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Lo cortés no quita lo valiente

marzo 2010, No. 147

Por C. P. Leopoldo Velázquez

Estas palabras me las decía mi padre Ramón (q.e.p.d.) cuando yo era joven, pero nunca les presté mucha atención, hasta ahora, que ya estoy entradito en años. Ahora es cuando comprendo su significado, que es muy simple pero difícil de llevar a la práctica, ya que frente a una virtud tan hermosa como la cortesía, se encuentran la soberbia, la envidia, la prepotencia y, sobre todo, el machismo (que aunque va en picada, no acaba de erradicarse).
Ahí tiene casos como cuando un hombre le abre la puerta del auto a su mujercita y, de inmediato, el compadre le pregunta: “¿Qué, compita, ya se deja mandar por su vieja? ¿De cuando acá mi comadre le da órdenes de que le abra la puerta?” ¡Uy!, y no se le ocurra levantar un plato después de comer y llevarlo al fregadero… porque ahí sí empieza lo bueno con sus amigos: “¿Ya viste? Este güey hace cosas que sólo deben hacerlas mujeres. ¿No querrá salir del clóset ahora que está de moda? ¡Capaz que cuando nos vayamos lo pongan a lavar los platos!”
Sabemos bien que en las competencias no hay nada como ganar, independientemente del nivel o del premio que esté de por medio. En el caso de la pluma, el triunfo sabe y se goza igual si se trata de un partido de primera división que logra ganar un Intercontinental o un México vs. USA; que si se trata de un partido, como el suyo o el mío, que anda en los palenques de segunda y tercera división, y gana un derby de mil, dos mil o tres mil pesos la entrada. Hablo de la adrenalina, del nerviosismo, la sensación de tener el triunfo en las manos y perderlo en el último momento; me refiero a de los hombros caídos y la mirada gacha de los perdedores, que contrasta con la sonrisa y los gritos eufóricos de los ganadores, todo eso logra generar la pasión y el amor por este deporte.
Sin embargo, existen formas de celebrar y también de aceptar la derrota, y son tan diversas como distintas son las personas de los partidos, los soltadores o aquellos que solo están apostando al gallo que les gusta. Estamos en plena temporada y hay jugadas por todos lados.

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Acabo de cumplir mis cincuenta y un años de edad y he pasado la mayoría de ellos ligado a los gallos; en este tiempo he aprendido muchas lecciones que me han llevado a tratar de ser un buen jugador de gallos, respetuoso de las reglas y del equipo contrario y, sobre todo, sencillo (como en todo lo que hago en la vida).
Dicen que a nadie nos gusta perder, y así es, en efecto, pero a quienes sólo tengan eso como único lema, les sugiero no dedicarse a los gallos ni a ningún otro deporte, porque los únicos que no pierden son los que no juegan nada.

Estimado lector, como siempre, mi objetivo principal es buscar la manera de contribuir entre todos a que la fiesta de los gallos se aleje de esa imagen negativa que, por desgracia, ha venido creciendo. Lo bueno se pega y eso es lo que debemos buscar para que las generaciones que vienen se inicien en los gallos en un mejor ambiente. Como ejemplo está mi sobrino Cuauhtémoc (nunca perdonaré a mi hermano Antonio el que lo haya “amolado” con ese nombre), quien topa sus “kikirikis” y pinta para ser buen gallero. Cuando le digo a alguno de mis amigos o compañeros de trabajo que me gustan y tengo gallos de combate, de inmediato empiezan a cuestionarme: “Oye, pero es muy peligroso andar en ese ambiente, ¿no?”, “¿es cierto que les dan de comer chile para que se hagan más bravos?”, ¿es verdad que les cortan esa cosita que tienen arriba de la cabeza y las otras dos que les cuelgan debajo del pico y luego se las dan de comer para que tengan más coraje?”, ”¿será que el amarrador le pone veneno a la navaja?”, ¿…que con el anillo de matrimonio le doblan la punta a la navaja para vender la pelea?”… y otro montón de tonterías que sólo me confirman lo distorsionada que está la imagen que tienen quienes son ajenos a los gallos.

Durante el desarrollo de la jugada pueden presentarse infinidad de situaciones, cuyos resultados dependerán de quiénes las protagonicen. Hay varias cosas que pueden generar problemas y que son fáciles de evitar, lo cual contribuiróa a que las peleas de gallos sean una verdadera fiesta y convivencia deportiva, y no sólo un enfrentamiento contra el otro partido o apostador. Recuerden, amigos lectores, los gallos son un juego, un deporte, una fiesta que debemos hacer crecer en aficionados, engrandeciéndola con un comportamiento sano y respetuoso. Así, la competencia no se debe tomar como algo personal: los que pelean son los gallos, no nosotros. Los tiempos de “la muerte del gallero”, “el hijo del gallero” y “la venganza del nieto del gallero” ya se acabaron.
Una regla básica es que, para saber ganar, primero hay que saber perder. En muchas ocasiones y en diferentes deportes, notamos de inmediato quién no sabe perder. Primero, se enoja y culpa de sus fallas a todo el mundo, menos a él mismo. Si juega algún deporte de parejas, el compañero es un “menso” y perdió todos los puntos. Si se trata de fútbol, sus compañeros fallaron los pases que él les puso “nomás para que empujaran el balón a la portería”. Si es un partidito callejero y le están metiendo una goliza, agarra su balón y se va. Si juega canicas, el otro le “longa” mucho o no trae su “tirito”. Y así podríamos seguir con una inmensa lista de pretextos y excusas que el mal perdedor busca para sentirse que tenía todo para ganar, que es el mejor… pero alguien o algo le arrebató la victoria.

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Cuauhtémoc Blanco, haciendo la “cuauhtemiña”.
(foto cortesía de: http://www.esmas.com)

En los gallos, tenemos conductas frecuentes que dejan al descubierto a quienes no van a divertirse, sino que sólo tienen como objetivo ganar dinero y, cuando no lo logran, hacen unos “panchos” que dan pena ajena. ¡Ah!, pero cuando ganan, entonces sí, todo fue por la habilidad y viveza de ellos solitos.

Así podemos calificar a cada personaje según su manera de reaccionar. Ahora veamos, amigo lector, si reconoce a algunos de ellos:

El Valiente
Cuando su gallo pierde, al terminar de desarmarlo, lo azota contra el piso dentro del anillo como muestra de su hombría y de la rabia que tiene contra el animal que jugó mal o que, ya teniéndola ganada, se dejó pegar. Pregunto: ¿qué necesidad hay de esto? Sin embargo, ¡qué gusto da ver a un soltador que, perdida la pelea, toma a su gallo con respeto y se siente orgulloso porque su animal dio lo mejor de sí!

El Sencillito
Que siempre cree que sus gallos perdieron ante “puros gallones” y, de igual manera, está seguro de que sus aves le ganan sólo a “puros gallones”. Sobre este caso, comentaré que en una jugada le dijeron a Álvaro Topete, compadre de mi amigo “Güero” Murillo: “¡Oiga, don Álvaro, qué gallón nos mató!” Y éste, muy a su estilo, respondió: “¿Y cree que el míoera una changa o qué?” Nos cuesta trabajo aceptar que en realidad le ganamos a un gallo de mediana calidad, pero más vergüenza nos da asumir que uno de nuestros ases murió a manos de una “changuita” gira, ceniza y copetona.

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Francisco “El Tirantes” Quiroz, reconocido juez de asiento y el C. P. Leopoldo Velázquez.

El Futbolero
Parece que este sujeto no sabe que se encuentra en un palenque… y no jugando fútbol. Su gallo gana y él se arrodilla en la arena para hacer la “Cuauhtemiña”, o bien, él y sus amigos se ponen a hacer señas que van desde “nos la persignaron” a los típicos “¡yes!” o “¡give me five!” gringos (que, aunque seguramente ignoran lo que significan, se oyen “perrones”). Lo único que logran todas estas muestras de euforia exagerada es molestar innecesariamente al contrario que perdió la pelea, y hacer con ello más pesado el ambiente. Por supuesto que da gusto ganar, y es bueno festejar, pero –insisto– hay formas. Echen porras, hagan la ola, griten: “¡Sí se pudo!”, pero nunca se mofen del contrario. Lo que he visto últimamente en algunas jugadas es que los seguidores de alguno de los partidos aplauden cuando éste gana, lo cual me parece una manera muy sana de festejar.

El Ardilla
Pierde una pelea de 500 pesos y aún no acaba de desamarrar su gallo cuando ya le está diciendo al que le ganó: “Le juego una pelea de cinco mil pesos o la cantidad que usted quiera. Nomás dígame el peso y me arranco por el gallo”. Quizás el otro le conteste: “Oiga, amigo, yo no juego esas cantidades, además sólo traigo los gallos que voy a jugar en el derby y no me interesa jugar una pelea como la que usted me pide”. “¡Ah! Para eso me gustaba”, le dirá el perdedor. “Yo le topo con cualquiera, como quiera y donde quiera…” Y así seguirán. Recuerde que la vida nos da revanchas, si hoy perdimos, seguramente ya habrá otro día en que nos tocará ganar.

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Alfredo Zuazua “El Matador”, C. P. Leopoldo Velázquez y el juez de arena de Juriquilla.

El Alegador
No está contento con nada, se la pasa reclamando tanto al soltador contrario como al juez. “¡Agarra tu gallo y no le jales!”, “¡Que lo ponga en su raya!”, “¡Que no me lo aviente!”, “¡Chécale, juez, que está engolillado!” Este sujeto exige que su contrario suelte a tiempo, pero él no lo hace. Este tipo de soltadores vuelven al público contra el juez de arena, haciéndole más difícil el trabajo al nazareno.

El Asesor
Esta persona no apuesta, pero toma la batuta de asesor del amigo para decirle a qué gallo debe apostar. Si el amigo elige al verde, el asesor comienza: “¿Le fuiste al verde? ¡No, güey, el rojo es un gallón!” Y, para mala fortuna del que apostó, el verde pierde. “¿Qué te dije?”, argumentará, “si yo sé distinguir lo fino, pero no me haces caso”. Por supuesto, en la siguiente pelea, el amigo le juega al gallo que le dice su asesor… y pierde. “¡No, compa, en serio que no la traes contigo! El que te dije era un gallón, pero…”

El Mentiroso
No sé porqué, pero cuando perdemos dinero nos gusta alardear diciendo que fue una cantidad mayor a la real: “¿Qué pasó, cómo le fue anoche en la jugada?” Y éste contesta: “¡Uy, ni le cuento! Perdí como cuatro mil pesos (cuando no fueron ni dos mil). ¡Tan sólo en una pelea me fui con dos mil!” “Oiga, compa, pero no vi ni que agarrara talones…” “No, compadre, lo que pasa es que tengo crédito con la empresa.” “No, pues cómo no le van a dar crédito, si usted juega “refuerte”…

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Enrique Huacuja, titular de “El Mundo de las Jaulas” y el C. P. Leopoldo Velázquez.

El que le atina a todas
La bronca es que no las juega. Creo que esto lo hemos hecho o lo hacemos todos los principiantes. Traigo 500 pesos para jugarlos en un gallo que me llene el ojo, pero no me decido y dejo pasar varias peleas. En cada pelea pienso a cuál le apostaría… y en casi todas le atino. Por fin, me animo a apostar y ¡oh, decepción!… ésa es la única pelea que pierdo en toda la noche. ¿Resultado final? Cinco peleas ganadas en la mente… una perdida, y 500 pesos que se me fueron. Sin embargo, esto no es criticable, al contrario. La ventaja es que nadie se entera de las peleas que pierde.

El Buen Jugador
Así como nos encontramos con personajes como los antes descritos, también existen –para fortuna de este bonito deporte– infinidad de soltadores que da gusto ver: serios, limpios en sus movimientos, que no encaran ni al contrario ni al juez, que se concentran en auxiliar a su gallo sin argucias y aceptan el fallo del juez, guardando la misma postura cuando ganan que cuando pierden. Eso es lo que debemos imitar quienes andamos en las ligas menores.

Asimismo, encontramos personas que juegan y pagan su apuesta, sin importar si se trata de 200 ó 30 mil pesos, y su semblante al pagar es el mismo que cuando reciben el dinero en las peleas que ganan. No cuentan los billetes cuatro veces ni los ponen sobre la base del anillo, acomodados por denominación. (Por cierto, no tengo problema al contar lo que gano o pierdo, pues salgo de mi casa con el monto de la entrada al derby y sólo tres o cuatro billetes de 200 pesos, ya que así no me confundo al definir si son de 200, 500 o mil pesos).

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Mike y Bertha Mitchell, de “Dandy Game Fowl”, Sra. Monica de Velázquez y el C. P. Leopoldo Velázquez, colaborador de Pie de Cría, en el Derby Intercontinental celebrado en Tepatitlán, Jal.

Hablando de buen jugador no puedo dejar de mencionar a mi buen amigo don Paco Corona, del partido “Chuma”, quien ya sea que gane o que pierda, no cambia su manera alegre y sencilla de disfrutar la fiesta (aprovecho este espacio para agradecerle el par de preciosas y finas pollas Radio que me regaló).

Y así podríamos seguir enumerando diversos tipos y estilos de personas que andan en la juerga de los gallos. En lo personal, los gallos me han dado más alegrías que tristezas, más amigos que enemigos (creo, incluso, que no tengo ninguno de estos últimos). Gracias a los gallos conozco a mucha gente: jueces, corredores, soltadores de todos los niveles, hermosas “camoninas”, fabricantes de alimentos, navajas, jaulas, botanas, veterinarios, afiladores, criadores gringos y paisanos, dueños de partidos de todas las divisiones, aficionados y gente picada a la pluma, entre muchas otras cosas que se me escapan. Y, desde luego, gracias a los gallos, aquí tiene usted mis artículos, amable lector.

Como siempre, quiero agradecerles su preferencia. Un saludo muy especial a la Lic. Clara Pérez y a su esposo “El Bigotes”; ella es la primera mujer que me escribe y me da mucho gusto saber que también el género femenino está interesado en la pluma. También agradezco al Dr. Víctor Mora (con gusto escribiré próximamente sobre el tema que me sugiere), a los cuatro amigos del Club Tolteca: Raúl, Juan, Ramón y Daniel; al Lic. Alfonso Sotomayor, a Israel García, Luís Antonio Monjaras y Luís González (¡de Guatemala!) Así como al buen Chava Vargas, mejor conocido como “Chava Navajas”, uno de los mejores afiladores de Guadalajara, a quien deseo que se recupere pronto de las heridas causadas por un gallo bravo que, al soltarlo, le disparó hasta por los “lomos”. Finalmente, recuerden que sus comentarios siempre son bienvenidos y que a todos daré respuesta. Dios mediante, nos escribimos y nos leemos en el próximo número de Pie de Cría, pero será “En la primera de abrir”.

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Reglas no escritas en el deporte de los gallos de combate

junio 2009, No. 140

Por C. P. Leopoldo Velázquez

En teoría, todos los que gustamos de la pluma y participamos en jugadas de cualquier nivel debemos conocer a fondo el Reglamento correspondiente. Sin embargo, en esta ocasión quiero comentar las reglas que, como aficionado de los “bien picados” a los gallos de pelea, me gustaría que se aplicaran en este bonito deporte, sobre todo en palenques de poblaciones y ferias pequeñas. Es un sueño, pero como soñar no cuesta nada, comparto con usted, amigo lector, las reglas que –como la película de Cantinflas– “si yo fuera diputado” (creo nunca lo lograré, pues me considero una persona honesta y trabajadora), sería lo primero que mandaría al pleno para su aprobación y posterior promulgación como ley:

Comportamiento
Desafortunadamente, en muchos casos, la fiesta de los gallos está dejando de ser un evento al que se pueda asistir con la familia. Gritos, palabras altisonantes (las “mentadas” ya son cosa de niños), personas ebrias, entre otras cosas, han hecho que esposas, novias, hermanas, cuñadas, tías, abuelitas, niños, jóvenes, amigas, amigos y uno que otro colado se ausenten, tristemente, de la fiesta. Mi propuesta es que la empresa invite a las personas en estado inconveniente o que estén armando mucho alboroto a que se comporten o, si no, a que “ahuequen el ala”. Así de simple. Es de resaltar que, por fortuna, esto no es un mal generalizado, como podemos constatar en muchas de las fotos que aparecen en la sección de… Feria de nuestra querida revista Pie de Cría, donde podemos contemplar familias completas y bellas damas que dan realce a esas jugadas.
Seguridad
Éste es un aspecto que los empresarios de palenques chicos y medianos no deben omitir por ahorrarse sólo unos pesos. Para esto, y de manera obligatoria, el empresario debe contar con los elementos policíacos necesarios para garantizar la seguridad de los asistentes. Si usted va a un palenque y no ve ningún tipo de policía oficial, si al ingresar no le hacen alguna revisión y todo mundo pasa como Juan por su casa, entonces lo invito a que piense dos veces si vale la pena quedarse y arriesgarse de manera innecesaria.

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Topando gallos. (fotos: cortesía del C.P. Leopoldo Velázquez)

Puntualidad
Dicen que, a diferencia de los ingleses que llegan 15 minutos antes de la hora acordada, los mexicanos tenemos una hora de tolerancia para nuestras juntas, citas y compromisos. Todos conocemos las tres mentiras del mexicano: mañana te pago, la última y nos vamos, y la tercera… no la recuerdo. Pero en el ambiente gallístico podemos adicionar otra: “a las ocho de la noche se suelta la primera pelea con los partidos que estén”. En las jugadas que he participado, nunca, pero nunca, el pesaje y anillado de los gallos inicia a la hora que citan a los partidos y, en consecuencia, se suelta la primera pelea con dos o tres horas de retraso. El colmo es que, ya habiendo soltado varias peleas, llega un partido, y el juez de asiento tiene la desvergüenza de preguntar: “Señores de los partidos, está llegando un partido más, están de acuerdo en que entre para completar los 34 partidos? ¡No la chiflen que es cantada! Los resultados son nefastos: la jugada termina a altas horas de la madrugada, cuando el palenque está solo, ya no hay público y sólo quedan los pocos partidos que tienen interés en el desenlace. Los corredores están tan dormidos como los pobres gallos. Además, quienes deben regresar por carretera a sus casas se exponen a un accidente; y también hay el riesgo de que a los ganadores los asalten para quitarles el premio; mientras que los perdedores tampoco están exentos de que los asalten.
En fin, todo esto sucede debido a la falta de seriedad y responsabilidad por parte de los empresarios y también porque uno, como aficionado al gallo, se los permite. Debe haber una hora exacta para iniciar la pesada y anillada, y dar unos veinte minutos de tolerancia después del último gallo que se haya pesado. Transcurrido ese tiempo, debe iniciar la jugada con los partidos que estén presentes.

Amarrar afuera
Estoy de acuerdo en que, al pagar la entrada a un derby, uno da por descontado que le darán oportunidad de aparecer en el anillo para llevar a cabo todas las labores que representa el armado de nuestras aves: medir las navajas, buscar entre docenas cuál debemos usar… todo para que, al final, nos diga el juez: “una más altita, vale, porque no da ni la pulgada”. Entonces desenrollamos el hilo, contando las brazadas, le damos su buena estirada, le pasamos la tijera para quitarle el exceso de cera, ponemos el tape y empezamos, con toda parsimonia, a amarrar como los grandes.
¿Tiempo invertido en todo este proceso? De 15 a 20 minutos, lo que, multiplicado por diez peleas por ronda, nos da unos 200 minutos ó 3 horas y media. Por las tres rondas, eso asciende a 600 minutos ó 10 horas y media. ¡Y sólo estoy hablando de un derby de 20 partidos y del tiempo que lleva la sola amarrada! Mi propuesta es que, invariablemente, cuando el derby sea de más de diez partidos, se amarre afuera. Si así lo hacen en los Intercontinentales y en muchas jugadas de primera división, no sé porqué a quienes jugamos en tercera nos molesta cuando nos piden que amarremos afuera.

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Canceleras de cuido, del C. P. Leopoldo Velázquez.

La empresa no juega
Señores empresarios: no se vale chiflar y comer pinole o, para ser más claro, o cargan la virgen o avientan los cuetes, pero nunca hagan las dos cosas. Como empresario, su objetivo es hacer negocio con las entradas, la “saca” o corretaje, y la venta de comida y bebida. De este modo, debería estar prohibido que la empresa meta partidos en las jugadas que organiza. Cuando menos, que no resulte tan obvio: jueguen con otro nombre y lleven otro amarrador y soltador. Evítense dar lugar a malos pensamientos. Si el empresario paga a los jueces, entonces, de hecho, es su patrón; y si los jueces deben tomar una decisión apretada cuando esté jugando su jefe, ¿de qué lado creen que van a cargarse? Cuando el gallo del patrón se está yendo, el conteo del juez de arena sera: undostrescuatrocincoseissieteochonuevediez. ¡¡Póngalos!! Como si estuviera jugando al bote pateado: ¡undostres por mí! ¿Y qué tal cuando se trate del gallo del contrario?: uuuuuuno… doooooos… treeeeees… cuaaaaatro…
Señores empresarios: zapatero a tus zapatos, ustedes encárguense de hacer un bonito negocio con el palenque y dejen que seamos los partidos quienes complementemos la fiesta.

Todas las apuestas por dentro
Así como el empresario no debe meter partidos, todos los asistentes, sin excepción, deben hacer sus apuestas por dentro. Como integrante de un partido o aficionado, uno debe entender que precisamente el corretaje o comisión que cobra la empresa (10% de lo que reciben los ganadores) es parte importante de los ingresos que dicha empresa debe percibir para hacer frente a los gastos en que incurre al instalar y operar un palenque, gastos que van desde el permiso de Gobernación y la vigilancia, hasta la renta del local, la luz, el sonido, etcétera.
Así, independientemente de la apuesta, ésta debe estar amparada por un talón entregado por un corredor. Apostar por fuera genera un alto riesgo para los involucrados: el perdedor se mueve de lugar con la esperanza de que el que le apostó no lo encuentre. Y cuando por fin dan con él y le dicen “¡págame!” Responde: “¡Ah, chin…, ¿a poco no le fuimos en sociedad al mismo gallo?” Otra. Si le reclaman: “me diste a sesenta, ¿no?” Responde: “¡No, le apostamos parejo!” O ya, el colmo: “Ahí le va uno de doscientos y déme cien de cambio.” “Pero, señor, si apostamos doscientos.” “O sea que ¿me está diciendo mentiroso?”… Y terminan queriendo irse pa´fuera, para demostrarse sus mutuas valías y equivocaciones.
¿Ha visto situaciones semejantes? Seguro que sí. Por lo tanto, amigos, evitémonos problemas y así como exigimos a la empresa buenas instalaciones y seguridad, también debemos pagarle la parte que le corresponde cuando ganemos.

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Canceleras de cuido, del C. P. Leopoldo Velázquez.

Partidos rajones
¿Cuántas veces le ha tocado ver que en el programa de un palenque se incluyen partidos que, a la mera hora, no se aparecen? Con el fin de erradicar este tipo de males, lo ideal es que, para entrar a un derby, el partido deposite a la empresa cuando menos el 50% de la entrada. Así, los partidos que no se presenten el día de la jugada, perderán su depósito y éste se sumará al premio por el que jugarán los partidos asistentes.
Insisto: si algún día se implementaran estas reglas de manera generalizada, mejoraríamos nuestro deporte y, de paso, ayudaríamos también a cambiar la imagen negativa de los palenques y de los aficionados a los gallos. Para la mayoría de la gente, palenque y gallero son sinónimos de peligro, bebida, desvelada, apuestas inmensas, entre otras cosas. Cuidemos y valoremos lo que tenemos. Somos afortunados de que en la actualidad contemos con infinidad de alternativas para jugar nuestros gallos de manera legal y, sobre todo, con tranquilidad y seguridad. Juegue siempre limpio, haga amigos y disfrute sanamente de esta bella fiesta.
Un saludo especial a toda la afición gallera de la Rivera de Chapala, donde en verdad se disfruta la jugada, así como a todos los amigos galleros de Los Guajes, Churintzio, Purépero, Zináparo, Numarán, Penjamillo y La Piedad, todos del estado de Michoacán. A usted, mi estimado lector, lo espero en el siguiente número, pero será en “la primera de abrir”.

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El cuido secreto

C.P. Leopoldo Velázquez Heredia
rlosdones@hotmail.com.mx
Como estamos en plena temporada de las jugadas le voy a confiar un secreto que todo gallero grande, mediano, pequeño o corralero guarda celosamente y se lo llevará hasta la tumba. Se trata de los trabajos o ejercicios que se les dan a los gallos durante la etapa de cuido. Este secreto no lo había compartido con nadie y había sido mantenido por más de cuatro generaciones en la familia por lo que le pido de favor amigo lector que no lo vaya a andar contando por todas partes porque al rato todo mundo lo va a saber.

Varias de las cosas, si no es que la mayoría, que le voy a decir le van a sonar repeticiones de lo que ha leído en algunos de mis escritos o en otros artículos de personas con más conocimiento en esto del gallo.

El primer secreto es que los trabajos que usamos en el cuido no los debemos estar cambiando cada temporada; podemos hacer ajustes pero las cosas básicas las tenemos que mantener, obviamente las que nos hayan funcionado. Conozco a varios compitas que en una misma temporada les dan a sus aves ejercicios diferentes en cada cuido, porque vieron, escucharon o leyeron que fulano partido hace tal cosa y ay van a experimentarla. Luego se enteran de que tal pastor andando cuete, que es la única forma en que pueden decir la verdad, soltó la sopa y les dijo en lo que consiste su cuido y tarde se les hace para ponerlo en práctica con sus gallos. Y como siempre el inche sabelotodo que no falta: -¿A poco sigue haciéndole lo mismo a sus gallos Primazo? Ire, le voy a dar unos “tics”. -¿Serán tips? -¡Nel, esos son otros! Bueno nomás pa que se de un quemón, esto que le voy a decir me lo contó el pastor de un partido de primera división. –¿Ah sí, cuál?– –No me acuerdo si es Quinta Real o Camino Real.– –No manche esos son nombres de hoteles.– –¿Y qué?– –¿A poco cree que ellos no pueden tener sus partidos?– –No, pos sicierto.–

Etapa de Mantenimiento
No me cansaré de repetir que erróneamente muchos aficionados pensamos que el gallo se va a poner en forma durante las tres o cuatro semanas que le damos de cuido. Les pido hacernos esta pregunta: ¿en qué condiciones mantuvimos a nuestros gallos durante el largo periodo de mayo a noviembre que comprende de la temporada de lluvias y hasta que los gallos han terminado el cambio de pluma? ¿A poco no los tuvimos abandonados a su suerte, aventándoles de vez en cuando unos mendrugos de pan (inches pedazos de pan duro pa que me entienda), granos de todo tipo y su agua verde que la hace también de criadero de mosquitos? ¿Es cierto o no? Ah pero eso sí, llega la temporada de echar pluma y entonces sí toda la atención la ponemos en nuestras fieras y les decimos: ¡Ora sí mis valedores, llegó la hora de dar la cara por su dueño que los quiere y los chiquea tanto! Si hablaran los gallos se pondrían de acuerdo para gritarle al dueño: “eeeeEEEEHHHH…. plutoooo!” como le hacen en los estadios cuando despeja el portero del equipo contrario.

Hay quienes durante todo ese tiempo en los voladeros les tienen columpios o usan como perchas palos redondos sostenidos en los extremos con argollas que al no estar fijos dan vueltas y hacen que el animal cada vez que se trepa tiene que hacer mucho esfuerzo para mantenerse en equilibrio y no irse de hocico, digo más bien de pico. Estas dos ideas no las comparto porque los músculos de los gallos todo el tiempo están duros. ¿Qué ventaja tiene que el animal esté bien mamey en tiempos en donde no se van a jugar?

Durante la etapa de mantenimiento debemos hacer varias cosas para que nuestros gallos se mantengan en buen estado. Si tiene pocos animales, mínimo debe contar con un voladero de 2 mts de alto por dos de fondo y 1 de ancho, un tee–pee y uno o dos rascaderos de 1.20 por 1.20 metros. Haga esta prueba: meta a uno de sus gallos que haya estado durante meses en su rascadero o cancelera, a un voladero de 2 metros de alto con la percha a 1.80 de alto. ¿Y que cree que va a pasar? El pobre animal no se va a poder subir a la percha en los primeros cuatro o cinco intentos. ¿Por qué? Pos porque sus piernas y alas las tiene bien engarrotadas de tanto tiempo estar en un calabozo. Vea a ese mismo animal después de estar un mes en el voladero. ¡Ay wey! De un solo volido hasta se anda pasando por encima de la percha. Por lo anterior, lo que debemos hacer es rotar a nuestros animalitos; dos tres semanas en el tee–pee, tres dos en el voladero y otras cuatro dos en el rascadero y así repetimos cuantas veces podamos. Es más, esto lo podemos hacer durante todo el tiempo que dure la temporada de jugadas. Se va a dar cuenta que los animales van agarrando mejores carnes solitos sin estarles metiendo piquetes de vitaminas. En mi experiencia, los gallos estando en tee-pees se ponen en mejores carnes, se maltratan menos la pluma y están menos estresados. Pero como para tener a todos los inches gallos en tee-pees se necesita un terrenal, pues nos debemos ajustar a las posibilidades de cada uno. El tee-pee es la cosa más fácil de hacer. La bronca es el espacio. Cuando compro las calzas gabachas en la Veterinaria Independencia, atendida por mi estimada familia Cantón, le pido al buen Fernando que corte el cordón por mitad y me haga dos calzas. Y es que las méndigas calzotas vienen de fábrica de 2.2 metros!! Esto es natural para nuestros vecinos gringos, porque como podemos ver en las ingonas fotos que aparecen en Pie de Cría, los tee-pees están en medio de bosques o extensiones inmensas separados diez metros entre cada uno (creo que está un poquito exagerado).

Pero vamos al secreto de los ejercicios que se les dan a los gallos durante la cuida. Le voy a comentar solo algunos de los que me acuerdo por que unos son tan secretos que se me olvidaron.

Rotación
Este método es el más trillado. A todo criador o pastor de primera división que le preguntan que cuido le da a sus gallos contestan: pura rotación; tener al gallo en un voladero de base y traerlo visitando un día un tee pee, al día siguiente un rascadero con mezcla de arena y estiércol para que se bañe y al siguiente en uno con paja para que rasque y así 17 ó 21 días para darles tres o cuatro días de descanso. Aunque usted no lo crea, sicierto que hay quienes utilizan este método y es todo lo que le hacen a sus gallos.

Trabajos de mesa
Volteadas. Este es un ejercicio muy sencillo y lo que se busca es que el gallo se enseñe a pararse rápido cuando esté patas pa arriba. ¿A poco no se desespera cuando en el palenque su gallo queda a merced de su contrario y uno pidiéndole al santo de su devoción que no nos lo vayan a matar? Ah pues este trabajo le da agilidad al gallo para voltearse y ponerse de pie hecho la raya. Empiece con tres cuatro y después pase a seis ocho. (fotos 1 y 2)

Voladas. Este trabajo es de los más antiguos y en muchos casos se sigue utilizando. Consiste en tomar al gallo y lanzarlo al aire para que haga los movimientos como si estuviera disparando en el aire. Alas y patas se fortalecen pero si se excede el número de voladas, los músculos se pondrán como piedra y le quitará flexibilidad al gallo afectando de manera importante el nivel de corte. Inicie con cuatro cinco y pase a ocho diez como máximo. (foto 3)

Voladas
La forma más perrona de hacer volar al gallo es la que aplicaba mi buen amigo Hugo hace años; agarraba al inche gallo y con todas su fuerza lo aventaba lo más alto que podía. Los primeros días se daban unos madrazos por que alas y piernas no estaban en condiciones para aterrizar correctamente. –Oye Hugo, no inventes caen como cocos o sandías.– –Pérese patrón, ya los verá en dos semanas ¡van a planear como águilas!–

Ay tiene a todos los gallos rencos los primeros días. Lo bueno es que había suficiente espacio en la granja, de hacerlo en un corral o el patio trasero ya me imagino cayendo mis gallos en las casas de los vecinos y yo mandando a mis asistentes a recogerlos -Isma lánzate con Don Chente por el Kelso, Lupe córrele a pedirle el Little ley a Doña Cuca y tú Tavo vete en inga con Don Robert por el Suéter–. Dejé de darle este ejercicio por razones obvias y por lo mismo le pido que ni lo intente.

Una forma muy sencilla de hacer volar al gallo es poner un caballete forrado con hule espuma, colchoneta, o pedazo de colchón viejo, para que el animal no se maltrate las patas. Inicie poniéndose usted a menos de metro de distancia y avienta el gallo para que se pare sobre el caballete. Poco a poco vaya creciendo la distancia para que el gallo tenga un mayor recorrido, sin exceder de un metro y medio. Además de fortalecer alas y piernas el gallo desarrolla muy buen sentido del equilibrio. Inicie con tres cuatro y pase a seis ocho. (foto 4)

Caminadas
Este para mí es uno de los ejercicios clave en el cuido ya que el gallo adquiere condición física y agilidad sin que se pongan duros sus músculos. Para hacer caminar a los animales hay de todo; la típica de usar caminaderos (que por la cercanía de los gallos intentan en un principio atacarse pero al ver que no pueden disparar empiezan a caminar de un lado para otro). Esta forma de ejercitar tiene la desventaja que en muchas ocasiones los gallos no hacen el recorrido de manera continua de lado a lado del caminadero.
Por eso en lugar de los caminaderos, ahora ponga en una jaula una de las gallinas más sexys que tenga. La opción más sencilla es que haga volar al gallo poco a poco lo más retirado que pueda, sin que pase de unos cuatro metros; el gallo no resistirá las curvas de la gallina y en cuanto toque el suelo saldrá corriendo hacia donde está la damisela. Inicie con dos o tres corridas hasta llegar a ocho o diez. Para que el gallo vaya más rápido hacia la coqueta una vez a la semana métalo a la jaula y déjelos solos por unos momentos ya que requieren de privacidad por que les da pena hacer sus cositas tan íntimas delante de la gente.  (fotos 5 y 6)

Otra alternativa es colocar una tabla forrada con alfombra inclinada colocando en la parte de arriba a la misma pollona en su jaula. Aquí el animal va a hacer mayor esfuerzo para subir la tabla buscando alcanzar a la pollona. Los primeros días hay que ayudar al gallo puchándolo de la cola para que suba. A los pocos días él solito se trepa. Si se fija en la foto 7 el gallo va subiendo la tabla sin necesidad de poner la gallina. Como en todo, hay gallos que aprenden rápido y hacen los trabajos solitos sin necesidad de estarlos presionando, y otros que ¡ay wey, tienen una flojera que para todo los tiene uno que andar arreando! Igualito como sucede con nosotros los humanos en las escuelas, el trabajo y la clase de educación física.

La caminada más ranchera pero más efectiva, consiste en ponerle una calza al gallo, soltarlo y hacerlo que camine a paso veloz, utilizando una varita para irlo controlando. En la foto 8 podrá ver al buen Tavo arreando un gallo con una escoba! Esta idea se le ocurrió a su esposa Lupe. Un día le dijo: -Mira Tavo, mientras traes a los gallos caminándolos llévate la escoba y vas barriendo y recogiendo la basurita que te encuentres en el camino–.

Polainas.
Hay quienes usan estas chunchas cuando ponen a caminar a sus gallos. Las polainas son unos cojines rellenos de municiones que se amarran a los espolones. El llevar este peso hace que el animal haga un esfuerzo físico extra fortaleciendo su musculatura. A mi la mera verdad no me gusta utilizar estas madreolas ya que estoy convencido que el solo ejercicio de hacer correr al animal le da la fortaleza y condición física que el animal necesita.

Ochos
Este ejercicio lo he visto hasta en videos de galleros filipinos y según San Lucas sirve para que el gallo tenga mejor corte al saber cruzar las patas. Toma al gallo y lo hace caminar sobre un ocho imaginario frente a usted haciendo que el animal al caminar vaya cruzando las patas de manera coordinada para mantenerse en equilibrio. (Foto 8)

Colitas
Este ejercicio se realiza poniendo el gallo sobre el caballete en donde le damos voladas y ya que esté bien parado lo agarra de la punta de las plumas de la cola y jala hacia abajo como si quisiera tumbarlo del caballete. La reacción natural del animal va a ser empezar a volar buscando no caer y mantenerse parado sobre el caballete. (foto 9)
Al momento de las topas que hace durante el periodo de cuido, deles antes de soltar los gallos dos o tres colitas. Cada persona agarra su gallo ya con los botadores puestos y los toman de las puntas de la cola y los acercan para que se disparen una o dos veces. La idea es que el gallo aprenda a hacer registros  al contrario sin tirar a morder, por eso no los acerque tanto, luego luego se va a dar cuenta que unos gallos disparan mientras otros nomás se mueven de un lado para otro esperando morder.

Rascadas
Este ejercicio es muy simple y es una forma de ejercitar piernas y alas. Toma el gallo de la punta de las plumas de la cola y lo levanta a una altura en la que sus patas alcancen a rosar el suelo, lo sostiene del lomo para que no se de vueltas y empiece a rascar. Este ejercicio se debe hacer sobre arena floja para que el gallo no se maltrate las patas. (foto 10).

Como puede ver los trabajos secretos son variados y de todo tipo. Tome sólo los que sienta que les funcionan a sus animales. La regla básica es que los ejercicios que escoja se los haga moderados por que si se excede sus gallos no van a ser atléticos y van a parecer levantadores de pesas. El punto es encontrar la combinación de ejercicios que en su conjunto permitan tener al gallo alegre, con buena condición física y mucha flexibilidad. Le repito que no es broma el que algunos galleros de primera línea no le dan ningún ejercicio a sus aves y utilizan pura rotación durante el periodo de cuido, por lo que usted no necesita hacerle todos los ejercicios que le acabo de mencionar, más los trabajos secretos que usted tenga y los demás secretos que otros compitas le platicarán.

Deseo compartir con ustedes la alegría de que precisamente el día en que terminé de escribir este artículo se me casó mi pollón mayor, Leopoldo. Inés, su esposa, es una pollita hermosa por dentro y por fuera. Dios los ayude a llevar un buen matrimonio que dure por toda la vida. ¡La gallera está de fiesta! Me queda mi otro pollo Andrés, pero parece que no por mucho tiempo, por que ya lo veo que anda medio alborotado. Y vuelve a iniciar el ciclo de la vida, los pollos a volar y hacer su vida y mi querida mujercita y yo a quedarnos solitos a esperar que venga la bendición de los nietos. Dios nos preste vida de llegar a ese momento por que estamos seguros de que van a ligar muy bien estas sangres. Como siempre quiero agradecer a todos los lectores que me hacen favor de enviar sus correos como Juan Flores Cisneros, Ivonne Campos, Mario Pérez López, Pedro Lara Muñoz, Ramiro Águila, Mario Ramírez, Carlos Escalona, Moisés Francisco López, Maxu Kioshy, Sergio Franco, Moisés Cisneros, Juan Domínguez, Rubiseth Guemez, Ernesto Andrade, Víctor Pueblas, José Eleazar Trejo y Ana Guillén y su esposo, que les encantan los Brown Red. Pero sobre todo le agradezco a usted estimado lector de Pie de Cría, la revista más chida en el tema del gallo, que siga siendo su preferida. Dios por delante nos estaremos leyendo y escribiendo en el próximo ejemplar, pero como usted ya lo sabe será “En la Primera de Abrir”.

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Preparándonos para echar pluma

Enero/febrero, No. 166

C.P. Leopoldo Velázquez Heredia

Después de haberlos aburrido con tanta tarugada que les expuse en mis escritillos anteriores, ahora pasaremos a platicar sobre las tareas que debemos llevar a cabo para prepararnos para las tan esperadas jugadas, en que como cada año nos llevaremos grandes satisfacciones y de igual manera decepciones o tragos amargos -que ojalá sean los menos-, con los resultados de nuestros leones, que después de tanto tiempo de espera les llegó la hora de la verdad.

Desinfectar canceleras y áreas de cuido

A estos dos lugares que estuvieron abandonados desde que terminó la temporada pasada, habrá que darles una buena limpiada y sobre todo una desinfectada para acabar con cualquier bicho que haya hecho en ellas su morada. Lo peor que podemos hacer es meter a nuestras aves en lugares sucios y llenos de todo tipo de alimañas. No convierta un animal sano en un costal de piojos sólo por no desinfectar el nuevo lugar que va a habitar. Para esto puede usar Cypertrince disuelto en agua, utilizando bomba aspersora, bomba de DDT o fleet, rociador o si no hay de otra a jicarazos.¡Hágalo hasta por usted mismo!, ¿a poco no se siente bien gacho cuando agarra uno de sus animales y al rato se está rascando porque sobre su cabeza andan echando bronca la pandilla de los grupos contra la de los piojos? Si no cuenta con áreas especiales para el cuido y utilizó las mismas jaulas y rascaderos para tener a sus animales durante el año, también desinféctelos. Si tiene pocas jaulas saque sus gallos de dos en dos y póngalos con calza dos días mientras pasa el efecto del desinfectante.

Desparasitar externa e internamente

Ya desinfectadas jaulas y rascaderos, antes de meter a sus aves ahora pase a darles una buena desparasitada tanto externa como internamente. Para los primeros utilice el mismo Cypertrin-ce mezclando un chorrito en un litro de agua, ya que es tan fuerte esta chifladera que para que se de una idea, la dosis para desinfectar instalaciones es de ¡5 ml por litro de agua! ¡Y es que lo mismo mata cucarachas, chinches, hormigas, avispas y hasta alacranes! Ya que tenga lista la mezcla, rocíe el área de la cloaca, debajo de las alas, la golilla, el abanico o base de las plumas de la cola y si es necesario hasta la quilla o hueso de la pechuga. El punto es que el animal quede libre de todo tipo de insectos externos como piojos, pulgas y gorupos.

En la foto 1 podrá ver la forma apropiada en que debe tomar el ave que va a desparasitar externamente ya sea utilizando rociador o polvo, para que no vaya a aspirar ni a tragarse el desinfectante. Hay casos tan extremos que los “inches” bichos se reproducen en tal cantidad que hacen que las plumas de la cloaca estén todas hechas un desastre. En las fotos 2 y 3 se ve un pollo infestado “hasta las orejas” de piojos. Quiero agradecer a mi buen amigo y MVZ Richy el que me haya prestado este animal para poder mostrarles la patética situación que les comento. En estos casos rocíe el insecticida de manera abundante y ya que se humedezca la parte afectada arranque las plumas para dejar totalmente limpia y libre esa área. Sus aves se lo van a agradecer. El jalón de plumas no es tan doloroso ya que está humedecida la piel y las plumas y no se compara con el malestar que sufre el animal al traer en el trasero cientos de inquilinos. Si puede usar guantes para esta chamba mejor, por que no crea que es muy agradable arrancarle al animal puños de plumas asquerosamente llenas de insectos, suciedad de los mismos insectos y hasta excretas del propio animal. En la foto 4 aparece cómo queda la zona afectada después de aplicar este martirio chino.

Ahora sí que sin querer al ver la foto se me vino a la mente otra triquiñuela que usan algunas personas para que el gallo se vea con el rabito bien rojo, que para muchos es señal de que al animal trae una muy buena postura. Ojo, cuando compre un gallo para combate no tome tan en serio el color rojito del trasero, ya que este color puede ser el resultado de que: 1) ya tusado el gallo lo expongan al sol por largos periodos de tiempo, 2) le rasuren el trasero y le pongan alcóhol o 3) le apliquen poquito de la mezcla que les mencioné y le froten con un trapo hasta agarre el color que el cliente quiera.

Pero volviendo a nuestro tema, hay veces que nos preguntamos: ¿qué tendrá ese “inche” gallo si come re bien y está re flaco? ¡Pos simplemente que los bichos externos se lo están tragando en vida! Un animal no puede considerarse totalmente sano si no está libre de parásitos externos. ¿Usted cree que los animales pueden dormir a pata tirante? No los dejan en paz un sólo minuto, día y noche. Pa’ acabar pronto, la próxima vez que agarre a uno de sus gallos le pide prestados dos piojos y se los pone en la… cabeza para que vea que no soy mala onda.

No se los quite por una hora. Va a ser la hora más larga de su vida. ¿Sintió gacho verdad? Póngase en los zapatos de sus queridos gallos. Ora que si no siente nada anormal lo más seguro es que los dos piojos que tomó prestados de su gallo ya andan cruzándose con los suyos por lo que en adelante traerá piojos de dos sangres y si los deja un tiempo hasta consanguíneos va a sacar. Yo por si las dudas cuando andamos desparasitando hago como que accidentalmente se me vauna rociada a la cabeza del Tavo o del Isma y les digo:

–¡Sorry! Se me peló sin querer.–Hey… van como cuatro rociadas que nos echa y todas “sin querer”.

Uno de los principales transmisores de los gorupos son los pajarracos que en cada región les llamamos diferente: agraristas, corrientes, gorriones, que son de los que me sé. El punto es que abundan y se meten a las jaulas a comer del alimento de nuestras aves y allí les pasan los gorupos. Lo ideal es estar revisando constantemente a nuestros animales que no traigan bichos. Las veces que sea necesario tiene que desparasitarlos externamente por que los “inches” piojos y gorupos no llegan por temporadas como las huilotas.

Ya que les dio su desparasitada externa ahora deles una pastilla de Wormex (ay me deben una lana por el comercial) o cualquier otro producto parecido, para acabar con los parásitos internos. Éstos obviamente son peores que los externos por que si no los combatimos a tiempo pueden causar incluso la muerte de nuestras aves. Hay quienes indebidamente desparasitan internamente a los gallos hasta el momento en que los van a meter al cuido. ¡Erroooor! Las aves están expuestas desde su nacimiento a padecer de parásitos internos por diferentes motivos; se comen las excretas de los compañeros de camada cuando están en la criadora, beben agua sucia, levantan lo que se les ocurra del suelo, entre otros. Por lo mismo hay que darles su desparasitada mínimo dos veces al año. Pienso que es mejor mantener desparasitados a todos mis gallos que tengo para jugar con mucha anticipación a cuando los voy a meter a cuido, que hacerlo cuatro o cinco semanas antes de que van a pelear. Un gallo con bichos internos nunca va a estar en carnes y nunca va a jugar bien simplemente por que es un animal enfermo. Hay gallos gordos que no significa que estén sanos. A veces estos gallos ni color tienen, están pálidos y son medio asustones.

Cambiar las camas

No estoy hablando de la cama en la que duermen usted y su lindura de esposa. Me refiero a las camas de los voladeros y rascaderos en donde estarán sus gallos durante el periodo de cuido.

Ora estimadas esposas de mis amigos lectores, esto les puede servir de pretexto pa que le cambien ya ese colchón que tiene los 20 añosque llevan de casados y que es fiel testigo que sobre de él le escribieron a la cigüeña para que desde de París les trajera a sus retoños, pero que después de tanto ajetreo ya le salen los resortes por todas partes. En nuestro caso mi mujercita y yo reciclamos nuestro primer colchón como seis veces. Le dimos vueltas y como gallo en cuido lo rotamos por todos lados, hasta que llegamos a la conclusión de que a pesar del cariño y el valor sentimental que le teníamos era necesario cambiarlo. Con él se fueron tantos recuerdos que todavía lo seguimos añorando; lo extrañamos por que ya tenía moldeado (sumido) el cuerpo de cada uno y pos el nuevo está muy parejo y es una piedra. Así es que díganle a sus mariditos: así como le haces caso a todo lo que dice ese Señor de “Rancho Los Dones”, pues ahora vamos cambiando nuestro colchón (le adelanto que primero va a cambiar la cama de los gallos y después pensará en cambiar el que será su nuevo nidito de amor).

Las camas deben prepararse con estiércol de caballo, hojas de la mazorca de maíz para hacer tamales o arena. En mi caso hago una mezcla de arena amarilla y estiércol. Si usa esta mezcla o simplemente arena o tierra, aflójela y después con un “arenero” como el de la foto 5, aviente la tierra sobre el mismo para que separe piedras, terrones, plumas, excretas y deje la cama con el polvo finito y bien aflojadito. He visto voladeros de dos metros de altura en donde el suelo está lleno de piedras, pedazos de ladrillo, terrones resecos y hasta excretas petrificadas de hace cinco temporadas, que ocasionan que cuando el animal se baja de la percha anda buscando un lugarcito donde aterrizar. Y luego andamos preguntando:

–Hey Tavo (nombre del nuevo asistente de mi asistente ejecutivo) ¿qué le pasó al gallo amarillo?… Ya sé, no me digas: cuando les echaste de comer en la mañana no andaba así ¿o sí? –Ah patrón ¿y como le atinó?– ¡Inche respuesta ya me la se de memoria! ¡Pos que le pasó, que simplemente al saltar de la percha una de sus patas cayó sobre una piedra y el trancazo lo dejó renco! Se la pongo fácil; trépese a una barda de dos metros y aviéntese un brinco sobre un suelo duro, lleno de piedras, pedazos de ladrillo y uno que otro fondo de botella quebrados. Obviamente no va a saltar, ¿verdad? En cambio si el suelo está parejito, con arena, acolchonadito, no va a pensarlo dos veces para lanzarse. Ah, pos eso mismo les pasa a nuestros gallos. En la foto 6 está un gallo disfrutando de una cama como debe ser.

Quiero darles las gracias a Don Juan Núñez Dávila y su hijo Juan Pablo Núñez Jiménez que hicieron el viaje desde Guadalupe, Zacatecas para visitar mi granja y llevarse unos de mis animales; gente sencilla, amable y amante del gallo tal como es uno por lo que es fácil hacer amistad rápidamente. Como siempre quiero agradecer a todos los amables lectores que me hacen llegar sus correos y que con gusto doy contestación a todos ellos, como Humberto Rodríguez Urbieta, Juan Martín Luna, Arturo Rodríguez, Marco Antonio Rosas, José Guadalupe Pérez, Armando Alva, Erwin Valenzuela, Nazario Julio Pérez, José Luís Xinel, Héctor Iván Alvarez, Jorge Rojas, Jesús Arturo Bustos, Horacio Casillas, Ofer Reglado Morales, Néstor Pérez, Eduardo Gómez Vázquez, Marco Antonio Trejo Juárez, Luis Alberto Pérez Quiroz, Armando Moreno, José Félix Puente del partido “La Gloria” eIván Francisco Guzmán.

Un agradecimiento muy sincero a todos ustedes estimados lectores que durante el 2011 apoyaron con sus buenos comentarios a mis escritos y que espero les pueda seguir dando en 2012 las sugerencias tan simples y sencillas en todo lo relacionado al gallo de combate. Les deseo que la Navidad la hayan pasado de lujo con sus seres queridos y que el año nuevo traiga para ustedes y los suyos mucha salud, paz, armonía y desde luego chamba. Ya si nos trae mejor suerte para nuestras jugadas será el pilón. Si Dios no dice otra cosa, nos escribimos y nos leemos durante este nuevo año, en la mejor revista especializada en la gallística, no sólo de nuestro país, sino de otros países donde se práctica este hermoso deporte de los gallos de pelea, pero eso sí, seguirá siendo como siempre, en “La Primera de abrir”.

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