a ser más ordenado incluso con sus métodos de crianza, con la alimentación, la higiene y el cuidado de sus ejemplares, pues deseará tenerlos en las mejores condiciones posibles para que nada pueda fallar y no haya pretextos para echar a perder lo que le resultó tan difícil de conseguir.

Reflexión
¿Cree usted que sea conveniente tener un método de selección vía telefónica? Porque a algunas personas les basta levantar la bocina telefónica, hacer un depósito bancario… ¡y listo! Creen que los mejores ejemplares ya vienen en camino a su corral. ¡Vaya confianza!, dejar nuestro tiempo, dinero, trabajo y esperanzas en manos de otra persona (que seguramente ni siquiera conocemos), que tendrá el poder de decidir por nosotros. Pero, bueno, yo sólo brindarles estas líneas, esperando sinceramente que puedan servirles como apoyo.

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Héctor “Tito” Chapa, nuestra leyenda

julio 2010, No. 151

Por Rodolfo J. Guerrero Zúñiga

– Tengo el placer y gusto de estar en el Rancho “Dos Cañones” con don Héctor “Tito” Chapa, a quien agradezco mucho su atención, su tiempo y su magnífica disposición; así como también a Rafa Chapa. Don Tito, muchas gracias por recibirnos.
– Es un placer.

– ¿Cuándo y cómo empezó en los gallos?
– Empecé cuidando gallos con mi papá, a los 14 años; cuando salía de la escuela me iba a cuidarlos. Nunca amarré porque me faltó valor para hacerlo, y como mi papá era muy buen soltador, yo me sentía acomplejado, pero toda la vida estuve en los gallos.

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Don Héctor “Tito” Chapa

– ¿Cuándo inició la crianza de los gallos?
– Casi fue en 1959, en Rancho Chinton.

 

– Hace medio siglo ya…
– Sí. Don Reyes García fue quien me dio la mano, porque él quería criar gallos, pero para jugarlos. Él era un estupendo ganadero, en realidad él no sabía mucho de gallos, pero aun así, fue quien hizo todo, yo sólo puse lo que yo sabía. Así fue como logré todo esto.

 

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Pollada al aire libre

– Recuerdo que, cuando me inicié en 1987, empecé a escuchar de los gallos chintones, de Rancho Chinton.
– Sí, porque desde 1959 comencé con los gallos nada más regulares, no comencé con grandes gallinas, sino que de lo que tenía fui poco a poco seleccionando, y ya después don Gonzalo Monroy, del partido “Huayacocotla”, que era yerno de don Reyes, me hablaba y me mandaba gallos. Entonces me fui haciendo de lotes ya más o menos buenos, así fue como, poco a poco, fui sacando buenos pollos: 500, 800, 900, hasta lo que se saca ahora.

 

– ¿Cuántos ejemplares saca ahora?
– Unos 10 mil quinientos.

– ¿Exclusivamente machos?
– Sí, porque van apuntados. Tito, mi hijo, apunta todo sobre ellos, si salen jorobados, tuertos … pero hemos levantado 10,500 pollos.

 

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Semental colorado de la cría de “Rancho Dos Cañones”, de don Héctor “Tito” Chapa, en Pánuco, Ver. (Fotos: RJGZ)

– ¿Ustedes sexan desde el primer día que nacen?
– Sí, desde que nacen; tenemos un sexador especial y dejamos las hembras de los gallos que uno cree que dan mejor, pero no hay más.

 

– ¿Usted ha traído muchos gallos de Estados Unidos?
– Sí, muchos gallos, mucho gallo jugado, unos dan bueno y otros no dan nada. El gallo de Jumper es un gallo muy fino, muy famoso, pero nunca me dio bueno. No sé qué cruzas hacía Jumper, pero como sementales no ligaban. El que lo hacía, ligaba muy poco, de 10 ligaba uno cuando más. La prueba de esto es Memo Bustamente, que aunque es muy amigo de Jumper, casi no tiene gallos de él; por algo será…

 

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Semental giro con gallinas coloradas de la cría de “Rancho Dos Cañones”, de don Héctor “Tito” Chapa, en Pánuco, Ver.

– No, lo que pasa es que Jumper, con quien he tenido la oportunidad de platicar dos o tres veces, es el mejor comercializador de gallos en Estados Unidos. Durante 15 ó 18 años asistí a Bayou, a Mid América, a Sunset y nunca tuve la fortuna de verlo ganar.
– Yo tampoco lo vi ganar nunca, y eso que yo iba sólo una vez al año, pero la gente le tiene mucha confianza, por la fama que tiene, respeto y fama; es un hombre serio.

 

– Así es. De hecho, cuando le pregunto a los estadounidenses a quienes he tenido oportunidad de entrevistar, el 99 por ciento de ellos se expresan bien de él.
– Creo que es un hombre muy serio y honesto, y eso cuenta mucho; de cosas como ésas se da cuenta la gente.

– En efecto. La primera vez que platiqué con usted, don Tito, no sé si lo recuerda, fue en 1991 ó 92, en León, Guanajuato. Entonces un muchacho llamado Alfonso Cordero lo invitó a dar un simposium. También estaban Johnny Jumper, Ramiro Santos; una noche antes, usted estaba agripado y Rafa me llevó a su habitación. Ahí tuve la oportunidad de conocerlo, de platicar con usted. En aquella ocasión, un muchacho se levantó a media plática y dijo: “Don Tito, yo vine exclusivamente para escucharlo a usted, y quiero que me diga cómo sacar bueno” Y usted le respondió: “Si metes una víbora macho con una víbora hembra, ¿qué te va a dar?” Pues víboras. “Entonces, si metes gallo bueno con una gallina buena, te debe de dar bueno. Y aunque no siempre es así, te debe dar al menos un 70 por ciento bueno, sobre todo si el padre o el abuelo fueron gallos muy notables”. Entonces, tienen que ser animales muy buenos desde generaciones atrás, tanto el macho como la hembra. Por eso yo no dejo de admirar, don Tito, que en México la gente hable de los Kelso, de los Sweater, pero los únicos gallos mexicanos que la gente respeta son los Chintones de don Tito Chapa, ¿a qué lo atribuye usted?
– A que yo meto lo bueno con lo bueno. Si se trata de un gallo colorado, sé de dónde viene; lo compré porque lo vi jugar, y si da muy bueno, lo que hago es meter muchas hembras con ese gallo. Si da un porcentaje de bueno muy bajo, entonces no meto ninguno. Es decir, debe tener un porcentaje muy alto para que los sobrinos o nietos salgan buenos. Si sólo hay tres buenos de 30, no conviene.

 

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Semental colorado de la cría de “Rancho Dos Cañones”, de don Héctor “Tito” Chapa, en Pánuco, Ver.

– ¿Cuáles son las características que, independientemente de que el gallo haya sido ganador, le atraen más para elegir a un gallo como semental?
– Que esté bien proporcionado, bien medido, ni zancón ni chaparro; que tenga patas bonitas, de ojos delgados y bonitos; que la cola no esté muy arremangada ni caída, que sea un animal estético. Yo creo que ése es el gallo que da hijos muy finos, comerciales y buenos. Porque creo que el gallo de pelea debe ser bonito, fino y bien medido, bien proporcionado.

 

– ¿Y en el caso de las hembras?
– Lo mismo: gallinas bien proporcionadas.

– ¿Cuál es la mejor edad para empezar con la gallina? ¿A partir de que rompe postura o la deja usted cumplir un año?
– Como a los diez meses; las dejo que tengan una postura, porque al principio el huevo es chiquito. Cuando notamos que está de mejor tamaño, quizás la polla no sea tan buena, pero tarda más en enclocarse y pone muchos más huevos. Entonces es cuando tiene uno hembras nuevas de los mejores gallos y es cuando pueden formarse buenos lotes.

– Por lo que veo, lleva usted una información muy completa de los apareamientos, nacimientos, hembras, machos, gallos que juega y a quien se los vende; es un trabajo muy arduo.
– Sí, pero es una gran ventaja, porque así nos damos cuenta cuáles son los ejemplares que dieron más porcentaje de victorias, los mejor proporcionados, y ello nos facilita el venderlos. Anotamos todos los detalles y así es más fácil venderlos.

– Porque para vender diez mil gallos se requiere algo más…
– Podría sacar hasta mil más, pero ya sería demasiado. Tengo muy buena gente, a unos les pago $140 diarios y a unos un poco más, pero todos tienen que estar el día entero ahí. Por supuesto, algunos se hacen… tontitos y se esconden si me ven pasar…

– Pero en todos estos años de crianza, usted ha ido teniendo experiencias que ha ido aplicando para mejorar su trabajo.
– Claro que sí, en esto nunca se termina de aprender. A veces uno se equivoca de repente y como que se estanca.

– Veo que ahora tiene unas bodegas, pequeñas naves donde tiene a los pollitos a una temperatura de 35°, ¿cuánto tiempo están allí los pollitos?
– Veinte días, como aquí no hace frío, los encierro montados con unas tablitas, encerrados y allí se duermen. Van creciendo y van buscando los árboles.

– De hecho, podríamos pensar que a los 22 días, los animalitos ya están sueltos en el campo.
– Andan sueltos, bajo techo, pero sueltos. Y así sólo se les da agua, alimento y en el campo tienen la oportunidad de complementar su dieta, y ese ejercicio natural les permite desarrollarse mejor.

 

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Semental retinto con gallinas giras de la cría de “Rancho Dos Cañones”, de don Héctor “Tito” Chapa.

– ¿Cuántas hectáreas hay en el Rancho, don Tito?
– Más de cien, y ocupo 30 para los pollos, lo que permite se desarrollen bien.

 

– ¿Cuál es la alimentación que les proporciona? ¿Es alguna mezcla que usted ha ido implementando?
– No, es alimento comercial de La Hacienda y también de Purina.

– ¿Y qué porcentaje de proteína le gusta para sus pollos?
– Casi no hemos notado la diferencia entre un alimento y otro, es lo mismo, al menos entre los de La Hacienda y Purina. Ahora me he alejado de eso, el que se hace cargo es mi hijo y los muchachos. Hay una cosa muy importante, en la libertad en la que andan los pollos, agarran en el campo mucha proteína. Eso es lo que les ayuda mucho en su crecimiento y desarrollo.

– Y ¿cuál es la temperatura media aquí en la Huasteca, don Tito?
– En tiempo de calor, unos 33° C, en promedio. Y en el frío, que apenas serán dos o tres días al año, yo creo que unos 8° o 9° C. El éxito que tenemos aquí para criar pollos es que en realidad estamos a 28° C, pero en la noche tenemos de 24° a 26° C; es decir, no existe mucha diferencia.

– Además, en la noche los pollos se juntan y logran una mejor temperatura.
– Creo que es malo cuando el clima es muy caliente y en la noche es frío, pero aquí no aumenta mucho, la diferencia es de apenas unos cuatro grados.

– ¿En que momento empiezan a nacer pollitos?
– Empiezan a nacer en marzo, aunque si pudiera sacar todos antes, sería mucho mejor, pero hay veces que no se puede por todo el trabajo, y la gallina siempre está en la pluma un poco. El gallo que nace en enero sería mucho mejor para nosotros, porque agarra unos meses muy bonitos, no que ahora nos agarra el tiempo de aguas y se nos muere mucho pollo por la humedad, por la tierra y lo tiernitos que están. Aunque si el pollo grande se moja, si le cae el agua cuando esta calientito durmiendo, también le hace daño, pero cuando es grande, ya no se enferma tanto porque ya pasó por muchas cosas difíciles.

– Ya tiene anticuerpos que le permiten sobrevivir, ¿no es así?
– ¡Sí, señor! Un pollito de dos meses que lo sobrelleva ya de grande no lo sienten y sobreviven. Nosotros llevamos un orden conforme a la naturaleza, o sea, no nos interesa adelantarnos a ella. A muchos les gusta sacar antes, en noviembre o diciembre, le ponen electricidad a las gallinas, les adelantan el ciclo de postura, para hacer los lotes para soltar las gallinas un buen tiempo en el campo; mientras que aquí nacen los últimos días de febrero o los primeros días de marzo. Generalmente empezamos a mediados de febrero a hacer los apareamientos, para que los pollos nazcan en marzo. Aquí estaban sacando mucho antes, desde octubre, pero después las gallinas ya no ponían y después se dieron cuenta de que las cosas no eran así, que no convenían, que se equivocaron por la ambición de querer sacar antes.

 

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Área de criadoras en el “Rancho Dos Cañones”, de don Héctor “Tito” Chapa, en Pánuco, Ver.

– Otra pregunta sobre la alimentación, ¿usted usa pellets o le gusta mezclar grano?
– A los pollos se les da pellet desde los dos meses. Ahora que si uno pudiera echarle un poco de maíz al pellet, eso sería bueno, pero aquí ya casi no hay maíz del bueno, del amarillo. En dos meses más si hemos dado 10 por ciento más de maíz a los gallos que van a empezar la pluma, y a los ejemplares que nos gustan mucho, les damos alimento especial. La buena comida es lo mejor para criar a un gallo. Aquí les damos solamente una comida, mi papá y yo les dábamos dos comidas, pero ahora sólo los alimento una sola vez, para evitar la mano de obra y no tener que aventar otros 10 mil puños, porque aunque tenga 24 personas, cuando acaban la primera vuelta… ¡ya toca la siguiente!, y entonces es un cuento de nunca acabar.

 

– ¿Cuántas gallinas ocupa en la reproducción?
– Más de dos mil gallinas…

– Y, qué serán, ¿unos 200 sementales?
– Ahora como 250 y tantos sementales.

– Pero, ¿no todos tienen un promedio de 10 gallinas?
– No, no, cada uno trae 9 ó 10, aunque algunos traen hasta 11, así que casi estoy seguro, son mil 900 a dos mil gallinas.

– Y ¿cuál es la edad máxima que admite en una gallina?
­– La gallina vieja, de cinco años, da menos, pero yo tengo un gallo de 8 años que me tiene asombrado por lo fuerte que es, y está dando unos gallos notables. Así que creo que mientras pise, aunque sea muy joven o muy viejo, estará bien.

– Claro, mientras tenga calidad suficiente.
– Pues sí, yo creía que el gallo y la gallinas viejos ya no servían, y estoy sorprendido que ver que no es verdad.

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Área de criadoras en el “Rancho Dos Cañones”, de don Héctor “Tito” Chapa, en Pánuco, Ver.

 

– Y creo que si a ese animal se le administra el Vigantol ADE Fuerte de Bayer, que es un reconstituyente celular, todavía puede esperar un poco más de él.
– Sí, tengo aquí un gallo que le pusieron en Montreal, hace como seis años, “El Tremendo”, que jugó en semifinales de Los Garza. Es un gallo ya fregado, que ha de llevar ciento sesenta y tantos pollos, entonces uno le pone ya menos gallinas, pero lo sorprendente es que aunque se trate de pollos muy notables, hay algunos gallos que transmiten lo que son y otros no. A veces, aunque le ponga uno una gallina muy notable, que venga de un gallo también muy notable y con buenos hermanos, pues no siempre ligan ni sale lo que uno busca.

– Todo el pollo que nace, ¿lo hace en incubadora?
– Todo.

– ¿Vacuna usted a sus pollos?
– Sí, antes que nada para Mareck. Sólo una vez me ha tumbado, antes no vacunaba, pero me pegó una vez, después de 25 años años. Es difícil que pegue, pero cuando lo hace… y lo malo es que le pega a gallos de 5 ó 6 meses, que quedan con las patas como de bailarina despatarrada. Es ahí donde uno dice: ¿por qué no hice esto o aquello?, pues se pierden miles de pesos. Luego vacuno contra viruela y Newcastle.

– Es decir, ¿tienen ustedes un programa muy completo?
– Procuramos tenerlo, yo llevo todo apuntado. El problema de vacunar contra Mareck es que se traen gallos americanos y ésos ya vienen vacunados contra el Mareck; ése es el riesgo.

– No necesariamente, lo que pasa es que, por ejemplo, en la costa del Atlántico, las nevadas que caen ayudan a purificar el suelo y entonces muchos dicen que vacunan, pero la verdad es que fuera de la grabación te dicen que no, que nunca lo han hecho. Y lo más lamentable es que no siempre le dicen al comprador que no han vacunado al gallo, y cuando llega usted a México, con su gallo enfermo o en peligro de enfermar, ya desgració todo un lote de animales.
– Y se enferman aquí porque el agua es más sucia, porque uno tiene menos cuidado, porque hay demasiados animales y menos higiene, por muchos motivos.

– Incluso por la dureza del agua…
– Y también por el aire. Aquí cerca hay un molino y todo eso cuenta, aunque no queramos creerlo.

– Así es. Y en todos estos años, don Tito, ¿cuáles son los gallos que le han causado mayor satisfacción?
– Lo que pasa es que yo hago muchas revolturas: de Sweater con Colorado, por ejemplo, y de gallo Amarillo, pero el gallo del “53” me ha dado muy bueno y ése me lo regaló Nacho Bonilla. Yo creo que si Nacho supiera lo bueno que da, ¡no me lo habría regalado! Hubo un año en que metí más 120 en la cría, unas mayores que otras. Cría mejor al macho que las hermanas y a veces es al revés, pero uno le va buscando. Yo siempre he tratado de que el gallo sea bueno, si lo veo todo pachorrudo, negro, feo, pues no me gusta.

– Esto sigue siendo una situación de prueba y error, de estar probando y ver qué funciona, para irlo seleccionando; y qué no funciona, para eliminarlo.
– Lo muy bueno falla menos. Digo que es importante darse cuenta que lo que está dando bueno e irle dando forma. Como quien forma una familia, hay unas muy honestas u otras muy bandidas… unos medio gordos y otros medio flacos…

– Don Tito, ¿cuál es el color de pluma que a usted más le gusta?
– El gallo Amarillo Colorado me gusta mucho, es lo más fino que he visto.

– Algunos galleros de Estados Unidos, sobre todo de la vieja guardia, de más de 60 años, consideran que hoy la gente cría más por el dinero que por el gusto mismo de criar, que se ha perdido un tanto la finura. Yo respeto esa opinión, pero también me pregunto si no tendrá algo qué ver el hecho de que antes se jugaba con gaff y hoy, sobre todo, con navaja; y ésas son heridas distintas.
– Sí, y es distinto el gallo de navaja para la redonda, por eso el americano saca gallos un poco más bajos, para que puedan manejar esas dosarmas, porque si no se hace “bolas” con esas navajonas. Por eso viene mucho gallo americano medio bajito. Antes eran gallos bajitos, para la navaja de redonda, pero era gallo bien proporcionado, creo que hasta más cortador; siempre que viniera de gallos cortadores, porque no sólo se trata de que esté bien proporcionado. El gallo de gaff es muy fuerte porque así lo amerita su estilo de pelea; mientras que el gallo de navaja mexicana es más rápido, ésa es la diferencia principal.

 

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Don Héctor “Tito” Chapa y su hijo Eduardo, topando gallos en su “Rancho Dos Cañones”, en Pánuco, Ver.

– ¿Le gustan los gallos negros, don Tito?
– Fui con mi papá a los torneos desde el 54, creo que como unas diez veces, y nunca vi un gallo negro con redonda, o que anduviera para esa arma; se dice que los gallos negros son muy notables y si tienes gallinas muy buenas y se las vas metiendo, crees que sacarás un gallito muy rápido, y a veces lo logras. Aquí nos gustan mucho, a un solo cliente le hemos vendido más de 500 gallos negros, y los sigue buscando. Él los vende mucho, es de Guatemala. Ahora que también es muy importante saber escoger al gallo, no sólo se trata de que sea negro, sino de escoger el mejor entre 30 ó 40 que uno pueda revisar. Los verdaderamente buenos son muy poquitos, y si tienes dos mil gallinas de dónde escoger, pues también te sacas un gallito, porque tienes muchos ejemplares buenos que meter a ese gallo, por lo que el que tiene poquito no puede tener mejores opciones que el que tiene mucho…

– Porque se reducen las posibilidades de elección.
– Exacto. Y si el que tiene más opciones sabe lo mismo que tú, entonces tendrá mayor ventaja sobre ti, porque sacará más hembras y tendrá más de donde escoger.

– En las primeras entrevistas que realicé hace una década, me hablaban del gallo con las piernas más hacia adelante y me hacían la famosa comparación de un vaquero y un charro: al momento de sacar la pistola, el charro la trae en la cintura, tiene que levantar la mano y hacer toda una maniobra; mientras que el otro nada más la saca y ya está disparando. ¿Usted considera que estos gallos que tienen las piernas, aparentemente, un poquito más hacia adelante tienen una mayor ventaja?
– Nunca me he dado cuenta de eso, no lo creo. Vuelvo a lo mismo, creo que el gallo debe ser normal, hasta el modo de caminar cuenta también; las patas no deben estar muy metidas. No he visto gallos feos cuando juegan partidos importantes, es raro que metan un gallo feo, porque por eso se habla de gallos finos, bonitos. Si yo saco gallo, mucha gente dice: “Don Tito saca gallos bonitos”, así que yo no meto a la cría gallos feos. Cuantas más cualidades tenga, mejor.

– ¿Le gusta criar con gallos Orientales?
– Ahora le saco a un gallo de Memo Bustamante (que es como mi hijo), él no los vende, pero a mí no me lo puede negar, porque este año le di lotes, gallinas y gallos. El mismo Memo se llevó como treinta; yo creo que ese gallo es como más rustico, más sano.

– Pero, ¿todavía no los prueba usted, los ha visto pelear?
– No, yo no voy, pero sé que llevaron 10 y seis de ellos ganaron; uno de ellos muy notable, precioso, que parece como no trajera nada de Asil; está muy rebajado, apenas a ¼, pero a unos se les nota más que a otros. Los gallos Asil que nosotros estamos vendiendo les han gustado mucho. Ahora mandamos unos para Pénjamo, Guanajuato, y ese señor se ha llevado como 60, imagino que han de ser para la cría, pero no lo sé. Y es un gallo peligroso, socarrón, que cuando dispara falla muy pocas veces, casi siempre corta, pero es más lento; si le metemos un gallo rápido, se destantea un poco, pero cuando se acomoda… aunque medio lentón, ¡es peligroso! El mismo Memo ganó con esos en Juriquilla hace tres años, me dijo que se lo había regalado Johnny Jumper, aunque Memo no comenta mucho.

– Así es, yo le vi jugar hace como un año y medio un gallo espectacular, un Asil. Creo que la pelea ha de haberse definido en 30, 35 segundos, y el rival quedó prácticamente destazado, sin embargo, en la siguiente pelea, un gallo similar se huyo…
– Sí, señor, todo mundo se asustó cuando vio el tiempo que hicieron los siete gallos cuando ganaron ese torneo, creo que es algo que no volverá a pasar nunca. Pero ese gallo no es más fino que los otros; es cierto, tiene la cualidad de ser muy defensivo, pero no es de la calidad de los Amarrillos Colorados.

 

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Área de tee – pees en el “Rancho Dos Cañones”, de don Héctor “Tito” Chapa, en Pánuco, Ver.

– Siento que el problema es ése, que el ganar un evento involucra muchas circunstancias.
– ¡Y hasta la suerte también!

– Exactamente, y a veces la suerte no es que su gallo meta una puñalada porque el otro se arrimó, sino que a veces la suerte consiste en que el rival sea más cómodo, más a modo. No se trata de quitarle el mérito a nadie, pero sí es importante ponderar que este tipo de eventos tienen esa cualidad, que se requiere un poquito de fortuna, de suerte, para que le toque el rival más cómodo a su gallo, y que su ejemplar pueda cortar, básicamente.
– Sin embargo, ¿por qué debe haber poquita suerte? La navaja hace que uno tenga suerte. ¿Por qué entonces un boxeador bueno siempre tiene suerte? El arma es la que hace la suerte. Si yo me peleo con un pela’o con una pistola y ninguno de los dos sabe nada, entonces sí gana el que tenga más suerte, pero si alguno sabe más que el otro, entonces no podemos hablar de suerte. Creo que la navaja hace que haya también bastante suerte.

– Don Tito, usted debe tener muchas anécdotas qué podría comentarnos, ¿hay alguna cosa chusca o dramática que le gustaría compartir con nosotros? Seguramente tiene mucho que contar.
– Sí, una vez me estaban haciendo un homenaje muy chiquito, y yo estaba mandando huevos para México porque antes tenía incubadoras allá. Yo jugué ahí, no recuerdo si 5 ó 6 peleas y corrieron dos gallos míos. Yo dije: “Mira nomás, el homenaje es mío ¡y me están corriendo los gallos! Pero, ni modo, ya están ahí”, y me reí y me hice tonto, pero se siente feo. Cuando mandaba para México, me dolía la cabeza de hacer los lotes, venir, marcarlos, ¡es una tarea difícil! Nunca quedaba contento, ya marcarlos no tiene mucha gracia, pero me han pasado un montón de cosas.

– ¿Cree usted que haya alguien a quién nunca le haya corrido un gallo?
– Solamente al que no los cría ni los juega. Hace como un mes me llamó un gallero de Perú y yo pensé que allá no hay muchos gallos finos, que juegan sólo gallo grande, y le pregunté qué porcentaje de gallos corren allá. La respuesta fue: “Mire, señor, de 100 gallos, corren más o menos un 20 por ciento”. Ésa es una cifra muy alta, pero se trata de gallos de menor calidad.

– Yo he estado tres veces en Perú y, sinceramente, encuentro diferencias muy marcadas, don Tito. Básicamente, el gallo de navaja es para la gente de elite, con mejores posibilidades económicas, pero el sistema de crianza que tienen –incluso los de mayores posibilidades económicas– es aún muy rudimentario. Las plumas de la cola se ven muy afiladitas, porque no tienen mucho espacio, la mayoría de estos gallos son como capotes, pesos grandes. Me gustó, me emocionó el hecho de ir primero a un coliseo y luego a una casa particular, a una fiesta de gente “de elite” (como usted y como yo, para no hacerle el feo a nadie) que además son los elegantes: hacen una comida, hay meseros, sirvientes, música típica de Perú, con tambores; en fin, es una experiencia muy diferente. Y entonces llegaron los señores al vallín y el gallo llegó tapado con una especie de cobijita como de bebé, bordada con el nombre del partido (“galpón”, les dicen allá); y ¡allá no pesan los gallos! Allá el peso es libre y eso le da un aspecto diferente a la jugada, como de mayor elegancia.
– De más categoría, aparentemente.

– Así es, y usan lo que en México era la “libre mexicana”, que allá le llaman “hoja de olivo”, porque es un poquito más ancha.
– Esa hoja es de acero.

– Los que pico, juegan del pez espada, unos como dientes, esa parte del pez es lo que habilitan como espuelas y las montan en una base de aluminio. Ellos le dicen espina de pescado, pero yo no creo que eso sea una espina de pescado, porque es el diente del pez sierra, pero es la parte que va afuera. Y hay mucha mayor cantidad de gente que juega este tipo de gallos, don Tito, además de que nos cuente alguna otra anécdota, dígame ¿cómo ve la gallística en este momento en el país?, ¿qué expectativas tiene?
– Veo que ahora juega mucha gente; antes no había tantos jugadores. Ahora se juntan entre tres o cuatro, aunque sean partidos pobres, y juegan. Antes sólo se hacía en palenques grandes. A la gente le gusta más criar ellos mismos a sus animales, sienten mayor placer; creo que ahora se juegan más peleas que nunca.

– ¿Usted considera que esto, con el tiempo, incrementará la calidad del gallo en México?
– Sí, el gallo es ahora mucho más fino que antes, pues se está criando mucho y todo el mundo sabe ahora de gallos y buscan una mejor selección; cualquier muchacho pobre con un gallito muy notable puede meterlo a la cría y ya no lo hace a ciegas, nomás porque sí; ya hay muchos que saben de esto y que siguen aprendiendo.

– También tiene que ver que hoy en día se cuenta con una variedad más amplia de medicamentos específicos para el gallo de combate, con mejores alimentos.
– Eso cuenta mucho. Ahora hay mejor alimentación para los gallos, mejores medicamentos, hay de todo. Ha habido un mejor desarrollo, notable. ¡Dimos un brinco bárbaro!

– ¿Qué cree que nos haga falta para dejar de depender del gallo americano?, ¿cree que podamos erradicar esa circunstancia?
– Creo que lo que tiene que hacer la gente es mucha selección, y los que más saben son los que pueden sacar un gallo más parecido al que se hace en Estados Unidos, el de primera. Necesitamos seleccionar mucho todos los machos y las hembras, porque ¿qué va a pasar aquí en México cuando ya no lleguen gallos americanos? Está muy mal el meter mucho gallo americano a la cría…

– Sobre todo, depender de ellos…
– Dependemos mucho de ellos, pero los quienes más tienen gallos americanos son los que menos saben, por eso los compran allá, y cuando no pueda seguir comprándolos, se quedará estancado; los “poquiteros” ésos que no saben mucho de gallos, en ese momento van a quebrar. En cambio, quien sí conoce y tiene sangres de cualquier color, de gallo fino, seguirá haciendo sus lotes, aunque sea más difícil ir seleccionando.

– Usted, sinceramente, ¿cree que se acabarán los gallos en Estados Unidos?
– No creo… ya se hubiera acabado desde cuándo, desde hace años. No creo que puedan con tantos mexicanos que hay allá y con tanta gente que trabaja en las galleras. El gallero es como el alcohólico, no pueden dejar al gallo…

 

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Panorámica del área de reproductores de “Rancho Dos Cañones”, de don Héctor “Tito” Chapa.

– Así es. ¿habrá un par de anécdotas más, don Tito, algunos comentarios que quisiera compartir con nosotros?
– La gente que quiere dedicarse a criar gallos, debe irse muy despacio; debe ir comprando animales a algún criador que tenga cierta fama y sea serio para que les venda algo de lo bueno que tiene, aunque sea caro, pero vale más la pena comprar algo caro que valga y no estar perdiendo el tiempo comprando lo que no sirve. Yo creo que el que sabe de gallos, cualquier muchacho nuevo que le guste y tenga cabeza para esto, pensará: “yo tengo la manera y voy a dejar unas cincuenta gallinas a un proveedor equis”, y si a ese muchacho realmente le interesa, puede ser un buen criador. Por supuesto, también se necesita dinero, porque sin él no se hace nada. Pero todo se puede. Por ejemplo, yo no tenía nada, nunca pensé en criar gallos para vivir, pero el destino así lo puso.

– A veces no solamente es el destino, sino también la capacidad, la visión para hacer las cosas.
– Y la necesidad…

– Eso cuenta mucho. Hay gente a la que le ponen en la mano grandes fortunas…
– Y no es capaz de hacer nada.

– Y se las acaban y no hacen nada, y ahí se quedaron.
– Eso es muy cierto. Depende de cómo sea la persona.

– Es preciso tener la visión, el trabajo.
– Sobre todo el trabajo, más que nada. Puede tener mucha gente para trabajar, pero si es flojo, nunca hará nada. Cuenta mucho que la gente sea activa, ni siquiera necesita ser muy inteligente, sino gustarle lo que hace. Hay mucha gente inteligente, pero que nunca hace nada, porque son muy flojos; y las cosas no caen del cielo, sino que se logran con ganas y voluntad.

– ¿Qué es lo más valioso que le han dejado los gallos? Y no me refiero al dinero.
– A mí los gallos me gustan más que el dinero, siento mucho amor por ellos y el dinero está muy aparte. Puedo tener gallos muy buenos y no venderlos, sólo porque me gusta mirarlos; gozó más viéndolos que con el dinero. El dinero ya no me divierte, uno es como los perros viejos, ya no tenemos muchas necesidades, con estar bien comidito es suficiente. No tengo dinero, pero tampoco me falta nada, que es mejor. Estoy convencido de que el verdadero hombre rico es que está satisfecho con lo que tiene, el que goza con lo que tiene.

– Totalmente de acuerdo con usted, don Tito. Ha sido un verdadero placer compartir con usted y espero que muy pronto pueda regresar para que sigamos charlando; hay muchas cosas que podemos platicar, pues usted es una persona de mucha experiencia y una plática muy amena.
– Igualmente, Ingeniero, y muchas gracias por todo, espero que vuelva otra vez para seguir platicando.

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Sexado de pollos y otras tareas

agosto 2010, No. 152

Por Alida Mallorquín García
Rancho Las Trojes

Seguramente conocen ustedes a mi esposo, el Sr. Manolo Torres, propietario del Rancho Las Trojes. Además de incubar, marcar y vacunar, otra de las muchas tareas que llevo a cabo en el Rancho es el sexado de los pollos. Sé que muchos de ustedes tienen algunos contratiempos para realizar estas tareas, por lo que ahora me interesa compartir mi experiencia luego de 10 u 11 años de emprender esta actividad.

Lo que yo hago para sexar a los pollos es lo siguiente: tomo un pollo entre los dedos, le doy un apretoncito para que expulse el excremento y luego lo subo para poder ver a través de la lupa, pues de ese modo se verá más claramente; por supuesto, pueden hacerlo sin la lupa, pero con ella resulta más sencillo. Entonces volteo al pollo, presiono con mis dedos y le estiro la piel para poder ver.

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Sra. Alida Mallorquín García

Ésta es la técnica conocida como “la japonesa”, que me enseñó el Sr. Salvador Padilla, oriundo de Guadalajara, aunque ahora vive en los Cabos o Monterrey. Él nos iba a sexar los gallos a Mascota, Jalisco, y me dejaba las hembras para practicar sólo con ellas, para ir familiarizándome con este sexo.

Después, poco a poco incluyeron machos, de modo que los grupos se volvían mixtos. Así, ya familiarizada con las hembras, podía ver de inmediato que los demás pollos se veían “diferentes”; mi esposo y yo los apartábamos y, en efecto, eran machos. La diferencia ya era para mí muy notoria. Así fue como empecé a distinguir entre un sexo y otro, después de sólo dos temporadas de hacerlo, de estar practicando continuamente.

Se distinguen básicamente por el color: en las hembras el color es un poco más claro, uno puede distinguir los vasos capilares, e incluso alcanzamos a notar la ramificación de los vasitos, la cloaca. En cambio, en los machos el tono es más obscuro y podemos notar como una bolita (como un omega), pero no siempre es igual, no siempre se presenta hacia arriba, pues en ocasiones también se puede dar el caso de que se incline hacia abajo, o que sólo podamos ver un tope; cuando estiramos la piel, podemos ver un bordito, y después una bolita.

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Se toma el pollito de la cesta, donde se colocan de acuerdo al con el número que corresponde a sus progenitores. (fotos: RJGZ)

Es muy frecuente que, después del reconocimiento, los pollos se queden “acostados”, y luego de un lapso se levantan por sí mismos. Por supuesto, uno debe tener mucho cuidado, porque si aprieta de más, se puede caer el ombligo; y aunque no es muy recurrente, debido a accidentes como éstos, de 600 u 800 pollos se me han muerto unos cinco, que en realidad son muy pocos, ni siquiera el uno por ciento.

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Le da un apretoncito para que expulse el excremento y luego lo acerca a la lupa para poder ver mejor (foto inferior).

El año pasado me encargué de sexar unos 19 mil pollos.

En cuanto al porcentaje de falla o error, creo que andamos entre un 3 ó 4 por ciento; en realidad, lo que yo hago es que, si tengo dudas razonables, envío a los pollos con los machos; eso es mejor que sacrificar y perder animales. Hay algunos que son muy difíciles de definir, por eso siempre es preferible sacar una o dos hembras más, que perder un macho.

Entre las otras tareas que realizo, me encargo también de acomodar el huevo: cargo la incubadora, y me pongo a “ovoscopear” dos veces, a los 10 y a los 18 días; paso los huevos a la nacedora y los reviso de nuevo. Cuando nacen, los marco, los sexo y los vacuno contra Mareck. Ahora tengo ya unos 14 ó 15 años incubando, todavía no nacía mi hijo Alejandro cuando empecé en esto, y eso ocurrió en Mascota, cuando todo lo íbamos haciendo por gallina. Entonces no soportaba el olor que producía la nacedora, supongo que porque estaba embarazada; no tuve ascos ni los típicos mareos, pero lo que era el olor de la nacedora… ¡no lo soportaba! Entonces había una muchacha que me ayudaba en la casa, ella tenía que sacarme las charolas para que yo no tuviera que estar cerca de la nacedora, pero una vez fuera las charolas, ya podía hacer mi trabajo. Ella sacaba los pollos, yo los marcaba y ella los volvía a meter.

En cuanto a la vacunación, este año implementaremos la vacuna de oxígeno contra Mareck, pues hasta ahora hemos estado utilizando la de Fort Dodge, la de mil dosis.
Cuando una vacuna está bien aplicada, las posibilidades de que el animal reciba el beneficio son mucho más altas, en nuestro caso, a la mayoría de nuestros pollos les cae bien la vacuna.

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En los machos el tono es más obscuro y podemos notar una bolita (como un omega), pero no siempre es así y no siempre se presenta hacia arriba, pues a veces también se puede inclinar hacia abajo o sólo podemos ver un tope; al estirar la piel, podemos ver un bordito y después una bolita. En las diferentes imágenes (arriba y abajo) se aprecia lo comentado por la Sra. Mallorquín.

Estamos hablando de que de una parvada de 500 pollos, sólo a un par de ellos no les cae bien; de hecho, la vacuna que aplicamos es muy segura, funciona muy bien, de modo que no llegamos a un porcentaje de pérdidas ni siquiera del 0.5 por ciento.

Aunque yo sólo me encargo de aplicar la vacuna contra Mareck, nuestro médico veterinario aplica, a los 15 días, la vacuna contra Newcastle B1, y a los 21 días les repetimos viruela con bronquitis; mientras que a los 28 días, repetimos Newcastle Lassota.

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Manolo Torres y su esposa Alida Mallorquín García, titulares de “Rancho Las Trojes”.

Pero entre la segunda de viruela y la segunda de Newcastle hay una semana en la que se les deja descansar, y eso genera que nos recorramos una semana más. Terminamos a los 41 días de nacidos, cuando aplicamos la vacuna contra la coriza infecciosa. Y ya no volvemos a revacunar, pues, hasta el momento, con esto ha sido suficiente de acuerdo con el calendario de vacunación que manejamos.

Hemos obtenido un promedio de inmunidad muy aceptable para el tiempo de vida útil con que cuenta el animal. La mayoría de los animales se juegan pasando la pluma, entonces el tiempo de vida útil realmente es muy corto, por lo que la implementación de nuestro calendario de vacunación ha resultado muy exitoso.

En lo que respecta a las vitaminas, nuestro médico les administra Vita Forte A (vitaminas solubles en agua), antes y después de vacunarse, para que el gallo adquiera un poco más de resistencia, que no se estrese y el efecto de la vacuna sea más positivo aún.

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Manolo Torres, su esposa Alida Mallorquín García y sus hijos; Ricardo, Manolo y Alejandro Torres Mallorquín, titulares de “Rancho Las Trojes”.

Cuando hay estrés en el animal, la mayoría de las vacunas no funcionan o funcionan pero en un porcentaje muy bajo. Es decir, al vitaminarlos, ya sea por medio del alimento o del agua (pues eso depende de la preferencia de cada criador), disminuyen los niveles de estrés, lo que beneficia a la aplicación de las vacunas, pues el sistema inmunológico lo aprovecha mucho mejor.

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El cambio de clima y sus efectos

junio 2009, No. 141

Por MVZ Agustín H. Peña Romero

Uno de los principales efectos adversos con que podemos encontrarnos al tener cambios climáticos son, sobre todo, las recurrencias de problemas de tipo respiratorio, aunque no quedamos exentos de los digestivos y, en casos más graves, de problemas virales, que son irreversibles.

Es importante recordar que las enfermedades son resultado de una inmunosupresión o disminución de las defensas, lo cual puede deberse a factores de estrés; y tampoco debemos olvidar que otra causa importante es el mal manejo de las desparasitaciones y los malos hábitos de vacunación.

Ahora nos asalta otra interrogante: ¿cuáles son los factores predisponentes de las enfermedades? Éstos se ven acentuados debido a los malos manejos en las instalaciones, por ejemplo los voladeros o rascaderos que tienen únicamente un costal como techo y que, además, no se cambia sino hasta después de dos o tres temporadas; no importa que se esté desbaratando. Eso denota una imperdonable falta de atención por parte de los criadores, y también la falta de un rompevientos, que no es otra cosa que la colocación del voladero al lado de una pared o, en su defecto, un costal o una lamina en una zona específica, con el fin de proteger a los animales de los vientos dominantes que, a su vez, se complican con la llegada de las aguas.

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Además, en esa temporada es cuando se dificulta todo, debido al clima, lo cual da paso al proceso fisiológico más importante en nuestras aves: la pelecha, a lo largo de la cual, en muchas ocasiones, no tomamos las medidas necesarias para ayudar a los animales. En algo que podríamos contribuir es en el caso de la suplementación alimenticia, es decir, la adición de una fuente de alimento alto en aminoácidos esenciales, ya sea de manera comercial o, en su defecto, de croquetas para cachorro, con huevo cocido y atún, dos veces por semana. También podemos añadir la aplicación de vitaminas en agua o suplementos de aminoácidos, por ejemplo, podemos usar Vitafort tres días, descansar una semana y, posteriormente, adicionar Turbotonic durante tres días más para, una semana más tarde, emplear Carosen durante tres días, y así sucesivamente. Este manejo se puede hacer durante un mes seguido, descansar 15 días y repetirlo de nuevo.
Al llevar a cabo este manejo, “mataremos dos pájaros de un solo tiro”, ya que ayudaremos a mantener un estado de salud ideal en las aves, gracias a las medidas preventivas que tomaremos en las instalaciones, lo que hará que las aves sean menos susceptibles. Además, les daremos más armas para evitar los problemas ocasionados por factores climáticos y, finalmente, las ayudaremos a cubrir su requerimientos de aminoácidos necesario para llevar a cabo un emplume de mejor calidad. En este sentido, debemos recordar que la pluma está formada por partículas de aminoácidos que se van entrelazando, como si fueran un bloque de tabique, y que al existir una deficiencia, quedan huecos que darán como resultado plumas débiles y quebradizas, que resultan indeseables para la mayoría de nosotros.

Un manejo que podría ayudar a prevenir problemas es la estimulación inmunológica, es decir, la vacunación, que es el factor mas importante para la respuesta de un animal.
De este modo, las condiciones geográficas, extremadamente diferentes en el país, no afectarán a nuestras aves y, si aplican los manejos antes mencionados, les aseguro que obtendrán resultados satisfactorios, no sólo en la salud de las aves sino también en la calidad del emplume.

Dudas o comentarios:
agustinmvz@hotmail.com.

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