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Francisco Javier Gil Sánchez, “Punteador”

enero/febrero 2009, No. 136

Por: Rodolfo J. Guerrero Zúñiga

– Después de varios intentos fallidos, por fin tengo el gusto de conversar con don Francisco Javier Gil Sánchez. Muchas gracias por su tiempo; ¿cuántos años tiene usted en los gallos?
– Comencé desde los 6 años de edad.

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Francisco Javier Gil Sánchez

– ¿Más chico que el Chipilín?
– Él también está en esto desde muy chiquillo.

– ¿De dónde es originario usted?
– De Navojoa, Sonora; después me fui a Tijuana, donde comencé a jugar gallos de manera profesional.

– ¿Siempre se dedicó de lleno a los gallos?
– Todo el tiempo. Fui corredor de apuestas, empresario… nunca he dejado de jugar gallos. Ahora hace como dos años que estoy en el Centro del país dedicándome a ello. Antes veníamos desde Tijuana a competir al Centro, hasta que me establecí aquí, en el Rancho La Primavera.

– De alguna manera, usted estuvo asociado con otras personas, como empresa; se ha dedicado por muchos años a los gallos sin descuidar el aspecto de la preparación y, lo más importante, el punteo, que es su especialidad.
– Sí, me he especializado más en puntear los gallos, porque es la fase final de la preparación, el momento cuando se busca el corte máximo para ganar la contienda.

– Usted ha preparado gallos durante muchos años, ¿cuánto tiempo de preparación le da a un gallo, incluyendo el precuido?
– Me gusta jugar gallos que ya han estado en mis manos por lo menos dos meses, porque así ya los tengo acondicionados. Después de ese lapso, pueden competir con cualquiera, pues cuentan ya con el precuido y el cuido.

– Y, muy someramente, ¿cuál es el trabajo que les da, el que considera adecuado?
– Lo que manejamos es la rotación. Los gallos se van rotando a diario, en diferentes lugares; y, en la mañana, a volarlos. Sólo los volamos y los rotamos. Además, también es muy importante la alimentación, sobre todo los granos.

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Voladeros con gallos que reciben la “visita conyugal” periódicamente.


– Pero, ¿sí les da trabajo de mesa?
– Sí, pero ahí de lo que se trata es más bien de volar a los animales para que agarren su aire, fuerza en las alas; lo demás es la altura de las instalaciones donde vuelan y anden caminando; los voladeros tienen como de dos por dos metros, y unos tres metros y medio de alto. Roto los gallos y, además, tengo un área donde están las gallinas, y se las echo para que ellos produzcan su propia testosterona y, a la vez, se relajen; eso es durante todo el entrenamiento. De este modo, el gallo no se aburre.

 

– Vamos a plantearlo de esta forma: ¿cuántas visitas conyugales recibe el gallo?
– Cada tercer día les toca gallina.

– Pero, ¿todo el día o un rato?
– Desde en la mañana. Comenzamos a volar al gallo y se va rotando al que le toca gallina, pero es todo el día.

– ¿Cuándo suspende esas visitas?
– Doce días antes de la pelea.

– ¿Qué cantidad de alimento les administra; lo hace por la mañana o por la tarde?
– Tanto en la mañana como en la tarde. Son 65 gramos lo que se come el gallo en el día.

– Pero con alimento de primera. ¿Cree usted que un gallo debe comer más grano que pellet?
– Así es. Lógicamente, lo que más me importa de los granos es la proteína.

 

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Área de canceleras, parte de las instalaciones de “Rancho La Primavera”. (fotos: RJGZ)


– ¿Usa vitaminas?

– Claro que sí, Complejo B, el 5,500 de Laboratorios Tornel; y también comida americana.

 

– ¿Y drogas?
– No, no anabólicos, sólo el Equigán.

– ¿Quince días antes de la pelea?
– No, lo uso un mes antes; y, luego, doce días antes de la pelea.

– Se supone que, doce días antes, el gallo todavía va en aumento…
– Sí, está a su máxima potencia.

– ¿Cuál es el tipo de gallo que más le gusta?, ¿con cuál se siente más satisfecho por su rendimiento?
– Con los Albany.

– ¿De algún origen en especial?
– No. Me gusta mucho el Albany porque es muy certero, muy golpeador. He
manejado gallos de muchas granjas; de Chuy Solís, por ejemplo, y con esos Albany hemos ganado muy bien. Me gustan por lo cortadores que son, ya lo traen de manera innata. Uno puede ayudarles a explotar esa cualidad por medio de los ejercicios, formándoles un buen cuerpo, haciendo que tomen buen aire. Además, mentalmente, los Albany son muy contentos; no son bravos ni nada, sino muy dóciles. El problema con el gallo bravo es que cuando uno lo está punteando, el animal se distrae y se pone a pelear con uno, en lugar de con el rival.

– He tenido la oportunidad de ver topar una enorme cantidad de gallos y, en general, me llama mucho la atención que la vasta mayoría de ellos le pega al rival; es decir, no andan “loqueando” ni “fuera de gallo”, como se dice, sino que van directamente sobre su contrario. ¿Cuántas topas tienen estos animales?
– Cuando los tengo por dos meses, los topo cada ocho días, pero si sale un cuido inesperado, uno que deba jugar pronto, y los animales no saben topar, entonces los topo dos veces por semana o cada tercer día. La idea de toparlos es enseñarlos a golpear a los otros animales, pero, normalmente, una vez que han pasado dos meses conmigo, los topo una vez a la semana. Eso le sirve al gallo para desahogarse, desestrezarse y que no esté tan bravo con uno.

– También me he dado cuenta de que no importa mucho el peso del rival, porque además son topas muy cortas: de entrada, un golpe, y después se vuelven a poner; es decir, no dejan que se golpeen en exceso.
– Así es. Cuando topo, no procuro que los pesos sean parejos, sino que lo hago con gallos de diferente peso, para que se acostumbren a recibir la fuerza del otro animal y a defenderse.

– Además, así aprenden diferentes estilos.
– Sí, porque cada vez que topamos es con diferente gallo; tratamos de que un gallo nunca tope con el mismo rival, para que no se acostumbren al mismo estilo, sino a varios.

– ¿Con el fin de tener un poco más de liberalidad?
– Sí, porque uno no sabe cuál será el estilo de pelea que tendrá su rival cuando compita en el palenque; entonces, el gallo sabe qué estilo adoptar en cada ocasión: si se va a subir o no, si va a volar o no. Los animales son muy inteligentes y, por lo general, saben cómo comenzar a golpear. Así, si ya están acostumbrados a varios tipos de pelea, tienen más opciones para decidir cómo quieren pelear cada vez.

– ¿Cuál es el famoso punteo que le ha funcionado tan bien a usted, que tantos éxitos le ha cosechado?
– Para mí, el punteo son los últimos tres días. Les recorto la comida a la mitad; les doy maíz quebrado y toda el agua que quieran tomar. El día de la pelea, dependiendo de la hora a la que jugarán, desayunan a las 4.30 de la mañana (como en el Intercontinental) y les doy uno o dos tragos de agua. Con eso es suficiente.

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Leonardo “Chipilín” Galeazzi, Francisco Javier Gil Sánchez y su hijo José Rodrigo Gil Castillo, en “Rancho La Primavera”.


– Supongo que el día de la pelea usted está pendiente de cómo se sienten los gallos; ¿les suministra algo más?
– Maíz quebrado, lo que agarre uno con dos dedos; con eso tienen para sostenerse tres horas fácilmente. Se mantienen sin perder fuerza ni nada, no se debilitan.

– ¿Usted los baña?
– No.

– Pero, ¿cuenta con una zona donde ellos pueden bañarse?
– Sí, les tengo su tierra donde se bañan solos.

– Es decir, ¿las instalaciones están pensadas para que si el animal desea bañarse, pueda hacerlo todos los días?
– Así es. Que busquen lo que quieran; si quieren humedad de tierra, la encontrarán. Lo mismo ocurre con la paja.

– Estos últimos días, ¿los gallos duermen en canceles cerrados o siguen durmiendo en las instalaciones?
– Durante el cuido nunca uso canceles para dormir. Duermen en jaulitas de 60 por 60 los últimos tres días, pero durante los dos meses de entrenamiento, no uso canceles.

– Pero, ¿sí se quedan a oscuras, los mete en alguna área de control?
– Sí, los pongo en un cuarto oscuro y los saco a obrar cada cuatro horas.

– Entonces, ¿esa jaula o rascadero tiene una cubierta?
– Uso tela, divido con plástico y lo tapo con tela. Además, manejo aire acondicionado o humidificadores, de acuerdo con lo que sea necesario.

– Eso es cuando viaja…
– Sí, a donde sea que vaya.

– ¿Cuál es el tiempo que considera idóneo que el gallo descanse después de un viaje de dos horas, por ejemplo?
– Me muevo dos días antes del combate, no importa que esté a una hora de distancia o más, sobre todo para prevenir cualquier contratiempo que pudiera ocurrir en el camino; así tengo tiempo para que el gallo se recupere. Es preciso preocuparse por lo inesperado, podría ocurrir que estuvieran bloqueadas las carreteras y uno puede perder horas de camino, ya me ha pasado.

– Pero, si ocurre un evento inesperado y hay que viajar el mismo día, ¿cuánto tiempo le gusta que los gallos descansen después de un viaje de dos o tres horas?
– Por lo común, te piden gallos de última hora. En esos casos, me voy temprano. Salgo a las 6 ó 7 de la mañana, les doy de desayunar en el lugar donde voy a jugar y la idea no es que se duerman, sino que estén obrando, para que se vacíen, porque si metes y descansas un gallo, lo vas a tronar. En cuanto lo encierras, el gallo entra en estrés y eso lo hace dejar de obrar; y si deja de obrar, retendrá agua y alimento.

– De alguna manera, usted maneja más el estilo americano que el mexicano…
– Lo que pasa es que he estado con amigos en las galleras de Estados Unidos y he visto cosas que luego he ido aplicando. Por ejemplo, tengo caminaderos de 4 m de largo, 2 de ancho y 1.50 de alto; y el gallo ahí camina y hace todo solo, a excepción de las voladas. Dejo al gallo volar 15 días antes para que se rehaga solo y se recupere de cualquier dolor que tenga.

– Me da la impresión de que ese no es el sistema que se usa o usaba en México. Veo que en muchos lugares llega la gente, pesan los gallos y de inmediato les dan un almuerzo; mientras que usted no hace eso.
– No, para competir en el Intercontinental, les di el almuerzo a las 4:30 de la madrugada, pero ya en el palenque, les mantengo una buena dieta. Además, es preciso desparasitarlos, pues a veces las lombrices o parásitos hacen que los gallos se “desinflen”. Si el gallo tiene parásitos, no importa la calidad de comida que le dé, no le servirá de nada.

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Francisco Javier Gil Sánchez observando una topa, asistido por Leonardo Galeazzi y Leonardo“Chipilín” Galeazzi.

– Así es. También he visitado muchas veces los Estados Unidos y me he dado cuenta de que ésa es una diferencia muy marcada con respecto a lo que se acostumbra en México. Nunca he visto que allá les den de almorzar a los gallos, en cambio aquí es una costumbre muy generalizada.
– Es que en México la mayoría de las personas lo hacen porque temen que el gallo esté muy débil para jugar. Pero el gallo juega débil por dos razones: porque tenga parásitos o porque la restricción de comida le disminuya los niveles de azúcar; y, al bajar el azúcar, el gallo se siente débil y peleará flojo.

– ¿Cómo maneja usted ese tema del azúcar, los carbohidratos, lo que el gallo convierte más fácilmente en energía?
– Uso el maíz quebrado, el palomero, amarillo; lo lavo y lo muelo, y ellos obtienen de ahí sus azúcares, para no debilitarse. Además, dos peleas antes de la contienda, les doy una pastilla que se llama Big Polen, una pastilla americana que les da energía momentánea. Si no tengo eso, les doy chocolate, que es un alimento que se convierte rapidísimo en energía, eso es lo que hace que el gallo no pierda fuerza.

– Insisto en el punto porque a veces siento que es un tema que la gente no pondera de manera adecuada. Cuando le damos de comer a un gallo después de pesarlo, le ocurre lo mismo que a nosotros cuando almorzamos: nos viene una especie de somnolencia, pues nuestro organismo empieza a hacer digestión.
– Cierto, y la sangre se concentra en el hígado y empieza uno a dormirse.

– Cuando le damos al gallo cualquier cantidad de alimento, y he visto que les dan por lo menos 30 ó 40 gramos después de pesarlos…
– Es demasiado…

– Los gallos no tienen buenos resultados, rinden horrible. Sin embargo, como casi todos hacen lo mismo, no se nota tanto, pero si se enfrentan con alguien que lleva una práctica más adecuada, entonces sí se nota la diferencia.
– Se nota porque el corte del gallo vacío (pero con la humedad intestinal necesaria) es más profundo y largo que el de un gallo con comida, que cerrará menos las patas.

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Francisco Javier Gil, con Norberto Angulo y la Sra. Ermila Camacho, de “Quinta Naomí” y “Huertas La Joya”, con quienes obtuvo 2° y 3° lugar en el México – USA, celebrado en Pachuca, Hgo., en junio de 2008.


– Por eso siempre hay que buscar que los gallos vayan en las mejores condiciones, incluyendo el transporte. También he visto que le solicitan mucho que amarre: ¿cuál es el secreto de la amarrada de Francisco Javier Gil?

– No es secreto, sino que busco una buena navaja, es decir, con buen filo, que se mantenga durante la pelea. No hay nada escondido: busco las cuadraturas sobre el espolón y ése es el mejor corte que hay. Yo uso el espolón como su arma.

– También supongo que, con el tiempo, aún cuando el gallo tenga cortado el espolón, usted se imagina cuál era la forma de ese espolón, porque hay animales que lo tienen mucho más curvo que otros.
– De hecho, la mayoría de los gallos que agarro están en tee pee, y uno les va viendo la forma del espolón, ya sea curveado o recto. De ahí elijo la forma de la navaja. Una de ellas es la recta, precisamente por el tipo de espolón que podría haber tenido el gallo. Por lo común, el espolón va pegado del dedo chiquito del gallo, pero hay gallos que tienen el espolón más separado. Eso indica, lógicamente, que hay una deformidad del gallo y si uno no conoce la distancia del espolón al dedo, entonces quien no sepa amarrar un gallo a la distancia adecuada ya llevará ventaja.

– Sí, he visto a esos gallos. Y, como tip para la gente que comienza en esto, ¿qué les recomendaría, colgarle un poco más la navaja o ponerle una navaja más recta o más curva?
– No, que se bajen al ras del espolón, un poquito jalado hacia fuera y al codillo. Yo lo dirijo al codillo y los animales han cortado bien.

– Usted ha trabajado con mucha gente, ¿con quién ha trabajado mejor?
– Ahora trabajo con “Quinta Naomí”, aquí en el “Rancho La Primavera”; y trabajo muy a gusto, porque el jefe no se mete con uno. Inclusive, cuando vamos a jugar, el señor no ve ni una topa, sino que confía totalmente en nuestro trabajo y llevamos al gallo que nosotros pensamos que puede ganar. Y así hemos obtenido buenos resultados. En cambio, hay otros patrones que llevan el que ellos quieran, aunque no se trate de buenos ejemplares y eso no está bien. Aunque se trate de un súper gallo, cuando lo metes a descansar tuvo estrés, ya no obró, retuvo agua, comenzó a consumir más agua. Por ejemplo, si tengo siete peleas, no llevo siete gallos sino catorce o quince animales, todos uniformes; y de ahí tomo a los mejores, los que casi no tomaron agua, los que se sientan mejor, porque esos serán los que jugarán.

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José Rodrigo Gil Castillo, Leonardo “Chipilin” Galeazzi, Francisco Javier Gil Sánchez, Leonardo Galleazzi y, al frente, Vicente.

– Recuerdo que en el Intercontinental ganó el primer lugar con el “Cherokee”…
– Sí, con “La Jimena y Cherokee”.

– En aquel entonces coincidimos en el stand del Ing. José Luis Cantón. Él le preguntó cómo estaban los gallos y usted respondió: “con excepción de uno, muy bien; si la libramos con ése, vamos a ganar”. Y, precisamente, el gallo que no le gustaba fue el único que hizo tablas. Al final, ganaron el evento. ¿Qué lo hizo sentirse tan seguro en aquella ocasión?
– Estaba trabajando en Hermosillo, Sonora, con Luis Carlos García, y tuvimos un problema de enfermedad. Entonces mandé llamar a César Cornejo, quien atendió a los animales y nos invitó a jugar el Intercontinental en Pachuca. “Hasta lo vamos a ganar”, le dije. Él contestó que era difícil, pero yo estaba acostumbrado a jugar ese tipo de torneos porque son semejantes a los que he jugado en Estados Unidos. César Cornejo no me creyó entonces, pero tocó la suerte de que lo jugamos y ganamos. Es la primera vez que yo iba al Intercontinental, ni siquiera había visto cuál era el sistema que llevaban.

– Es decir, cuando se ha participado tanto en Estados Unidos, ya no hay ninguna sorpresa, porque es más o menos semejante.
– Le comentaba a Cornejo que allá el problema es saber mantener el gallo. Quien sepa hacerlo durante todo el día es una persona que siempre estará en la final, porque el gallo puede estar bien un momento, un par de horas, pero si uno se descuida y no se da cuenta de que algo anda mal, el gallo no peleará bien.

– Aunque hay mucho qué platicar con usted, no me gustaría abusar de su gentileza, así que, para terminar, ¿cuál es el consejo que le daría usted a los lectores de Pie de Cría, sobre todo a los jóvenes que apenas empiezan? Por desgracia, hay muchos galleros que no quieren compartir sus experiencias porque creen que después les van a ganar. Sin embargo, si eso ocurriera, la civilización no sería lo que es hoy; es decir, si no se difundieran los conocimientos para que los demás los enriquezcan y todos nos beneficiemos, entonces no habríamos llegado tan lejos.
– Yo pienso diferente. A las galleras donde he llegado ya había otros pastores; a veces llevan tiempo allí, pero que no han podido ganar. Entonces, cuando llega uno lo ven con recelo. En cambio, a mí me gusta enseñarle a la gente. Si me preguntan, les digo honestamente lo que hago. Me gusta que los demás, ya sea más jóvenes o mayores que yo, lo sepan. Les transmito lo que hago, y ya ellos decidirán lo que quieran hacer. Así aprendí yo, preguntando. Ahora, con el paso del tiempo, me he dado cuenta quién me dijo la verdad y quién no; lo mejor es encontrarse con gente que sabe. Además, cuando debo enfrentarme a quien sabe menos que yo, hasta me siento mal; en cambio, cuando veo que el rival es difícil, tanto o más que yo, no sé de dónde me sale la energía competitiva de ganarle, de derrotarlo, porque allí nos peleamos conocimientos. Pero no hay envidias, aquí compartimos todo.

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MVZ Mario A. Pineda, Jorge Carnero, Leonardo Galeazzi, Francisco Javier Gil y Jorge Vega, en el Intercontinental de Pachuca, Hgo.

– Lo sé. Quizás recuerde que en el evento pasado lo recomendé a usted con el profesor Ugalde. Yo nunca he preparado un gallo, pero él me preguntó a quién podría recomendarle y le dije: “acércate a Francisco Javier Gil”. Él después me comentó que usted era una persona sensacional y que, sin ninguna cortapisa, le había ofrecido sus conocimientos. Por eso me atrevo a preguntarle, en términos generales, ¿qué le recomendaría usted a alguien que comienza a preparar sus gallos?
– Que sea dedicado. Muchas veces, si no pueden dedicarse al cien por ciento, deben buscar espacios, pero es preciso ser dedicados, por ejemplo, en la desparasitación. Yo me aferro a eso, porque el gallo que está bien desparasitado aprovechará los nutrientes del alimento, aunque se trate de la comida más barata. Le soy honesto, no uso la pastilla mexicana porque aunque sí desparasita y los gallos se sienten bien 5 u 8 días, después se aflojan y no agarran consistencia, ni aunque les dé la mejor comida que tenga. Yo los alimento con lo que yo preparo, porque no compro comida, sino que compro los granos y complemento el alimento con la comida preparada que hay, pero para mezclarlo con ciertas cosas que no trae lo mío, como la ceniza.

– ¿Qué desparasitante usa?
– Uso Wormal, que es filipino. Les doy una tableta; cada pastilla cuesta quince pesos; es decir, es costosa, sobre todo si uno tiene muchos gallos. Pero vale la pena, porque es necesario supervisar la calidad de lo que uno les da. Los gallos tienen que quemar su grasa mala para desarrollar buena carne y músculos.

– ¿Y las vitaminas?
– Son un complemento que se puede aplicar una vez a la semana o cada quince días, pero la fuerza real el gallo la adquiere a través de lo que come; como dicen: “por el pico entra lo bueno”.

– ¿Usa el desparasitante una sola vez o repite la tableta?
– Puede administrarla cada mes y medio. Es un desparasitante muy bueno: en una semana usted notará el cambio en el cuerpo de los animales, incluso verá que tienen más fondo, porque tienen más resistencia.

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– Claro, porque un animal sano, bien nutrido y alimentado, sin parásitos, siempre tendrá un rendimiento mucho más parejo y elevado. Le agradezco mucho su tiempo, así como su magnífica disposición, que tenga usted mucho éxito y siga siendo una persona ganadora, porque se lo merece.
– Seguiré esforzándome, primero Dios, a quien le pido que me dé sabiduría para seguir adelante.

– Me dio gusto platicar con usted. Muchas gracias.
– Gracias a usted.

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Patricia Félix Espinoza, Thunderbird Hatch

Agosto 2010, No. 152.

Por Rodolfo J. Guerrero Zúñiga

– Tengo el gusto de estar con la Sra. Patricia Félix Espinoza, la otra cara de Thunderbird Hatch. En alguna ocasión tuvimos el placer de platicar con el médico veterinario Juan Romero Esquerra, y hoy conversaremos con Paty, quien realiza un trabajo muy importante en el desarrollo del rancho. Empezaré por darte las gracias por recibirnos en tu casa y concedernos tu tiempo. ¿Cómo te iniciaste en los gallos, esta actividad que es primordialmente varonil?
– Considero que mi inicio fue, prácticamente, desde mi nacimiento, puesto que mi padre es gallero y desde pequeña lo acompañaba en lo que él hacía, incluyendo los palenques; teníamos la gallera en casa y desde entonces me gustaba el ambiente de los gallos.

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Sra. Patricia Félix Espinoza de Thunderbird Hatch.



– ¿Tú eres de Guasave, Sinaloa?

– Sí, ahí tiene su casa.

 

– ¿Tu padre aún juega gallos?
– Todavía juega y aún tiene su gallera.

– Y, ¿en qué momento comenzó tu participación de manera más activa?, ¿cómo formaste tu sociedad con Juan?
– Nosotros nos conocimos en jugadas aquí, en Culiacán, en palenques; fue a partir de estos encuentros como surgió nuestra amistad. Después comenzamos a conocernos y tiempo después iniciamos el trabajo de nuestro proyecto actual: el de los Thunderbird.

– ¿Quién tomó la decisión, cómo determinaron que criarían solamente Hatch?
– Eso lo decidimos debido a una inquietud original que teníamos al comenzar el proyecto, ya que consideramos que los Hatch son la base para cualquier tipo de cruza. El proyecto lo inició Juan, fue su idea, a partir de un viaje que hizo a Estados Unidos. Así fue como se inició este proyecto. La sangre de los Hatch nos gusta mucho, trabajamos con esta idea porque pensamos que a nadie más se le había ocurrido, nadie hasta el momento trabajaba con una sola sangre; por eso creemos fielmente en las bases del proyecto, aunque he de confesar que echarlo a andar nos ha implicado un gran esfuerzo. La sangre de los Hatch es para nosotros una sangre que sirve de base para las diferentes líneas existentes.

– En la actualidad, ustedes trabajan con Penny, Leiper, McLean Hatch, Gilmore, Giro, Regular Grey, Giro Hatch, ¿son éstas, básicamente, las familias con las que se encuentran trabajando?, ¿cuántos sementales y hembras tienen ahora?
– En efecto, las familias que menciona son las que tenemos ahora, y este año utilizamos 48 sementales y 230 hembras.

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Área de reproductores de Thunderbird Hatch, en Culiacán, Sin. (Fotos: RJGZ)



– ¿Qué producción les generó en pollos, aproximadamente?

– Tres mil 500 pollos, entre hembras y machos.

 

– ¿Cuál es el porcentaje de nacimientos registrados?
– Un 70, 75 por ciento.

– ¿No consideras que éste debiera ser un poco más alto?, ¿a qué atribuyes que no estén llegando a una mejor productividad?
– Tuvimos problemas con algunos de los sementales, estaban un poco subidos de peso, gordos. En el caso de las hembras, muchas no fueron fértiles. En relación con el proceso de los nacimientos vía incubación, algunos de los embriones murieron, además de otras pequeñas fallas que se deben a la falta de fuerza o fertilidad; existen diferentes factores que afectan la productividad.

– Supongo que ustedes ya lo están analizando, para superar el problema en la próxima temporada, de modo que se pueda incrementar el número de nacimientos. En tu opinión ¿cuáles son las cosas que se debieran corregir, ya sea en el proceso de selección, en la alimentación?
– Debemos cuidar más la alimentación tanto en gallos como en gallinas, ése fue justamente el error que cometimos en esta ocasión. Hubo casos de gallos que excedieron el peso normativo y, al momento de meterlos a trabajar, no corroboramos su peso, tuvimos un exceso de confianza. Considero que el error fue justamente ese exceso de confianza, pues el año pasado hubo una muy buena producción y para esta temporada descuidamos esa parte.

 

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Una de las áreas de tee – pees de Thunderbird Hatch, en Culiacán, Sin.


– La alimentación que están utilizando en su producción ¿es netamente comercial o es alguna mezcla que ustedes preparan?

– Es comercial.

 

– ¿Consideran que el porcentaje de proteína que contiene es el adecuado?
– Consideramos que el producto comercial contiene lo necesario en cuanto a proteína, además de que este alimento se lo servimos húmedo y lo complementamos agregando otros elementos, para ajustarlo. Por ejemplo, les damos aceite de germen de trigo, aplicamos la técnica de germinar, ponemos vitaminas en el agua y cuidamos que no les falte el alimento ni en las mañanas ni en las tardes, que no se descuide al animal.

– ¿Tenían ustedes otro rancho? Recuerdo que cuando conversé con Juan, él me envío fotografías para publicarlas junto con su entrevista, y aquel rancho que conocí en dichas imágenes nada tiene que ver con estas instalaciones.
– Así es, ésta es una nueva propiedad, más completa, de 12 hectáreas.

– Eso significa que tienen ahora espacio suficiente. ¿Todos los apareamientos que realizan son individuales?
– Todos, sin excepción.

– ¿Cuántas gallinas atiende cada gallo?
– Seis gallinas por semental.

 

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Paty recogiendo huevo con un “recoge huevos” implementado por ellos, el cual permite la recolección sin molestar a las gallinas.


– Eso permite que haya un control muy preciso de cada uno de los pollos que nacen, hembras y machos, ¿no sexan?

– No. Sólo en las cruzas, por la importancia de la hembra. Le explico: se lleva un registro de las familias, supervisamos el crecimiento de las hembras (no importa que hayan seis gallinas), porque a lo largo del tiempo hemos comprobado que en todos los casos de nacimientos de hembras, siempre predominará una sola, la líder. Como se trabaja con familias, el  sexado nos afectaría porque no podemos saber si durante el proceso de sexado eliminamos a las que hubieran podido ser muy buenas. Si desde que son chiquitas decidimos sacrificar a cinco de diez que nazcan, nadie nos asegura que probablemente ésas (las que sacrificamos) habrían podido ser las mejores. Entonces utilizamos el tiempo para favorecer este proceso, y así nos damos cuenta que cuáles son las gallinas que funcionarán. En la primer etapa sacamos las líneas en limpio y después nos vamos a la cruza, ya en esta fase es cuando no utilizamos a la hembra.

 

– Pero esto implica un incremento en sus costos de inversión, porque hay que mantener a las hembras hasta la edad en que puedan seleccionarlas, ¿no es así?
– Sí, eleva el costo, pero se puede recuperar la inversión, porque así obtenemos la hembra que buscamos, la que necesitamos para meter a la cría. Y también nos funcionan para venderlas, ya que tenemos clientes que nos buscan para la compra de animales “limpios” y podemos disponer de ellas; todo esto es un proceso de selección.

–El mercado de ustedes es preferentemente genético. Ustedes venden sangres trabajadas genéticamente con el objetivo de que el comprador pueda obtener mejores resultados sin batallar tanto. Básicamente, según entiendo, no venden cruzas sino animales limpios, de una sola familia, ya sea McLean, Penny, Leiper, o de alguna de las líneas de Hatch o giro que crían.
– También tenemos familias de dos sangres, eso depende de cómo nos lo pida el cliente. Contamos con familias de dos sangres y un semental limpio para tener la opción de que se vayan hasta tres sangres. Así contamos con gallos de combate, que los clientes quieren básicamente para la pelea. Tenemos dos opciones: machos dos sangres y hembras dos sangres, también dos sangres Leiper con Penny, o Leiper con McLean, o McLean con Gilmore.

 

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Semental Regular Grey de Thunderbird Hatch, en Culiacán, Sin.


– ¿Y Blue Face?, ¿también cuentan con ellos?

– Sí, o el Spangle, está el Hatch o el Coronel Givens ,y así hacemos combinaciones. Dado el caso, podemos criar de tres sangres para gallos de combate o si nos piden familias en línea, tenemos esa opción de variedad para poder surtir de todo.

 

– Tú estás más involucrada en el área de la crianza, y también en el desarrollo, la atención, la alimentación, la vacunación, más bien ¡todo! ¿Qué hace Juan entonces?
– Esto es un trabajo en equipo, los dos nos dedicamos a vacunar, él vacuna contra Mareck. El trabajo lo tenemos que hacer ambos, para asegurarnos de que se hagan bien las cosas porque, a veces, cuando dejamos la responsabilidad en otras personas, no se realizan las cosas de manera adecuada. Un ejemplo son las cruzas, debemos hacerlo los dos, nada de que uno toma decisiones sin consultar al otro, es entre los dos. Mantenemos un registro de cómo ligaron este año, realizamos el levantamiento de pollos, verificamos quiénes son los que produjeron los resultados esperados y quiénes no; topamos, analizamos durante el proceso los diferentes problemas que surgen, para plantear soluciones. Todo ese trabajo no podría hacerlo una sola persona.

– Y el asunto de la vacunación es muy importante, requiere mucho trabajo. Se tiene que verificar que el animal realmente se esté quedando con la vacuna. Un ejemplo es la de Newcastle, que se debe aplicar en el ojo y, si no te cercioras de que el líquido realmente haya penetrado en él, se corre el riesgo de que cuando el animal sacuda la cabeza, el líquido salga disparado, y entonces ¡la vacuna se iría directo a la basura! Así que si lo hacen personalmente, se pueden cerciorar de que, efectivamente, el pollo aproveche la vacuna, que ésta haya sido bien aplicada.
– Sí, y también previo a la aplicación debemos verificar que la vacuna esté en el medio correcto, en hielo, para que no se desactive. Esos son detalles que, muchas veces, el personal desconoce y no los cuida. Por eso es importante que seamos nosotros mismos quienes realicemos el trabajo.

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Pollón Leiper Hatch de la cría de Thunderbird Hatch, en Culiacán, Sin.

– ¿Cuál es el color de pluma que más te gusta?
– El giro. Siempre me ha gustado el giro, dicen que ni en las películas ganan, pero… ¡si ganan!

 

– ¡Y los Thunderbird más!
– ¡Claro que si! Desde chica ése ha sido mi gallo preferido: el giro.

– ¿Qué satisfacciones has recibido de los gallos?, independientemente de la cuestión económica.
– Me gusta mucho dar vida, ver nacer al pollo, ver su crecimiento. Desde que se está criando, uno mismo va identificando su temperamento, aprendiendo a conocerlo… ¡y cuando llega la hora de jugarlo se siente una adrenalina impresionante! Honestamente, cuando llega la hora de jugarlos, a mí no me gusta verlos porque empiezo a temblar; conozco a cada animal y no puedes evitar que fluyan diferentes sentimientos mientras lo ves jugar. Por otro lado, criar animales es una gran satisfacción, una experiencia única.

– Sí, incluso he escuchado a Juan expresarse de los pollos como “¡los hijos de Paty!” O sea que te involucras mucho con los animales.
– Desde que nacen estoy junto a ellos. Desde que salimos de aquí hasta las casetas, producirles calor, saber cuando y cómo retirárselo, saber cómo controlarlos para que no se apilen ni se amontonen, que no se muera ni un solo animal. Puedo asegurarles que resiento cada animal que llega a morirse; además implica un riesgo evitarlo y lograr que no se lastimen entre ellos, que no se peleen, evitar que estresen… son muchas cuestiones.

– ¿Cuál es el tiempo normal de reproducción que ustedes consideran? Te lo pregunto porque ayer que caminaba por las instalaciones junto con Juan, él me comentaba que contaban con ocho casetas, supongo que cada una es para el nacimiento correspondiente a una semana.
– Así es. Se recolecta el huevo durante una semana y los sábados (o dependiendo de lo que indique nuestro programa) se llevan a incubar, y así como van saliendo se va llenando a cada caseta; son ocho echadas nada más.

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Otra de las áreas de tee – pees, con los aspersores funcionando en Thunderbird Hatc. Der.: MVZ Juan Romero Ezquerra, limpiando el sistema de filtrado.

– ¿Estamos hablando de dos meses?
– Exactamente. Empezamos en febrero y para abril ya habíamos terminado. Esta vez terminamos más tarde, debido a que se estaba realizando una construcción aquí en el rancho, pero la idea es terminar en dos meses. Por ejemplo, en este caso, queremos iniciar en noviembre y terminar en enero a más tardar.

 

– En cuanto a la construcción que me comentas, observé que llevan un gran avance; “Roma no se hizo en un día”, pero les quedarán instalaciones muy adecuadas y agradables a la vista, ya que han aprovechado las características propias del terreno, como los desniveles. Esto funcionará, además, para que no se acumule el agua en tiempos de lluvia, para que pueda correr hacia los lados y permitir que los gallos se mantengan en óptimas condiciones. También es muy interesante el área donde ubicaron los aspersores (en la zona de tee-pees); tuve la oportunidad de verlos funcionando y ver como los pollos, al igual que los niños, se divierten con el agua. Claro, esto sucede dada la temperatura de la zona de Culiacán, que ahora debe andar en los 38˚ o 39˚C. Realmente hay que reconocer que el trabajo que han venido realizando es muy intenso, ya tienen todo el predio cercado. Todo esto resulta muy motivador para pensar que en un futuro inmediato Thunderbird Hatch se enfocará en el crecimiento.
– Sí, justamente eso es lo que pretendemos lograr: seguir trabajando, seguir adelante, para que esto vaya creciendo, ésa es nuestra meta. Pienso que sólo quienes trabajan, obtienen beneficios.

– Me atrevo a emitir una opinión. Desde mi punto de vista, existe un área en la que tanto tú como Juan deberán comenzar a involucrase: la preparación de gallos, de modo que puedan participar en las peleas y obtener mejores resultados. Con esto no quiero decir quienes lo hacen actualmente no sean las personas adecuadas, pero creo que sería mucho mejor que ustedes lo hicieran de manera personal. Lo digo porque, de acuerdo con la calidad de trabajo que ustedes realizan en la crianza, los resultados en la preparación deberían ser de igual calidad, y así se reconocería en su totalidad el esfuerzo realizado.
– Sí, ya lo tenemos contemplado. Preparar a los gallos para poder ir a jugar a los torneos; entonces ya estaremos viendo los resultados, a ver qué tal nos tratan estando allá.

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Paty nos muestra en el áre de incubación una rejilla de nacimiento, para individualizar, posando con un gallo de su color favorito y con la libreta de registros.

– ¿Tú sabes amarrar?
– Sí, sé como hacerlo. Hace mucho tiempo que no amarro. Lo hacía cuando iba con mi padre a los palenques, él me dio la oportunidad de hacerlo varias veces. Me inicié en el rancho de mi padre: me metía a la gallera, agarraba el estuche, tomaba una pata de gallo y me ponía a practicar. Para soltar, lo hacia con animales de desecho; con base en eso, mi padre me dio la oportunidad de ponerlo en práctica, pero ya en los palenques. Lo que sucede es que se pierde la práctica, hace mucho tiempo que no lo hago. Debo aclarar que en los palenques sólo llegué a amarrar, pero nunca solté.

 

– ¿Juan ha soltado alguna vez?
– Sí, y también amarra. De hecho, hemos platicado acerca de su técnica. Una ocasión, en Toluca, jugando contra Emmanuel Massa, Juan obtuvo varias felicitaciones por la forma en que amarró y soltó. Las personas comentaron que el hecho de que él personalmente amarrara y soltara les brindaba una mayor confianza; pues siendo él el criador, era digno de reconocerse. Yo comparto ese sentir, pues él conoce a los animales porque él mismo los crió, entonces si nosotros mismos amarramos y soltamos, estaríamos más tranquilos.

– Independientemente del resultado, creo que la gente se da cuenta cuando el propietario es quien hace las cosas personalmente, aunque se cometan errores; en general, las personas conciben esto como un buen referente.
– Sí, en esa ocasión, muchas de las felicitaciones las dirigieron a mí, y yo les decía que mejor se lo dijeran a él directamente, para que se diera cuenta. Aunque también a veces le he sugerido que no amarre, tiene que ver con que él esté tranquilo, porque los animales pueden percibir nuestra adrenalina y entonces podríamos provocar un accidente.

– A veces uno se presiona más de la cuenta.
– Sí, en ocasiones uno se presiona más de lo debido y otras, uno está más tranquilo, con la mente despejada. Y en ambos casos, el animal lo percibe.

– Creo que, en ocasiones, uno se presiona si necesidad alguna, porque la gente sabe que los Thunderbird Hatch son criadores, pero no necesariamente jugadores. Es decir, ustedes en realidad no están obligados a jugar y a ganar; sé que ustedes lo hacen para probar sus propias sangres y para demostrarle a la gente la confianza que tienen a sus animales. Pero en realidad ustedes no están en esto por la jugada, sino por la genética, la crianza, el desarrollo. Hay quienes dicen que por ser ustedes quiénes crían y presentan a los animales, también deberían ser los ganadores, pero eso no puede ser, porque hay muchos factores que influyen, diversas circunstancias, el triunfo no depende cien por ciento de ustedes. Me dará mucho gusto verlos en México, participando y sabiendo que fueron ustedes mismos quiénes prepararon sus animales, y que contemplen que echando a perder se aprende, Paty.
– No, no echaremos a perder, vamos a preparar conforme a lo que sabemos, cada quien debe conocer muy bien su trabajo, lo básico será solamente echarle ganas y seguir adelante.

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Izq.: Área arbolada cruzada por un arroyo en Thunderbird Hatc, en Culicán, Sin., Der.: Ing. Rodolfo J. Guerrero y esposa, con Patricia y Juan en Thunderbird Hatch.

– Eso es lo que quería escuchar. A veces uno dice cosas sólo para provocar reacciones y me da gusto que tú reacciones de esa manera y que me digas “nada de echar a perder”, sino que vas a demostrar la capacidad que tienen sus animales y la que tienen ustedes mismos, de llevar a sus aves en las mejores condiciones.
– ¡Claro que la hay y vamos a ir con todo!

– ¿Hay alguna anécdota, ya sea graciosa, dramática, trágica, que hayas vivido a lo largo de los años que ya llevas en Thunderbird Hatch trabajando con Juan, que quisieras compartir con los lectores de Pie de Cría?
– Una vez fuimos a San Luis, ¡esa sí que fue una aventura! Para empezar, salimos tarde de Culiacán y viajamos toda la noche, pero sin conocer el camino… ¡sólo nos lanzamos a la aventura! Bueno, al menos para nosotros eso es lo que significó, una aventura. Afortunadamente llegamos bien, todo concluyó de manera positiva.

– Ahora que recuerdo, fue precisamente en San Luis Potosí donde nos conocimos.
¿Ese es el lugar más distante al que han ido?
– Hemos ido a San Luis y a las Expos de Toluca. Cuando fuimos a San Luis, ya habíamos estado en Toluca. En realidad San Luis nos queda más cerca, pero nos pareció mucho más difícil, supongo que por la carretera.

– ¿Hay algo más que quisieras agregar?
– Sólo quiero decirles que seguiremos trabajando, vamos a seguir adelante, esperando ganar muchos más torneos.

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Sr. Juan Romero y MVZ Juan Romero E., padre e hijo

– Y seguirán contando con el apoyo de la gente que les ha brindado su confianza.
– Claro, eso es lo principal. Contar con toda esa gente que nos ha brindado la confianza para comprarnos animales. Y pienso también que lo más bonito es cuando nos llaman para felicitarnos, cuando nos dicen que obtuvieron muy buena crianza de los animales que nos compraron, que son muy buenos pollos, que están bien y han ganado cuando los llevan a jugar. Eso es una gran satisfacción.

– Quizás con base en las sangres que tienen y con la inversión que han realizado, podrán generar sus propias líneas, sin depender directamente de los criadores estadounidenses.
– Sí, ya estamos trabajando en eso; se están conformando familias que en su momento serán familias Thunderbird Hatch.

– ¿Utilizaran “Thunderbird Hatch”, ya sea A, B o C; los Félix, los Romero? Creo que ésa debiera ser su meta principal.
– Sí, ésa es nuestra meta y la vamos a lograr.

– Paty, te agradezco sinceramente tu magnífica disposición. Y también que, además de todo, nos hayas recibido tan bien: eres una excelente ama de casa y guisas muy sabroso. Gracias por todas las atenciones que nos has brindado.
– Gracias a usted.

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Héctor “Tito” Chapa, nuestra leyenda

julio 2010, No. 151

Por Rodolfo J. Guerrero Zúñiga

– Tengo el placer y gusto de estar en el Rancho “Dos Cañones” con don Héctor “Tito” Chapa, a quien agradezco mucho su atención, su tiempo y su magnífica disposición; así como también a Rafa Chapa. Don Tito, muchas gracias por recibirnos.
– Es un placer.

– ¿Cuándo y cómo empezó en los gallos?
– Empecé cuidando gallos con mi papá, a los 14 años; cuando salía de la escuela me iba a cuidarlos. Nunca amarré porque me faltó valor para hacerlo, y como mi papá era muy buen soltador, yo me sentía acomplejado, pero toda la vida estuve en los gallos.

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Don Héctor “Tito” Chapa

– ¿Cuándo inició la crianza de los gallos?
– Casi fue en 1959, en Rancho Chinton.

 

– Hace medio siglo ya…
– Sí. Don Reyes García fue quien me dio la mano, porque él quería criar gallos, pero para jugarlos. Él era un estupendo ganadero, en realidad él no sabía mucho de gallos, pero aun así, fue quien hizo todo, yo sólo puse lo que yo sabía. Así fue como logré todo esto.

 

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Pollada al aire libre

– Recuerdo que, cuando me inicié en 1987, empecé a escuchar de los gallos chintones, de Rancho Chinton.
– Sí, porque desde 1959 comencé con los gallos nada más regulares, no comencé con grandes gallinas, sino que de lo que tenía fui poco a poco seleccionando, y ya después don Gonzalo Monroy, del partido “Huayacocotla”, que era yerno de don Reyes, me hablaba y me mandaba gallos. Entonces me fui haciendo de lotes ya más o menos buenos, así fue como, poco a poco, fui sacando buenos pollos: 500, 800, 900, hasta lo que se saca ahora.

 

– ¿Cuántos ejemplares saca ahora?
– Unos 10 mil quinientos.

– ¿Exclusivamente machos?
– Sí, porque van apuntados. Tito, mi hijo, apunta todo sobre ellos, si salen jorobados, tuertos … pero hemos levantado 10,500 pollos.

 

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Semental colorado de la cría de “Rancho Dos Cañones”, de don Héctor “Tito” Chapa, en Pánuco, Ver. (Fotos: RJGZ)

– ¿Ustedes sexan desde el primer día que nacen?
– Sí, desde que nacen; tenemos un sexador especial y dejamos las hembras de los gallos que uno cree que dan mejor, pero no hay más.

 

– ¿Usted ha traído muchos gallos de Estados Unidos?
– Sí, muchos gallos, mucho gallo jugado, unos dan bueno y otros no dan nada. El gallo de Jumper es un gallo muy fino, muy famoso, pero nunca me dio bueno. No sé qué cruzas hacía Jumper, pero como sementales no ligaban. El que lo hacía, ligaba muy poco, de 10 ligaba uno cuando más. La prueba de esto es Memo Bustamente, que aunque es muy amigo de Jumper, casi no tiene gallos de él; por algo será…

 

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Semental giro con gallinas coloradas de la cría de “Rancho Dos Cañones”, de don Héctor “Tito” Chapa, en Pánuco, Ver.

– No, lo que pasa es que Jumper, con quien he tenido la oportunidad de platicar dos o tres veces, es el mejor comercializador de gallos en Estados Unidos. Durante 15 ó 18 años asistí a Bayou, a Mid América, a Sunset y nunca tuve la fortuna de verlo ganar.
– Yo tampoco lo vi ganar nunca, y eso que yo iba sólo una vez al año, pero la gente le tiene mucha confianza, por la fama que tiene, respeto y fama; es un hombre serio.

 

– Así es. De hecho, cuando le pregunto a los estadounidenses a quienes he tenido oportunidad de entrevistar, el 99 por ciento de ellos se expresan bien de él.
– Creo que es un hombre muy serio y honesto, y eso cuenta mucho; de cosas como ésas se da cuenta la gente.

– En efecto. La primera vez que platiqué con usted, don Tito, no sé si lo recuerda, fue en 1991 ó 92, en León, Guanajuato. Entonces un muchacho llamado Alfonso Cordero lo invitó a dar un simposium. También estaban Johnny Jumper, Ramiro Santos; una noche antes, usted estaba agripado y Rafa me llevó a su habitación. Ahí tuve la oportunidad de conocerlo, de platicar con usted. En aquella ocasión, un muchacho se levantó a media plática y dijo: “Don Tito, yo vine exclusivamente para escucharlo a usted, y quiero que me diga cómo sacar bueno” Y usted le respondió: “Si metes una víbora macho con una víbora hembra, ¿qué te va a dar?” Pues víboras. “Entonces, si metes gallo bueno con una gallina buena, te debe de dar bueno. Y aunque no siempre es así, te debe dar al menos un 70 por ciento bueno, sobre todo si el padre o el abuelo fueron gallos muy notables”. Entonces, tienen que ser animales muy buenos desde generaciones atrás, tanto el macho como la hembra. Por eso yo no dejo de admirar, don Tito, que en México la gente hable de los Kelso, de los Sweater, pero los únicos gallos mexicanos que la gente respeta son los Chintones de don Tito Chapa, ¿a qué lo atribuye usted?
– A que yo meto lo bueno con lo bueno. Si se trata de un gallo colorado, sé de dónde viene; lo compré porque lo vi jugar, y si da muy bueno, lo que hago es meter muchas hembras con ese gallo. Si da un porcentaje de bueno muy bajo, entonces no meto ninguno. Es decir, debe tener un porcentaje muy alto para que los sobrinos o nietos salgan buenos. Si sólo hay tres buenos de 30, no conviene.

 

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Semental colorado de la cría de “Rancho Dos Cañones”, de don Héctor “Tito” Chapa, en Pánuco, Ver.

– ¿Cuáles son las características que, independientemente de que el gallo haya sido ganador, le atraen más para elegir a un gallo como semental?
– Que esté bien proporcionado, bien medido, ni zancón ni chaparro; que tenga patas bonitas, de ojos delgados y bonitos; que la cola no esté muy arremangada ni caída, que sea un animal estético. Yo creo que ése es el gallo que da hijos muy finos, comerciales y buenos. Porque creo que el gallo de pelea debe ser bonito, fino y bien medido, bien proporcionado.

 

– ¿Y en el caso de las hembras?
– Lo mismo: gallinas bien proporcionadas.

– ¿Cuál es la mejor edad para empezar con la gallina? ¿A partir de que rompe postura o la deja usted cumplir un año?
– Como a los diez meses; las dejo que tengan una postura, porque al principio el huevo es chiquito. Cuando notamos que está de mejor tamaño, quizás la polla no sea tan buena, pero tarda más en enclocarse y pone muchos más huevos. Entonces es cuando tiene uno hembras nuevas de los mejores gallos y es cuando pueden formarse buenos lotes.

– Por lo que veo, lleva usted una información muy completa de los apareamientos, nacimientos, hembras, machos, gallos que juega y a quien se los vende; es un trabajo muy arduo.
– Sí, pero es una gran ventaja, porque así nos damos cuenta cuáles son los ejemplares que dieron más porcentaje de victorias, los mejor proporcionados, y ello nos facilita el venderlos. Anotamos todos los detalles y así es más fácil venderlos.

– Porque para vender diez mil gallos se requiere algo más…
– Podría sacar hasta mil más, pero ya sería demasiado. Tengo muy buena gente, a unos les pago $140 diarios y a unos un poco más, pero todos tienen que estar el día entero ahí. Por supuesto, algunos se hacen… tontitos y se esconden si me ven pasar…

– Pero en todos estos años de crianza, usted ha ido teniendo experiencias que ha ido aplicando para mejorar su trabajo.
– Claro que sí, en esto nunca se termina de aprender. A veces uno se equivoca de repente y como que se estanca.

– Veo que ahora tiene unas bodegas, pequeñas naves donde tiene a los pollitos a una temperatura de 35°, ¿cuánto tiempo están allí los pollitos?
– Veinte días, como aquí no hace frío, los encierro montados con unas tablitas, encerrados y allí se duermen. Van creciendo y van buscando los árboles.

– De hecho, podríamos pensar que a los 22 días, los animalitos ya están sueltos en el campo.
– Andan sueltos, bajo techo, pero sueltos. Y así sólo se les da agua, alimento y en el campo tienen la oportunidad de complementar su dieta, y ese ejercicio natural les permite desarrollarse mejor.

 

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Semental retinto con gallinas giras de la cría de “Rancho Dos Cañones”, de don Héctor “Tito” Chapa.

– ¿Cuántas hectáreas hay en el Rancho, don Tito?
– Más de cien, y ocupo 30 para los pollos, lo que permite se desarrollen bien.

 

– ¿Cuál es la alimentación que les proporciona? ¿Es alguna mezcla que usted ha ido implementando?
– No, es alimento comercial de La Hacienda y también de Purina.

– ¿Y qué porcentaje de proteína le gusta para sus pollos?
– Casi no hemos notado la diferencia entre un alimento y otro, es lo mismo, al menos entre los de La Hacienda y Purina. Ahora me he alejado de eso, el que se hace cargo es mi hijo y los muchachos. Hay una cosa muy importante, en la libertad en la que andan los pollos, agarran en el campo mucha proteína. Eso es lo que les ayuda mucho en su crecimiento y desarrollo.

– Y ¿cuál es la temperatura media aquí en la Huasteca, don Tito?
– En tiempo de calor, unos 33° C, en promedio. Y en el frío, que apenas serán dos o tres días al año, yo creo que unos 8° o 9° C. El éxito que tenemos aquí para criar pollos es que en realidad estamos a 28° C, pero en la noche tenemos de 24° a 26° C; es decir, no existe mucha diferencia.

– Además, en la noche los pollos se juntan y logran una mejor temperatura.
– Creo que es malo cuando el clima es muy caliente y en la noche es frío, pero aquí no aumenta mucho, la diferencia es de apenas unos cuatro grados.

– ¿En que momento empiezan a nacer pollitos?
– Empiezan a nacer en marzo, aunque si pudiera sacar todos antes, sería mucho mejor, pero hay veces que no se puede por todo el trabajo, y la gallina siempre está en la pluma un poco. El gallo que nace en enero sería mucho mejor para nosotros, porque agarra unos meses muy bonitos, no que ahora nos agarra el tiempo de aguas y se nos muere mucho pollo por la humedad, por la tierra y lo tiernitos que están. Aunque si el pollo grande se moja, si le cae el agua cuando esta calientito durmiendo, también le hace daño, pero cuando es grande, ya no se enferma tanto porque ya pasó por muchas cosas difíciles.

– Ya tiene anticuerpos que le permiten sobrevivir, ¿no es así?
– ¡Sí, señor! Un pollito de dos meses que lo sobrelleva ya de grande no lo sienten y sobreviven. Nosotros llevamos un orden conforme a la naturaleza, o sea, no nos interesa adelantarnos a ella. A muchos les gusta sacar antes, en noviembre o diciembre, le ponen electricidad a las gallinas, les adelantan el ciclo de postura, para hacer los lotes para soltar las gallinas un buen tiempo en el campo; mientras que aquí nacen los últimos días de febrero o los primeros días de marzo. Generalmente empezamos a mediados de febrero a hacer los apareamientos, para que los pollos nazcan en marzo. Aquí estaban sacando mucho antes, desde octubre, pero después las gallinas ya no ponían y después se dieron cuenta de que las cosas no eran así, que no convenían, que se equivocaron por la ambición de querer sacar antes.

 

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Área de criadoras en el “Rancho Dos Cañones”, de don Héctor “Tito” Chapa, en Pánuco, Ver.

– Otra pregunta sobre la alimentación, ¿usted usa pellets o le gusta mezclar grano?
– A los pollos se les da pellet desde los dos meses. Ahora que si uno pudiera echarle un poco de maíz al pellet, eso sería bueno, pero aquí ya casi no hay maíz del bueno, del amarillo. En dos meses más si hemos dado 10 por ciento más de maíz a los gallos que van a empezar la pluma, y a los ejemplares que nos gustan mucho, les damos alimento especial. La buena comida es lo mejor para criar a un gallo. Aquí les damos solamente una comida, mi papá y yo les dábamos dos comidas, pero ahora sólo los alimento una sola vez, para evitar la mano de obra y no tener que aventar otros 10 mil puños, porque aunque tenga 24 personas, cuando acaban la primera vuelta… ¡ya toca la siguiente!, y entonces es un cuento de nunca acabar.

 

– ¿Cuántas gallinas ocupa en la reproducción?
– Más de dos mil gallinas…

– Y, qué serán, ¿unos 200 sementales?
– Ahora como 250 y tantos sementales.

– Pero, ¿no todos tienen un promedio de 10 gallinas?
– No, no, cada uno trae 9 ó 10, aunque algunos traen hasta 11, así que casi estoy seguro, son mil 900 a dos mil gallinas.

– Y ¿cuál es la edad máxima que admite en una gallina?
­– La gallina vieja, de cinco años, da menos, pero yo tengo un gallo de 8 años que me tiene asombrado por lo fuerte que es, y está dando unos gallos notables. Así que creo que mientras pise, aunque sea muy joven o muy viejo, estará bien.

– Claro, mientras tenga calidad suficiente.
– Pues sí, yo creía que el gallo y la gallinas viejos ya no servían, y estoy sorprendido que ver que no es verdad.

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Área de criadoras en el “Rancho Dos Cañones”, de don Héctor “Tito” Chapa, en Pánuco, Ver.

 

– Y creo que si a ese animal se le administra el Vigantol ADE Fuerte de Bayer, que es un reconstituyente celular, todavía puede esperar un poco más de él.
– Sí, tengo aquí un gallo que le pusieron en Montreal, hace como seis años, “El Tremendo”, que jugó en semifinales de Los Garza. Es un gallo ya fregado, que ha de llevar ciento sesenta y tantos pollos, entonces uno le pone ya menos gallinas, pero lo sorprendente es que aunque se trate de pollos muy notables, hay algunos gallos que transmiten lo que son y otros no. A veces, aunque le ponga uno una gallina muy notable, que venga de un gallo también muy notable y con buenos hermanos, pues no siempre ligan ni sale lo que uno busca.

– Todo el pollo que nace, ¿lo hace en incubadora?
– Todo.

– ¿Vacuna usted a sus pollos?
– Sí, antes que nada para Mareck. Sólo una vez me ha tumbado, antes no vacunaba, pero me pegó una vez, después de 25 años años. Es difícil que pegue, pero cuando lo hace… y lo malo es que le pega a gallos de 5 ó 6 meses, que quedan con las patas como de bailarina despatarrada. Es ahí donde uno dice: ¿por qué no hice esto o aquello?, pues se pierden miles de pesos. Luego vacuno contra viruela y Newcastle.

– Es decir, ¿tienen ustedes un programa muy completo?
– Procuramos tenerlo, yo llevo todo apuntado. El problema de vacunar contra Mareck es que se traen gallos americanos y ésos ya vienen vacunados contra el Mareck; ése es el riesgo.

– No necesariamente, lo que pasa es que, por ejemplo, en la costa del Atlántico, las nevadas que caen ayudan a purificar el suelo y entonces muchos dicen que vacunan, pero la verdad es que fuera de la grabación te dicen que no, que nunca lo han hecho. Y lo más lamentable es que no siempre le dicen al comprador que no han vacunado al gallo, y cuando llega usted a México, con su gallo enfermo o en peligro de enfermar, ya desgració todo un lote de animales.
– Y se enferman aquí porque el agua es más sucia, porque uno tiene menos cuidado, porque hay demasiados animales y menos higiene, por muchos motivos.

– Incluso por la dureza del agua…
– Y también por el aire. Aquí cerca hay un molino y todo eso cuenta, aunque no queramos creerlo.

– Así es. Y en todos estos años, don Tito, ¿cuáles son los gallos que le han causado mayor satisfacción?
– Lo que pasa es que yo hago muchas revolturas: de Sweater con Colorado, por ejemplo, y de gallo Amarillo, pero el gallo del “53” me ha dado muy bueno y ése me lo regaló Nacho Bonilla. Yo creo que si Nacho supiera lo bueno que da, ¡no me lo habría regalado! Hubo un año en que metí más 120 en la cría, unas mayores que otras. Cría mejor al macho que las hermanas y a veces es al revés, pero uno le va buscando. Yo siempre he tratado de que el gallo sea bueno, si lo veo todo pachorrudo, negro, feo, pues no me gusta.

– Esto sigue siendo una situación de prueba y error, de estar probando y ver qué funciona, para irlo seleccionando; y qué no funciona, para eliminarlo.
– Lo muy bueno falla menos. Digo que es importante darse cuenta que lo que está dando bueno e irle dando forma. Como quien forma una familia, hay unas muy honestas u otras muy bandidas… unos medio gordos y otros medio flacos…

– Don Tito, ¿cuál es el color de pluma que a usted más le gusta?
– El gallo Amarillo Colorado me gusta mucho, es lo más fino que he visto.

– Algunos galleros de Estados Unidos, sobre todo de la vieja guardia, de más de 60 años, consideran que hoy la gente cría más por el dinero que por el gusto mismo de criar, que se ha perdido un tanto la finura. Yo respeto esa opinión, pero también me pregunto si no tendrá algo qué ver el hecho de que antes se jugaba con gaff y hoy, sobre todo, con navaja; y ésas son heridas distintas.
– Sí, y es distinto el gallo de navaja para la redonda, por eso el americano saca gallos un poco más bajos, para que puedan manejar esas dosarmas, porque si no se hace “bolas” con esas navajonas. Por eso viene mucho gallo americano medio bajito. Antes eran gallos bajitos, para la navaja de redonda, pero era gallo bien proporcionado, creo que hasta más cortador; siempre que viniera de gallos cortadores, porque no sólo se trata de que esté bien proporcionado. El gallo de gaff es muy fuerte porque así lo amerita su estilo de pelea; mientras que el gallo de navaja mexicana es más rápido, ésa es la diferencia principal.

 

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Don Héctor “Tito” Chapa y su hijo Eduardo, topando gallos en su “Rancho Dos Cañones”, en Pánuco, Ver.

– ¿Le gustan los gallos negros, don Tito?
– Fui con mi papá a los torneos desde el 54, creo que como unas diez veces, y nunca vi un gallo negro con redonda, o que anduviera para esa arma; se dice que los gallos negros son muy notables y si tienes gallinas muy buenas y se las vas metiendo, crees que sacarás un gallito muy rápido, y a veces lo logras. Aquí nos gustan mucho, a un solo cliente le hemos vendido más de 500 gallos negros, y los sigue buscando. Él los vende mucho, es de Guatemala. Ahora que también es muy importante saber escoger al gallo, no sólo se trata de que sea negro, sino de escoger el mejor entre 30 ó 40 que uno pueda revisar. Los verdaderamente buenos son muy poquitos, y si tienes dos mil gallinas de dónde escoger, pues también te sacas un gallito, porque tienes muchos ejemplares buenos que meter a ese gallo, por lo que el que tiene poquito no puede tener mejores opciones que el que tiene mucho…

– Porque se reducen las posibilidades de elección.
– Exacto. Y si el que tiene más opciones sabe lo mismo que tú, entonces tendrá mayor ventaja sobre ti, porque sacará más hembras y tendrá más de donde escoger.

– En las primeras entrevistas que realicé hace una década, me hablaban del gallo con las piernas más hacia adelante y me hacían la famosa comparación de un vaquero y un charro: al momento de sacar la pistola, el charro la trae en la cintura, tiene que levantar la mano y hacer toda una maniobra; mientras que el otro nada más la saca y ya está disparando. ¿Usted considera que estos gallos que tienen las piernas, aparentemente, un poquito más hacia adelante tienen una mayor ventaja?
– Nunca me he dado cuenta de eso, no lo creo. Vuelvo a lo mismo, creo que el gallo debe ser normal, hasta el modo de caminar cuenta también; las patas no deben estar muy metidas. No he visto gallos feos cuando juegan partidos importantes, es raro que metan un gallo feo, porque por eso se habla de gallos finos, bonitos. Si yo saco gallo, mucha gente dice: “Don Tito saca gallos bonitos”, así que yo no meto a la cría gallos feos. Cuantas más cualidades tenga, mejor.

– ¿Le gusta criar con gallos Orientales?
– Ahora le saco a un gallo de Memo Bustamante (que es como mi hijo), él no los vende, pero a mí no me lo puede negar, porque este año le di lotes, gallinas y gallos. El mismo Memo se llevó como treinta; yo creo que ese gallo es como más rustico, más sano.

– Pero, ¿todavía no los prueba usted, los ha visto pelear?
– No, yo no voy, pero sé que llevaron 10 y seis de ellos ganaron; uno de ellos muy notable, precioso, que parece como no trajera nada de Asil; está muy rebajado, apenas a ¼, pero a unos se les nota más que a otros. Los gallos Asil que nosotros estamos vendiendo les han gustado mucho. Ahora mandamos unos para Pénjamo, Guanajuato, y ese señor se ha llevado como 60, imagino que han de ser para la cría, pero no lo sé. Y es un gallo peligroso, socarrón, que cuando dispara falla muy pocas veces, casi siempre corta, pero es más lento; si le metemos un gallo rápido, se destantea un poco, pero cuando se acomoda… aunque medio lentón, ¡es peligroso! El mismo Memo ganó con esos en Juriquilla hace tres años, me dijo que se lo había regalado Johnny Jumper, aunque Memo no comenta mucho.

– Así es, yo le vi jugar hace como un año y medio un gallo espectacular, un Asil. Creo que la pelea ha de haberse definido en 30, 35 segundos, y el rival quedó prácticamente destazado, sin embargo, en la siguiente pelea, un gallo similar se huyo…
– Sí, señor, todo mundo se asustó cuando vio el tiempo que hicieron los siete gallos cuando ganaron ese torneo, creo que es algo que no volverá a pasar nunca. Pero ese gallo no es más fino que los otros; es cierto, tiene la cualidad de ser muy defensivo, pero no es de la calidad de los Amarrillos Colorados.

 

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Área de tee – pees en el “Rancho Dos Cañones”, de don Héctor “Tito” Chapa, en Pánuco, Ver.

– Siento que el problema es ése, que el ganar un evento involucra muchas circunstancias.
– ¡Y hasta la suerte también!

– Exactamente, y a veces la suerte no es que su gallo meta una puñalada porque el otro se arrimó, sino que a veces la suerte consiste en que el rival sea más cómodo, más a modo. No se trata de quitarle el mérito a nadie, pero sí es importante ponderar que este tipo de eventos tienen esa cualidad, que se requiere un poquito de fortuna, de suerte, para que le toque el rival más cómodo a su gallo, y que su ejemplar pueda cortar, básicamente.
– Sin embargo, ¿por qué debe haber poquita suerte? La navaja hace que uno tenga suerte. ¿Por qué entonces un boxeador bueno siempre tiene suerte? El arma es la que hace la suerte. Si yo me peleo con un pela’o con una pistola y ninguno de los dos sabe nada, entonces sí gana el que tenga más suerte, pero si alguno sabe más que el otro, entonces no podemos hablar de suerte. Creo que la navaja hace que haya también bastante suerte.

– Don Tito, usted debe tener muchas anécdotas qué podría comentarnos, ¿hay alguna cosa chusca o dramática que le gustaría compartir con nosotros? Seguramente tiene mucho que contar.
– Sí, una vez me estaban haciendo un homenaje muy chiquito, y yo estaba mandando huevos para México porque antes tenía incubadoras allá. Yo jugué ahí, no recuerdo si 5 ó 6 peleas y corrieron dos gallos míos. Yo dije: “Mira nomás, el homenaje es mío ¡y me están corriendo los gallos! Pero, ni modo, ya están ahí”, y me reí y me hice tonto, pero se siente feo. Cuando mandaba para México, me dolía la cabeza de hacer los lotes, venir, marcarlos, ¡es una tarea difícil! Nunca quedaba contento, ya marcarlos no tiene mucha gracia, pero me han pasado un montón de cosas.

– ¿Cree usted que haya alguien a quién nunca le haya corrido un gallo?
– Solamente al que no los cría ni los juega. Hace como un mes me llamó un gallero de Perú y yo pensé que allá no hay muchos gallos finos, que juegan sólo gallo grande, y le pregunté qué porcentaje de gallos corren allá. La respuesta fue: “Mire, señor, de 100 gallos, corren más o menos un 20 por ciento”. Ésa es una cifra muy alta, pero se trata de gallos de menor calidad.

– Yo he estado tres veces en Perú y, sinceramente, encuentro diferencias muy marcadas, don Tito. Básicamente, el gallo de navaja es para la gente de elite, con mejores posibilidades económicas, pero el sistema de crianza que tienen –incluso los de mayores posibilidades económicas– es aún muy rudimentario. Las plumas de la cola se ven muy afiladitas, porque no tienen mucho espacio, la mayoría de estos gallos son como capotes, pesos grandes. Me gustó, me emocionó el hecho de ir primero a un coliseo y luego a una casa particular, a una fiesta de gente “de elite” (como usted y como yo, para no hacerle el feo a nadie) que además son los elegantes: hacen una comida, hay meseros, sirvientes, música típica de Perú, con tambores; en fin, es una experiencia muy diferente. Y entonces llegaron los señores al vallín y el gallo llegó tapado con una especie de cobijita como de bebé, bordada con el nombre del partido (“galpón”, les dicen allá); y ¡allá no pesan los gallos! Allá el peso es libre y eso le da un aspecto diferente a la jugada, como de mayor elegancia.
– De más categoría, aparentemente.

– Así es, y usan lo que en México era la “libre mexicana”, que allá le llaman “hoja de olivo”, porque es un poquito más ancha.
– Esa hoja es de acero.

– Los que pico, juegan del pez espada, unos como dientes, esa parte del pez es lo que habilitan como espuelas y las montan en una base de aluminio. Ellos le dicen espina de pescado, pero yo no creo que eso sea una espina de pescado, porque es el diente del pez sierra, pero es la parte que va afuera. Y hay mucha mayor cantidad de gente que juega este tipo de gallos, don Tito, además de que nos cuente alguna otra anécdota, dígame ¿cómo ve la gallística en este momento en el país?, ¿qué expectativas tiene?
– Veo que ahora juega mucha gente; antes no había tantos jugadores. Ahora se juntan entre tres o cuatro, aunque sean partidos pobres, y juegan. Antes sólo se hacía en palenques grandes. A la gente le gusta más criar ellos mismos a sus animales, sienten mayor placer; creo que ahora se juegan más peleas que nunca.

– ¿Usted considera que esto, con el tiempo, incrementará la calidad del gallo en México?
– Sí, el gallo es ahora mucho más fino que antes, pues se está criando mucho y todo el mundo sabe ahora de gallos y buscan una mejor selección; cualquier muchacho pobre con un gallito muy notable puede meterlo a la cría y ya no lo hace a ciegas, nomás porque sí; ya hay muchos que saben de esto y que siguen aprendiendo.

– También tiene que ver que hoy en día se cuenta con una variedad más amplia de medicamentos específicos para el gallo de combate, con mejores alimentos.
– Eso cuenta mucho. Ahora hay mejor alimentación para los gallos, mejores medicamentos, hay de todo. Ha habido un mejor desarrollo, notable. ¡Dimos un brinco bárbaro!

– ¿Qué cree que nos haga falta para dejar de depender del gallo americano?, ¿cree que podamos erradicar esa circunstancia?
– Creo que lo que tiene que hacer la gente es mucha selección, y los que más saben son los que pueden sacar un gallo más parecido al que se hace en Estados Unidos, el de primera. Necesitamos seleccionar mucho todos los machos y las hembras, porque ¿qué va a pasar aquí en México cuando ya no lleguen gallos americanos? Está muy mal el meter mucho gallo americano a la cría…

– Sobre todo, depender de ellos…
– Dependemos mucho de ellos, pero los quienes más tienen gallos americanos son los que menos saben, por eso los compran allá, y cuando no pueda seguir comprándolos, se quedará estancado; los “poquiteros” ésos que no saben mucho de gallos, en ese momento van a quebrar. En cambio, quien sí conoce y tiene sangres de cualquier color, de gallo fino, seguirá haciendo sus lotes, aunque sea más difícil ir seleccionando.

– Usted, sinceramente, ¿cree que se acabarán los gallos en Estados Unidos?
– No creo… ya se hubiera acabado desde cuándo, desde hace años. No creo que puedan con tantos mexicanos que hay allá y con tanta gente que trabaja en las galleras. El gallero es como el alcohólico, no pueden dejar al gallo…

 

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Panorámica del área de reproductores de “Rancho Dos Cañones”, de don Héctor “Tito” Chapa.

– Así es. ¿habrá un par de anécdotas más, don Tito, algunos comentarios que quisiera compartir con nosotros?
– La gente que quiere dedicarse a criar gallos, debe irse muy despacio; debe ir comprando animales a algún criador que tenga cierta fama y sea serio para que les venda algo de lo bueno que tiene, aunque sea caro, pero vale más la pena comprar algo caro que valga y no estar perdiendo el tiempo comprando lo que no sirve. Yo creo que el que sabe de gallos, cualquier muchacho nuevo que le guste y tenga cabeza para esto, pensará: “yo tengo la manera y voy a dejar unas cincuenta gallinas a un proveedor equis”, y si a ese muchacho realmente le interesa, puede ser un buen criador. Por supuesto, también se necesita dinero, porque sin él no se hace nada. Pero todo se puede. Por ejemplo, yo no tenía nada, nunca pensé en criar gallos para vivir, pero el destino así lo puso.

– A veces no solamente es el destino, sino también la capacidad, la visión para hacer las cosas.
– Y la necesidad…

– Eso cuenta mucho. Hay gente a la que le ponen en la mano grandes fortunas…
– Y no es capaz de hacer nada.

– Y se las acaban y no hacen nada, y ahí se quedaron.
– Eso es muy cierto. Depende de cómo sea la persona.

– Es preciso tener la visión, el trabajo.
– Sobre todo el trabajo, más que nada. Puede tener mucha gente para trabajar, pero si es flojo, nunca hará nada. Cuenta mucho que la gente sea activa, ni siquiera necesita ser muy inteligente, sino gustarle lo que hace. Hay mucha gente inteligente, pero que nunca hace nada, porque son muy flojos; y las cosas no caen del cielo, sino que se logran con ganas y voluntad.

– ¿Qué es lo más valioso que le han dejado los gallos? Y no me refiero al dinero.
– A mí los gallos me gustan más que el dinero, siento mucho amor por ellos y el dinero está muy aparte. Puedo tener gallos muy buenos y no venderlos, sólo porque me gusta mirarlos; gozó más viéndolos que con el dinero. El dinero ya no me divierte, uno es como los perros viejos, ya no tenemos muchas necesidades, con estar bien comidito es suficiente. No tengo dinero, pero tampoco me falta nada, que es mejor. Estoy convencido de que el verdadero hombre rico es que está satisfecho con lo que tiene, el que goza con lo que tiene.

– Totalmente de acuerdo con usted, don Tito. Ha sido un verdadero placer compartir con usted y espero que muy pronto pueda regresar para que sigamos charlando; hay muchas cosas que podemos platicar, pues usted es una persona de mucha experiencia y una plática muy amena.
– Igualmente, Ingeniero, y muchas gracias por todo, espero que vuelva otra vez para seguir platicando.

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R & R, exitoso criadero de Gary Richardson y Kerry Robertson

julio 2009, No. 141.

Por Rodolfo J. Guerrero Zúñiga

– Estamos en Ripley, Mississippi, y tengo el placer de compartir con Gary Richardson y Kerry Robertson, medios hermanos, propietarios del Rancho R&R. ¿Cuántos años tienes en los gallos, Gary?
– Desde 1979.

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Gary Richardson.

– ¿Y Kerry?
– Lo mismo, empezamos al mismo tiempo.

– ¿Cuáles son las familias con las que iniciaron?
– Grays, Clements, pero más que nada la sangre de Roy Brady, que tenía los mejores giros, como los Sweater. También Radio, Hatch, Kelso de Johnnie Jumper.

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Kerry Robertson.

– Básicamente, estamos hablando de cuatro familias…
– Sí, y tenemos los Brown Red, la mayoría son Hatch.

– ¿Cuáles son las familias que tienen actualmente, son las mismas o ha habido modificaciones?
– Son las mismas líneas que manejo ahora. Compramos primero los giros y los Radio, después, cuando Kerry fue a soltar gallos para Mr. Johnnie Moore, obtuvo los Kelso. Él era un criador de primer nivel y me dijo que si “no estaba descompuesto, no lo arreglara”. La única diferencia es la sangre de Kelso de Mr. Jumper, otros Radios y algunos de Doc Robinson.

– Por supuesto, en todos estos años, las familias ya tienen algo de ustedes, su selección, las cualidades que a ustedes les gustan. Cuando van a seleccionar un gallo para semental, ¿quién de los dos es el que lo selecciona?
– Ambos… el gallo debe pasar por la etapa de acondicionamiento antes de entrar al corral de cría.

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Panorámica de las instalaciones de R & R, en Ripley, Mississippi, USA. (fotos: RJGZ)

– Entonces, ¿si Kerry ve un gallo y le gusta, le pide a Gary su opinión?, ¿así funciona?
– Sí, y viceversa. El punto es que, si no estamos de acuerdo, tampoco discutimos. Si tengo un gallo que quiero criar pero a mi hermano no le gusta, entonces me llevo al gallo y lo meto en un apareamiento individual; tengo que probarlo antes de que criemos muchos de ésos. Si alguno de los dos no lo aprueba, entonces probamos y tomamos la decisión. Pero casi siempre coincidimos.

– En el caso de las hembras, ¿el proceso es similar?
– Es más riguroso. Los hermanos de esas hembras tienen que haber ganado muchas veces.

– ¿Cuál es la edad de la hembra que consideran idónea para empezar a aparearla, 10, 11 meses?
– Diez meses, pero las pongo con gallos machos, no con pollos, sino con gallos de dos años para arriba; incluso algunas veces ya son un poquito maduros, pero eso no importa.

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Gallo Hatch/Brown Red, de R & R, en Ripley, Mississippi, USA.

– ¿Cuál es la mayor edad en la que usan a una gallina?
– Más o menos 5 ó 6 años; de manera excepcional, un poco más. Lo importante es que la gallina esté en buenas condiciones, que camine bien, que tenga buenos ojos. Además, por lo general, siempre tenemos pollas nuevas y las vamos preparando con tiempo, para no tener que explotar tanto a las gallinas viejas. Si hay una muy buena, pero se hace vieja, le ponemos un pollo y empezamos a tratar de reemplazarla, pero eso debemos hacerlo con tiempo.

– En el caso del macho, ¿cuál es la edad máxima en que ocupan a un semental?
– Por lo regular, 6 ó 7 años, o incluso menos si vemos que sus ojos comienzan a cambiar de color. Es como con los humanos, si dos personas viejas tienen un hijo, el niño no va a ser muy fuerte, va a tener problemas de salud; mientras que si ambos son jóvenes, el niño será saludable.

– Cuando ustedes jugaban en Estados Unidos, ¿quién preparaba los gallos?
– Ambos. A cada quien le toca un día. Tenemos estilos distintos, uno más pesado, el otro más ligero, pero siempre lo hacemos entre los dos.

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Gallo Kelso, de la cría de R & R, en Ripley, Mississippi, USA.

– ¿Cuál es, básicamente, el sistema de preparación que utilizaban?
– Mucho trabajo, movimiento y topas, siempre moverlos. Mucho trabajo de mesa, de voladero y rascadero. Sólo cuando sentimos que se están aburriendo los ponemos en tee-pees, para refrescarlos. La primera semana es para la precuida y para amansarlos, y luego otras tres para la preparación.

– ¿Cuál es el arma que más les gusta y por qué?

– La navaja corta, porque ganamos con ella, porque con ésa siempre gana el mejor gallo, el más fino.

– Kerry, mencionaste que soltabas gallos para el Sr. Jumper, ¿te gusta soltar?
– Sí, me encanta.

– ¿Has soltado gallos en México?
– Sí.

– ¿Cuáles son las principales diferencias que encuentras entre hacerlo en México o en Estados Unidos?
– En Estados Unidos, cuando se hace bien, la mayoría de las personas se ponen celosas. Si gano aquí, todo el mundo se calla, pero si pierdo, todos hacen escándalo. En México, no son celosos, ni siquiera quienes están en otros partidos, ni siquiera los que no son criadores de gallos; aplauden lo que el gallo hizo. Allá entienden que se trata de los gallos, no de las personas.

– La gente va a disfrutar de los gallos.
– Así es. Por ejemplo, vea cómo se viste la gente aquí y cómo lo hace en México. La manera como se visten aquí no sería aceptable allá; en México la gente se viste mejor para ir a una pelea, este deporte tiene más prestigio en México.

– ¿Y a Gary también le gusta soltar?
– No, me gusta más verlos.

– Debe haber una marcada diferencia entre ustedes, como ésta: a Kerry le gusta más soltar; a Gary, no. Entonces, ¿qué es lo que prefiere Gary?
– Ganar y ver a los buenos gallos.

– ¿Alguna vez les ha corrido algún gallo?
– Nunca nos ha corrido ninguno en México. Nosotros probamos a los gallos antes de sacarlos. Algunos nos corren aquí, pero eso es antes de la selección, de mandarlos a México. Los que mandamos allá ya van probados.

– ¿Qué hacen con los gallos que corren aquí, mientras los someten a las pruebas?
– Ese corral de cría lo destruimos totalmente, se acaban. Si es más de un gallo, a lo mejor tienen un problema en general. Probamos al menos tres gallos por corral: tienen que ser saludables, perfectos. Si salen malos los tres… entonces destruimos el corral completo.

– No consideran que a veces somos un tanto exigentes, es decir, hay golpes o heridas que el gallo reciente de manera especial; hay golpes en los oídos o alrededor de ellos que pueden confundir mucho al gallo y quizás, si el golpe se repite, éste pierda totalmente el sentido y eso lo obligue a irse, pero eso no significa que esté demostrando cobardía.
– En esos casos, lo que ocurre es que hay presión en la cabeza del gallo, se pone muy nervioso. Eso es lo que pensamos, que puede ser un problema en el cerebro.

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Giro Hatch, de la cría de R & R, en Ripley, Mississippi, USA.

– Simplemente, creo que sólo quien nunca ha jugado gallos (o al menos no los suficientes) puede jactarse de que jamás le haya corrido ninguno.
– Estoy de acuerdo, si nunca le ha corrido un gallo, eso significa que no ha jugado lo suficiente, pero debe saber eso antes de ir a las peleas grandes. Los gallos se deben probar en casa, para evitarse problemas afuera, en los palenques grandes.

– Han ido a Juriquilla varias veces, ¿qué es lo que les gusta de ese evento?
– Hay buenos gallos, pero es difícil para muchos porque tiene que ir desde aquí y, como son encuentros de muerte súbita, si por alguna cosa pierden a la primera, deben regresar a casa, con todo y los gastos que ya hicieron para llegar allá. Pero uno puede estar seguro de estar participando en la mejor competencia de lo que existe.

– ¿Qué habría que hacer para que ese evento fuera aun más atractivo?
– Peso abierto y sin eliminación, que cada quien lleve los pesos como pueda y allá se ajusten las peleas entre pesos iguales, y que no haya eliminación hasta el final.

– Eso permitiría incluso una participación más nutrida. Por otro lado, ¿el derby México-Estados Unidos resulta más atractivo para ustedes?
– No. No nos gusta porque tenemos muy buenos amigos en México. Podría ser bueno, pero no me gusta la idea de que nos enfrentemos contra los mexicanos.

– Me parece que lo que se busca es un poco la morbosidad por el enfrentamiento entre las dos naciones. Pero no es cierto, en realidad, es sólo una idea. Mi impresión personal es que todos los participantes de Estados Unidos disfrutan y comparten los éxitos de cualquiera de ellos, más que cuando compiten todos aquí.
– Mire los videos, eso es cierto, Allá, cuando alguien gana, todo mundo está contento; lo festeja; mientras que aquí, en Estado Unidos, cuando uno gana, de todos modos la gente está triste. Por eso es bueno ir allá.

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Gallo Brown Red/Hatch, de la cría de R & R, en Ripley, Mississippi, USA.

– ¿Creen que se acabarán los gallos en Estados Unidos?
– No, nunca. Si nos remontamos en la historia, siempre ha habido gallos en los Estados Unidos. Tengo revistas de hace 60 años, donde aparece Mr. Jumper, se remontan a los años cuarenta. Es una herencia y siempre lo sido.

– Un buen amigo de noventa y tantos años tiene una acuarela donde se ve una especie de granero, afuera hay un redondel donde hay damas y caballeros de corbata que están soltando gallos; se trata de una fiesta familiar. He estado platicando con mi amigo para poner esta pintura en un póster, a ver si así algunos de sus paisanos estadounidenses sienten vergüenza al pensar que esto se esté perdiendo por su culpa.
– De ese modo, la gente podría ver para qué son buenos los de la Humane Society y lo que han logrado con sus argucias.

– ¿Han pensado poner algunas instalaciones, alguna granja, en México?
– Tengo muchos amigos que tienen gallos allá y me tratan como si fuera de la familia. La gente en Estados Unidos no recibe a los demás con tanta calidez como en México, pero aún no lo decidimos.

– ¿Cuántas veces has estado en México, Gary?
– Cuatro, cinco, quizás seis veces.

– ¿Cuál crees que sea la principal diferencia entre el criador mexicano y el estadounidense?
– Hay buenos criadores en México, pero no todos tienen buen clima o un buen terreno que puedan aprovechar bien los pollos. Además, allá no siempre se tiene acceso a buenos gallos, a alimento de primera y al dinero. Eso tiene mucho que ver, pero sobre todo el hecho de que allá es difícil tener contacto con los mejores criadores.

– ¿Y en cuanto al manejo?
– Hay muchos criadores y preparadores capaces en México, lo que pasa es que simplemente no todos tienen acceso a buenos gallos.

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Hermosa gallina gira de R & R.

– Creo que hace falta mayor capacidad de selección…
– Quizás, también. Es como en los jugadores de fútbol. Si el jugador no ingresa al equipo correcto, nunca llegará a ninguna parte. También influye el entrenador; sin un buen entrenador, tampoco llegarán a ningún sitio.

– Tú has ido muchas más veces a México, Kerry, ¿no es cierto?
– Sí, muchas más. Es que mi hermano es el que se debe quedar a trabajar. Incluso cuando empezamos a jugar, él entrenaba los gallos y yo me los llevaba a jugar lejos, a tres horas de distancia, pero él se quedaba siempre a trabajar.

– ¿O sea que tú sufrías viajando, mientras Gary se quedaba a trabajar?
– Pues sí. Cuando empezamos eran muchas horas las que debíamos trabajar. Mi hermano empezó a criar para mí, para que yo los jugara, si no hubiese sido por él, simplemente no habría sido posible. Él es muy buen criador y preparador. Cuando los preparamos, yo trabajo más con las manos, en la mesa; pero él los mueve más.

– En tu opinión, Kerry, por lo que has visto en todos los lugares donde has estado, ¿qué crees que hace falta para que el criador mexicano se desarrolle más?
– Calidad en lugar de cantidad. Una mejor selección; es preciso seleccionar más, aunque críen menos. Aprendemos de cada lugar a donde vamos; si no puedo aprender qué hacer, entonces aprendo qué es lo que no debo hacer.

– ¿No consideran ustedes que a veces algunos galleros mexicanos son poco objetivos?
– Algunos estadounidenses también lo son, de eso hay en todas partes. Tu objetivo debe ser siempre ser mejor cada día.

– Cuando hablo de objetividad me refiero a que, en ocasiones, gana el corazón, no la cabeza.
– No hay mucha gente que tenga a los gallos en el corazón; en realidad hay muchas más personas que los tienen en la cabeza.

– Creo que hay que tener a los gallos en el corazón, pero hay que usar la cabeza para seleccionar, para ser estricto al hacerlo; no pensar en que un gallo será bueno porque le tengo especial afecto, porque me lo regaló un querido amigo.
– Cuando Mr. Jumper me pidió que le soltara por primera vez, le pedí que me regalara un gallo para la cría. Me dio un gallo que no estaba muy bonito: tenía cuatro plumas en la cola, pero produjo estupendos pollos. El año siguiente, me regaló un hermano, precioso, una cola grande que le arrastraba, pero los hijos fueron gallos regulares. El problema es que la gente busca la belleza; es como con las mujeres, todos buscan la belleza, pero lo bonito nada más se queda en la piel, no tienen nada en el corazón.

– Ahí es a donde quería llegar, por que eso es lo que pasa con mucha frecuencia. Las personas se enamoran de los gallos más bonitos, pero no necesariamente son los mejores. Eso, por desgracia, ocurre con mucha gente en México. Y, pasando a otra cosa, ¿tiene alguna importancia para ustedes la posición del espolón?
– Me gusta que, al mover el dedo de atrás, toque el espolón. No me gusta que el espolón esté muy alto en la pierna. Los mejores gallos que hemos tenido, les doblas el dedo y tocan el espolón.

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– El hecho de que el gallo tenga las piernas muy hacia delante o que al verlo parezca pato, porque las tenga muy hacia atrás, ¿tiene alguna relevancia para ustedes?
– Volvemos a lo que decíamos antes, la calidad. Los gallos que parecen patos los quitamos, esos salen de la cría, no son seleccionados.

– ¿Les gustan los gallos de lomos anchos?
– No tan anchos, pero tampoco tan estrechos.

– ¿Y el color de los ojos?
– Deben ser rojos, porque eso significa que están saludables. Los gallos más sanos son los que tienen los ojos de un rojo brillante, como si fueran de cristal.

– ¿Tienen animales de origen oriental?
– Yo jugué muchos para Johnnie Jumper, pero no me gustan. No son nuestro tipo de gallo.

– Para finalizar, me gustaría que compartieran alguna anécdota con nosotros, algo memorable del mundo de los gallos.
– La primera vez que fuimos a México, ganamos dos compromisos grandes en contra de uno de los jugadores más fuertes de México. Cuando ganamos ese derby, cuando soltamos el primer gallo, todo el mundo en México nos ovacionó de pie, eso será algo que siempre recordaremos. Y eso es muestra de que lo mejor es el deporte, no el dinero.

– ¿Recuerdan dónde ocurrió esto?
– Fue en Juriquilla, y también recuerdo el color del gallo rival y la gente… esa será una pelea que nunca olvidé, que nunca voy a olvidar.

– Gary y Kerry, muchas gracias por su tiempo, por haberme recibido y haberme dado la oportunidad de compartir con los lectores esta plática. Hay mucha gente que quiere aprender y que espera con ansias esta entrevista. Ustedes, como R&R, gozan de un gran prestigio en México y estoy seguro que la gente recibirá estas líneas con mucha emoción.
– Gracias a usted.

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Raúl y Horacio Bello “Liquid Ámbar y Gallomaquia”

junio 2014, No. 190

Rodolfo J. Guerrero Zúñiga

–Tengo el gusto de estar con los señores Raúl y Horacio Bello, titulares de Gallomaquia y Liquid Ámbar. Horacio, básicamente ustedes iniciaron como criadores antes de que yo recuerde que estuvieran metidos en el mercado de implementos para gallos.
–Sí, nosotros comenzamos como jugadores, empezamos a jugar gallos, posteriormente empezamos a sacar unos poquitos animales y la gente local los adquiría con nosotros, fue creciendo poco a poco eso de Liquid Ámbar, de sacar doce animales en una azotea, el siguiente año produjimos cien, después 500, y así nos fuimos yendo; como a los dos años de empezar Liquid Ámbar empezamos a traer algunos implementos para aves para nosotros y también muchos amigos de nosotros empezaron a adquirir ese tipo de implementos y así es como empieza a surgir la idea de traer más cosas, ir surtiendo y hacer un negocio más en forma, lo que es actualmente Gallomaquia.

–Y la impresión que tengo Raúl, es que hoy día Gallomaquia es más importante que Liquid Ámbar, ¿o estoy equivocado?
–No, yo creo Ingeniero que sí representa un negocio más grande, en el sentido de negocio, pero en el sentido personal es Liquid Ámbar.

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Raúl y Horacio Bello.

–¿Dónde tienen la gallera hoy, Horacio?
–Bueno, la gallera está dividida en cinco secciones, básicamente en el Estado de Morelos, la parte más grande la tenemos rumbo a los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl, colindando hacia el Estado de México, todo muy cerca, y de ahí tenemos una pequeña gallera de cuido, una gallera de tránsito en donde está Gallomaquia, de ahí sale todo lo de envíos y tenemos tres lugares más donde cambian de pluma las aves, se levantan pollos, en sí tratamos de llevar todo el proceso y ya que no tenemos un lugar amplio para tenerlo todo junto.

–¿Cuántos animales están produciendo hoy día?
–Este año ya encerramos 3 mil animales machos e incubamos un promedio de mil huevos cada semana desde diciembre para acá, entonces tuvimos el nacimiento de 14 mil animalitos, de los cuales un promedio de 7 mil son machos y se venden muchos animales de un día de edad, un mes, tres meses y de ahí a los seis meses.
Porque no tenemos capacidad de encarcelar tantísimo animal, entonces se empiezan a vender desde chiquitos.

–Y la incubación supongo que es artificial, ¿ustedes tienen sus propias incubadoras?
–No incubamos, mandamos incubar aquí mismo en Morelos, en Cuautla.
Tenemos allí en Cocoyoc, muy cercano a aquí, Incubadoras El Amarillo, que es donde llevamos nuestro huevo a incubar, tenemos bastante confianza con esta gente y nos entregan muy buenos resultados, tenemos nacimientos entre 80-90 por ciento, y ya cuando baja la temporada el 70.

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Pollitos saliendo de incubación lisitos para marcarse.

–Y supongo que ya les entregan el pollo vacunado con Marek.
–Nosotros vacunamos en la granja Marek, al recoger el animalito se vacuna y se marca, tenemos sexador también en la granja, entonces cuando llega el pollito se vacuna y se sexa.

 

–Yo encuentro que hay algunas cosas, no sé si ustedes las estén implementando, yo he visto un par de sus videos donde das instrucciones como todo un Médico Veterinario de qué debe hacer la gente para tratar ciertas cosas; no los he visto completos porque siempre ando corriendo. Hay ahora una prueba de sangre que estaban haciendo en la UNAM, el jefe del departamento de producción de aves prácticamente cerró el laboratorio, y una herramienta que era fundamental para muchísimas personas está en la basura, pero se corrían unas pruebas, creo que te costaba alrededor de $15.00 cada muestra de sangre que presentabas, y te decían cuál era el estado de salud de las aves, yo no sé si ustedes tengan algo implementado de esa naturaleza.
–Primeramente aclarar que los videos que subimos y los consejos que nosotros damos son desde el punto de vista de criador y no desde un punto de vista médico veterinario ni profesional, y eso lo aclaramos en cada video, lo hacemos con la intención de que la gente sepa cómo hacemos las cosas en Liquid Ámbar, lo que nos funciona y lo que no. Lo segundo en que nosotros basamos mucho nuestra cría es en tener un sistema inmunológico fuerte en las aves, para nosotros es básico que los animales tengan un sistema inmune fuerte ya que cualquier problema que puedan tener –parásitos, coccidias, bacteriano, cualquier problema patológico- es más fácil que ellos tengan una buena respuesta hacia todo este tipo de problemas con las ayudas que se les pueden dar con antibióticos, vacunación y todo eso; en segunda instancia implementamos programas de bioseguridad en la granja, tratamos de tener controles sobre roedores, fumigación, limitar la entrada de las personas ajenas a la granja y tener en sí un control sobre pajaritos, parásitos internos, externos y programas de desinfección, todo esto lo calendarizamos. Lo siguiente en lo cual basamos nuestra producción y que nosotros consideramos un éxito tanto en la fertilidad como en la cantidad de producción que tenemos es que buscamos prevenir problemas en las parvadas; si nosotros empezamos a ver que el clima comienza a cambiar, empezamos a suministrar un programa de vitaminas adecuadas para reforzar el sistema inmune, y si es necesario un programa preventivo de antibióticos; eso es básicamente lo que nosotros tratamos de hacer. En cuanto a los muestreos de sangre, no tengo conocimiento específicamente del que me habla, lo que sí tenemos muestreos cada 20 días es de Influenza, Newcastle para tener nuestra certificación en orden con SAGARPA.

–¿Qué familias están criando ahora? ¿qué líneas de gallos, qué sangres están criando, cuál es el origen?
–Desde el comienzo a nosotros nos gustaron los gallos orientales, batallamos mucho porque las aves que hay de origen oriental, y más hace 15 años, eran muy hacia la corta, no había tanta sangre como ahora de origen oriental, “gallos orientalizados” como les dicen, que jugaban navaja, o por lo menos no había tanto acceso, entonces desde el principio nosotros empezamos con gallos orientales, actualmente conservamos nuestra familia de aves orientales para meter un porcentaje de esa sangre en las familias que manejamos. Básicamente es una familia que le llamamos Predador que es nuestra, que tiene un promedio de quince años, un Hatch que el origen viene de sangre Leiper de Graves, de hace muchísimo tiempo, un poquito de McLean, sangre de Jimmy East, y un porcentaje de sangre oriental; actualmente esa sangre tiene un porcentaje de Cardenal porque tuvo una mejoría. Entonces estamos hablando de los Hatch y una familia de Sweater que denominamos Rex por la inclusión de sangre oriental y por considerarla una familia propia, no una línea ni una raza, es un Sweater que trae varias sangres de Sweater. ¿Cómo conformamos esas familias? nosotros las conformamos buscando los individuos sobresalientes, comprábamos algunas aves, las metíamos a criar, no todas funcionaban, la mayoría de aves que compramos no funcionaba, entonces si un individuo funcionaba lo metíamos a la línea, y así fue como conformamos esas dos familias, los Sweater y los Hatch. Aparte manejamos Cardenales, la familia del Sr. Carlos Méndez que nos hizo favor de facilitarnos en el año 2008 o 2009, tenemos un poquito de sangre Roundhead de origen del Sr. Gary Gilliam y un poquito de Roundhead del Sr. Carlos Méndez también, Sweater del Sr. Carlos Méndez de los cresta de sierra que fue el gusto de nosotros y poquita sangre de Radio, básicamente de Roy Brady, en 2007 le compramos 60 gallinas directamente al señor Brady, que el Sr. Garza nos hizo favor de traerlo acá a la granja y nosotros negociamos directamente con Roy esa familia de Radios que actualmente es la que tenemos ahora con la inclusión desde hace un año de un poquito de sangre de Johnny Jumper y de Randy de la misma familia, a la cual también hemos adicionado sangre oriental. Todas nuestras familias tienen un porcentaje pequeño de sangre oriental.

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Sweater Rex.

–En un principio jugaban ustedes con mucha frecuencia, yo no sé muy bien cómo anden en esta zona, pero ya no los veo que jueguen con tanta frecuencia, ¿a qué se debe, los negocios se los han impedido?
–Nosotros comenzamos como jugadores, primero con la empresa del Sr. Alfonso Franco, estuvimos jugando de forma cotidiana en todas sus ferias, con Salvador Bastida entre otros y de forma regional; jugamos tres veces los Intercontinentales, en uno de ellos nos eliminaron para pasar a la final de la cuarta ronda, en otro nos eliminaron en la segunda ronda y en otro en la primera, y a nivel regional. La situación por la cual dejamos de jugar fue por el tiempo, empezamos a criar más animales, tenemos los negocios propios de la familia y mi hermano ya era casado y yo me casé poco tiempo después, ambos tenemos hijos, entonces todo eso nos fue quitando un poquito de participar en las jugadas porque empezamos a meternos tanto al gallo que estábamos descuidando nuestras familias y estábamos descuidando nuestros negocios, porque llega uno de la jugada y aquí en Morelos se utilizaba de que salía a las 4 o 5 de la mañana, y al día siguiente llevar a los niños a las 7:30 a la escuela y estar en el negocio, no era factible; y aparte de todo eso el gusto de nosotros es la crianza, a nosotros nos gusta la jugada, la disfrutamos, pero tenemos un gusto muy particular por estar haciendo cruzas, estar movidos, meter esto aquí, ahora experimentar acá, eso es lo que nos apasiona, el criar los gallos.

 

–La alimentación que ustedes le suministran a los gallos ¿es un alimento comercial, alguna mezcla que ustedes han implementado?
–Sí, usamos alimento de Campi ahorita, pero es una mezcla que precisamente nos recomendó el Sr. Carlos Méndez para variar, porque nos ayudó a nosotros muchísimo, y es una mezcla que nos ha funcionado increíble, y eso comen los pollitos desde los dos meses y medio hasta el gallo que está en postura.

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Wingate Pavo.

–¿Es alguna mezcla a base de granos y pellet?
–No, es únicamente pellet, de mantenimiento, un poquito de alimento de cerdito de inicio, alimento de tilapia y un pellet que compramos en Purina que se llama Nucleous, un complemento de alimento energético para caballo y maíz entero del más pequeño que se pueda conseguir en el mercado, esa es la mezcla, y adicionamos probióticos, vitaminas en jarabe, aminoácidos.

 

–¿Qué porcentaje de proteína tiene esa mezcla?
–Anda más o menos en el 19 % en promedio, depende mucho del maíz aquí, porque aunque es poco lo que se adiciona, es una manera de bajar la proteína porque es excelente pero no en todas las etapas, hay una etapa en que si sigue dando una proteína alta, se atrofia el gallo, músculo, coyuntura, toda el ave.
Ahora, también de la mezcla, nosotros adicionamos un porcentaje de una avena agria que preparamos de un promedio de 15 a 20 % de la mezcla total, esto para evitar también problemas por exceso de proteína, la avena agria para nosotros es un súper alimento, lo vemos en animalitos que desde los dos meses de edad les proveemos, haciéndola agria en esa fermentación y el preparado con vitaminas y todo eso, el tipo de enzimas que se crean junto con la fibra, ayuda bastante al sistema digestivo de los animales y les produce un beneficio a largo plazo, porque también si el exceso de proteína es muy grande, hay atrofia, si los minerales se dan en exceso hay problemas de hueso, artritis y varias cosas.

–Muy bien. A mí me llamó mucho la atención en el momento en que ustedes, independientemente de los implementos, empezaron a generar medicamentos. Yo sé que ustedes no tienen un laboratorio, o puedo estar equivocado, que les maquilan todo lo que venden. ¿Es correcto esto?
–Sí, nos maquilan varios laboratorios, nosotros tenemos en sociedad un laboratorio constituido que se llama United Vitamins Laboratories S.A. de C.V. con los permisos y los registros de los productos que actualmente se comercializan en Gallomaquia; todo este tipo de productos fueron saliendo a partir de los diferentes tipos de resultados, de experiencias que en la cría íbamos obteniendo de las aves, son productos específicos para problemas específicos, esto es, no son antibióticos de forma general, un antibiótico para todos los problemas, vimos que determinadas fórmulas actuaban en determinados problemas y esos fueron los que se incluyeron en la línea actual de productos UVL.

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Oriental Liquid Ambar.

–Pero ¿cómo surge esta situación? ¿consideran que en el mercado no había el producto adecuado de acuerdo a la experiencia que ustedes iban conformando, teniendo?
–Es correcto, la falta de medicamentos específicos en aves de combate: no había.
No había; vámonos por uno nada más: el gusano de gañote, que casi nadie conoce y es un gusano que hace bostezar a los gallos, de repente estás viendo a tu animal y como que bosteza, es el gusano de gañote, muy poco conocido.
El problema de barrenador de pluma es otro, ese piojito que se come la pluma; ese problema también es muy específico y es serio, está en toda la República y tenía poca atención respecto a los productos que había. Por ejemplo el Feather Flex, que es un producto específico para ese tipo ha debido su éxito gracias a que el producto tiene las condiciones para darle a las aves un mejoramiento en cuanto a su plumaje, de forma prolongada, cuando se calendariza es un mejoramiento completo. Hay que recordar que en las aves la salud no es solamente que se sienta redonda, esté bien de cuerpo, que la sientan llena; una vez se puede sentir llena, pero a la mejor tiene un exceso de grasa, tiene parásitos internos, externos, entonces todo ese tipo de detalles es lo que nosotros hemos ido tratando según nuestra experiencia con las aves, ir llenando esos huecos.

 

–Hay un producto, lo diluyen en agua y me comentaron que era excelente producto, como el producto estrella de ustedes. No sé si esto sea cierto o no, pero la gente a donde lo he visto les he preguntado ‘¿qué tal sale?’, ‘de maravilla’ me dicen.
–Sí, para vías respiratorias, es el Biotec, un producto de etiqueta azul. Por qué el Biotec ha tenido un funcionamiento en el mercado y a nivel granja, en el campo, por una situación de que la mayoría de veces que hay un catarro dentro de la granja, ese catarro trae una asociación bacteriana; nosotros lo hemos visto en laboratorio, cuando se manda es un catarrito pero también vine ecolibasilosis, posiblemente una asociación con pasteurela, cuando trae diarrea verde con blanco; puede traer micoplasma que es ya una complicación más seria de coriza, hay varios tipos, y cuando se dan esas asociaciones, si usted mete un antibiótico dirigido únicamente a un catarro la demás serie de asociaciones bacterianas siguen allí; en cambio, cuando a estos se asocia una fórmula que tenga un micoplasmicida, un espectorante para ayudar al antibiótico a llegar de manera rápida y eficaz a donde está la infección, no únicamente respiratoria, se tiene entonces una gama más grande de actuación. Lo que produce es que le da una limpieza más abundante a los problemas que puede tener; ya son raros los catarros que vienen solos, ya no hay, vienen con algún tipo de asociaciones.

–Fíjense que hay una situación que a mí siempre me ha parecido un tanto inquietante: en aves, hasta donde yo sé, no hay estudios serios que nos digan qué generan los antibióticos aplicados en exceso. Entonces, yo a veces cuando alguien me pregunta, recomiendo se tenga mucho cuidado en el uso de los antibióticos, que no se excedan; es muy común que algunos compañeros, empieza el problema con un pequeño catarrito y van a la farmacia veterinaria a comprar algo, y si el médico no sabe de aves casi voltea y lo revisa, y según como lo vea vestido es el producto que le vende, pero pasa el compadre y le dice “¡No, si esa cosa no sirve! Dale esto” y el otro cree en su compadre y va y cambia el producto; pero más tarde, pasa el gallero más famoso de la zona con el que tiene amistad y “¿qué le estás dando? No, eso es una porquería, toma, ve y compra esto”; entonces, en un mismo día la gente le da hasta tres productos diferentes, y los animales no se alivian. ¿A qué creen ustedes, de acuerdo a su experiencia y su relación con los galleros que se acercan con ustedes, que se deba esta necedad de acudir a alguien que verdaderamente nos oriente para hacer las cosas de manera correcta?
–Bueno, primeramente, sí tiene completamente la razón: los antibióticos en abuso son muy malos, la flora digestiva se la lleva completamente y luego ya no hay asimilación de nutrientes y produce más daño, mata bacterias benéficas y nocivas, entonces en ese sentido debe haber mucho cuidado en la suministración de antibióticos, de vitaminas y de minerales, porque luego cualquier cosa dan calcio, y es un problema igual; a todos nuestros clientes nosotros les recomendamos que se asesoren con médicos veterinarios capacitados, es lo primero, nosotros no asumimos ni pretendemos asumir ese papel, en Facebook por ejemplo mucha gente me pregunta “oye, qué me puedes recomendar”, pues yo no soy médico veterinario, mi experiencia en la granja es esta, pero no tengo los conocimientos, no he tenido a veces la experiencia para que le pueda aportar, desgraciadamente hay muchos galleros que no tienen la posibilidad de acudir a un médico veterinario, por equis o ye cuestiones desde económicas o de que ya fueron con el veterinario y no le sacó el problema, fueron con otro y tampoco, a la mejor no fueron con el veterinario adecuado porque también hay especializados. Ahora, una cosa Ingeniero que yo no sé si esté bien o esté mal, yo siento que un gallo de pelea, en mi experiencia, no se le puede tratar como pollo de engorda, el metabolismo de un ave de pelea es muchísimo más rápido: corre, vuela, la crianza es totalmente diferente, entonces a partir de allí yo siento que debe de haber algún tipo de especialización en los veterinarios para que nos puedan apoyar; nosotros nos apoyamos con los laboratorios que a parte nos producen y nos venden medicamentos, manejamos varios laboratorios y con ellos y los médicos veterinarios buscamos la asesoría para tener un panorama más amplio de la situación. Lo interesante de esto es que el gallero busca cada vez más la profesionalización, la instrucción, y en ese sentido calendarizar, no abusar ni de la proteína, ni de minerales ni de antibióticos, puede ser una forma de llevar bien una parvada; también existe un problema cuando no se detecta la enfermedad de forma adecuada y se suministra cualquier antibiótico pues tampoco va a haber un resultado positivo y va a ser mayor el daño, siempre debe de haber la asesoría de algún médico veterinario capacitado, atrás de cualquier granja de gallos de pelea.

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Predador

–Sí, pero a mí me parece que sí hay, y no porque estén ustedes presentes o esté yo con ustedes, hay quienes tienen muchos años en los gallos, que han hecho las cosas bien durante muchos años y comparten sus experiencias, y eso me parece que es válido y que es una manera de apoyar a la gente que no tiene facilidad para acceder a un médico veterinario especialista, porque lamentablemente la mayoría de las farmacias que hay en toda la República, los dueños se especializan en perros y gatos, o en su defecto en bovinos, equinos, y los gallos de pelea nunca han sido vistos como una fuente de trabajo importante; me parece que eso está poco a poco cambiando, hoy ya en la Universidad Nacional ya hay una posibilidad de entrarle en animales para show, que es a donde los tienen catalogados, y en varias instituciones hay gente con la mente más abierta, la Anáhuac, la del Estado de México, la UDG, Aguascalientes; ya hay varios lugares donde están tratando de darle a los jóvenes que están en la carrera una opción adicional, y creo que eso es bueno en la medida que esto se difunda de mejor manera y que nosotros también nos preocupemos por tratar de darle difusión a ese asunto para beneficio de nosotros mismos.
–Y es básico Ingeniero que para que todo esto pase y pase bien, usted mencionó hace ratito que la mayoría de los galleros se apoyan en su compadre o en el amigo, no, debemos de acostumbrarnos a solicitar un médico veterinario, hablar con él, decirle “mira, quiero que veas mi granjita, yo no tengo mucho dinero”, y son accesibles muchas veces los veterinarios, y tienen la asesoría exacta o más precisa de un médico veterinario atrás.

 

–Exacto, coincido contigo Raúl, lamentablemente hay un poquito de tabú también hacia el médico veterinario, porque el que yo conocí en mis inicios yo lo veía que llegaba a la farmacia, llegaba yo y él me veía de arriba a abajo y siempre me daba el producto más caro, siempre, y a mí realmente no me importaba porque lo podía pagar, pero sus instrucciones no eran las más adecuadas porque él no sabía; afortunadamente en aquellos años tuve la fortuna de conocer a Reynaldo Moreno Díaz de la UNAM, y ahí el mundo se abrió para mí en el aspecto de atención a los gallos porque él es especialista en aves, sus investigaciones sobre todo lo que fastidia a las aves le daban otra dimensión y en aquel entonces él le daba asesoría al Sr. Guillermo Estrada del partido “Melchor Ocampo”, entonces era alguien que sí sabía de qué se trataba todo el tema; lamentablemente no tenemos muchos como él, pero ya irán saliendo. ¿Qué consideran que hace falta todavía en los gallos para que la gente nos vean de una forma diferente?
–La profesionalización del gallero, considero, otra cuestión es que las jugadas en México deben de cambiar, no podemos seguir jugando gallos con los mismos esquemas a los que estamos acostumbrados, debe de existir un respeto completo al gallo de pelea, debe haber un lugar donde se depositen las aves después de combatir, debe de haber atención médica para las aves en todos los palenques, del tamaño que sea, y debe de ser obligatoria la atención para las aves heridas; en ese sentido creo que sería una primera etapa, la segunda parte es que el gallero tiene una marca desde el cine mexicano que no nos hemos podido quitar del parrandero, el apostador, las peleas, toda esa situación, la fiesta se debe de volver más familiar, debe de entrar de nuevo la afición a jugar gallos, a dejar a un lado los intereses y que se vuelva más afición, más familiar, en la medida que eso se pueda hacer, que aún hay tiempo, porque salvo en León que es donde me parece que está prohibida la entrada de menores a los espectáculos de los gallos, me parece que se decretó que menores de 16 años no podían acudir a gallos y toros, en todos los demás de la República Mexicana puedan acceder niños de todas las edades.

–No creo que sea en León, porque yo acabo de estar allí hace poco y fácil había unos 17 escuincles, parecía jardín de niños, y no lo digo de manera despectiva, niños entre los 5 y 9 años de edad.
–Salvo confirmar la información que le acabo de dar, creo y casi estoy seguro, pero el cambio del gallero, la mentalidad del gallero; luego me dice la gente “oye, en México qué falta” pues falta una conciencia colectiva, aquí no va a llegar un mesías, no va a llegar alguien a cambiar México, es una conciencia colectiva y esto mismo nos falta en el gremio gallístico. Ha tenido una explosión increíble en los últimos 7-10 años para acá, que sin ningún apoyo gubernamental ha crecido enormidades, no tenemos estudios, pero más que cualquier tipo de afición, más que los charros, de animales de show, porque hay galleros en cantidades exorbitantes, no sé si alguien tenga el número adecuado de cuántos galleros hay en la República, aficionados al gallo, pero cada día hay más y más; me doy cuenta de eso al ver páginas en facebook de galleros que tienen más de 15 mil o 20 mil seguidores, y veo páginas de gobernadores de algunos estados que tienen 4 o 5 mil seguidores.

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Cardinal con Oriental.

–Yo he viajado por toda la República, he tenido la fortuna desde antes de ser gallero, yo viajaba mucho como perito valuador de inmuebles, tuve la fortuna de que los notarios a los que yo les trabajaba tenían clientela en casi todo el país porque eran gente de una enorme capacidad, y en el número de asociaciones afiliadas a las tres que existen, yo calculo que hay entre 500 y 600; no lo puedo precisar porque dos de ellas no dan información; en cuanto a la Federación a la que todavía pertenezco y que con otras personas fundamos sí te puedo decir; entonces yo calculo por el número de eventos que he visto más todo lo que sucede en este país, hoy se juegan 12 millones de peleas de gallos al año, estamos hablando de 24 millones de aves, y genera más de 500 mil empleos desde el muchacho que barre el palenque, los que venden los boletos, los que imprimen los pósters…
–Corredores, meseras, y a parte todo lo que genera en el lugar, los taxistas, los comerciantes, los abarroteros, hoteleros; nada más un evento de la envergadura de Juriquilla, todo el movimiento llena de vida a toda una parte.

 

–En Aguascalientes, en el año 2011 o 2012, durante los 23 días o 25 que dura la fiesta, llegaron a la ciudad 7 millones de turistas en 25 días; ya sabes que yo soy muy chismoso y me gusta meter la cuchara por todos lados en el buen sentido, hay gente en Aguascalientes que ese mes que trabaja le genera ingresos para vivir los once meses restantes, entonces como tú bien dices, hoteles, gasolineras, peajes, restaurantes, souvenirs, en fin, es impresionante lo que esto genera y a mí me parece que en buena medida nosotros como galleros no hemos hecho la tarea, no nos ha preocupado generar una imagen diferente. Entonces creo que también nosotros tenemos la obligación, en la medida de nuestras posibilidades, de en nuestro pequeño entorno, tratar de darle una imagen diferente. Hay muchos políticos, hace unos siete u ocho años, Agustín Peña y su servidor estuvimos en la Cámara de Diputados, dimos una charla y cuando nos fuimos a sentar porque había un grupo de apicultores que también tuvieron espacio para que hablaran del apoyo que necesitaba la apicultura en el país, estábamos sentados y atrás de nosotros se acercaron como siete u ocho diputados a darnos sus tarjetas y felicitarnos porque ellos eran galleros, y yo en un momento les reclamé y les pregunté por qué no lo dicen, “no, es que políticamente no es correcto”. Entonces a mí me parece que ese tipo de cosas deben de cambiar; el papá de Sergio Sarmiento, gallerísimo el señor, a él también le gustan los gallos, pero políticamente no es adecuado.
–Urge. Usted lo dijo todo y lo dijo bien, no hay mucho para donde correr, tenemos que ponernos todos la camiseta, todos, no nada más un grupo.

–Si ahorita viniera a su negocio una persona y tocara la puerta y les dijera “Señores Bello, yo los admiro y quiero seguir sus pasos”, ¿qué tres consejos le darías tú?
–Responsabilidad el primero, mucho amor y mucho cariño a lo que quiera hacer: criar, vender, lo que quiera, y la honestidad, que debería ser el primero también.

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Hembras Shorty y macho Shorty con influencia Oriental.

–¿Y tú, Horacio?
–Yo básicamente lo primero que siento que es con lo que más batallamos los criadores es la educación, la información, la lectura, lo primero sería informarnos, lo segundo si pudiese yo dar una sugerencia sería saber qué es lo que queremos, ¿gallos ganadores? hay mucha gente que dice “que gane como sea pero que gane”, en nuestro tiempo de criadores nosotros pensamos que hacer un gallo a nuestro carácter, a como nosotros lo queremos, es un éxito, tener aves que se comporten como nosotros queremos que sean, que estemos a gusto con nuestra cría, que pierdan y ganen como todos, eso es un punto que nosotros hemos tenido muy claro. El primero sería aprender, el segundo saber a dónde quiere ir, y el tercero nunca creer que lo sabemos todo; nos dijo Don Carlos Méndez “el día que se acabe la selección aquí, se acaba la familia, aquí están estos animales y la selección es diaria, constante, desde el huevo”, ¿qué características debe tener el huevo, cómo podemos darnos cuenta si hay deformaciones, alguna anomalía, alguna enfermedad por la constitución del mismo huevo? ¿Cuál es el tipo de huevo, de qué tamaño lo tenemos que seleccionar, qué características debe tener, con porosidad o sin porosidad? El pollito debe de nacer solo, tener fuerza y poder para salir del cascarón, eso de ayudarlos a salir no funciona; con los pollitos que ya nacieron ver que estén perfectamente definidos; nosotros hasta antes de conocer al Sr. Carlos Méndez teníamos una idea de lo que es la selección, pero una selección que hacemos todos muy ranchera, que no traiga dedos chuecos o pico chueco, que no traiga plumas chuecas, que tenga buena conformación, que esté redondito, que tenga buena estatura, que se vea bonito, ese era el tipo de selección que conocíamos; a partir de que él nos guío y nos aclaró muchos temas en crianza fue como nosotros fuimos comprendiendo que ese es un inicio de selección bastante básico, pero hay una selección más profunda en las aves, y esa la vas aprendiendo con gente que nos apoya, con experiencia, y a lo que me refiero es que nunca vamos a dejar de aprender, el gallero puede tener 30 o 40 años. Una vez me impresionó mucho en Juriquilla una anécdota que le voy a comentar, como usted sabe desde que empezaron los eventos del Inter y todo eso he asistido con mi stand a vender, llego una persona de Estados Unidos, un criador que yo admiro mucho y que ya falleció, y le enseñan todos los libros que manejábamos, y se acercó otro señor grande también y le dice “oye, ¿qué te puede enseñar este libro?” tomando un equis libro, “nada, ya no me puede enseñar nada”; yo me quedé un poco meditando y pensé que si yo le pudiera dar una respuesta a él de qué es lo que pudiera enseñarle ese libro la respuesta sería que aprendería que la evolución en el mundo y en todas las actividades es diaria y constante, y que nunca termina, el conocimiento no puede ser limitado, no termina donde nosotros llegamos, el hambre de conocimiento siento que es lo que impulsa más a los criadores. Yo no puedo decir “verdaderos criadores” ni “criadores de azotea” ni “sacapollos”, para mí toda la gente que tiene sus aves de combate y las cría con amor, esmero, y trata de darles salud y mantenerlas con las mejores condiciones que pueda, para mí ese es un criador de gallos de pelea, sin importar si tiene un trío, un par, diez, cinco mil, los animales que tenga, en la calidad y esmero de él me doy cuenta y lo puedo catalogar como criador, porque en este medio mucha gente dice “Fulano es sacapollos, Perengano es criador de azotea” y nada más las grandes galleras pueden ser los criadores reconocidos.

 

–Yo en lo personal sí creo que hay sacapollos y hay criadores, hay quienes compramos tríos y a lo mejor con todo el amor del mundo los criamos pero no sabemos seleccionar, al otro año compramos otro trío y el próximo año el trío de moda y luego el trío del que ganó equis derby; para mí eso no puede ser un criador, un criador es quien se afana, quien pasan los años y va dejando en sus aves su huella, lo que va generando a través de los años, con errores, con aciertos, pero va tratando de establecer una familia, eso para mí es un criador, con todo respeto no coincido contigo que todos podemos ser criadores, hay sacapollos y pululamos, y gracias a ellos también la gallística crece. ¿Cuántos años les lleva a ustedes establecer una derivación de lo que hoy tienen para generar una nueva familia, de equis cruzamientos?
–Una familia, por decir, a nosotros no nos lleva menos de cinco años, es primero un programa de selecciones y posteriormente yo creo que de esos cinco años viene la perpetuidad o la estabilidad de características combativas, entonces gente que tiene una familia de menos tiempo pues se me hace que mantiene una familia que le dieron así, pero si uno quiere crear una derivación, le pongo un caso de ejemplo, de los Shortis de Don Carlos, nosotros estamos constituyendo una familia que le llamamos “7/8”, ¿qué quiere decir? que tiene 7/8 o tres regresos a la sangre de los Shortis sobre la filial materna, ¿por qué así? porque la filial materna es la que queremos conservar, entonces cuando queremos conservar nosotros una línea usamos la madre, queremos hacer una dilución de sangre oriental en ellos, entonces le metemos un porcentaje; obviamente en este proceso viene seleccionando los mejores, que no se metan, que jalen, que tengan resistencia al fierro, que respondan duro cuando están cortados, que tengan esa fortaleza y esa vitalidad, entonces ese es un programa de selección, esa selección puede ser muy drástica en esos primeros años, posteriormente creo que hay que estabilizar lo que ya tenemos y seguir seleccionando, ir sacando los frijolitos del arroz; en esa medida no podemos hablar que una familia se pueda constituir en menos tiempo, habrá otras personas que lo logren hacer de otra forma, yo no las conozco, soy un criador que tengo poca experiencia y únicamente con mis aves, pero dentro de lo que nosotros hemos aprendido es que no se puede estabilizar una familia, porque siguen saliendo genes recesivos, y donde se juntan dos recesivos regresa toda la familia entera.

–Entonces sí hay sacapollos y criadores, mi querido Horacio, porque llegar a lo que tú nos estás comentando es criar, es tener la mentalidad fija en lo que quieres hacer, te puedes equivocar, a la mejor en un momento dado este año pensaste que ya habías dado un paso adelante, te equivocas al seleccionar y el siguiente sientes que ese paso que diste va para atrás.
–Por eso debe de tener toda la familia, ese es un error que cometemos todos, avanzamos y ya no tenemos la otra parte de la familia; en lo que no se acabe de constituir una familia, debe de tener desde el primer paso, segunda generación, tercera, cuarta generación; si alguna de las generaciones de arriba es menor que la generación de abajo, se regresa uno a la generación de atrás. Sí sé a qué se refiere con lo de sacapollos, posiblemente el concepto al que usted refiere se ha utilizado de que llega un trío y están sacando animales de ese trío y únicamente se dediquen a producir sin tratar de hacerle alguna mejora, pero yo creo que hoy en México la mayoría de criadores, son muchísimos, ya se están olvidando un poquito de lo de la raza, de la pureza, están metiéndose un poquito a las habilidades combativas, al tren de combate, al desempeño que quieren que sus aves tengan, en ese sentido creo que tenemos un avance más importante.

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Sr. Carlos Méndez y Horacio Bello.

–Lo que pasa es que la mayoría de la gente cuando quiere comprar un gallo dice “yo quiero gallos ganadores”, oiga, pero ¿color de pluma…? “no, no, que sean ganadores”, entonces a mí me parece que quien tiene esa mentalidad no sabe realmente qué quiere, yo creo que tienes que empezar por elegir qué tipo de pelea te gusta, cómo te gusta que pelee el gallo, así de simple.
–Voy a platicar una anécdota Ingeniero, a la mejor ya la sabe porque Don Carlitos se encargó de regarla; nos hizo el favor Don Carlos de venir a seleccionar la granja, a enseñarnos, vino muchas veces, estamos muy agradecidos con él, “cuando venga, pregúntenme”, no’mbre, lo acabábamos desde la mañana hasta en la tarde, y empezó a seleccionar gallinas, ya teníamos en un corral como 110 y empieza Don Carlos “agárrenme aquella, y esta, apártenmelas” y que deja como unas 15 o 20 en el corral, y nosotros pensamos “no estábamos tan mal, mira cuántas son, pues está bien Don Carlitos” y dice “ahora mátenme todo eso” y nosotros “¡¿Cómo?! ¿Cómo, Don Carlos?”; al último, él mejor se fue, “Bueno, ahora enséñeme, Don Carlos, ¿por qué?”, y sí, pues matamos todo, fue algo impresionante. “Y ahora vamos con tus lotes de cría”, y matadero y matadero. Había unas gallinas americanas de un criador de allá, y le digo “estas no, son americanas y me salieron caras…“ y me dice, “está bien, Horacio, nada más te digo algo, allí hay peores gallinas de las que acabamos de matar”, y pues matamos todas ahí mismo, como 600 o 700 en total, y bien sencillo, me dice “¿dónde están los hermanos de estas gallinas?”. Al final nos dijo “les voy a decir por qué estas gallinas se van a quedar, a ver, ¿estas son de las mismas familias? yo no voy a ver lotes ni marcas, esta gallina se queda, esta se va… Ahora tráeme los hermanos de estas gallinas, fórmamelos, te voy a decir, yo no sé si sean buenos o sean malos, estos les van a pegar a los demás, yo no sé quiénes sean más rápidos, pero tópenlos y verán que estos pegan”. Y como era, todas las topas. “Ahora dígame dónde está la brujería, cómo adivinó”. Aquí hay una situación, la composición del cuerpo tiene un balance, lo primero hay que ver que las gallinas traigan la complexión adecuada y que las patas estén bien centradas, quillas, lomos, nos dijo cómo tenían que venir, qué tamaños, todos los pechos. La selección es un proceso completo. La gallina y todos los animales cambian su postura cuando se sienten en situaciones de estrés, si están relajadas vas a poder ver bien sus características. Y después de todo eso nos preguntamos qué estábamos seleccionando nosotros, nada más genética de las familias, por árbol genealógico es otra forma.

–¿Cuál es la cosa más chusca que les ha sucedido en sus negocios?
–Algo chusco, que primero no nos causó gracia, ya hasta después, porque cuando empezábamos en esto nos agarraron verdes, es una experiencia de vida; nos pidieron dos tríos, ahora ya es clásico que “te deposito el viernes” y que le urge al cliente que “mándemelos ya”, y pues sí, mandamos los animales, el cheque rebotó.

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Wingate con Oriental.

–Hoy día hay un individuo en León, yo nunca he hablado con él, pero las personas que han tenido la desgracia de ser “vacunadas” dicen que tiene mucha labia, es muy hábil, a veces se presenta como Arquitecto, Licenciado o Ingeniero, y siempre tiene prisa, quiere de un día para otro los animales y te deposita, pero el cheque no tiene fondos, es una cuenta cancelada o alguna cosa, entonces para que tengan cuidado, que la gente que lea la entrevista recordarle que ponga atención a estas cuestiones.
–Y ahora también en el facebook Ingeniero, hace diez días nos habla una persona y nos dice “¿cuáles son los gallos que estás vendiendo a tal precio?”, “No, no estoy vendiendo ninguno así”, nosotros tenemos dos perfiles de Facebook y nos dice “sí, dice Granja Liquid ámbar”, checa mi hermano y sí, un perfil que así se llama pero no es de nosotros, entonces empiezo a ver y ese señor estaba vendiendo con nuestro nombre, y para que no nos diéramos cuenta nos bloquea a nosotros, así no podíamos ver su página, y él les daba promociones de “deposítame 5 y te regalo 2” o sea, era para agarrarlos rápido, entonces hice público en los muros de nosotros que tuvieran cuidado con todo y el link, y ya una persona me informó cómo hacer para que lo cerraran, pero también en internet el robadero está duro, no solo facebook sino Mercado Libre y en todos lados. La imaginación del fraude está a tope.

–¿Algo más que quieran agregar?
–Una bendición le comento, la mayor bendición que hemos tenido mi hermano y yo en Liquid Ámbar es el Sr. Carlos Méndez, tiene mucho que no hablamos con él, pero sabe cuán agradecidos estamos con él, y espero que lo lea porque me va a dar mucho gusto eso.
Agradecerle bastante que Don Carlos antes de regresarse a Estados Unidos, porque ya no quería criar en México, nos mandó la sangre de los Kelsos más de la que tenemos nosotros, Roundhead, Sweaters y nos dijo estas palabras que no se nos van a olvidar: “Quiero que estos animales se queden contigo Raúl y contigo Horacio porque si no, los voy a matar” y esas palabras se nos quedaron grabadas, y para nosotros es una bendición y siempre expresamos el agradecimiento que tenemos porque nos dio forma con los pocos conocimientos que teníamos y nos encausó más a tener satisfacciones en la actividad que nos gusta y que hacemos, primeramente por gusto y en segunda instancia, que desde el principio se dio sin querer, como negocio. Agradecerle también mucho a usted que se haya tomado la molestia de venir, darnos un espacio en su revista, que es importante que lo consideró de utilidad para aparecer en sus páginas.

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Lonnie Harper, criador

abril 2010, No. 148
Por Rodolfo J. Guerrero Zúñiga


– Primero que nada, quiero agradecerle al Sr. Lonnie Harper el que me reciba en su casa y me permita platicar con él. Le agradezco su tiempo y disposición.
– Para mí es un placer que esté usted aquí, porque los mexicanos siempre han sido muy amables conmigo.

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Lonnie Harper, con uno de sus gallos giros.

– Lonnie, empezaremos por el principio. ¿Cuántos años tiene usted en los gallos?
– Ya tengo en esto 40 años.

 

– ¿Con qué línea de gallos inició?
– Con unos gallos a los que yo llamaba “Bites”, pero como el nombre no le gustó al criador que los había logrado, entonces los llamamos “Double FF”, que en realidad eran Hatch… quizá provenientes de una línea de Kelso, del Sr. Marley. Empecé con esos gallos y todavía los tengo.

– Además de ésos, ¿qué líneas tiene actualmente?
– Tengo cuatro familias de pollos: Albany, Sweater, Hatch y Grays. Precisamente, estos Hatch que tengo ahora están directamente relacionados con los primeros que tuve; de hecho, son los mismos.

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Área de tee – pees en las instalaciones del Sr. Lonnie Harper, en Springfield, Tn. (Fotos: RJGZ)

– Tengo una duda, ¿porqué su partido se llama “Mule Train”?
– Es una larga historia que trataré de abreviar. Una vez, hace muchos años, fui a Arizona al rancho de un amigo, pues me habían invitado a participar en un derby. Y ese día gané todo, yo solo; mis gallos arrasaron. Entonces se me acercó Marley, un muy buen amigo que andaba por ahí también, me rodeó los hombros con un brazo y me dijo: “¡Lonnie, eres un como una estampida de mulas (mule train), ganaste todo!” Así que cuando fui a Sunset y me preguntaron bajo qué nombre quería jugar, entonces “recordando eso” les respondí que como “Mule Train”, pues así me llamaban. Así surgió ese nombre, gracias al Sr. Marley, que era un gran hombre.

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Giro cresta sencilla, de la cría de “Mule Train”, de Lonnie Harper.

– La primera vez que lo vi a usted jugar fue en Sunset, en 1992 o 1993…
– Sí, comencé a jugar en Sunset en 1978. Es una pena que hayamos vendido el palenque hace unos tres meses; yo mismo soy miembro de la Junta directiva, y fui el último en dar el consentimiento, porque en realidad no quería venderlo.

 

– Desde que lo vi jugar por primera vez, Mule Train ha cosechado muchos éxitos, incluyendo los últimos años en México, ¿a qué cree que se deba esto?
– Eso se debe, básicamente a que somos un equipo. Mi hijo Ernest está conmigo en esto, nos encargamos de la crianza y del entrenamiento, y también contamos con el apoyo de gente muy capaz, además de que también tenemos gallos muy buenos. Éste es nuestro hobby. Cuando yo llego del trabajo, me voy con mis gallos. Mi hijo también tiene su trabajo, es contador público, y tiene su propio negocio, pero ambos llegamos del trabajo y atendemos a los gallos.

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Giro cresta pava, de la cría de “Mule Train”, de Lonnie Harper.

– ¿Cuáles son las características que lo hacen elegir un gallo para semental?
– Debe tener buen porte, buen cuerpo, robusto; y, sobre todo, buena habilidad de juego.

 

– ¿Cómo conserva la sangre o las familias? ¿Practica la consanguinidad?
– Uso el linebreeding. Elijo algunos pollos, los cruzo y recojo las crías resultantes, dentro de la misma línea. Pero para que yo los escoja, deben tener capacidad de juego; es preciso que uno haga eso, que sepa realizar la selección, porque si sólo se cruza dentro de la misma línea, pero a ciegas, no saldrá nada bueno.

– En el caso de las gallinas, ¿qué ve en ellas para elegir una en lugar de otra?
– Buena postura… que se paren bien, que tengan buenos ojos (es decir, ni amarillos ni verdes, sino rojos), que estén saludables.

– ¿Cuál es la edad que le parece más apropiada para que comiencen a producir?
– La mejor edad es a los dos años, pero cuando comencé con las Hatch y las Gray, el gallo Hatch que utilicé tenía 9 años y lo seguí utilizando como semental durante cuatro años más. Empleé una de sus hijas, una polla de un año de edad, para cruzarla con él, y así conseguí el resto de mis pollos. Entonces, seguía usando ese gallo casi a los 14 años de edad.

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Hatch de la cría de “Mule Train”, de Lonnie Harper, en Springfield, Tn.

– El alimento que usted le da a sus pollos, ¿es una mezcla propia o un alimento comercial?
– Es una mezcla que yo mismo preparo: pellet, avena, maíz, semilla de girasol, trigo.…

 

– ¿Cuál es el porcentaje de proteína que le parece más adecuado?
– Más o menos el 14 ó 15 por ciento, pero en verano, cuando están mudando de pluma, les aumento hasta 17 ó 18 por ciento.

– ¿Le gusta usar o alguna vez ha usado anabólicos?
– No. Traté de hacerlo una vez, pero no funcionó, no sé porqué. Todo lo que uso en mis gallos es natural; lo que importa es que sean ejemplares con habilidad de juego, buena salud y alimentación; excepto eso, no necesitan nada más.

– ¿Usted acostumbra vacunar a sus animales?
– Sí, por ejemplo, los vacunamos para prevenir la gripe, la viruela, el Newcastle…

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Hatch de la cría de “Mule Train”, de Lonnie Harper.

– Cuando usted jugaba aquí, en Estados Unidos, ¿quién preparaba los gallos?
– Yo mismo lo hacía.

– Y, a grandes rasgos, ¿cuál es el método de cuida que empleaba?

– Siempre me gustó trabajarlos en los bancos, con voladas. Comenzaba quizás con unas 5 ó 10 voladas y llegaba a darles hasta 40. Esta etapa duraba como 10 días; eso sí, los alimentaba a diario y luego los dejaba descansar, para que recuperaran fuerzas.

 

– ¿Cuánto tiempo duraba el cuido?
– Un mes. Incluso, a veces, un poco más, unas cinco semanas.

– Ahora que está jugando en México, ¿participa en el punteo de los últimos tres días?
– Sí, yo mismo lo hago. Lo que hago siempre es volarlos primero, y luego, los últimos dos o tres días, les cambio un poco el alimento. El problema con la gente en México es que los últimos días quieren darles demasiado de comer, los sobre alimentan, y un gallo que se sienta pesado no va a ganar. Lo que se debe hacer es recortarles la comida. Un verdadero gallo de pelea, con habilidad de juego, aunque se le recorte la comida va a pelear bien, y va a ganar. Los mexicanos les dan demasiado alimento y, además, muchos alimentos mexicanos no son lo buenos que debieran. Lo primero que uno debe hacer es encontrar un buen alimento. Sin embargo, lo peor de todo es que, en México, aunque uno les diga cómo se deben hacer las cosas y los criadores aparenten que finalmente entendieron y que van a cambiar; cuando uno regresa, meses después, de nuevo están haciendo mal las cosas; de nuevo volvieron al viejo estilo…

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Giro cresta pava de la cría de “Mule Train”, de Lonnie Harper.

– ¿No aprendemos?
– No. Ellos ven como lo hacemos, ven que ganamos gracias a eso, pero la mayoría de los mexicanos regresan a sus malos hábitos, no sé porqué.

 

– Eso significa, entonces, que el problema no es sólo la calidad del alimento, sino la manera como lo administramos los mexicanos… somos necios.
– Sí, mucho. A los mexicanos no les gustan los pellets y ésos son muy importantes para los gallos.

– ¿Cuántos animales cría usted por año?
– Como 300.

– Algunas personas me han llamado y me dicen que usted no quiere venderles gallos.
– Bueno, no es que no quiera venderles mis animales, es que esto es un hobby para mí. Si criara dos o tres mil gallos, entonces podría venderlos, pero no es mi negocio, sino un hobby. Lo que pasa es que crío pocos y no tengo animales para vender. El único tiempo que mi hijo y yo podemos dedicar a los gallos son las tardes y los fines de semana; si no tuviéramos nuestros empleos y contáramos con todo el día para criar, entonces podríamos tener miles de animales para vender. Lo único que vendo son tríos, esporádicamente.

– Es que debe usted recordar que cuando un hombre tiene éxito en los gallos, pues todos quieres tener de esos gallos.
– Y eso me enorgullece y se los agradezco. Estoy muy agradecido con los mexicanos, sobre todo, porque han sido muy buenos con mis gallos y conmigo. Quizá en algunos años pueda criar más, pero hasta que me haya retirado.

¿A qué se dedica usted, Mr. Harper?
– Soy contratista, construimos casas y departamentos. Como les decía, mi hijo Ernest es contador y tiene su propio negocio. También tengo una hija, y ella es enfermera practicante, que es casi lo mismo que doctor.

¿Y ella le ayuda también?
– Ahora no. Lo hacía cuando era pequeña, pero un gallo la atacó cuando tenía 14 años y desde entonces no ha vuelto a poner un pie en el área de los gallos.

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Ernest y Lonnie Harper.

– ¿Cuál es la mayor satisfacción no económica que los gallos le han generado?
– Conocer gente como usted. El mayor placer ha sido conocer a muchas personas buenas relacionadas con los gallos, como Marley, Jack Miller he conocido a tanta gente, a muchos que han sido mis amigos de toda la vida. Pero no el dinero… ése lo tendría si pudiera yo criar miles de gallos.

– ¿Cuál es la diferencia más notoria que usted encuentra en el ámbito gallístico de los últimos diez años con lo que era antes?
– Ahora la mayoría de las personas que están en esto son, en realidad, apostadores, no verdaderos galleros; ésa es la mayor diferencia. Antes, la gente que criaba gallos solía estar orgullosa de su trabajo, de sus pollos, que peleaban hasta la muerte; sin embargo, ahora les importa más ganar dinero. Estas nuevas generaciones están más interesadas en el dinero que en los gallos, y no se ponen a pensar que si criamos buenos gallos, el dinero llegará solo. Además, ahora hay más criadores buenos en Estados Unidos, gente como Johnnie Jumper, John Moore; buenos criadores con buenos gallos.

– ¿Cómo ve usted el futuro para los criadores en Estados Unidos?
– El futuro… bueno, es probable que en 10 años ya no haya futuro, al menos como yo lo veo…

– ¿Definitivamente?
– Creo que los jóvenes no van a continuar con esto, como lo hicimos nosotros. Tienen miedo. Incluso ahora, en general, el futuro en Estados Unidos es muy difícil. Hay muchos narcotraficantes, apostadores y cosas así; ya no se trata, como antes, sólo de los criadores que se preocupaban por sus pollos. Ahora, la nueva generación se interesa más por las apuestas, por el dinero, y no por la calidad de los gallos, por la crianza.

– ¿Qué le diría usted a una persona que se acercara a pedirle tres consejos para irse a criar gallos a México?
– Primero, le diría que consiguiera pollos de un buen criador, de un criador honesto. En segundo lugar, que contara con buenas instalaciones, con un buen lugar para criarlos, buen pasto y cosas así. Y, en tercero, que se preocupara por el alimento, por darles una buena alimentación.

– ¿Hay algún recuerdos divertido o trágico que quisiera compartir con nosotros?
– Hay una lección muy importante: no confiar en nadie. Eso lo aprendí desde muy joven, pues yo solía comprar muchos pollos, antes de comenzar a criarlos, y a veces ninguno de ellos era bueno… Hubo mucha gente que abusó de mi buena fe, pero sólo así se aprende a valorar la amistad verdadera.

– Si hubiera posibilidades de corregir, ¿qué cosas cambiaría usted para que los gallos se mantuvieran vigentes?
– Primero, los volvería una actividad legal en Estados Unidos…

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Giro Hatch de la cría de “Mule Train”, de Lonnie.

– Y, ¿qué cree que haga falta para que esta actividad volviera a ser legal?
– El problema principal es que los ciudadanos estadounidenses tienen una percepción muy distinta de lo que en realidad son los gallos de pelea. Ellos ignoran cómo son las cosas en realidad; desconocen la verdad del trabajo que es criar un gallo desde que está en el huevo hasta que podemos llevarlo a combatir; no tienen idea. Creen que todos somos apostadores y traficantes de drogas, pero no se ponen a pensar que también hay mucha gente buena, honesta, que participa en esto.

– ¿Qué cree usted que tiene Springfield, que hay varios criadores de gallos en esta área?
– Puede ser el clima, la tierra, la altitud… simplemente, es un buen lugar para criar gallos. Creo que, si me mudara a México, no encontraría una altura como la que tenemos aquí, y si la encontrara, me llevaría a mis gallos y los criaría allá. Aunque sería difícil… aún no he hablado de esto con los criadores mexicanos, sobre todo porque no sé hablar español; supongo que si  hablara la lengua, podría averiguar muchas cosas sobre México.

– Con la experiencia que tiene usted después de haber participado en palenques y haber sido parte del Consejo del Sunset, ¿qué cosas cree que podría mejorarse en los eventos de Juriquilla, por ejemplo?
– El problema con los eventos en México es que duran mucho tiempo. Además, no tienen los anillos alternativos que tenemos nosotros, sino que todo se desarrolla en un solo espacio y no puede haber peleas simultáneas. No sé si eso le interese a los mexicanos o si quieran cambiarlo. Por otra parte, tanto la gente de Juriquilla como la que he encontrado en los demás palenques a los que he asistido en México son muy buenas personas, siempre me han tratado muy bien. Se trata de un país y una cultura diferente, ustedes no tienen tanta prisa como nosotros. Mientras que en Estados Unidos, por ejemplo, tenemos a los apostadores y corredores que siempre tienen mucha prisa.

– ¿Le interesaría mudarse a México a criar gallos?
– Me gusta mucho México; si no tuviera aquí a mi familia, quizás ya estaría allá. Por supuesto, sé que es distinto en las grandes ciudades, donde también la gente vive con prisa; pero en las pequeñas ciudades, les gusta tomarse su tiempo y disfrutar de la vida. Hay un rancho cerca de Juriquilla a donde me gusta ir con mis gallos y ¡nunca tengo siquiera que responder el teléfono! Sólo estoy allí con mis animales, tranquilo, conviviendo y divirtiéndome con los mexicanos que están en el rancho. Para mí, es como ir de vacaciones.

– ¿Tiene usted buena relación con José Trujillo?
– Sí, tenemos una buena amistad desde hace como 10 años.

– Les ha ido muy bien en Juriquilla, son ganadores…
– Gracias, sí. Somos buenos amigos, nosotros dos y el Dr. Rubén Ariguznaga, y también Scott Bairds, además de otros que también son nuestros amigos. Nos gusta ganar, pero lo principal es que nos llevamos muy bien y nos apreciamos mucho. Así que no nos ponemos a pensar si somos los mejores o si ganamos, sino que sólo tratamos de divertirnos y pasarla bien. Son hombres sensacionales.

– Ya que menciona usted a Scott, creo que él es parte importante del equipo.
– Así es, es una parte muy importante de nuestro equipo.

– ¿Él va a México sólo los últimos días o prepara con tiempo a los gallos?
– La tarea fundamental de Scott es entrenar a los gallos. Él y yo hemos trabajado juntos por 15 ó 20 años y él se encarga de preparar a los animales; de hecho, cada vez que íbamos a jugar a Sunset, él los preparaba. Scott Bairds es un estupendo preparador, uno de los mejores. Cuando estábamos en Sunset, él jugaba para el partido “Simmy”… y casi olvido mencionar a Gene Brown, que también es parte importante y buen amigo nuestro: Gene, Scott, el doctor, José y yo.

– Para finalizar, ¿hay algún mensaje o consejo que quisiera darle a nuestros lectores de Pie de Cría?
– Sólo me gustaría decirles que utilicen el sentido común y, si quieren ser buenos criadores de gallos, entonces deben alimentarlos bien y observarlos mucho. Los pollos mismos les dirán lo que necesitan.

– Lonnie, quiero agradecerle su tiempo y el que me haya recibido. Espero verlo muchos años más en México, con el mismo éxito que ahora.
Lo agradezco mucho su visita, espero poder encontrarme con usted allá, en Juriquilla.

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Doug Odom, criador y artista

Por Rodolfo J. Guerrero Zúñiga

– Tengo el gusto de compartir estos momentos con Mr. Doug Odom y su esposa Anita, de Alabama Special, en su granja en Headland, Alabama. ¿Cuántos años tiene usted en los gallos, Mr. Odom?
– Jugué mi primer pollo a los nueve, es decir, en realidad he estado peleando pollos por 35 ó 36 años.

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Mr. Doug Odom de Alabama Special.

– Una de las cosas que más me llamó la atención, porque he escuchado del prestigio que tenía el Torneo de Orlando, es saber que usted participó en él y que lo ganó cuatro veces, ¿cuándo fue esto?
– Orlando está a sólo 300 millas de aquí y siempre he participado en derbies y torneos grandes; de hecho, prefiero jugar sólo una o dos veces por año en derbies importantes que participar en muchos encuentros pequeños. Eso fue lo que me hizo llegar a Orlando a competir en esos torneos. Lo gané cuatro veces consecutivas, en 1974, 75, 76 y 77.

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Alabama Special Grey, de la cría de Doug Odom. (fotos: RJGZ)

– ¿Cuáles eran los gallos con los que logró esa hazaña?
– Siempre los llamé Alabama Special, eran de los mejores gallos que he tenido y que jugaba en esa época, por el 75, precisamente cuando participé en los torneos de Orlando. Tenía entonces gallos Kelso, que también ganaron en esos torneos. En un mismo día ganamos dos competencias; la primera en Alabama, y cinco horas más tarde estábamos en Orlando, y también ganamos ese evento. Cuando eres ganador, a los demás, a los perdedores, no les gusta mucho… pueden acercarse a ti y estrechar tu mano, pero en realidad no les simpatizas. Cuando gané la tercera copa Orlando, la atmósfera no era muy buena, y no quería ir para la cuarta, pero todo mundo me insistió para que fuera; cuando fui y gané por cuarta vez, dije: “no más”. Estaba feliz de haber salido de allí sano y salvo.

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Alabama Special Red, de la cría de Doug Odom.

– ¿Era un premio muy generoso?
– Sí, al menos para ese entonces; eran como 60 mil dólares. Y en 2002, cuando gané el Campeonato Mundial en Bayou Club, gané 200 mil dólares.

– ¿Con qué familia de gallos empezó?
– Alabama Special Grey, los giros patas amarillas, para la navaja corta eran excelentes. Nunca paraban, nunca se daban por vencidos, siempre seguían adelante. Cuando gané el Campeonato 2003, en Louisiana, peleaba mi sexta pelea en la navaja larga, con un gallo giro al que le cortaron totalmente la pata de la navaja, en el primer vuelo. Sin embargo, ni siquiera entonces el otro gallo logró que el mío se diera por vencido, estaba totalmente desarmado, pero aún así siguió peleando. Dos horas y media después, gané la pelea. Por supuesto, nadie apostaba a que yo fuera a ganar, todo estaba en mi contra. Jerry Atkins estaba allí y lo vio. El juez que en ese entonces atendió esa pelea me dijo que en 25 años de actividad, jamás había sido testigo de algo semejante, nunca había visto un gallo que pudiera pelear durante dos horas y media.

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Área de tee – pees de Alabama Special, de Doug Odom.

– ¿De dónde salieron esos gallos que usted tenía, los Alabama Special?
– De hecho, esos giros venían en realidad de un señor de Oklahoma que jugaba con el nombre de Pitmore, y yo fusioné a mis gallos con Albany: 5/8 de giro y 3/8 de Albany. Mis Albany llegaron de Red Richardson. En realidad, lo más importante es saber hacer las cruzas, por eso empecé a hacerlas en línea; así es como saqué el resto de mis gallos giros.

– ¿Y los colorados?
– Mis gallos colorados vinieron, originalmente, de distintos lugares. Trato de mejorarlos cada año. Tengo muchos amigos en Alabama que crían pollos, muchos de nosotros tenemos las mismas sangres; el hecho es que tenemos la costumbre de intercambiar animales. La razón por la cual yo he tenido más éxito que muchos criadores de Alabama es porque ellos manejan 3 mil gallos, mientras que yo tengo sólo 200. Todo tiene que ver con la manera como crío a mis animales; no me gusta que mis gallos estén bajo el rayo del sol, todos están a la sombra. Son muchas las cosas que intervienen en el hecho de criar animales sanos y fuertes. Mis gallos rojos vinieron de Johnson, que tiene los mismos Kelso que yo, los cuales llegaron del Cardinal Club, de la misma zona donde ahora se encuentra el Bayou Club. Luego, mis pollos patas verdes, los Hatch, vienen de Carol NeSmith, de cuando estaba dominando el Sunset; yo conservé esa sangre y, desde entonces, siguen siendo de los mejores gallos que tengo y he tenido.

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Semental Albany con gallinas giras de Alabama Special, del Sr. Doug Odom.

– Tengo entendido que actualmente maneja prácticamente tres o cuatro familias, ¿es así?
– Sí, tengo Roundhead, Kelso, Albany, Spangle Hatch, Gilmore Hatch y dos familias de giros.

– ¿Cuáles son las características que para usted son más importantes cuando selecciona a un semental?
– Me fijo más en la conformación del gallo, la personalidad, su registro de peleas ganadas y la familia de la cual proviene. Es muy difícil seleccionar un buen gallo. Lo que he descubierto en mis casi 40 años de criar aves, es que la mayor parte del tiempo es muy difícil encontrar un gallo que resulte buen semental, que cuente con todas las características necesarias, las que uno busca. Todo esto tiene que ver con la genética. Por ejemplo, uno debe saber que los abuelos de un gallo son aún más importantes que los padres. Por eso levanto más gallos con base en el conocimiento de los abuelos que de los padres, y eso ocurre tanto con gallos como con gallinas. Es en la segunda generación donde he notado que se destacan los mejores genes .

– Esto me haría pensar que usted practica la consaguinidad.
– Uso el linebreeding.

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Alabama Special Grey, de Doug Odom.

– Y, ¿cómo selecciona a sus hembras?
– Tomo en cuenta el cuerpo, me pongo una gallina en la mano, cierro los ojos, y la volteo… la parte de atrás del cuerpo debe sentirse similar a la parte frontal.

– ¿Tiene para usted alguna importancia el número de plumas que tiene un gallo en la cola?
– No en un gallo,… quizás en una gallina; me gusta criar gallinas con ocho plumas en la cola.

– En el caso del espolón, ¿tiene relevancia para usted su posición?
– No en el semental.

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Doug Odom, con algunos de los trofeos ganados en su trayectoria.

– ¿Y en los gallos para combate?
– Por supuesto, en la pata izquierda. Es muy importante el tamaño, la curva, la posición y la dirección en la cual crece el espolón.

– ¿Y le gustan las hembras que tienen espolón?
– Nunca he visto ninguna diferencia entre las hembras con espolón y las que no lo tienen. Ninguna de mis gallinas Hatch tiene espolón, ¡pero son tremendas!

– Cuando jugaba, ¿usted preparaba sus gallos?
– Sí.

– A grandes rasgos, ¿cuál es la preparación que les daba y por cuánto tiempo?
– Me gusta prepararlos por tres semanas. La primera es para que se acostumbren a mí, los manejo mucho, le doy comida para que se vaya acostumbrando, a veces les doy un poco de fresa o cosas de ese tipo. En la segunda semana, los topo dos veces al día, en la mañana y en la noche, sin guantes. Si yo estoy fuera, en algún palenque, entonces Liz, mi nieta, se encarga de todo lo que tiene que ver con el manejo de los pollos. De hecho, ha habido veces en que Liz va a soltar los gallos.

– ¿Y le gusta involucrarse tanto con ellos?
– Le gusta colaborar mucho en ello, piensa que los gallos son hermosos.

– ¿Qué pasa después de las primeras dos semanas?
– Después de las dos semanas, los gallos ya han comido mucho, así que entonces les doy la mitad de comida húmeda y la otra mitad, seca; siempre los cambio, cada noche. Los trabajo en voladeros, en rascaderos; los muevo todo el tiempo, los roto en las calzas. A la mayoría de los gallos les disgusta el encierro, les gusta el espacio abierto, sentirse libres y, además, tienen que estar en un entorno en el que nada los moleste, donde se sientan a gusto. La última semana, antes de jugarlos, los alimento con comida húmeda toda la semana. El alimento que les doy lo humedezco con jugo de naranja. Les doy una mezcla de granos, no pellet.

– ¿Nunca usa pellet?
– No. Todo lo que les doy son sólo granos.

– ¿Este alimento es alguna mezcla comercial o usted mismo la prepara?
– Es una mezcla comercial, Bluebonnet. La última semana les doy trigo, cebada, arroz blanco. Acostumbro cocer la cebada y el arroz, el resto de los granos no los hiervo, sino que la remojo con jugo de naranja. Eso les doy todos los días, menos el sábado. Los jueves por la tarde meto mis gallos a sus cajas y ya no los vuelvo a sacar hasta que deben participar en la jugada. Los saco de la caja sólo para que hagan del baño, tres veces al día. Uno de mis secretos para puntear a los gallos es que no los alimento el jueves por la noche. Los punteo el viernes por la mañana, les doy el equivalente a una cucharadita; y el viernes en la noche les doy sólo la mitad de una cucharadita de alimento. Si debo desplazarme a jugar a otro sitio, entonces viajo el sábado en la mañana. Ahora que si tengo que desplazarme durante muchas horas, muy lejos, entonces procuro viajar al menos unas 24 ó 30 horas antes de la pelea.

– ¿Para estar en el lugar cuando menos 24 horas antes?
– Si se trata de un derby de varios días, sí. Llego 24 horas antes de la pelea.

– ¿Usted arma a sus gallos?
– Sí

– ¿Cuál es el arma que más le gusta?
– Mando a hacer mis navajas largas con un caballero de Alabama. Normalmente uso mi navaja de socket, pero cuando no puedo hacerlo, entonces me llevo mi botana y amarro.
– ¿Ha jugado en México en alguna ocasión? Recuerdo haberlo visto en Puerto Vallarta.
– No, ese evento no es tan grande. He jugado en Nuevo Laredo, lo hice hace unos 15 años, en un derby con muchos partidos, y nunca perdí un compromiso en México. Jugaba 30 ó 40 mil dólares, cinco y siete peleas por compromiso. De hecho, ganamos un compromiso de 50 mil dólares. He jugado compromisos aquí, contra mexicanos; me gusta mucho jugar con ellos, porque como compran gallos en donde sea, no pueden competir conmigo.

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Doug Odom nos muestra la flexibilidad de uno de sus gallos.

– ¿Tiene muchos clientes en México?
– Tengo unos cuantos, no tantos como quisiera, pero sí algunos. Sin embargo, con las circunstancias actuales que estamos pasando, el asunto de las leyes en contra de las peleas de gallos en Estados Unidos, creo que en unos cinco años vamos a estar criando gallos básicamente para mandarlos a México. En Estados Unidos están tratando de hacer desaparecer la fiesta de los gallos.

– ¿Cuántos gallos cría?
– Como 250 al año.…

– Creo que va a tener que comenzar a criar un poco más.
– Tengo la propiedad, el espacio para poder extenderme y criar más. Hay un hombre en el norte de California, su nombre es Rafael Mendoza, ha tenido mucho éxito con mis gallos.

– ¿Qué posibilidades hay de que vaya a participar a México en un gran derby que se celebrará en una población cerca de Guadalajara, me refiero a Sayula?
– Hay una probabilidad muy alta. Pero eso dependería de que existieran las condiciones de seguridad indispensables para ello, porque si no contamos con las facilidades necesarias, entonces no hay posibilidades plenas de ganar.

– ¿Cuál es la mayor satisfacción que le han dejado los gallos? Y no me refiero necesariamente a lo económico.
– El dinero es otra cosa, ni siquiera está en mi vocabulario en cuanto a lo que significan los gallos para mí. Amo criar gallos. Es un inmenso placer verlos crecer, criarlos, prepararlos y que estén con uno hasta el momento de pelear; que jueguen y ganen. Eso es una enorme satisfacción. En todos los años que tengo en esto, no he conocido mejor gallo que el que viene de Alabama. Todo el mundo lo sabe. Y eso no puede explicarse, debe ser la tierra. En cada derby importante, los mejores gallos y galleros vienen de Alabama, y eso lo sabe todo el mundo, tanto en Estados Unidos, como en México o en Filipinas.
– A mí me gusta mucho Kentucky.
– Pero, para los gallos, los de Alabama.

– También me gusta mucho Alabama…
– Hay un hombre en Nuevo México, Albert York, él corre cinco palenques y tiene 90 años de edad. Yo le envío los gallos que juega y me ha dicho que son los mejores gallos que ha visto en toda su vida. No puede creer lo buenos que son, y ese señor ha jugado en todas partes; lo ha hecho por 73 años.

– Si un joven llegara a tocar la puerta de su casa y le dijera que quiere aprender a criar y le pidiera tres consejos, ¿qué le diría?
– El primero sería que consiguiera gallos y gallinas de alguien que haya tenido éxito, que haya alcanzado los más altos niveles. Luego, por supuesto, tiene que cuidar de ellos 365 días al año; y eso implica el agua, la comida, la temperatura, desparasitantes, todo. Muchos gallos pierden, porque no han sido atendidos apropiadamente. Se ven muy bien ahora, pero en seis meses no funcionarán ya. He ganado muchos derbies porque siempre mantengo mi nivel de crianza. Si eres novato y compras un gallo, debes pelearlo y aparearlo exactamente como te dice el criador; debes tener confianza en el criador experto, la persona a quien se los compras. Cuando alguien me compra un gallo, yo lo ayudo al cien por ciento, sin importar de dónde venga. No tengo, hasta ahora ningún cliente que no haya quedado satisfecho. Los mexicanos son muy escépticos, porque muchas veces los engañan. Van y compran gallos carísimos, creyendo que son buenos, cuando en realidad lo que les mandan es basura. Sin embargo, cuando compran mis gallos, los que van con el nombre de Doug Odom, de Alabama Special, ellos saben que obtendrán lo mejor, porque va en empeño mi palabra.

– ¿Alguna vez le ha corrido un gallo?
– Nunca, nunca en toda mi vida. ¿Sabe por qué? Porque yo no compro gallos, los crío, yo mismo los preparo, conozco a los padres de cada uno de ellos, por eso nunca me ha corrido ninguno. He tenido gallos que pueden pelear hasta dos horas y media, como el caso que le conté antes,… y ni siquiera así han corrido. Algunas personas me han dicho que tengo gallos chiquitos, pero eso no es cierto, mis gallos son grandes y machos.

– ¿Hay alguna anécdota que le gustaría compartir con los lectores de Pie de Cría?
– En 2002, cuando ganamos el Campeonato Mundial en el Bayou Club, Dee Cox y yo jugamos juntos y ganamos nueve peleas, yo me encargué de la crianza y la preparación de los gallos. Dee quería asegurar 3 mil dólares en esa pelea. Yo accedí, pero aposté mucho más. Acepté su apuesta y entré con 10 mil dólares. Y ganamos la décima pelea. Fue una sorpresa para Dee, él no pensó que yo haría eso. Se trataba de peleas rápidas, a partir de la décimo primera pelea le pregunté a Dee qué quería hacer y él me dijo: “asegurarme 3 mil dólares”. Y yo seguí apostando fuerte, cinco mil y cinco mil. Así, aposté 10 mil frente a sus cinco mil, en tres ocasiones. Al primer encontronazo ganaban mis gallos, todos los galleros estaban sorprendidos. Ganamos todo, tanto las jornadas diarias como el overall. Hicimos prácticamente el uno, dos y tres, nos quedamos con todo; en general, nadie más ganó un centavo en ese derby.

– ¿Un consejo que quisiera usted compartir con nosotros?
– Debes tener confianza en los gallos que tienes y en los galleros que te los venden. Después, tienes que ser persistente, nunca puedes darte por vencido. Un ganador jamás se da por vencido; tienes que perseverar, sólo así alcanzarás el éxito. Es difícil decirlo, pero algunas personas, no importa todo lo que hagan, simplemente nunca llegarán a ser buenos galleros. No tienen ese don. Sin embargo, hay otros que sí lo tienen, y eso ocurre en todos los deportes. En las carreras de Nascar, hay más de 40 competidores, pero sólo habrá cinco ganadores, los demás sólo están ocupando espacio. Lamento decirlo, pero así es.

– En México tenemos un dicho que establece que “la pólvora alemana no arde en manos de torpes”.
– Si eres criador, no puedes ser drogadicto ni alcohólico, tienes que dedicarte cien por ciento a esto. Los que beben, los que se drogan, no pasarán de ser aquellos a los que me refería antes, los que sólo están ocupando espacio, pero nunca triunfarán. Por ejemplo, no se puede producir esta calidad de revista si no se está enfocado cien por ciento en ella. Yo soy artista, pinto, así que sé de estas cosas, el trabajo fotográfico es estupendo. Es una revista muy bonita.

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Portadas que le dedico Game Cock en Febrero y Agosto/Septiembre de 1976.
El joven Doug Odom, de 1976.

– Muchas gracias.
– Hay cosas que los mexicanos hacen muy bien. Por ejemplo, de los retos más difíciles que tenemos los norteamericanos es ganarle a los mexicanos en la navaja corta, es muy, muy difícil.

– Para finalizar, quiero agradecerle su tiempo y magnífica disposición y que nos haya concedido el honor de recibirnos en su casa, con su familia; apreciamos mucho la distinción que nos concede.
– Muchas gracias a usted.

Le reitero mi agradecimiento a Oswaldo Gutiérrez, de Oak Bay Farm, por el estupendo trabajo que realizó y su grata compañia. Gracias, Valdo.

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