Héctor “Tito” Chapa, nuestra leyenda

julio 2010, No. 151

Por Rodolfo J. Guerrero Zúñiga

– Tengo el placer y gusto de estar en el Rancho “Dos Cañones” con don Héctor “Tito” Chapa, a quien agradezco mucho su atención, su tiempo y su magnífica disposición; así como también a Rafa Chapa. Don Tito, muchas gracias por recibirnos.
– Es un placer.

– ¿Cuándo y cómo empezó en los gallos?
– Empecé cuidando gallos con mi papá, a los 14 años; cuando salía de la escuela me iba a cuidarlos. Nunca amarré porque me faltó valor para hacerlo, y como mi papá era muy buen soltador, yo me sentía acomplejado, pero toda la vida estuve en los gallos.

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Don Héctor “Tito” Chapa

– ¿Cuándo inició la crianza de los gallos?
– Casi fue en 1959, en Rancho Chinton.

 

– Hace medio siglo ya…
– Sí. Don Reyes García fue quien me dio la mano, porque él quería criar gallos, pero para jugarlos. Él era un estupendo ganadero, en realidad él no sabía mucho de gallos, pero aun así, fue quien hizo todo, yo sólo puse lo que yo sabía. Así fue como logré todo esto.

 

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Pollada al aire libre

– Recuerdo que, cuando me inicié en 1987, empecé a escuchar de los gallos chintones, de Rancho Chinton.
– Sí, porque desde 1959 comencé con los gallos nada más regulares, no comencé con grandes gallinas, sino que de lo que tenía fui poco a poco seleccionando, y ya después don Gonzalo Monroy, del partido “Huayacocotla”, que era yerno de don Reyes, me hablaba y me mandaba gallos. Entonces me fui haciendo de lotes ya más o menos buenos, así fue como, poco a poco, fui sacando buenos pollos: 500, 800, 900, hasta lo que se saca ahora.

 

– ¿Cuántos ejemplares saca ahora?
– Unos 10 mil quinientos.

– ¿Exclusivamente machos?
– Sí, porque van apuntados. Tito, mi hijo, apunta todo sobre ellos, si salen jorobados, tuertos … pero hemos levantado 10,500 pollos.

 

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Semental colorado de la cría de “Rancho Dos Cañones”, de don Héctor “Tito” Chapa, en Pánuco, Ver. (Fotos: RJGZ)

– ¿Ustedes sexan desde el primer día que nacen?
– Sí, desde que nacen; tenemos un sexador especial y dejamos las hembras de los gallos que uno cree que dan mejor, pero no hay más.

 

– ¿Usted ha traído muchos gallos de Estados Unidos?
– Sí, muchos gallos, mucho gallo jugado, unos dan bueno y otros no dan nada. El gallo de Jumper es un gallo muy fino, muy famoso, pero nunca me dio bueno. No sé qué cruzas hacía Jumper, pero como sementales no ligaban. El que lo hacía, ligaba muy poco, de 10 ligaba uno cuando más. La prueba de esto es Memo Bustamente, que aunque es muy amigo de Jumper, casi no tiene gallos de él; por algo será…

 

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Semental giro con gallinas coloradas de la cría de “Rancho Dos Cañones”, de don Héctor “Tito” Chapa, en Pánuco, Ver.

– No, lo que pasa es que Jumper, con quien he tenido la oportunidad de platicar dos o tres veces, es el mejor comercializador de gallos en Estados Unidos. Durante 15 ó 18 años asistí a Bayou, a Mid América, a Sunset y nunca tuve la fortuna de verlo ganar.
– Yo tampoco lo vi ganar nunca, y eso que yo iba sólo una vez al año, pero la gente le tiene mucha confianza, por la fama que tiene, respeto y fama; es un hombre serio.

 

– Así es. De hecho, cuando le pregunto a los estadounidenses a quienes he tenido oportunidad de entrevistar, el 99 por ciento de ellos se expresan bien de él.
– Creo que es un hombre muy serio y honesto, y eso cuenta mucho; de cosas como ésas se da cuenta la gente.

– En efecto. La primera vez que platiqué con usted, don Tito, no sé si lo recuerda, fue en 1991 ó 92, en León, Guanajuato. Entonces un muchacho llamado Alfonso Cordero lo invitó a dar un simposium. También estaban Johnny Jumper, Ramiro Santos; una noche antes, usted estaba agripado y Rafa me llevó a su habitación. Ahí tuve la oportunidad de conocerlo, de platicar con usted. En aquella ocasión, un muchacho se levantó a media plática y dijo: “Don Tito, yo vine exclusivamente para escucharlo a usted, y quiero que me diga cómo sacar bueno” Y usted le respondió: “Si metes una víbora macho con una víbora hembra, ¿qué te va a dar?” Pues víboras. “Entonces, si metes gallo bueno con una gallina buena, te debe de dar bueno. Y aunque no siempre es así, te debe dar al menos un 70 por ciento bueno, sobre todo si el padre o el abuelo fueron gallos muy notables”. Entonces, tienen que ser animales muy buenos desde generaciones atrás, tanto el macho como la hembra. Por eso yo no dejo de admirar, don Tito, que en México la gente hable de los Kelso, de los Sweater, pero los únicos gallos mexicanos que la gente respeta son los Chintones de don Tito Chapa, ¿a qué lo atribuye usted?
– A que yo meto lo bueno con lo bueno. Si se trata de un gallo colorado, sé de dónde viene; lo compré porque lo vi jugar, y si da muy bueno, lo que hago es meter muchas hembras con ese gallo. Si da un porcentaje de bueno muy bajo, entonces no meto ninguno. Es decir, debe tener un porcentaje muy alto para que los sobrinos o nietos salgan buenos. Si sólo hay tres buenos de 30, no conviene.

 

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Semental colorado de la cría de “Rancho Dos Cañones”, de don Héctor “Tito” Chapa, en Pánuco, Ver.

– ¿Cuáles son las características que, independientemente de que el gallo haya sido ganador, le atraen más para elegir a un gallo como semental?
– Que esté bien proporcionado, bien medido, ni zancón ni chaparro; que tenga patas bonitas, de ojos delgados y bonitos; que la cola no esté muy arremangada ni caída, que sea un animal estético. Yo creo que ése es el gallo que da hijos muy finos, comerciales y buenos. Porque creo que el gallo de pelea debe ser bonito, fino y bien medido, bien proporcionado.

 

– ¿Y en el caso de las hembras?
– Lo mismo: gallinas bien proporcionadas.

– ¿Cuál es la mejor edad para empezar con la gallina? ¿A partir de que rompe postura o la deja usted cumplir un año?
– Como a los diez meses; las dejo que tengan una postura, porque al principio el huevo es chiquito. Cuando notamos que está de mejor tamaño, quizás la polla no sea tan buena, pero tarda más en enclocarse y pone muchos más huevos. Entonces es cuando tiene uno hembras nuevas de los mejores gallos y es cuando pueden formarse buenos lotes.

– Por lo que veo, lleva usted una información muy completa de los apareamientos, nacimientos, hembras, machos, gallos que juega y a quien se los vende; es un trabajo muy arduo.
– Sí, pero es una gran ventaja, porque así nos damos cuenta cuáles son los ejemplares que dieron más porcentaje de victorias, los mejor proporcionados, y ello nos facilita el venderlos. Anotamos todos los detalles y así es más fácil venderlos.

– Porque para vender diez mil gallos se requiere algo más…
– Podría sacar hasta mil más, pero ya sería demasiado. Tengo muy buena gente, a unos les pago $140 diarios y a unos un poco más, pero todos tienen que estar el día entero ahí. Por supuesto, algunos se hacen… tontitos y se esconden si me ven pasar…

– Pero en todos estos años de crianza, usted ha ido teniendo experiencias que ha ido aplicando para mejorar su trabajo.
– Claro que sí, en esto nunca se termina de aprender. A veces uno se equivoca de repente y como que se estanca.

– Veo que ahora tiene unas bodegas, pequeñas naves donde tiene a los pollitos a una temperatura de 35°, ¿cuánto tiempo están allí los pollitos?
– Veinte días, como aquí no hace frío, los encierro montados con unas tablitas, encerrados y allí se duermen. Van creciendo y van buscando los árboles.

– De hecho, podríamos pensar que a los 22 días, los animalitos ya están sueltos en el campo.
– Andan sueltos, bajo techo, pero sueltos. Y así sólo se les da agua, alimento y en el campo tienen la oportunidad de complementar su dieta, y ese ejercicio natural les permite desarrollarse mejor.

 

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Semental retinto con gallinas giras de la cría de “Rancho Dos Cañones”, de don Héctor “Tito” Chapa.

– ¿Cuántas hectáreas hay en el Rancho, don Tito?
– Más de cien, y ocupo 30 para los pollos, lo que permite se desarrollen bien.

 

– ¿Cuál es la alimentación que les proporciona? ¿Es alguna mezcla que usted ha ido implementando?
– No, es alimento comercial de La Hacienda y también de Purina.

– ¿Y qué porcentaje de proteína le gusta para sus pollos?
– Casi no hemos notado la diferencia entre un alimento y otro, es lo mismo, al menos entre los de La Hacienda y Purina. Ahora me he alejado de eso, el que se hace cargo es mi hijo y los muchachos. Hay una cosa muy importante, en la libertad en la que andan los pollos, agarran en el campo mucha proteína. Eso es lo que les ayuda mucho en su crecimiento y desarrollo.

– Y ¿cuál es la temperatura media aquí en la Huasteca, don Tito?
– En tiempo de calor, unos 33° C, en promedio. Y en el frío, que apenas serán dos o tres días al año, yo creo que unos 8° o 9° C. El éxito que tenemos aquí para criar pollos es que en realidad estamos a 28° C, pero en la noche tenemos de 24° a 26° C; es decir, no existe mucha diferencia.

– Además, en la noche los pollos se juntan y logran una mejor temperatura.
– Creo que es malo cuando el clima es muy caliente y en la noche es frío, pero aquí no aumenta mucho, la diferencia es de apenas unos cuatro grados.

– ¿En que momento empiezan a nacer pollitos?
– Empiezan a nacer en marzo, aunque si pudiera sacar todos antes, sería mucho mejor, pero hay veces que no se puede por todo el trabajo, y la gallina siempre está en la pluma un poco. El gallo que nace en enero sería mucho mejor para nosotros, porque agarra unos meses muy bonitos, no que ahora nos agarra el tiempo de aguas y se nos muere mucho pollo por la humedad, por la tierra y lo tiernitos que están. Aunque si el pollo grande se moja, si le cae el agua cuando esta calientito durmiendo, también le hace daño, pero cuando es grande, ya no se enferma tanto porque ya pasó por muchas cosas difíciles.

– Ya tiene anticuerpos que le permiten sobrevivir, ¿no es así?
– ¡Sí, señor! Un pollito de dos meses que lo sobrelleva ya de grande no lo sienten y sobreviven. Nosotros llevamos un orden conforme a la naturaleza, o sea, no nos interesa adelantarnos a ella. A muchos les gusta sacar antes, en noviembre o diciembre, le ponen electricidad a las gallinas, les adelantan el ciclo de postura, para hacer los lotes para soltar las gallinas un buen tiempo en el campo; mientras que aquí nacen los últimos días de febrero o los primeros días de marzo. Generalmente empezamos a mediados de febrero a hacer los apareamientos, para que los pollos nazcan en marzo. Aquí estaban sacando mucho antes, desde octubre, pero después las gallinas ya no ponían y después se dieron cuenta de que las cosas no eran así, que no convenían, que se equivocaron por la ambición de querer sacar antes.

 

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Área de criadoras en el “Rancho Dos Cañones”, de don Héctor “Tito” Chapa, en Pánuco, Ver.

– Otra pregunta sobre la alimentación, ¿usted usa pellets o le gusta mezclar grano?
– A los pollos se les da pellet desde los dos meses. Ahora que si uno pudiera echarle un poco de maíz al pellet, eso sería bueno, pero aquí ya casi no hay maíz del bueno, del amarillo. En dos meses más si hemos dado 10 por ciento más de maíz a los gallos que van a empezar la pluma, y a los ejemplares que nos gustan mucho, les damos alimento especial. La buena comida es lo mejor para criar a un gallo. Aquí les damos solamente una comida, mi papá y yo les dábamos dos comidas, pero ahora sólo los alimento una sola vez, para evitar la mano de obra y no tener que aventar otros 10 mil puños, porque aunque tenga 24 personas, cuando acaban la primera vuelta… ¡ya toca la siguiente!, y entonces es un cuento de nunca acabar.

 

– ¿Cuántas gallinas ocupa en la reproducción?
– Más de dos mil gallinas…

– Y, qué serán, ¿unos 200 sementales?
– Ahora como 250 y tantos sementales.

– Pero, ¿no todos tienen un promedio de 10 gallinas?
– No, no, cada uno trae 9 ó 10, aunque algunos traen hasta 11, así que casi estoy seguro, son mil 900 a dos mil gallinas.

– Y ¿cuál es la edad máxima que admite en una gallina?
­– La gallina vieja, de cinco años, da menos, pero yo tengo un gallo de 8 años que me tiene asombrado por lo fuerte que es, y está dando unos gallos notables. Así que creo que mientras pise, aunque sea muy joven o muy viejo, estará bien.

– Claro, mientras tenga calidad suficiente.
– Pues sí, yo creía que el gallo y la gallinas viejos ya no servían, y estoy sorprendido que ver que no es verdad.

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Área de criadoras en el “Rancho Dos Cañones”, de don Héctor “Tito” Chapa, en Pánuco, Ver.

 

– Y creo que si a ese animal se le administra el Vigantol ADE Fuerte de Bayer, que es un reconstituyente celular, todavía puede esperar un poco más de él.
– Sí, tengo aquí un gallo que le pusieron en Montreal, hace como seis años, “El Tremendo”, que jugó en semifinales de Los Garza. Es un gallo ya fregado, que ha de llevar ciento sesenta y tantos pollos, entonces uno le pone ya menos gallinas, pero lo sorprendente es que aunque se trate de pollos muy notables, hay algunos gallos que transmiten lo que son y otros no. A veces, aunque le ponga uno una gallina muy notable, que venga de un gallo también muy notable y con buenos hermanos, pues no siempre ligan ni sale lo que uno busca.

– Todo el pollo que nace, ¿lo hace en incubadora?
– Todo.

– ¿Vacuna usted a sus pollos?
– Sí, antes que nada para Mareck. Sólo una vez me ha tumbado, antes no vacunaba, pero me pegó una vez, después de 25 años años. Es difícil que pegue, pero cuando lo hace… y lo malo es que le pega a gallos de 5 ó 6 meses, que quedan con las patas como de bailarina despatarrada. Es ahí donde uno dice: ¿por qué no hice esto o aquello?, pues se pierden miles de pesos. Luego vacuno contra viruela y Newcastle.

– Es decir, ¿tienen ustedes un programa muy completo?
– Procuramos tenerlo, yo llevo todo apuntado. El problema de vacunar contra Mareck es que se traen gallos americanos y ésos ya vienen vacunados contra el Mareck; ése es el riesgo.

– No necesariamente, lo que pasa es que, por ejemplo, en la costa del Atlántico, las nevadas que caen ayudan a purificar el suelo y entonces muchos dicen que vacunan, pero la verdad es que fuera de la grabación te dicen que no, que nunca lo han hecho. Y lo más lamentable es que no siempre le dicen al comprador que no han vacunado al gallo, y cuando llega usted a México, con su gallo enfermo o en peligro de enfermar, ya desgració todo un lote de animales.
– Y se enferman aquí porque el agua es más sucia, porque uno tiene menos cuidado, porque hay demasiados animales y menos higiene, por muchos motivos.

– Incluso por la dureza del agua…
– Y también por el aire. Aquí cerca hay un molino y todo eso cuenta, aunque no queramos creerlo.

– Así es. Y en todos estos años, don Tito, ¿cuáles son los gallos que le han causado mayor satisfacción?
– Lo que pasa es que yo hago muchas revolturas: de Sweater con Colorado, por ejemplo, y de gallo Amarillo, pero el gallo del “53” me ha dado muy bueno y ése me lo regaló Nacho Bonilla. Yo creo que si Nacho supiera lo bueno que da, ¡no me lo habría regalado! Hubo un año en que metí más 120 en la cría, unas mayores que otras. Cría mejor al macho que las hermanas y a veces es al revés, pero uno le va buscando. Yo siempre he tratado de que el gallo sea bueno, si lo veo todo pachorrudo, negro, feo, pues no me gusta.

– Esto sigue siendo una situación de prueba y error, de estar probando y ver qué funciona, para irlo seleccionando; y qué no funciona, para eliminarlo.
– Lo muy bueno falla menos. Digo que es importante darse cuenta que lo que está dando bueno e irle dando forma. Como quien forma una familia, hay unas muy honestas u otras muy bandidas… unos medio gordos y otros medio flacos…

– Don Tito, ¿cuál es el color de pluma que a usted más le gusta?
– El gallo Amarillo Colorado me gusta mucho, es lo más fino que he visto.

– Algunos galleros de Estados Unidos, sobre todo de la vieja guardia, de más de 60 años, consideran que hoy la gente cría más por el dinero que por el gusto mismo de criar, que se ha perdido un tanto la finura. Yo respeto esa opinión, pero también me pregunto si no tendrá algo qué ver el hecho de que antes se jugaba con gaff y hoy, sobre todo, con navaja; y ésas son heridas distintas.
– Sí, y es distinto el gallo de navaja para la redonda, por eso el americano saca gallos un poco más bajos, para que puedan manejar esas dosarmas, porque si no se hace “bolas” con esas navajonas. Por eso viene mucho gallo americano medio bajito. Antes eran gallos bajitos, para la navaja de redonda, pero era gallo bien proporcionado, creo que hasta más cortador; siempre que viniera de gallos cortadores, porque no sólo se trata de que esté bien proporcionado. El gallo de gaff es muy fuerte porque así lo amerita su estilo de pelea; mientras que el gallo de navaja mexicana es más rápido, ésa es la diferencia principal.

 

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Don Héctor “Tito” Chapa y su hijo Eduardo, topando gallos en su “Rancho Dos Cañones”, en Pánuco, Ver.

– ¿Le gustan los gallos negros, don Tito?
– Fui con mi papá a los torneos desde el 54, creo que como unas diez veces, y nunca vi un gallo negro con redonda, o que anduviera para esa arma; se dice que los gallos negros son muy notables y si tienes gallinas muy buenas y se las vas metiendo, crees que sacarás un gallito muy rápido, y a veces lo logras. Aquí nos gustan mucho, a un solo cliente le hemos vendido más de 500 gallos negros, y los sigue buscando. Él los vende mucho, es de Guatemala. Ahora que también es muy importante saber escoger al gallo, no sólo se trata de que sea negro, sino de escoger el mejor entre 30 ó 40 que uno pueda revisar. Los verdaderamente buenos son muy poquitos, y si tienes dos mil gallinas de dónde escoger, pues también te sacas un gallito, porque tienes muchos ejemplares buenos que meter a ese gallo, por lo que el que tiene poquito no puede tener mejores opciones que el que tiene mucho…

– Porque se reducen las posibilidades de elección.
– Exacto. Y si el que tiene más opciones sabe lo mismo que tú, entonces tendrá mayor ventaja sobre ti, porque sacará más hembras y tendrá más de donde escoger.

– En las primeras entrevistas que realicé hace una década, me hablaban del gallo con las piernas más hacia adelante y me hacían la famosa comparación de un vaquero y un charro: al momento de sacar la pistola, el charro la trae en la cintura, tiene que levantar la mano y hacer toda una maniobra; mientras que el otro nada más la saca y ya está disparando. ¿Usted considera que estos gallos que tienen las piernas, aparentemente, un poquito más hacia adelante tienen una mayor ventaja?
– Nunca me he dado cuenta de eso, no lo creo. Vuelvo a lo mismo, creo que el gallo debe ser normal, hasta el modo de caminar cuenta también; las patas no deben estar muy metidas. No he visto gallos feos cuando juegan partidos importantes, es raro que metan un gallo feo, porque por eso se habla de gallos finos, bonitos. Si yo saco gallo, mucha gente dice: “Don Tito saca gallos bonitos”, así que yo no meto a la cría gallos feos. Cuantas más cualidades tenga, mejor.

– ¿Le gusta criar con gallos Orientales?
– Ahora le saco a un gallo de Memo Bustamante (que es como mi hijo), él no los vende, pero a mí no me lo puede negar, porque este año le di lotes, gallinas y gallos. El mismo Memo se llevó como treinta; yo creo que ese gallo es como más rustico, más sano.

– Pero, ¿todavía no los prueba usted, los ha visto pelear?
– No, yo no voy, pero sé que llevaron 10 y seis de ellos ganaron; uno de ellos muy notable, precioso, que parece como no trajera nada de Asil; está muy rebajado, apenas a ¼, pero a unos se les nota más que a otros. Los gallos Asil que nosotros estamos vendiendo les han gustado mucho. Ahora mandamos unos para Pénjamo, Guanajuato, y ese señor se ha llevado como 60, imagino que han de ser para la cría, pero no lo sé. Y es un gallo peligroso, socarrón, que cuando dispara falla muy pocas veces, casi siempre corta, pero es más lento; si le metemos un gallo rápido, se destantea un poco, pero cuando se acomoda… aunque medio lentón, ¡es peligroso! El mismo Memo ganó con esos en Juriquilla hace tres años, me dijo que se lo había regalado Johnny Jumper, aunque Memo no comenta mucho.

– Así es, yo le vi jugar hace como un año y medio un gallo espectacular, un Asil. Creo que la pelea ha de haberse definido en 30, 35 segundos, y el rival quedó prácticamente destazado, sin embargo, en la siguiente pelea, un gallo similar se huyo…
– Sí, señor, todo mundo se asustó cuando vio el tiempo que hicieron los siete gallos cuando ganaron ese torneo, creo que es algo que no volverá a pasar nunca. Pero ese gallo no es más fino que los otros; es cierto, tiene la cualidad de ser muy defensivo, pero no es de la calidad de los Amarrillos Colorados.

 

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Área de tee – pees en el “Rancho Dos Cañones”, de don Héctor “Tito” Chapa, en Pánuco, Ver.

– Siento que el problema es ése, que el ganar un evento involucra muchas circunstancias.
– ¡Y hasta la suerte también!

– Exactamente, y a veces la suerte no es que su gallo meta una puñalada porque el otro se arrimó, sino que a veces la suerte consiste en que el rival sea más cómodo, más a modo. No se trata de quitarle el mérito a nadie, pero sí es importante ponderar que este tipo de eventos tienen esa cualidad, que se requiere un poquito de fortuna, de suerte, para que le toque el rival más cómodo a su gallo, y que su ejemplar pueda cortar, básicamente.
– Sin embargo, ¿por qué debe haber poquita suerte? La navaja hace que uno tenga suerte. ¿Por qué entonces un boxeador bueno siempre tiene suerte? El arma es la que hace la suerte. Si yo me peleo con un pela’o con una pistola y ninguno de los dos sabe nada, entonces sí gana el que tenga más suerte, pero si alguno sabe más que el otro, entonces no podemos hablar de suerte. Creo que la navaja hace que haya también bastante suerte.

– Don Tito, usted debe tener muchas anécdotas qué podría comentarnos, ¿hay alguna cosa chusca o dramática que le gustaría compartir con nosotros? Seguramente tiene mucho que contar.
– Sí, una vez me estaban haciendo un homenaje muy chiquito, y yo estaba mandando huevos para México porque antes tenía incubadoras allá. Yo jugué ahí, no recuerdo si 5 ó 6 peleas y corrieron dos gallos míos. Yo dije: “Mira nomás, el homenaje es mío ¡y me están corriendo los gallos! Pero, ni modo, ya están ahí”, y me reí y me hice tonto, pero se siente feo. Cuando mandaba para México, me dolía la cabeza de hacer los lotes, venir, marcarlos, ¡es una tarea difícil! Nunca quedaba contento, ya marcarlos no tiene mucha gracia, pero me han pasado un montón de cosas.

– ¿Cree usted que haya alguien a quién nunca le haya corrido un gallo?
– Solamente al que no los cría ni los juega. Hace como un mes me llamó un gallero de Perú y yo pensé que allá no hay muchos gallos finos, que juegan sólo gallo grande, y le pregunté qué porcentaje de gallos corren allá. La respuesta fue: “Mire, señor, de 100 gallos, corren más o menos un 20 por ciento”. Ésa es una cifra muy alta, pero se trata de gallos de menor calidad.

– Yo he estado tres veces en Perú y, sinceramente, encuentro diferencias muy marcadas, don Tito. Básicamente, el gallo de navaja es para la gente de elite, con mejores posibilidades económicas, pero el sistema de crianza que tienen –incluso los de mayores posibilidades económicas– es aún muy rudimentario. Las plumas de la cola se ven muy afiladitas, porque no tienen mucho espacio, la mayoría de estos gallos son como capotes, pesos grandes. Me gustó, me emocionó el hecho de ir primero a un coliseo y luego a una casa particular, a una fiesta de gente “de elite” (como usted y como yo, para no hacerle el feo a nadie) que además son los elegantes: hacen una comida, hay meseros, sirvientes, música típica de Perú, con tambores; en fin, es una experiencia muy diferente. Y entonces llegaron los señores al vallín y el gallo llegó tapado con una especie de cobijita como de bebé, bordada con el nombre del partido (“galpón”, les dicen allá); y ¡allá no pesan los gallos! Allá el peso es libre y eso le da un aspecto diferente a la jugada, como de mayor elegancia.
– De más categoría, aparentemente.

– Así es, y usan lo que en México era la “libre mexicana”, que allá le llaman “hoja de olivo”, porque es un poquito más ancha.
– Esa hoja es de acero.

– Los que pico, juegan del pez espada, unos como dientes, esa parte del pez es lo que habilitan como espuelas y las montan en una base de aluminio. Ellos le dicen espina de pescado, pero yo no creo que eso sea una espina de pescado, porque es el diente del pez sierra, pero es la parte que va afuera. Y hay mucha mayor cantidad de gente que juega este tipo de gallos, don Tito, además de que nos cuente alguna otra anécdota, dígame ¿cómo ve la gallística en este momento en el país?, ¿qué expectativas tiene?
– Veo que ahora juega mucha gente; antes no había tantos jugadores. Ahora se juntan entre tres o cuatro, aunque sean partidos pobres, y juegan. Antes sólo se hacía en palenques grandes. A la gente le gusta más criar ellos mismos a sus animales, sienten mayor placer; creo que ahora se juegan más peleas que nunca.

– ¿Usted considera que esto, con el tiempo, incrementará la calidad del gallo en México?
– Sí, el gallo es ahora mucho más fino que antes, pues se está criando mucho y todo el mundo sabe ahora de gallos y buscan una mejor selección; cualquier muchacho pobre con un gallito muy notable puede meterlo a la cría y ya no lo hace a ciegas, nomás porque sí; ya hay muchos que saben de esto y que siguen aprendiendo.

– También tiene que ver que hoy en día se cuenta con una variedad más amplia de medicamentos específicos para el gallo de combate, con mejores alimentos.
– Eso cuenta mucho. Ahora hay mejor alimentación para los gallos, mejores medicamentos, hay de todo. Ha habido un mejor desarrollo, notable. ¡Dimos un brinco bárbaro!

– ¿Qué cree que nos haga falta para dejar de depender del gallo americano?, ¿cree que podamos erradicar esa circunstancia?
– Creo que lo que tiene que hacer la gente es mucha selección, y los que más saben son los que pueden sacar un gallo más parecido al que se hace en Estados Unidos, el de primera. Necesitamos seleccionar mucho todos los machos y las hembras, porque ¿qué va a pasar aquí en México cuando ya no lleguen gallos americanos? Está muy mal el meter mucho gallo americano a la cría…

– Sobre todo, depender de ellos…
– Dependemos mucho de ellos, pero los quienes más tienen gallos americanos son los que menos saben, por eso los compran allá, y cuando no pueda seguir comprándolos, se quedará estancado; los “poquiteros” ésos que no saben mucho de gallos, en ese momento van a quebrar. En cambio, quien sí conoce y tiene sangres de cualquier color, de gallo fino, seguirá haciendo sus lotes, aunque sea más difícil ir seleccionando.

– Usted, sinceramente, ¿cree que se acabarán los gallos en Estados Unidos?
– No creo… ya se hubiera acabado desde cuándo, desde hace años. No creo que puedan con tantos mexicanos que hay allá y con tanta gente que trabaja en las galleras. El gallero es como el alcohólico, no pueden dejar al gallo…

 

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Panorámica del área de reproductores de “Rancho Dos Cañones”, de don Héctor “Tito” Chapa.

– Así es. ¿habrá un par de anécdotas más, don Tito, algunos comentarios que quisiera compartir con nosotros?
– La gente que quiere dedicarse a criar gallos, debe irse muy despacio; debe ir comprando animales a algún criador que tenga cierta fama y sea serio para que les venda algo de lo bueno que tiene, aunque sea caro, pero vale más la pena comprar algo caro que valga y no estar perdiendo el tiempo comprando lo que no sirve. Yo creo que el que sabe de gallos, cualquier muchacho nuevo que le guste y tenga cabeza para esto, pensará: “yo tengo la manera y voy a dejar unas cincuenta gallinas a un proveedor equis”, y si a ese muchacho realmente le interesa, puede ser un buen criador. Por supuesto, también se necesita dinero, porque sin él no se hace nada. Pero todo se puede. Por ejemplo, yo no tenía nada, nunca pensé en criar gallos para vivir, pero el destino así lo puso.

– A veces no solamente es el destino, sino también la capacidad, la visión para hacer las cosas.
– Y la necesidad…

– Eso cuenta mucho. Hay gente a la que le ponen en la mano grandes fortunas…
– Y no es capaz de hacer nada.

– Y se las acaban y no hacen nada, y ahí se quedaron.
– Eso es muy cierto. Depende de cómo sea la persona.

– Es preciso tener la visión, el trabajo.
– Sobre todo el trabajo, más que nada. Puede tener mucha gente para trabajar, pero si es flojo, nunca hará nada. Cuenta mucho que la gente sea activa, ni siquiera necesita ser muy inteligente, sino gustarle lo que hace. Hay mucha gente inteligente, pero que nunca hace nada, porque son muy flojos; y las cosas no caen del cielo, sino que se logran con ganas y voluntad.

– ¿Qué es lo más valioso que le han dejado los gallos? Y no me refiero al dinero.
– A mí los gallos me gustan más que el dinero, siento mucho amor por ellos y el dinero está muy aparte. Puedo tener gallos muy buenos y no venderlos, sólo porque me gusta mirarlos; gozó más viéndolos que con el dinero. El dinero ya no me divierte, uno es como los perros viejos, ya no tenemos muchas necesidades, con estar bien comidito es suficiente. No tengo dinero, pero tampoco me falta nada, que es mejor. Estoy convencido de que el verdadero hombre rico es que está satisfecho con lo que tiene, el que goza con lo que tiene.

– Totalmente de acuerdo con usted, don Tito. Ha sido un verdadero placer compartir con usted y espero que muy pronto pueda regresar para que sigamos charlando; hay muchas cosas que podemos platicar, pues usted es una persona de mucha experiencia y una plática muy amena.
– Igualmente, Ingeniero, y muchas gracias por todo, espero que vuelva otra vez para seguir platicando.

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Sexado de pollos y otras tareas

agosto 2010, No. 152

Por Alida Mallorquín García
Rancho Las Trojes

Seguramente conocen ustedes a mi esposo, el Sr. Manolo Torres, propietario del Rancho Las Trojes. Además de incubar, marcar y vacunar, otra de las muchas tareas que llevo a cabo en el Rancho es el sexado de los pollos. Sé que muchos de ustedes tienen algunos contratiempos para realizar estas tareas, por lo que ahora me interesa compartir mi experiencia luego de 10 u 11 años de emprender esta actividad.

Lo que yo hago para sexar a los pollos es lo siguiente: tomo un pollo entre los dedos, le doy un apretoncito para que expulse el excremento y luego lo subo para poder ver a través de la lupa, pues de ese modo se verá más claramente; por supuesto, pueden hacerlo sin la lupa, pero con ella resulta más sencillo. Entonces volteo al pollo, presiono con mis dedos y le estiro la piel para poder ver.

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Sra. Alida Mallorquín García

Ésta es la técnica conocida como “la japonesa”, que me enseñó el Sr. Salvador Padilla, oriundo de Guadalajara, aunque ahora vive en los Cabos o Monterrey. Él nos iba a sexar los gallos a Mascota, Jalisco, y me dejaba las hembras para practicar sólo con ellas, para ir familiarizándome con este sexo.

Después, poco a poco incluyeron machos, de modo que los grupos se volvían mixtos. Así, ya familiarizada con las hembras, podía ver de inmediato que los demás pollos se veían “diferentes”; mi esposo y yo los apartábamos y, en efecto, eran machos. La diferencia ya era para mí muy notoria. Así fue como empecé a distinguir entre un sexo y otro, después de sólo dos temporadas de hacerlo, de estar practicando continuamente.

Se distinguen básicamente por el color: en las hembras el color es un poco más claro, uno puede distinguir los vasos capilares, e incluso alcanzamos a notar la ramificación de los vasitos, la cloaca. En cambio, en los machos el tono es más obscuro y podemos notar como una bolita (como un omega), pero no siempre es igual, no siempre se presenta hacia arriba, pues en ocasiones también se puede dar el caso de que se incline hacia abajo, o que sólo podamos ver un tope; cuando estiramos la piel, podemos ver un bordito, y después una bolita.

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Se toma el pollito de la cesta, donde se colocan de acuerdo al con el número que corresponde a sus progenitores. (fotos: RJGZ)

Es muy frecuente que, después del reconocimiento, los pollos se queden “acostados”, y luego de un lapso se levantan por sí mismos. Por supuesto, uno debe tener mucho cuidado, porque si aprieta de más, se puede caer el ombligo; y aunque no es muy recurrente, debido a accidentes como éstos, de 600 u 800 pollos se me han muerto unos cinco, que en realidad son muy pocos, ni siquiera el uno por ciento.

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Le da un apretoncito para que expulse el excremento y luego lo acerca a la lupa para poder ver mejor (foto inferior).

El año pasado me encargué de sexar unos 19 mil pollos.

En cuanto al porcentaje de falla o error, creo que andamos entre un 3 ó 4 por ciento; en realidad, lo que yo hago es que, si tengo dudas razonables, envío a los pollos con los machos; eso es mejor que sacrificar y perder animales. Hay algunos que son muy difíciles de definir, por eso siempre es preferible sacar una o dos hembras más, que perder un macho.

Entre las otras tareas que realizo, me encargo también de acomodar el huevo: cargo la incubadora, y me pongo a “ovoscopear” dos veces, a los 10 y a los 18 días; paso los huevos a la nacedora y los reviso de nuevo. Cuando nacen, los marco, los sexo y los vacuno contra Mareck. Ahora tengo ya unos 14 ó 15 años incubando, todavía no nacía mi hijo Alejandro cuando empecé en esto, y eso ocurrió en Mascota, cuando todo lo íbamos haciendo por gallina. Entonces no soportaba el olor que producía la nacedora, supongo que porque estaba embarazada; no tuve ascos ni los típicos mareos, pero lo que era el olor de la nacedora… ¡no lo soportaba! Entonces había una muchacha que me ayudaba en la casa, ella tenía que sacarme las charolas para que yo no tuviera que estar cerca de la nacedora, pero una vez fuera las charolas, ya podía hacer mi trabajo. Ella sacaba los pollos, yo los marcaba y ella los volvía a meter.

En cuanto a la vacunación, este año implementaremos la vacuna de oxígeno contra Mareck, pues hasta ahora hemos estado utilizando la de Fort Dodge, la de mil dosis.
Cuando una vacuna está bien aplicada, las posibilidades de que el animal reciba el beneficio son mucho más altas, en nuestro caso, a la mayoría de nuestros pollos les cae bien la vacuna.

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En los machos el tono es más obscuro y podemos notar una bolita (como un omega), pero no siempre es así y no siempre se presenta hacia arriba, pues a veces también se puede inclinar hacia abajo o sólo podemos ver un tope; al estirar la piel, podemos ver un bordito y después una bolita. En las diferentes imágenes (arriba y abajo) se aprecia lo comentado por la Sra. Mallorquín.

Estamos hablando de que de una parvada de 500 pollos, sólo a un par de ellos no les cae bien; de hecho, la vacuna que aplicamos es muy segura, funciona muy bien, de modo que no llegamos a un porcentaje de pérdidas ni siquiera del 0.5 por ciento.

Aunque yo sólo me encargo de aplicar la vacuna contra Mareck, nuestro médico veterinario aplica, a los 15 días, la vacuna contra Newcastle B1, y a los 21 días les repetimos viruela con bronquitis; mientras que a los 28 días, repetimos Newcastle Lassota.

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Manolo Torres y su esposa Alida Mallorquín García, titulares de “Rancho Las Trojes”.

Pero entre la segunda de viruela y la segunda de Newcastle hay una semana en la que se les deja descansar, y eso genera que nos recorramos una semana más. Terminamos a los 41 días de nacidos, cuando aplicamos la vacuna contra la coriza infecciosa. Y ya no volvemos a revacunar, pues, hasta el momento, con esto ha sido suficiente de acuerdo con el calendario de vacunación que manejamos.

Hemos obtenido un promedio de inmunidad muy aceptable para el tiempo de vida útil con que cuenta el animal. La mayoría de los animales se juegan pasando la pluma, entonces el tiempo de vida útil realmente es muy corto, por lo que la implementación de nuestro calendario de vacunación ha resultado muy exitoso.

En lo que respecta a las vitaminas, nuestro médico les administra Vita Forte A (vitaminas solubles en agua), antes y después de vacunarse, para que el gallo adquiera un poco más de resistencia, que no se estrese y el efecto de la vacuna sea más positivo aún.

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Manolo Torres, su esposa Alida Mallorquín García y sus hijos; Ricardo, Manolo y Alejandro Torres Mallorquín, titulares de “Rancho Las Trojes”.

Cuando hay estrés en el animal, la mayoría de las vacunas no funcionan o funcionan pero en un porcentaje muy bajo. Es decir, al vitaminarlos, ya sea por medio del alimento o del agua (pues eso depende de la preferencia de cada criador), disminuyen los niveles de estrés, lo que beneficia a la aplicación de las vacunas, pues el sistema inmunológico lo aprovecha mucho mejor.

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El cambio de clima y sus efectos

junio 2009, No. 141

Por MVZ Agustín H. Peña Romero

Uno de los principales efectos adversos con que podemos encontrarnos al tener cambios climáticos son, sobre todo, las recurrencias de problemas de tipo respiratorio, aunque no quedamos exentos de los digestivos y, en casos más graves, de problemas virales, que son irreversibles.

Es importante recordar que las enfermedades son resultado de una inmunosupresión o disminución de las defensas, lo cual puede deberse a factores de estrés; y tampoco debemos olvidar que otra causa importante es el mal manejo de las desparasitaciones y los malos hábitos de vacunación.

Ahora nos asalta otra interrogante: ¿cuáles son los factores predisponentes de las enfermedades? Éstos se ven acentuados debido a los malos manejos en las instalaciones, por ejemplo los voladeros o rascaderos que tienen únicamente un costal como techo y que, además, no se cambia sino hasta después de dos o tres temporadas; no importa que se esté desbaratando. Eso denota una imperdonable falta de atención por parte de los criadores, y también la falta de un rompevientos, que no es otra cosa que la colocación del voladero al lado de una pared o, en su defecto, un costal o una lamina en una zona específica, con el fin de proteger a los animales de los vientos dominantes que, a su vez, se complican con la llegada de las aguas.

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Además, en esa temporada es cuando se dificulta todo, debido al clima, lo cual da paso al proceso fisiológico más importante en nuestras aves: la pelecha, a lo largo de la cual, en muchas ocasiones, no tomamos las medidas necesarias para ayudar a los animales. En algo que podríamos contribuir es en el caso de la suplementación alimenticia, es decir, la adición de una fuente de alimento alto en aminoácidos esenciales, ya sea de manera comercial o, en su defecto, de croquetas para cachorro, con huevo cocido y atún, dos veces por semana. También podemos añadir la aplicación de vitaminas en agua o suplementos de aminoácidos, por ejemplo, podemos usar Vitafort tres días, descansar una semana y, posteriormente, adicionar Turbotonic durante tres días más para, una semana más tarde, emplear Carosen durante tres días, y así sucesivamente. Este manejo se puede hacer durante un mes seguido, descansar 15 días y repetirlo de nuevo.
Al llevar a cabo este manejo, “mataremos dos pájaros de un solo tiro”, ya que ayudaremos a mantener un estado de salud ideal en las aves, gracias a las medidas preventivas que tomaremos en las instalaciones, lo que hará que las aves sean menos susceptibles. Además, les daremos más armas para evitar los problemas ocasionados por factores climáticos y, finalmente, las ayudaremos a cubrir su requerimientos de aminoácidos necesario para llevar a cabo un emplume de mejor calidad. En este sentido, debemos recordar que la pluma está formada por partículas de aminoácidos que se van entrelazando, como si fueran un bloque de tabique, y que al existir una deficiencia, quedan huecos que darán como resultado plumas débiles y quebradizas, que resultan indeseables para la mayoría de nosotros.

Un manejo que podría ayudar a prevenir problemas es la estimulación inmunológica, es decir, la vacunación, que es el factor mas importante para la respuesta de un animal.
De este modo, las condiciones geográficas, extremadamente diferentes en el país, no afectarán a nuestras aves y, si aplican los manejos antes mencionados, les aseguro que obtendrán resultados satisfactorios, no sólo en la salud de las aves sino también en la calidad del emplume.

Dudas o comentarios:
agustinmvz@hotmail.com.

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R & R, exitoso criadero de Gary Richardson y Kerry Robertson

julio 2009, No. 141.

Por Rodolfo J. Guerrero Zúñiga

– Estamos en Ripley, Mississippi, y tengo el placer de compartir con Gary Richardson y Kerry Robertson, medios hermanos, propietarios del Rancho R&R. ¿Cuántos años tienes en los gallos, Gary?
– Desde 1979.

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Gary Richardson.

– ¿Y Kerry?
– Lo mismo, empezamos al mismo tiempo.

– ¿Cuáles son las familias con las que iniciaron?
– Grays, Clements, pero más que nada la sangre de Roy Brady, que tenía los mejores giros, como los Sweater. También Radio, Hatch, Kelso de Johnnie Jumper.

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Kerry Robertson.

– Básicamente, estamos hablando de cuatro familias…
– Sí, y tenemos los Brown Red, la mayoría son Hatch.

– ¿Cuáles son las familias que tienen actualmente, son las mismas o ha habido modificaciones?
– Son las mismas líneas que manejo ahora. Compramos primero los giros y los Radio, después, cuando Kerry fue a soltar gallos para Mr. Johnnie Moore, obtuvo los Kelso. Él era un criador de primer nivel y me dijo que si “no estaba descompuesto, no lo arreglara”. La única diferencia es la sangre de Kelso de Mr. Jumper, otros Radios y algunos de Doc Robinson.

– Por supuesto, en todos estos años, las familias ya tienen algo de ustedes, su selección, las cualidades que a ustedes les gustan. Cuando van a seleccionar un gallo para semental, ¿quién de los dos es el que lo selecciona?
– Ambos… el gallo debe pasar por la etapa de acondicionamiento antes de entrar al corral de cría.

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Panorámica de las instalaciones de R & R, en Ripley, Mississippi, USA. (fotos: RJGZ)

– Entonces, ¿si Kerry ve un gallo y le gusta, le pide a Gary su opinión?, ¿así funciona?
– Sí, y viceversa. El punto es que, si no estamos de acuerdo, tampoco discutimos. Si tengo un gallo que quiero criar pero a mi hermano no le gusta, entonces me llevo al gallo y lo meto en un apareamiento individual; tengo que probarlo antes de que criemos muchos de ésos. Si alguno de los dos no lo aprueba, entonces probamos y tomamos la decisión. Pero casi siempre coincidimos.

– En el caso de las hembras, ¿el proceso es similar?
– Es más riguroso. Los hermanos de esas hembras tienen que haber ganado muchas veces.

– ¿Cuál es la edad de la hembra que consideran idónea para empezar a aparearla, 10, 11 meses?
– Diez meses, pero las pongo con gallos machos, no con pollos, sino con gallos de dos años para arriba; incluso algunas veces ya son un poquito maduros, pero eso no importa.

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Gallo Hatch/Brown Red, de R & R, en Ripley, Mississippi, USA.

– ¿Cuál es la mayor edad en la que usan a una gallina?
– Más o menos 5 ó 6 años; de manera excepcional, un poco más. Lo importante es que la gallina esté en buenas condiciones, que camine bien, que tenga buenos ojos. Además, por lo general, siempre tenemos pollas nuevas y las vamos preparando con tiempo, para no tener que explotar tanto a las gallinas viejas. Si hay una muy buena, pero se hace vieja, le ponemos un pollo y empezamos a tratar de reemplazarla, pero eso debemos hacerlo con tiempo.

– En el caso del macho, ¿cuál es la edad máxima en que ocupan a un semental?
– Por lo regular, 6 ó 7 años, o incluso menos si vemos que sus ojos comienzan a cambiar de color. Es como con los humanos, si dos personas viejas tienen un hijo, el niño no va a ser muy fuerte, va a tener problemas de salud; mientras que si ambos son jóvenes, el niño será saludable.

– Cuando ustedes jugaban en Estados Unidos, ¿quién preparaba los gallos?
– Ambos. A cada quien le toca un día. Tenemos estilos distintos, uno más pesado, el otro más ligero, pero siempre lo hacemos entre los dos.

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Gallo Kelso, de la cría de R & R, en Ripley, Mississippi, USA.

– ¿Cuál es, básicamente, el sistema de preparación que utilizaban?
– Mucho trabajo, movimiento y topas, siempre moverlos. Mucho trabajo de mesa, de voladero y rascadero. Sólo cuando sentimos que se están aburriendo los ponemos en tee-pees, para refrescarlos. La primera semana es para la precuida y para amansarlos, y luego otras tres para la preparación.

– ¿Cuál es el arma que más les gusta y por qué?

– La navaja corta, porque ganamos con ella, porque con ésa siempre gana el mejor gallo, el más fino.

– Kerry, mencionaste que soltabas gallos para el Sr. Jumper, ¿te gusta soltar?
– Sí, me encanta.

– ¿Has soltado gallos en México?
– Sí.

– ¿Cuáles son las principales diferencias que encuentras entre hacerlo en México o en Estados Unidos?
– En Estados Unidos, cuando se hace bien, la mayoría de las personas se ponen celosas. Si gano aquí, todo el mundo se calla, pero si pierdo, todos hacen escándalo. En México, no son celosos, ni siquiera quienes están en otros partidos, ni siquiera los que no son criadores de gallos; aplauden lo que el gallo hizo. Allá entienden que se trata de los gallos, no de las personas.

– La gente va a disfrutar de los gallos.
– Así es. Por ejemplo, vea cómo se viste la gente aquí y cómo lo hace en México. La manera como se visten aquí no sería aceptable allá; en México la gente se viste mejor para ir a una pelea, este deporte tiene más prestigio en México.

– ¿Y a Gary también le gusta soltar?
– No, me gusta más verlos.

– Debe haber una marcada diferencia entre ustedes, como ésta: a Kerry le gusta más soltar; a Gary, no. Entonces, ¿qué es lo que prefiere Gary?
– Ganar y ver a los buenos gallos.

– ¿Alguna vez les ha corrido algún gallo?
– Nunca nos ha corrido ninguno en México. Nosotros probamos a los gallos antes de sacarlos. Algunos nos corren aquí, pero eso es antes de la selección, de mandarlos a México. Los que mandamos allá ya van probados.

– ¿Qué hacen con los gallos que corren aquí, mientras los someten a las pruebas?
– Ese corral de cría lo destruimos totalmente, se acaban. Si es más de un gallo, a lo mejor tienen un problema en general. Probamos al menos tres gallos por corral: tienen que ser saludables, perfectos. Si salen malos los tres… entonces destruimos el corral completo.

– No consideran que a veces somos un tanto exigentes, es decir, hay golpes o heridas que el gallo reciente de manera especial; hay golpes en los oídos o alrededor de ellos que pueden confundir mucho al gallo y quizás, si el golpe se repite, éste pierda totalmente el sentido y eso lo obligue a irse, pero eso no significa que esté demostrando cobardía.
– En esos casos, lo que ocurre es que hay presión en la cabeza del gallo, se pone muy nervioso. Eso es lo que pensamos, que puede ser un problema en el cerebro.

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Giro Hatch, de la cría de R & R, en Ripley, Mississippi, USA.

– Simplemente, creo que sólo quien nunca ha jugado gallos (o al menos no los suficientes) puede jactarse de que jamás le haya corrido ninguno.
– Estoy de acuerdo, si nunca le ha corrido un gallo, eso significa que no ha jugado lo suficiente, pero debe saber eso antes de ir a las peleas grandes. Los gallos se deben probar en casa, para evitarse problemas afuera, en los palenques grandes.

– Han ido a Juriquilla varias veces, ¿qué es lo que les gusta de ese evento?
– Hay buenos gallos, pero es difícil para muchos porque tiene que ir desde aquí y, como son encuentros de muerte súbita, si por alguna cosa pierden a la primera, deben regresar a casa, con todo y los gastos que ya hicieron para llegar allá. Pero uno puede estar seguro de estar participando en la mejor competencia de lo que existe.

– ¿Qué habría que hacer para que ese evento fuera aun más atractivo?
– Peso abierto y sin eliminación, que cada quien lleve los pesos como pueda y allá se ajusten las peleas entre pesos iguales, y que no haya eliminación hasta el final.

– Eso permitiría incluso una participación más nutrida. Por otro lado, ¿el derby México-Estados Unidos resulta más atractivo para ustedes?
– No. No nos gusta porque tenemos muy buenos amigos en México. Podría ser bueno, pero no me gusta la idea de que nos enfrentemos contra los mexicanos.

– Me parece que lo que se busca es un poco la morbosidad por el enfrentamiento entre las dos naciones. Pero no es cierto, en realidad, es sólo una idea. Mi impresión personal es que todos los participantes de Estados Unidos disfrutan y comparten los éxitos de cualquiera de ellos, más que cuando compiten todos aquí.
– Mire los videos, eso es cierto, Allá, cuando alguien gana, todo mundo está contento; lo festeja; mientras que aquí, en Estado Unidos, cuando uno gana, de todos modos la gente está triste. Por eso es bueno ir allá.

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Gallo Brown Red/Hatch, de la cría de R & R, en Ripley, Mississippi, USA.

– ¿Creen que se acabarán los gallos en Estados Unidos?
– No, nunca. Si nos remontamos en la historia, siempre ha habido gallos en los Estados Unidos. Tengo revistas de hace 60 años, donde aparece Mr. Jumper, se remontan a los años cuarenta. Es una herencia y siempre lo sido.

– Un buen amigo de noventa y tantos años tiene una acuarela donde se ve una especie de granero, afuera hay un redondel donde hay damas y caballeros de corbata que están soltando gallos; se trata de una fiesta familiar. He estado platicando con mi amigo para poner esta pintura en un póster, a ver si así algunos de sus paisanos estadounidenses sienten vergüenza al pensar que esto se esté perdiendo por su culpa.
– De ese modo, la gente podría ver para qué son buenos los de la Humane Society y lo que han logrado con sus argucias.

– ¿Han pensado poner algunas instalaciones, alguna granja, en México?
– Tengo muchos amigos que tienen gallos allá y me tratan como si fuera de la familia. La gente en Estados Unidos no recibe a los demás con tanta calidez como en México, pero aún no lo decidimos.

– ¿Cuántas veces has estado en México, Gary?
– Cuatro, cinco, quizás seis veces.

– ¿Cuál crees que sea la principal diferencia entre el criador mexicano y el estadounidense?
– Hay buenos criadores en México, pero no todos tienen buen clima o un buen terreno que puedan aprovechar bien los pollos. Además, allá no siempre se tiene acceso a buenos gallos, a alimento de primera y al dinero. Eso tiene mucho que ver, pero sobre todo el hecho de que allá es difícil tener contacto con los mejores criadores.

– ¿Y en cuanto al manejo?
– Hay muchos criadores y preparadores capaces en México, lo que pasa es que simplemente no todos tienen acceso a buenos gallos.

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Hermosa gallina gira de R & R.

– Creo que hace falta mayor capacidad de selección…
– Quizás, también. Es como en los jugadores de fútbol. Si el jugador no ingresa al equipo correcto, nunca llegará a ninguna parte. También influye el entrenador; sin un buen entrenador, tampoco llegarán a ningún sitio.

– Tú has ido muchas más veces a México, Kerry, ¿no es cierto?
– Sí, muchas más. Es que mi hermano es el que se debe quedar a trabajar. Incluso cuando empezamos a jugar, él entrenaba los gallos y yo me los llevaba a jugar lejos, a tres horas de distancia, pero él se quedaba siempre a trabajar.

– ¿O sea que tú sufrías viajando, mientras Gary se quedaba a trabajar?
– Pues sí. Cuando empezamos eran muchas horas las que debíamos trabajar. Mi hermano empezó a criar para mí, para que yo los jugara, si no hubiese sido por él, simplemente no habría sido posible. Él es muy buen criador y preparador. Cuando los preparamos, yo trabajo más con las manos, en la mesa; pero él los mueve más.

– En tu opinión, Kerry, por lo que has visto en todos los lugares donde has estado, ¿qué crees que hace falta para que el criador mexicano se desarrolle más?
– Calidad en lugar de cantidad. Una mejor selección; es preciso seleccionar más, aunque críen menos. Aprendemos de cada lugar a donde vamos; si no puedo aprender qué hacer, entonces aprendo qué es lo que no debo hacer.

– ¿No consideran ustedes que a veces algunos galleros mexicanos son poco objetivos?
– Algunos estadounidenses también lo son, de eso hay en todas partes. Tu objetivo debe ser siempre ser mejor cada día.

– Cuando hablo de objetividad me refiero a que, en ocasiones, gana el corazón, no la cabeza.
– No hay mucha gente que tenga a los gallos en el corazón; en realidad hay muchas más personas que los tienen en la cabeza.

– Creo que hay que tener a los gallos en el corazón, pero hay que usar la cabeza para seleccionar, para ser estricto al hacerlo; no pensar en que un gallo será bueno porque le tengo especial afecto, porque me lo regaló un querido amigo.
– Cuando Mr. Jumper me pidió que le soltara por primera vez, le pedí que me regalara un gallo para la cría. Me dio un gallo que no estaba muy bonito: tenía cuatro plumas en la cola, pero produjo estupendos pollos. El año siguiente, me regaló un hermano, precioso, una cola grande que le arrastraba, pero los hijos fueron gallos regulares. El problema es que la gente busca la belleza; es como con las mujeres, todos buscan la belleza, pero lo bonito nada más se queda en la piel, no tienen nada en el corazón.

– Ahí es a donde quería llegar, por que eso es lo que pasa con mucha frecuencia. Las personas se enamoran de los gallos más bonitos, pero no necesariamente son los mejores. Eso, por desgracia, ocurre con mucha gente en México. Y, pasando a otra cosa, ¿tiene alguna importancia para ustedes la posición del espolón?
– Me gusta que, al mover el dedo de atrás, toque el espolón. No me gusta que el espolón esté muy alto en la pierna. Los mejores gallos que hemos tenido, les doblas el dedo y tocan el espolón.

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– El hecho de que el gallo tenga las piernas muy hacia delante o que al verlo parezca pato, porque las tenga muy hacia atrás, ¿tiene alguna relevancia para ustedes?
– Volvemos a lo que decíamos antes, la calidad. Los gallos que parecen patos los quitamos, esos salen de la cría, no son seleccionados.

– ¿Les gustan los gallos de lomos anchos?
– No tan anchos, pero tampoco tan estrechos.

– ¿Y el color de los ojos?
– Deben ser rojos, porque eso significa que están saludables. Los gallos más sanos son los que tienen los ojos de un rojo brillante, como si fueran de cristal.

– ¿Tienen animales de origen oriental?
– Yo jugué muchos para Johnnie Jumper, pero no me gustan. No son nuestro tipo de gallo.

– Para finalizar, me gustaría que compartieran alguna anécdota con nosotros, algo memorable del mundo de los gallos.
– La primera vez que fuimos a México, ganamos dos compromisos grandes en contra de uno de los jugadores más fuertes de México. Cuando ganamos ese derby, cuando soltamos el primer gallo, todo el mundo en México nos ovacionó de pie, eso será algo que siempre recordaremos. Y eso es muestra de que lo mejor es el deporte, no el dinero.

– ¿Recuerdan dónde ocurrió esto?
– Fue en Juriquilla, y también recuerdo el color del gallo rival y la gente… esa será una pelea que nunca olvidé, que nunca voy a olvidar.

– Gary y Kerry, muchas gracias por su tiempo, por haberme recibido y haberme dado la oportunidad de compartir con los lectores esta plática. Hay mucha gente que quiere aprender y que espera con ansias esta entrevista. Ustedes, como R&R, gozan de un gran prestigio en México y estoy seguro que la gente recibirá estas líneas con mucha emoción.
– Gracias a usted.

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Raúl y Horacio Bello “Liquid Ámbar y Gallomaquia”

junio 2014, No. 190

Rodolfo J. Guerrero Zúñiga

–Tengo el gusto de estar con los señores Raúl y Horacio Bello, titulares de Gallomaquia y Liquid Ámbar. Horacio, básicamente ustedes iniciaron como criadores antes de que yo recuerde que estuvieran metidos en el mercado de implementos para gallos.
–Sí, nosotros comenzamos como jugadores, empezamos a jugar gallos, posteriormente empezamos a sacar unos poquitos animales y la gente local los adquiría con nosotros, fue creciendo poco a poco eso de Liquid Ámbar, de sacar doce animales en una azotea, el siguiente año produjimos cien, después 500, y así nos fuimos yendo; como a los dos años de empezar Liquid Ámbar empezamos a traer algunos implementos para aves para nosotros y también muchos amigos de nosotros empezaron a adquirir ese tipo de implementos y así es como empieza a surgir la idea de traer más cosas, ir surtiendo y hacer un negocio más en forma, lo que es actualmente Gallomaquia.

–Y la impresión que tengo Raúl, es que hoy día Gallomaquia es más importante que Liquid Ámbar, ¿o estoy equivocado?
–No, yo creo Ingeniero que sí representa un negocio más grande, en el sentido de negocio, pero en el sentido personal es Liquid Ámbar.

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Raúl y Horacio Bello.

–¿Dónde tienen la gallera hoy, Horacio?
–Bueno, la gallera está dividida en cinco secciones, básicamente en el Estado de Morelos, la parte más grande la tenemos rumbo a los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl, colindando hacia el Estado de México, todo muy cerca, y de ahí tenemos una pequeña gallera de cuido, una gallera de tránsito en donde está Gallomaquia, de ahí sale todo lo de envíos y tenemos tres lugares más donde cambian de pluma las aves, se levantan pollos, en sí tratamos de llevar todo el proceso y ya que no tenemos un lugar amplio para tenerlo todo junto.

–¿Cuántos animales están produciendo hoy día?
–Este año ya encerramos 3 mil animales machos e incubamos un promedio de mil huevos cada semana desde diciembre para acá, entonces tuvimos el nacimiento de 14 mil animalitos, de los cuales un promedio de 7 mil son machos y se venden muchos animales de un día de edad, un mes, tres meses y de ahí a los seis meses.
Porque no tenemos capacidad de encarcelar tantísimo animal, entonces se empiezan a vender desde chiquitos.

–Y la incubación supongo que es artificial, ¿ustedes tienen sus propias incubadoras?
–No incubamos, mandamos incubar aquí mismo en Morelos, en Cuautla.
Tenemos allí en Cocoyoc, muy cercano a aquí, Incubadoras El Amarillo, que es donde llevamos nuestro huevo a incubar, tenemos bastante confianza con esta gente y nos entregan muy buenos resultados, tenemos nacimientos entre 80-90 por ciento, y ya cuando baja la temporada el 70.

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Pollitos saliendo de incubación lisitos para marcarse.

–Y supongo que ya les entregan el pollo vacunado con Marek.
–Nosotros vacunamos en la granja Marek, al recoger el animalito se vacuna y se marca, tenemos sexador también en la granja, entonces cuando llega el pollito se vacuna y se sexa.

 

–Yo encuentro que hay algunas cosas, no sé si ustedes las estén implementando, yo he visto un par de sus videos donde das instrucciones como todo un Médico Veterinario de qué debe hacer la gente para tratar ciertas cosas; no los he visto completos porque siempre ando corriendo. Hay ahora una prueba de sangre que estaban haciendo en la UNAM, el jefe del departamento de producción de aves prácticamente cerró el laboratorio, y una herramienta que era fundamental para muchísimas personas está en la basura, pero se corrían unas pruebas, creo que te costaba alrededor de $15.00 cada muestra de sangre que presentabas, y te decían cuál era el estado de salud de las aves, yo no sé si ustedes tengan algo implementado de esa naturaleza.
–Primeramente aclarar que los videos que subimos y los consejos que nosotros damos son desde el punto de vista de criador y no desde un punto de vista médico veterinario ni profesional, y eso lo aclaramos en cada video, lo hacemos con la intención de que la gente sepa cómo hacemos las cosas en Liquid Ámbar, lo que nos funciona y lo que no. Lo segundo en que nosotros basamos mucho nuestra cría es en tener un sistema inmunológico fuerte en las aves, para nosotros es básico que los animales tengan un sistema inmune fuerte ya que cualquier problema que puedan tener –parásitos, coccidias, bacteriano, cualquier problema patológico- es más fácil que ellos tengan una buena respuesta hacia todo este tipo de problemas con las ayudas que se les pueden dar con antibióticos, vacunación y todo eso; en segunda instancia implementamos programas de bioseguridad en la granja, tratamos de tener controles sobre roedores, fumigación, limitar la entrada de las personas ajenas a la granja y tener en sí un control sobre pajaritos, parásitos internos, externos y programas de desinfección, todo esto lo calendarizamos. Lo siguiente en lo cual basamos nuestra producción y que nosotros consideramos un éxito tanto en la fertilidad como en la cantidad de producción que tenemos es que buscamos prevenir problemas en las parvadas; si nosotros empezamos a ver que el clima comienza a cambiar, empezamos a suministrar un programa de vitaminas adecuadas para reforzar el sistema inmune, y si es necesario un programa preventivo de antibióticos; eso es básicamente lo que nosotros tratamos de hacer. En cuanto a los muestreos de sangre, no tengo conocimiento específicamente del que me habla, lo que sí tenemos muestreos cada 20 días es de Influenza, Newcastle para tener nuestra certificación en orden con SAGARPA.

–¿Qué familias están criando ahora? ¿qué líneas de gallos, qué sangres están criando, cuál es el origen?
–Desde el comienzo a nosotros nos gustaron los gallos orientales, batallamos mucho porque las aves que hay de origen oriental, y más hace 15 años, eran muy hacia la corta, no había tanta sangre como ahora de origen oriental, “gallos orientalizados” como les dicen, que jugaban navaja, o por lo menos no había tanto acceso, entonces desde el principio nosotros empezamos con gallos orientales, actualmente conservamos nuestra familia de aves orientales para meter un porcentaje de esa sangre en las familias que manejamos. Básicamente es una familia que le llamamos Predador que es nuestra, que tiene un promedio de quince años, un Hatch que el origen viene de sangre Leiper de Graves, de hace muchísimo tiempo, un poquito de McLean, sangre de Jimmy East, y un porcentaje de sangre oriental; actualmente esa sangre tiene un porcentaje de Cardenal porque tuvo una mejoría. Entonces estamos hablando de los Hatch y una familia de Sweater que denominamos Rex por la inclusión de sangre oriental y por considerarla una familia propia, no una línea ni una raza, es un Sweater que trae varias sangres de Sweater. ¿Cómo conformamos esas familias? nosotros las conformamos buscando los individuos sobresalientes, comprábamos algunas aves, las metíamos a criar, no todas funcionaban, la mayoría de aves que compramos no funcionaba, entonces si un individuo funcionaba lo metíamos a la línea, y así fue como conformamos esas dos familias, los Sweater y los Hatch. Aparte manejamos Cardenales, la familia del Sr. Carlos Méndez que nos hizo favor de facilitarnos en el año 2008 o 2009, tenemos un poquito de sangre Roundhead de origen del Sr. Gary Gilliam y un poquito de Roundhead del Sr. Carlos Méndez también, Sweater del Sr. Carlos Méndez de los cresta de sierra que fue el gusto de nosotros y poquita sangre de Radio, básicamente de Roy Brady, en 2007 le compramos 60 gallinas directamente al señor Brady, que el Sr. Garza nos hizo favor de traerlo acá a la granja y nosotros negociamos directamente con Roy esa familia de Radios que actualmente es la que tenemos ahora con la inclusión desde hace un año de un poquito de sangre de Johnny Jumper y de Randy de la misma familia, a la cual también hemos adicionado sangre oriental. Todas nuestras familias tienen un porcentaje pequeño de sangre oriental.

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Sweater Rex.

–En un principio jugaban ustedes con mucha frecuencia, yo no sé muy bien cómo anden en esta zona, pero ya no los veo que jueguen con tanta frecuencia, ¿a qué se debe, los negocios se los han impedido?
–Nosotros comenzamos como jugadores, primero con la empresa del Sr. Alfonso Franco, estuvimos jugando de forma cotidiana en todas sus ferias, con Salvador Bastida entre otros y de forma regional; jugamos tres veces los Intercontinentales, en uno de ellos nos eliminaron para pasar a la final de la cuarta ronda, en otro nos eliminaron en la segunda ronda y en otro en la primera, y a nivel regional. La situación por la cual dejamos de jugar fue por el tiempo, empezamos a criar más animales, tenemos los negocios propios de la familia y mi hermano ya era casado y yo me casé poco tiempo después, ambos tenemos hijos, entonces todo eso nos fue quitando un poquito de participar en las jugadas porque empezamos a meternos tanto al gallo que estábamos descuidando nuestras familias y estábamos descuidando nuestros negocios, porque llega uno de la jugada y aquí en Morelos se utilizaba de que salía a las 4 o 5 de la mañana, y al día siguiente llevar a los niños a las 7:30 a la escuela y estar en el negocio, no era factible; y aparte de todo eso el gusto de nosotros es la crianza, a nosotros nos gusta la jugada, la disfrutamos, pero tenemos un gusto muy particular por estar haciendo cruzas, estar movidos, meter esto aquí, ahora experimentar acá, eso es lo que nos apasiona, el criar los gallos.

 

–La alimentación que ustedes le suministran a los gallos ¿es un alimento comercial, alguna mezcla que ustedes han implementado?
–Sí, usamos alimento de Campi ahorita, pero es una mezcla que precisamente nos recomendó el Sr. Carlos Méndez para variar, porque nos ayudó a nosotros muchísimo, y es una mezcla que nos ha funcionado increíble, y eso comen los pollitos desde los dos meses y medio hasta el gallo que está en postura.

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Wingate Pavo.

–¿Es alguna mezcla a base de granos y pellet?
–No, es únicamente pellet, de mantenimiento, un poquito de alimento de cerdito de inicio, alimento de tilapia y un pellet que compramos en Purina que se llama Nucleous, un complemento de alimento energético para caballo y maíz entero del más pequeño que se pueda conseguir en el mercado, esa es la mezcla, y adicionamos probióticos, vitaminas en jarabe, aminoácidos.

 

–¿Qué porcentaje de proteína tiene esa mezcla?
–Anda más o menos en el 19 % en promedio, depende mucho del maíz aquí, porque aunque es poco lo que se adiciona, es una manera de bajar la proteína porque es excelente pero no en todas las etapas, hay una etapa en que si sigue dando una proteína alta, se atrofia el gallo, músculo, coyuntura, toda el ave.
Ahora, también de la mezcla, nosotros adicionamos un porcentaje de una avena agria que preparamos de un promedio de 15 a 20 % de la mezcla total, esto para evitar también problemas por exceso de proteína, la avena agria para nosotros es un súper alimento, lo vemos en animalitos que desde los dos meses de edad les proveemos, haciéndola agria en esa fermentación y el preparado con vitaminas y todo eso, el tipo de enzimas que se crean junto con la fibra, ayuda bastante al sistema digestivo de los animales y les produce un beneficio a largo plazo, porque también si el exceso de proteína es muy grande, hay atrofia, si los minerales se dan en exceso hay problemas de hueso, artritis y varias cosas.

–Muy bien. A mí me llamó mucho la atención en el momento en que ustedes, independientemente de los implementos, empezaron a generar medicamentos. Yo sé que ustedes no tienen un laboratorio, o puedo estar equivocado, que les maquilan todo lo que venden. ¿Es correcto esto?
–Sí, nos maquilan varios laboratorios, nosotros tenemos en sociedad un laboratorio constituido que se llama United Vitamins Laboratories S.A. de C.V. con los permisos y los registros de los productos que actualmente se comercializan en Gallomaquia; todo este tipo de productos fueron saliendo a partir de los diferentes tipos de resultados, de experiencias que en la cría íbamos obteniendo de las aves, son productos específicos para problemas específicos, esto es, no son antibióticos de forma general, un antibiótico para todos los problemas, vimos que determinadas fórmulas actuaban en determinados problemas y esos fueron los que se incluyeron en la línea actual de productos UVL.

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Oriental Liquid Ambar.

–Pero ¿cómo surge esta situación? ¿consideran que en el mercado no había el producto adecuado de acuerdo a la experiencia que ustedes iban conformando, teniendo?
–Es correcto, la falta de medicamentos específicos en aves de combate: no había.
No había; vámonos por uno nada más: el gusano de gañote, que casi nadie conoce y es un gusano que hace bostezar a los gallos, de repente estás viendo a tu animal y como que bosteza, es el gusano de gañote, muy poco conocido.
El problema de barrenador de pluma es otro, ese piojito que se come la pluma; ese problema también es muy específico y es serio, está en toda la República y tenía poca atención respecto a los productos que había. Por ejemplo el Feather Flex, que es un producto específico para ese tipo ha debido su éxito gracias a que el producto tiene las condiciones para darle a las aves un mejoramiento en cuanto a su plumaje, de forma prolongada, cuando se calendariza es un mejoramiento completo. Hay que recordar que en las aves la salud no es solamente que se sienta redonda, esté bien de cuerpo, que la sientan llena; una vez se puede sentir llena, pero a la mejor tiene un exceso de grasa, tiene parásitos internos, externos, entonces todo ese tipo de detalles es lo que nosotros hemos ido tratando según nuestra experiencia con las aves, ir llenando esos huecos.

 

–Hay un producto, lo diluyen en agua y me comentaron que era excelente producto, como el producto estrella de ustedes. No sé si esto sea cierto o no, pero la gente a donde lo he visto les he preguntado ‘¿qué tal sale?’, ‘de maravilla’ me dicen.
–Sí, para vías respiratorias, es el Biotec, un producto de etiqueta azul. Por qué el Biotec ha tenido un funcionamiento en el mercado y a nivel granja, en el campo, por una situación de que la mayoría de veces que hay un catarro dentro de la granja, ese catarro trae una asociación bacteriana; nosotros lo hemos visto en laboratorio, cuando se manda es un catarrito pero también vine ecolibasilosis, posiblemente una asociación con pasteurela, cuando trae diarrea verde con blanco; puede traer micoplasma que es ya una complicación más seria de coriza, hay varios tipos, y cuando se dan esas asociaciones, si usted mete un antibiótico dirigido únicamente a un catarro la demás serie de asociaciones bacterianas siguen allí; en cambio, cuando a estos se asocia una fórmula que tenga un micoplasmicida, un espectorante para ayudar al antibiótico a llegar de manera rápida y eficaz a donde está la infección, no únicamente respiratoria, se tiene entonces una gama más grande de actuación. Lo que produce es que le da una limpieza más abundante a los problemas que puede tener; ya son raros los catarros que vienen solos, ya no hay, vienen con algún tipo de asociaciones.

–Fíjense que hay una situación que a mí siempre me ha parecido un tanto inquietante: en aves, hasta donde yo sé, no hay estudios serios que nos digan qué generan los antibióticos aplicados en exceso. Entonces, yo a veces cuando alguien me pregunta, recomiendo se tenga mucho cuidado en el uso de los antibióticos, que no se excedan; es muy común que algunos compañeros, empieza el problema con un pequeño catarrito y van a la farmacia veterinaria a comprar algo, y si el médico no sabe de aves casi voltea y lo revisa, y según como lo vea vestido es el producto que le vende, pero pasa el compadre y le dice “¡No, si esa cosa no sirve! Dale esto” y el otro cree en su compadre y va y cambia el producto; pero más tarde, pasa el gallero más famoso de la zona con el que tiene amistad y “¿qué le estás dando? No, eso es una porquería, toma, ve y compra esto”; entonces, en un mismo día la gente le da hasta tres productos diferentes, y los animales no se alivian. ¿A qué creen ustedes, de acuerdo a su experiencia y su relación con los galleros que se acercan con ustedes, que se deba esta necedad de acudir a alguien que verdaderamente nos oriente para hacer las cosas de manera correcta?
–Bueno, primeramente, sí tiene completamente la razón: los antibióticos en abuso son muy malos, la flora digestiva se la lleva completamente y luego ya no hay asimilación de nutrientes y produce más daño, mata bacterias benéficas y nocivas, entonces en ese sentido debe haber mucho cuidado en la suministración de antibióticos, de vitaminas y de minerales, porque luego cualquier cosa dan calcio, y es un problema igual; a todos nuestros clientes nosotros les recomendamos que se asesoren con médicos veterinarios capacitados, es lo primero, nosotros no asumimos ni pretendemos asumir ese papel, en Facebook por ejemplo mucha gente me pregunta “oye, qué me puedes recomendar”, pues yo no soy médico veterinario, mi experiencia en la granja es esta, pero no tengo los conocimientos, no he tenido a veces la experiencia para que le pueda aportar, desgraciadamente hay muchos galleros que no tienen la posibilidad de acudir a un médico veterinario, por equis o ye cuestiones desde económicas o de que ya fueron con el veterinario y no le sacó el problema, fueron con otro y tampoco, a la mejor no fueron con el veterinario adecuado porque también hay especializados. Ahora, una cosa Ingeniero que yo no sé si esté bien o esté mal, yo siento que un gallo de pelea, en mi experiencia, no se le puede tratar como pollo de engorda, el metabolismo de un ave de pelea es muchísimo más rápido: corre, vuela, la crianza es totalmente diferente, entonces a partir de allí yo siento que debe de haber algún tipo de especialización en los veterinarios para que nos puedan apoyar; nosotros nos apoyamos con los laboratorios que a parte nos producen y nos venden medicamentos, manejamos varios laboratorios y con ellos y los médicos veterinarios buscamos la asesoría para tener un panorama más amplio de la situación. Lo interesante de esto es que el gallero busca cada vez más la profesionalización, la instrucción, y en ese sentido calendarizar, no abusar ni de la proteína, ni de minerales ni de antibióticos, puede ser una forma de llevar bien una parvada; también existe un problema cuando no se detecta la enfermedad de forma adecuada y se suministra cualquier antibiótico pues tampoco va a haber un resultado positivo y va a ser mayor el daño, siempre debe de haber la asesoría de algún médico veterinario capacitado, atrás de cualquier granja de gallos de pelea.

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Predador

–Sí, pero a mí me parece que sí hay, y no porque estén ustedes presentes o esté yo con ustedes, hay quienes tienen muchos años en los gallos, que han hecho las cosas bien durante muchos años y comparten sus experiencias, y eso me parece que es válido y que es una manera de apoyar a la gente que no tiene facilidad para acceder a un médico veterinario especialista, porque lamentablemente la mayoría de las farmacias que hay en toda la República, los dueños se especializan en perros y gatos, o en su defecto en bovinos, equinos, y los gallos de pelea nunca han sido vistos como una fuente de trabajo importante; me parece que eso está poco a poco cambiando, hoy ya en la Universidad Nacional ya hay una posibilidad de entrarle en animales para show, que es a donde los tienen catalogados, y en varias instituciones hay gente con la mente más abierta, la Anáhuac, la del Estado de México, la UDG, Aguascalientes; ya hay varios lugares donde están tratando de darle a los jóvenes que están en la carrera una opción adicional, y creo que eso es bueno en la medida que esto se difunda de mejor manera y que nosotros también nos preocupemos por tratar de darle difusión a ese asunto para beneficio de nosotros mismos.
–Y es básico Ingeniero que para que todo esto pase y pase bien, usted mencionó hace ratito que la mayoría de los galleros se apoyan en su compadre o en el amigo, no, debemos de acostumbrarnos a solicitar un médico veterinario, hablar con él, decirle “mira, quiero que veas mi granjita, yo no tengo mucho dinero”, y son accesibles muchas veces los veterinarios, y tienen la asesoría exacta o más precisa de un médico veterinario atrás.

 

–Exacto, coincido contigo Raúl, lamentablemente hay un poquito de tabú también hacia el médico veterinario, porque el que yo conocí en mis inicios yo lo veía que llegaba a la farmacia, llegaba yo y él me veía de arriba a abajo y siempre me daba el producto más caro, siempre, y a mí realmente no me importaba porque lo podía pagar, pero sus instrucciones no eran las más adecuadas porque él no sabía; afortunadamente en aquellos años tuve la fortuna de conocer a Reynaldo Moreno Díaz de la UNAM, y ahí el mundo se abrió para mí en el aspecto de atención a los gallos porque él es especialista en aves, sus investigaciones sobre todo lo que fastidia a las aves le daban otra dimensión y en aquel entonces él le daba asesoría al Sr. Guillermo Estrada del partido “Melchor Ocampo”, entonces era alguien que sí sabía de qué se trataba todo el tema; lamentablemente no tenemos muchos como él, pero ya irán saliendo. ¿Qué consideran que hace falta todavía en los gallos para que la gente nos vean de una forma diferente?
–La profesionalización del gallero, considero, otra cuestión es que las jugadas en México deben de cambiar, no podemos seguir jugando gallos con los mismos esquemas a los que estamos acostumbrados, debe de existir un respeto completo al gallo de pelea, debe haber un lugar donde se depositen las aves después de combatir, debe de haber atención médica para las aves en todos los palenques, del tamaño que sea, y debe de ser obligatoria la atención para las aves heridas; en ese sentido creo que sería una primera etapa, la segunda parte es que el gallero tiene una marca desde el cine mexicano que no nos hemos podido quitar del parrandero, el apostador, las peleas, toda esa situación, la fiesta se debe de volver más familiar, debe de entrar de nuevo la afición a jugar gallos, a dejar a un lado los intereses y que se vuelva más afición, más familiar, en la medida que eso se pueda hacer, que aún hay tiempo, porque salvo en León que es donde me parece que está prohibida la entrada de menores a los espectáculos de los gallos, me parece que se decretó que menores de 16 años no podían acudir a gallos y toros, en todos los demás de la República Mexicana puedan acceder niños de todas las edades.

–No creo que sea en León, porque yo acabo de estar allí hace poco y fácil había unos 17 escuincles, parecía jardín de niños, y no lo digo de manera despectiva, niños entre los 5 y 9 años de edad.
–Salvo confirmar la información que le acabo de dar, creo y casi estoy seguro, pero el cambio del gallero, la mentalidad del gallero; luego me dice la gente “oye, en México qué falta” pues falta una conciencia colectiva, aquí no va a llegar un mesías, no va a llegar alguien a cambiar México, es una conciencia colectiva y esto mismo nos falta en el gremio gallístico. Ha tenido una explosión increíble en los últimos 7-10 años para acá, que sin ningún apoyo gubernamental ha crecido enormidades, no tenemos estudios, pero más que cualquier tipo de afición, más que los charros, de animales de show, porque hay galleros en cantidades exorbitantes, no sé si alguien tenga el número adecuado de cuántos galleros hay en la República, aficionados al gallo, pero cada día hay más y más; me doy cuenta de eso al ver páginas en facebook de galleros que tienen más de 15 mil o 20 mil seguidores, y veo páginas de gobernadores de algunos estados que tienen 4 o 5 mil seguidores.

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Cardinal con Oriental.

–Yo he viajado por toda la República, he tenido la fortuna desde antes de ser gallero, yo viajaba mucho como perito valuador de inmuebles, tuve la fortuna de que los notarios a los que yo les trabajaba tenían clientela en casi todo el país porque eran gente de una enorme capacidad, y en el número de asociaciones afiliadas a las tres que existen, yo calculo que hay entre 500 y 600; no lo puedo precisar porque dos de ellas no dan información; en cuanto a la Federación a la que todavía pertenezco y que con otras personas fundamos sí te puedo decir; entonces yo calculo por el número de eventos que he visto más todo lo que sucede en este país, hoy se juegan 12 millones de peleas de gallos al año, estamos hablando de 24 millones de aves, y genera más de 500 mil empleos desde el muchacho que barre el palenque, los que venden los boletos, los que imprimen los pósters…
–Corredores, meseras, y a parte todo lo que genera en el lugar, los taxistas, los comerciantes, los abarroteros, hoteleros; nada más un evento de la envergadura de Juriquilla, todo el movimiento llena de vida a toda una parte.

 

–En Aguascalientes, en el año 2011 o 2012, durante los 23 días o 25 que dura la fiesta, llegaron a la ciudad 7 millones de turistas en 25 días; ya sabes que yo soy muy chismoso y me gusta meter la cuchara por todos lados en el buen sentido, hay gente en Aguascalientes que ese mes que trabaja le genera ingresos para vivir los once meses restantes, entonces como tú bien dices, hoteles, gasolineras, peajes, restaurantes, souvenirs, en fin, es impresionante lo que esto genera y a mí me parece que en buena medida nosotros como galleros no hemos hecho la tarea, no nos ha preocupado generar una imagen diferente. Entonces creo que también nosotros tenemos la obligación, en la medida de nuestras posibilidades, de en nuestro pequeño entorno, tratar de darle una imagen diferente. Hay muchos políticos, hace unos siete u ocho años, Agustín Peña y su servidor estuvimos en la Cámara de Diputados, dimos una charla y cuando nos fuimos a sentar porque había un grupo de apicultores que también tuvieron espacio para que hablaran del apoyo que necesitaba la apicultura en el país, estábamos sentados y atrás de nosotros se acercaron como siete u ocho diputados a darnos sus tarjetas y felicitarnos porque ellos eran galleros, y yo en un momento les reclamé y les pregunté por qué no lo dicen, “no, es que políticamente no es correcto”. Entonces a mí me parece que ese tipo de cosas deben de cambiar; el papá de Sergio Sarmiento, gallerísimo el señor, a él también le gustan los gallos, pero políticamente no es adecuado.
–Urge. Usted lo dijo todo y lo dijo bien, no hay mucho para donde correr, tenemos que ponernos todos la camiseta, todos, no nada más un grupo.

–Si ahorita viniera a su negocio una persona y tocara la puerta y les dijera “Señores Bello, yo los admiro y quiero seguir sus pasos”, ¿qué tres consejos le darías tú?
–Responsabilidad el primero, mucho amor y mucho cariño a lo que quiera hacer: criar, vender, lo que quiera, y la honestidad, que debería ser el primero también.

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Hembras Shorty y macho Shorty con influencia Oriental.

–¿Y tú, Horacio?
–Yo básicamente lo primero que siento que es con lo que más batallamos los criadores es la educación, la información, la lectura, lo primero sería informarnos, lo segundo si pudiese yo dar una sugerencia sería saber qué es lo que queremos, ¿gallos ganadores? hay mucha gente que dice “que gane como sea pero que gane”, en nuestro tiempo de criadores nosotros pensamos que hacer un gallo a nuestro carácter, a como nosotros lo queremos, es un éxito, tener aves que se comporten como nosotros queremos que sean, que estemos a gusto con nuestra cría, que pierdan y ganen como todos, eso es un punto que nosotros hemos tenido muy claro. El primero sería aprender, el segundo saber a dónde quiere ir, y el tercero nunca creer que lo sabemos todo; nos dijo Don Carlos Méndez “el día que se acabe la selección aquí, se acaba la familia, aquí están estos animales y la selección es diaria, constante, desde el huevo”, ¿qué características debe tener el huevo, cómo podemos darnos cuenta si hay deformaciones, alguna anomalía, alguna enfermedad por la constitución del mismo huevo? ¿Cuál es el tipo de huevo, de qué tamaño lo tenemos que seleccionar, qué características debe tener, con porosidad o sin porosidad? El pollito debe de nacer solo, tener fuerza y poder para salir del cascarón, eso de ayudarlos a salir no funciona; con los pollitos que ya nacieron ver que estén perfectamente definidos; nosotros hasta antes de conocer al Sr. Carlos Méndez teníamos una idea de lo que es la selección, pero una selección que hacemos todos muy ranchera, que no traiga dedos chuecos o pico chueco, que no traiga plumas chuecas, que tenga buena conformación, que esté redondito, que tenga buena estatura, que se vea bonito, ese era el tipo de selección que conocíamos; a partir de que él nos guío y nos aclaró muchos temas en crianza fue como nosotros fuimos comprendiendo que ese es un inicio de selección bastante básico, pero hay una selección más profunda en las aves, y esa la vas aprendiendo con gente que nos apoya, con experiencia, y a lo que me refiero es que nunca vamos a dejar de aprender, el gallero puede tener 30 o 40 años. Una vez me impresionó mucho en Juriquilla una anécdota que le voy a comentar, como usted sabe desde que empezaron los eventos del Inter y todo eso he asistido con mi stand a vender, llego una persona de Estados Unidos, un criador que yo admiro mucho y que ya falleció, y le enseñan todos los libros que manejábamos, y se acercó otro señor grande también y le dice “oye, ¿qué te puede enseñar este libro?” tomando un equis libro, “nada, ya no me puede enseñar nada”; yo me quedé un poco meditando y pensé que si yo le pudiera dar una respuesta a él de qué es lo que pudiera enseñarle ese libro la respuesta sería que aprendería que la evolución en el mundo y en todas las actividades es diaria y constante, y que nunca termina, el conocimiento no puede ser limitado, no termina donde nosotros llegamos, el hambre de conocimiento siento que es lo que impulsa más a los criadores. Yo no puedo decir “verdaderos criadores” ni “criadores de azotea” ni “sacapollos”, para mí toda la gente que tiene sus aves de combate y las cría con amor, esmero, y trata de darles salud y mantenerlas con las mejores condiciones que pueda, para mí ese es un criador de gallos de pelea, sin importar si tiene un trío, un par, diez, cinco mil, los animales que tenga, en la calidad y esmero de él me doy cuenta y lo puedo catalogar como criador, porque en este medio mucha gente dice “Fulano es sacapollos, Perengano es criador de azotea” y nada más las grandes galleras pueden ser los criadores reconocidos.

 

–Yo en lo personal sí creo que hay sacapollos y hay criadores, hay quienes compramos tríos y a lo mejor con todo el amor del mundo los criamos pero no sabemos seleccionar, al otro año compramos otro trío y el próximo año el trío de moda y luego el trío del que ganó equis derby; para mí eso no puede ser un criador, un criador es quien se afana, quien pasan los años y va dejando en sus aves su huella, lo que va generando a través de los años, con errores, con aciertos, pero va tratando de establecer una familia, eso para mí es un criador, con todo respeto no coincido contigo que todos podemos ser criadores, hay sacapollos y pululamos, y gracias a ellos también la gallística crece. ¿Cuántos años les lleva a ustedes establecer una derivación de lo que hoy tienen para generar una nueva familia, de equis cruzamientos?
–Una familia, por decir, a nosotros no nos lleva menos de cinco años, es primero un programa de selecciones y posteriormente yo creo que de esos cinco años viene la perpetuidad o la estabilidad de características combativas, entonces gente que tiene una familia de menos tiempo pues se me hace que mantiene una familia que le dieron así, pero si uno quiere crear una derivación, le pongo un caso de ejemplo, de los Shortis de Don Carlos, nosotros estamos constituyendo una familia que le llamamos “7/8”, ¿qué quiere decir? que tiene 7/8 o tres regresos a la sangre de los Shortis sobre la filial materna, ¿por qué así? porque la filial materna es la que queremos conservar, entonces cuando queremos conservar nosotros una línea usamos la madre, queremos hacer una dilución de sangre oriental en ellos, entonces le metemos un porcentaje; obviamente en este proceso viene seleccionando los mejores, que no se metan, que jalen, que tengan resistencia al fierro, que respondan duro cuando están cortados, que tengan esa fortaleza y esa vitalidad, entonces ese es un programa de selección, esa selección puede ser muy drástica en esos primeros años, posteriormente creo que hay que estabilizar lo que ya tenemos y seguir seleccionando, ir sacando los frijolitos del arroz; en esa medida no podemos hablar que una familia se pueda constituir en menos tiempo, habrá otras personas que lo logren hacer de otra forma, yo no las conozco, soy un criador que tengo poca experiencia y únicamente con mis aves, pero dentro de lo que nosotros hemos aprendido es que no se puede estabilizar una familia, porque siguen saliendo genes recesivos, y donde se juntan dos recesivos regresa toda la familia entera.

–Entonces sí hay sacapollos y criadores, mi querido Horacio, porque llegar a lo que tú nos estás comentando es criar, es tener la mentalidad fija en lo que quieres hacer, te puedes equivocar, a la mejor en un momento dado este año pensaste que ya habías dado un paso adelante, te equivocas al seleccionar y el siguiente sientes que ese paso que diste va para atrás.
–Por eso debe de tener toda la familia, ese es un error que cometemos todos, avanzamos y ya no tenemos la otra parte de la familia; en lo que no se acabe de constituir una familia, debe de tener desde el primer paso, segunda generación, tercera, cuarta generación; si alguna de las generaciones de arriba es menor que la generación de abajo, se regresa uno a la generación de atrás. Sí sé a qué se refiere con lo de sacapollos, posiblemente el concepto al que usted refiere se ha utilizado de que llega un trío y están sacando animales de ese trío y únicamente se dediquen a producir sin tratar de hacerle alguna mejora, pero yo creo que hoy en México la mayoría de criadores, son muchísimos, ya se están olvidando un poquito de lo de la raza, de la pureza, están metiéndose un poquito a las habilidades combativas, al tren de combate, al desempeño que quieren que sus aves tengan, en ese sentido creo que tenemos un avance más importante.

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Sr. Carlos Méndez y Horacio Bello.

–Lo que pasa es que la mayoría de la gente cuando quiere comprar un gallo dice “yo quiero gallos ganadores”, oiga, pero ¿color de pluma…? “no, no, que sean ganadores”, entonces a mí me parece que quien tiene esa mentalidad no sabe realmente qué quiere, yo creo que tienes que empezar por elegir qué tipo de pelea te gusta, cómo te gusta que pelee el gallo, así de simple.
–Voy a platicar una anécdota Ingeniero, a la mejor ya la sabe porque Don Carlitos se encargó de regarla; nos hizo el favor Don Carlos de venir a seleccionar la granja, a enseñarnos, vino muchas veces, estamos muy agradecidos con él, “cuando venga, pregúntenme”, no’mbre, lo acabábamos desde la mañana hasta en la tarde, y empezó a seleccionar gallinas, ya teníamos en un corral como 110 y empieza Don Carlos “agárrenme aquella, y esta, apártenmelas” y que deja como unas 15 o 20 en el corral, y nosotros pensamos “no estábamos tan mal, mira cuántas son, pues está bien Don Carlitos” y dice “ahora mátenme todo eso” y nosotros “¡¿Cómo?! ¿Cómo, Don Carlos?”; al último, él mejor se fue, “Bueno, ahora enséñeme, Don Carlos, ¿por qué?”, y sí, pues matamos todo, fue algo impresionante. “Y ahora vamos con tus lotes de cría”, y matadero y matadero. Había unas gallinas americanas de un criador de allá, y le digo “estas no, son americanas y me salieron caras…“ y me dice, “está bien, Horacio, nada más te digo algo, allí hay peores gallinas de las que acabamos de matar”, y pues matamos todas ahí mismo, como 600 o 700 en total, y bien sencillo, me dice “¿dónde están los hermanos de estas gallinas?”. Al final nos dijo “les voy a decir por qué estas gallinas se van a quedar, a ver, ¿estas son de las mismas familias? yo no voy a ver lotes ni marcas, esta gallina se queda, esta se va… Ahora tráeme los hermanos de estas gallinas, fórmamelos, te voy a decir, yo no sé si sean buenos o sean malos, estos les van a pegar a los demás, yo no sé quiénes sean más rápidos, pero tópenlos y verán que estos pegan”. Y como era, todas las topas. “Ahora dígame dónde está la brujería, cómo adivinó”. Aquí hay una situación, la composición del cuerpo tiene un balance, lo primero hay que ver que las gallinas traigan la complexión adecuada y que las patas estén bien centradas, quillas, lomos, nos dijo cómo tenían que venir, qué tamaños, todos los pechos. La selección es un proceso completo. La gallina y todos los animales cambian su postura cuando se sienten en situaciones de estrés, si están relajadas vas a poder ver bien sus características. Y después de todo eso nos preguntamos qué estábamos seleccionando nosotros, nada más genética de las familias, por árbol genealógico es otra forma.

–¿Cuál es la cosa más chusca que les ha sucedido en sus negocios?
–Algo chusco, que primero no nos causó gracia, ya hasta después, porque cuando empezábamos en esto nos agarraron verdes, es una experiencia de vida; nos pidieron dos tríos, ahora ya es clásico que “te deposito el viernes” y que le urge al cliente que “mándemelos ya”, y pues sí, mandamos los animales, el cheque rebotó.

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Wingate con Oriental.

–Hoy día hay un individuo en León, yo nunca he hablado con él, pero las personas que han tenido la desgracia de ser “vacunadas” dicen que tiene mucha labia, es muy hábil, a veces se presenta como Arquitecto, Licenciado o Ingeniero, y siempre tiene prisa, quiere de un día para otro los animales y te deposita, pero el cheque no tiene fondos, es una cuenta cancelada o alguna cosa, entonces para que tengan cuidado, que la gente que lea la entrevista recordarle que ponga atención a estas cuestiones.
–Y ahora también en el facebook Ingeniero, hace diez días nos habla una persona y nos dice “¿cuáles son los gallos que estás vendiendo a tal precio?”, “No, no estoy vendiendo ninguno así”, nosotros tenemos dos perfiles de Facebook y nos dice “sí, dice Granja Liquid ámbar”, checa mi hermano y sí, un perfil que así se llama pero no es de nosotros, entonces empiezo a ver y ese señor estaba vendiendo con nuestro nombre, y para que no nos diéramos cuenta nos bloquea a nosotros, así no podíamos ver su página, y él les daba promociones de “deposítame 5 y te regalo 2” o sea, era para agarrarlos rápido, entonces hice público en los muros de nosotros que tuvieran cuidado con todo y el link, y ya una persona me informó cómo hacer para que lo cerraran, pero también en internet el robadero está duro, no solo facebook sino Mercado Libre y en todos lados. La imaginación del fraude está a tope.

–¿Algo más que quieran agregar?
–Una bendición le comento, la mayor bendición que hemos tenido mi hermano y yo en Liquid Ámbar es el Sr. Carlos Méndez, tiene mucho que no hablamos con él, pero sabe cuán agradecidos estamos con él, y espero que lo lea porque me va a dar mucho gusto eso.
Agradecerle bastante que Don Carlos antes de regresarse a Estados Unidos, porque ya no quería criar en México, nos mandó la sangre de los Kelsos más de la que tenemos nosotros, Roundhead, Sweaters y nos dijo estas palabras que no se nos van a olvidar: “Quiero que estos animales se queden contigo Raúl y contigo Horacio porque si no, los voy a matar” y esas palabras se nos quedaron grabadas, y para nosotros es una bendición y siempre expresamos el agradecimiento que tenemos porque nos dio forma con los pocos conocimientos que teníamos y nos encausó más a tener satisfacciones en la actividad que nos gusta y que hacemos, primeramente por gusto y en segunda instancia, que desde el principio se dio sin querer, como negocio. Agradecerle también mucho a usted que se haya tomado la molestia de venir, darnos un espacio en su revista, que es importante que lo consideró de utilidad para aparecer en sus páginas.

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Lonnie Harper, criador

abril 2010, No. 148
Por Rodolfo J. Guerrero Zúñiga


– Primero que nada, quiero agradecerle al Sr. Lonnie Harper el que me reciba en su casa y me permita platicar con él. Le agradezco su tiempo y disposición.
– Para mí es un placer que esté usted aquí, porque los mexicanos siempre han sido muy amables conmigo.

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Lonnie Harper, con uno de sus gallos giros.

– Lonnie, empezaremos por el principio. ¿Cuántos años tiene usted en los gallos?
– Ya tengo en esto 40 años.

 

– ¿Con qué línea de gallos inició?
– Con unos gallos a los que yo llamaba “Bites”, pero como el nombre no le gustó al criador que los había logrado, entonces los llamamos “Double FF”, que en realidad eran Hatch… quizá provenientes de una línea de Kelso, del Sr. Marley. Empecé con esos gallos y todavía los tengo.

– Además de ésos, ¿qué líneas tiene actualmente?
– Tengo cuatro familias de pollos: Albany, Sweater, Hatch y Grays. Precisamente, estos Hatch que tengo ahora están directamente relacionados con los primeros que tuve; de hecho, son los mismos.

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Área de tee – pees en las instalaciones del Sr. Lonnie Harper, en Springfield, Tn. (Fotos: RJGZ)

– Tengo una duda, ¿porqué su partido se llama “Mule Train”?
– Es una larga historia que trataré de abreviar. Una vez, hace muchos años, fui a Arizona al rancho de un amigo, pues me habían invitado a participar en un derby. Y ese día gané todo, yo solo; mis gallos arrasaron. Entonces se me acercó Marley, un muy buen amigo que andaba por ahí también, me rodeó los hombros con un brazo y me dijo: “¡Lonnie, eres un como una estampida de mulas (mule train), ganaste todo!” Así que cuando fui a Sunset y me preguntaron bajo qué nombre quería jugar, entonces “recordando eso” les respondí que como “Mule Train”, pues así me llamaban. Así surgió ese nombre, gracias al Sr. Marley, que era un gran hombre.

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Giro cresta sencilla, de la cría de “Mule Train”, de Lonnie Harper.

– La primera vez que lo vi a usted jugar fue en Sunset, en 1992 o 1993…
– Sí, comencé a jugar en Sunset en 1978. Es una pena que hayamos vendido el palenque hace unos tres meses; yo mismo soy miembro de la Junta directiva, y fui el último en dar el consentimiento, porque en realidad no quería venderlo.

 

– Desde que lo vi jugar por primera vez, Mule Train ha cosechado muchos éxitos, incluyendo los últimos años en México, ¿a qué cree que se deba esto?
– Eso se debe, básicamente a que somos un equipo. Mi hijo Ernest está conmigo en esto, nos encargamos de la crianza y del entrenamiento, y también contamos con el apoyo de gente muy capaz, además de que también tenemos gallos muy buenos. Éste es nuestro hobby. Cuando yo llego del trabajo, me voy con mis gallos. Mi hijo también tiene su trabajo, es contador público, y tiene su propio negocio, pero ambos llegamos del trabajo y atendemos a los gallos.

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Giro cresta pava, de la cría de “Mule Train”, de Lonnie Harper.

– ¿Cuáles son las características que lo hacen elegir un gallo para semental?
– Debe tener buen porte, buen cuerpo, robusto; y, sobre todo, buena habilidad de juego.

 

– ¿Cómo conserva la sangre o las familias? ¿Practica la consanguinidad?
– Uso el linebreeding. Elijo algunos pollos, los cruzo y recojo las crías resultantes, dentro de la misma línea. Pero para que yo los escoja, deben tener capacidad de juego; es preciso que uno haga eso, que sepa realizar la selección, porque si sólo se cruza dentro de la misma línea, pero a ciegas, no saldrá nada bueno.

– En el caso de las gallinas, ¿qué ve en ellas para elegir una en lugar de otra?
– Buena postura… que se paren bien, que tengan buenos ojos (es decir, ni amarillos ni verdes, sino rojos), que estén saludables.

– ¿Cuál es la edad que le parece más apropiada para que comiencen a producir?
– La mejor edad es a los dos años, pero cuando comencé con las Hatch y las Gray, el gallo Hatch que utilicé tenía 9 años y lo seguí utilizando como semental durante cuatro años más. Empleé una de sus hijas, una polla de un año de edad, para cruzarla con él, y así conseguí el resto de mis pollos. Entonces, seguía usando ese gallo casi a los 14 años de edad.

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Hatch de la cría de “Mule Train”, de Lonnie Harper, en Springfield, Tn.

– El alimento que usted le da a sus pollos, ¿es una mezcla propia o un alimento comercial?
– Es una mezcla que yo mismo preparo: pellet, avena, maíz, semilla de girasol, trigo.…

 

– ¿Cuál es el porcentaje de proteína que le parece más adecuado?
– Más o menos el 14 ó 15 por ciento, pero en verano, cuando están mudando de pluma, les aumento hasta 17 ó 18 por ciento.

– ¿Le gusta usar o alguna vez ha usado anabólicos?
– No. Traté de hacerlo una vez, pero no funcionó, no sé porqué. Todo lo que uso en mis gallos es natural; lo que importa es que sean ejemplares con habilidad de juego, buena salud y alimentación; excepto eso, no necesitan nada más.

– ¿Usted acostumbra vacunar a sus animales?
– Sí, por ejemplo, los vacunamos para prevenir la gripe, la viruela, el Newcastle…

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Hatch de la cría de “Mule Train”, de Lonnie Harper.

– Cuando usted jugaba aquí, en Estados Unidos, ¿quién preparaba los gallos?
– Yo mismo lo hacía.

– Y, a grandes rasgos, ¿cuál es el método de cuida que empleaba?

– Siempre me gustó trabajarlos en los bancos, con voladas. Comenzaba quizás con unas 5 ó 10 voladas y llegaba a darles hasta 40. Esta etapa duraba como 10 días; eso sí, los alimentaba a diario y luego los dejaba descansar, para que recuperaran fuerzas.

 

– ¿Cuánto tiempo duraba el cuido?
– Un mes. Incluso, a veces, un poco más, unas cinco semanas.

– Ahora que está jugando en México, ¿participa en el punteo de los últimos tres días?
– Sí, yo mismo lo hago. Lo que hago siempre es volarlos primero, y luego, los últimos dos o tres días, les cambio un poco el alimento. El problema con la gente en México es que los últimos días quieren darles demasiado de comer, los sobre alimentan, y un gallo que se sienta pesado no va a ganar. Lo que se debe hacer es recortarles la comida. Un verdadero gallo de pelea, con habilidad de juego, aunque se le recorte la comida va a pelear bien, y va a ganar. Los mexicanos les dan demasiado alimento y, además, muchos alimentos mexicanos no son lo buenos que debieran. Lo primero que uno debe hacer es encontrar un buen alimento. Sin embargo, lo peor de todo es que, en México, aunque uno les diga cómo se deben hacer las cosas y los criadores aparenten que finalmente entendieron y que van a cambiar; cuando uno regresa, meses después, de nuevo están haciendo mal las cosas; de nuevo volvieron al viejo estilo…

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Giro cresta pava de la cría de “Mule Train”, de Lonnie Harper.

– ¿No aprendemos?
– No. Ellos ven como lo hacemos, ven que ganamos gracias a eso, pero la mayoría de los mexicanos regresan a sus malos hábitos, no sé porqué.

 

– Eso significa, entonces, que el problema no es sólo la calidad del alimento, sino la manera como lo administramos los mexicanos… somos necios.
– Sí, mucho. A los mexicanos no les gustan los pellets y ésos son muy importantes para los gallos.

– ¿Cuántos animales cría usted por año?
– Como 300.

– Algunas personas me han llamado y me dicen que usted no quiere venderles gallos.
– Bueno, no es que no quiera venderles mis animales, es que esto es un hobby para mí. Si criara dos o tres mil gallos, entonces podría venderlos, pero no es mi negocio, sino un hobby. Lo que pasa es que crío pocos y no tengo animales para vender. El único tiempo que mi hijo y yo podemos dedicar a los gallos son las tardes y los fines de semana; si no tuviéramos nuestros empleos y contáramos con todo el día para criar, entonces podríamos tener miles de animales para vender. Lo único que vendo son tríos, esporádicamente.

– Es que debe usted recordar que cuando un hombre tiene éxito en los gallos, pues todos quieres tener de esos gallos.
– Y eso me enorgullece y se los agradezco. Estoy muy agradecido con los mexicanos, sobre todo, porque han sido muy buenos con mis gallos y conmigo. Quizá en algunos años pueda criar más, pero hasta que me haya retirado.

¿A qué se dedica usted, Mr. Harper?
– Soy contratista, construimos casas y departamentos. Como les decía, mi hijo Ernest es contador y tiene su propio negocio. También tengo una hija, y ella es enfermera practicante, que es casi lo mismo que doctor.

¿Y ella le ayuda también?
– Ahora no. Lo hacía cuando era pequeña, pero un gallo la atacó cuando tenía 14 años y desde entonces no ha vuelto a poner un pie en el área de los gallos.

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Ernest y Lonnie Harper.

– ¿Cuál es la mayor satisfacción no económica que los gallos le han generado?
– Conocer gente como usted. El mayor placer ha sido conocer a muchas personas buenas relacionadas con los gallos, como Marley, Jack Miller he conocido a tanta gente, a muchos que han sido mis amigos de toda la vida. Pero no el dinero… ése lo tendría si pudiera yo criar miles de gallos.

– ¿Cuál es la diferencia más notoria que usted encuentra en el ámbito gallístico de los últimos diez años con lo que era antes?
– Ahora la mayoría de las personas que están en esto son, en realidad, apostadores, no verdaderos galleros; ésa es la mayor diferencia. Antes, la gente que criaba gallos solía estar orgullosa de su trabajo, de sus pollos, que peleaban hasta la muerte; sin embargo, ahora les importa más ganar dinero. Estas nuevas generaciones están más interesadas en el dinero que en los gallos, y no se ponen a pensar que si criamos buenos gallos, el dinero llegará solo. Además, ahora hay más criadores buenos en Estados Unidos, gente como Johnnie Jumper, John Moore; buenos criadores con buenos gallos.

– ¿Cómo ve usted el futuro para los criadores en Estados Unidos?
– El futuro… bueno, es probable que en 10 años ya no haya futuro, al menos como yo lo veo…

– ¿Definitivamente?
– Creo que los jóvenes no van a continuar con esto, como lo hicimos nosotros. Tienen miedo. Incluso ahora, en general, el futuro en Estados Unidos es muy difícil. Hay muchos narcotraficantes, apostadores y cosas así; ya no se trata, como antes, sólo de los criadores que se preocupaban por sus pollos. Ahora, la nueva generación se interesa más por las apuestas, por el dinero, y no por la calidad de los gallos, por la crianza.

– ¿Qué le diría usted a una persona que se acercara a pedirle tres consejos para irse a criar gallos a México?
– Primero, le diría que consiguiera pollos de un buen criador, de un criador honesto. En segundo lugar, que contara con buenas instalaciones, con un buen lugar para criarlos, buen pasto y cosas así. Y, en tercero, que se preocupara por el alimento, por darles una buena alimentación.

– ¿Hay algún recuerdos divertido o trágico que quisiera compartir con nosotros?
– Hay una lección muy importante: no confiar en nadie. Eso lo aprendí desde muy joven, pues yo solía comprar muchos pollos, antes de comenzar a criarlos, y a veces ninguno de ellos era bueno… Hubo mucha gente que abusó de mi buena fe, pero sólo así se aprende a valorar la amistad verdadera.

– Si hubiera posibilidades de corregir, ¿qué cosas cambiaría usted para que los gallos se mantuvieran vigentes?
– Primero, los volvería una actividad legal en Estados Unidos…

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Giro Hatch de la cría de “Mule Train”, de Lonnie.

– Y, ¿qué cree que haga falta para que esta actividad volviera a ser legal?
– El problema principal es que los ciudadanos estadounidenses tienen una percepción muy distinta de lo que en realidad son los gallos de pelea. Ellos ignoran cómo son las cosas en realidad; desconocen la verdad del trabajo que es criar un gallo desde que está en el huevo hasta que podemos llevarlo a combatir; no tienen idea. Creen que todos somos apostadores y traficantes de drogas, pero no se ponen a pensar que también hay mucha gente buena, honesta, que participa en esto.

– ¿Qué cree usted que tiene Springfield, que hay varios criadores de gallos en esta área?
– Puede ser el clima, la tierra, la altitud… simplemente, es un buen lugar para criar gallos. Creo que, si me mudara a México, no encontraría una altura como la que tenemos aquí, y si la encontrara, me llevaría a mis gallos y los criaría allá. Aunque sería difícil… aún no he hablado de esto con los criadores mexicanos, sobre todo porque no sé hablar español; supongo que si  hablara la lengua, podría averiguar muchas cosas sobre México.

– Con la experiencia que tiene usted después de haber participado en palenques y haber sido parte del Consejo del Sunset, ¿qué cosas cree que podría mejorarse en los eventos de Juriquilla, por ejemplo?
– El problema con los eventos en México es que duran mucho tiempo. Además, no tienen los anillos alternativos que tenemos nosotros, sino que todo se desarrolla en un solo espacio y no puede haber peleas simultáneas. No sé si eso le interese a los mexicanos o si quieran cambiarlo. Por otra parte, tanto la gente de Juriquilla como la que he encontrado en los demás palenques a los que he asistido en México son muy buenas personas, siempre me han tratado muy bien. Se trata de un país y una cultura diferente, ustedes no tienen tanta prisa como nosotros. Mientras que en Estados Unidos, por ejemplo, tenemos a los apostadores y corredores que siempre tienen mucha prisa.

– ¿Le interesaría mudarse a México a criar gallos?
– Me gusta mucho México; si no tuviera aquí a mi familia, quizás ya estaría allá. Por supuesto, sé que es distinto en las grandes ciudades, donde también la gente vive con prisa; pero en las pequeñas ciudades, les gusta tomarse su tiempo y disfrutar de la vida. Hay un rancho cerca de Juriquilla a donde me gusta ir con mis gallos y ¡nunca tengo siquiera que responder el teléfono! Sólo estoy allí con mis animales, tranquilo, conviviendo y divirtiéndome con los mexicanos que están en el rancho. Para mí, es como ir de vacaciones.

– ¿Tiene usted buena relación con José Trujillo?
– Sí, tenemos una buena amistad desde hace como 10 años.

– Les ha ido muy bien en Juriquilla, son ganadores…
– Gracias, sí. Somos buenos amigos, nosotros dos y el Dr. Rubén Ariguznaga, y también Scott Bairds, además de otros que también son nuestros amigos. Nos gusta ganar, pero lo principal es que nos llevamos muy bien y nos apreciamos mucho. Así que no nos ponemos a pensar si somos los mejores o si ganamos, sino que sólo tratamos de divertirnos y pasarla bien. Son hombres sensacionales.

– Ya que menciona usted a Scott, creo que él es parte importante del equipo.
– Así es, es una parte muy importante de nuestro equipo.

– ¿Él va a México sólo los últimos días o prepara con tiempo a los gallos?
– La tarea fundamental de Scott es entrenar a los gallos. Él y yo hemos trabajado juntos por 15 ó 20 años y él se encarga de preparar a los animales; de hecho, cada vez que íbamos a jugar a Sunset, él los preparaba. Scott Bairds es un estupendo preparador, uno de los mejores. Cuando estábamos en Sunset, él jugaba para el partido “Simmy”… y casi olvido mencionar a Gene Brown, que también es parte importante y buen amigo nuestro: Gene, Scott, el doctor, José y yo.

– Para finalizar, ¿hay algún mensaje o consejo que quisiera darle a nuestros lectores de Pie de Cría?
– Sólo me gustaría decirles que utilicen el sentido común y, si quieren ser buenos criadores de gallos, entonces deben alimentarlos bien y observarlos mucho. Los pollos mismos les dirán lo que necesitan.

– Lonnie, quiero agradecerle su tiempo y el que me haya recibido. Espero verlo muchos años más en México, con el mismo éxito que ahora.
Lo agradezco mucho su visita, espero poder encontrarme con usted allá, en Juriquilla.

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Lo cortés no quita lo valiente

marzo 2010, No. 147

Por C. P. Leopoldo Velázquez

Estas palabras me las decía mi padre Ramón (q.e.p.d.) cuando yo era joven, pero nunca les presté mucha atención, hasta ahora, que ya estoy entradito en años. Ahora es cuando comprendo su significado, que es muy simple pero difícil de llevar a la práctica, ya que frente a una virtud tan hermosa como la cortesía, se encuentran la soberbia, la envidia, la prepotencia y, sobre todo, el machismo (que aunque va en picada, no acaba de erradicarse).
Ahí tiene casos como cuando un hombre le abre la puerta del auto a su mujercita y, de inmediato, el compadre le pregunta: “¿Qué, compita, ya se deja mandar por su vieja? ¿De cuando acá mi comadre le da órdenes de que le abra la puerta?” ¡Uy!, y no se le ocurra levantar un plato después de comer y llevarlo al fregadero… porque ahí sí empieza lo bueno con sus amigos: “¿Ya viste? Este güey hace cosas que sólo deben hacerlas mujeres. ¿No querrá salir del clóset ahora que está de moda? ¡Capaz que cuando nos vayamos lo pongan a lavar los platos!”
Sabemos bien que en las competencias no hay nada como ganar, independientemente del nivel o del premio que esté de por medio. En el caso de la pluma, el triunfo sabe y se goza igual si se trata de un partido de primera división que logra ganar un Intercontinental o un México vs. USA; que si se trata de un partido, como el suyo o el mío, que anda en los palenques de segunda y tercera división, y gana un derby de mil, dos mil o tres mil pesos la entrada. Hablo de la adrenalina, del nerviosismo, la sensación de tener el triunfo en las manos y perderlo en el último momento; me refiero a de los hombros caídos y la mirada gacha de los perdedores, que contrasta con la sonrisa y los gritos eufóricos de los ganadores, todo eso logra generar la pasión y el amor por este deporte.
Sin embargo, existen formas de celebrar y también de aceptar la derrota, y son tan diversas como distintas son las personas de los partidos, los soltadores o aquellos que solo están apostando al gallo que les gusta. Estamos en plena temporada y hay jugadas por todos lados.

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Acabo de cumplir mis cincuenta y un años de edad y he pasado la mayoría de ellos ligado a los gallos; en este tiempo he aprendido muchas lecciones que me han llevado a tratar de ser un buen jugador de gallos, respetuoso de las reglas y del equipo contrario y, sobre todo, sencillo (como en todo lo que hago en la vida).
Dicen que a nadie nos gusta perder, y así es, en efecto, pero a quienes sólo tengan eso como único lema, les sugiero no dedicarse a los gallos ni a ningún otro deporte, porque los únicos que no pierden son los que no juegan nada.

Estimado lector, como siempre, mi objetivo principal es buscar la manera de contribuir entre todos a que la fiesta de los gallos se aleje de esa imagen negativa que, por desgracia, ha venido creciendo. Lo bueno se pega y eso es lo que debemos buscar para que las generaciones que vienen se inicien en los gallos en un mejor ambiente. Como ejemplo está mi sobrino Cuauhtémoc (nunca perdonaré a mi hermano Antonio el que lo haya “amolado” con ese nombre), quien topa sus “kikirikis” y pinta para ser buen gallero. Cuando le digo a alguno de mis amigos o compañeros de trabajo que me gustan y tengo gallos de combate, de inmediato empiezan a cuestionarme: “Oye, pero es muy peligroso andar en ese ambiente, ¿no?”, “¿es cierto que les dan de comer chile para que se hagan más bravos?”, ¿es verdad que les cortan esa cosita que tienen arriba de la cabeza y las otras dos que les cuelgan debajo del pico y luego se las dan de comer para que tengan más coraje?”, ”¿será que el amarrador le pone veneno a la navaja?”, ¿…que con el anillo de matrimonio le doblan la punta a la navaja para vender la pelea?”… y otro montón de tonterías que sólo me confirman lo distorsionada que está la imagen que tienen quienes son ajenos a los gallos.

Durante el desarrollo de la jugada pueden presentarse infinidad de situaciones, cuyos resultados dependerán de quiénes las protagonicen. Hay varias cosas que pueden generar problemas y que son fáciles de evitar, lo cual contribuiróa a que las peleas de gallos sean una verdadera fiesta y convivencia deportiva, y no sólo un enfrentamiento contra el otro partido o apostador. Recuerden, amigos lectores, los gallos son un juego, un deporte, una fiesta que debemos hacer crecer en aficionados, engrandeciéndola con un comportamiento sano y respetuoso. Así, la competencia no se debe tomar como algo personal: los que pelean son los gallos, no nosotros. Los tiempos de “la muerte del gallero”, “el hijo del gallero” y “la venganza del nieto del gallero” ya se acabaron.
Una regla básica es que, para saber ganar, primero hay que saber perder. En muchas ocasiones y en diferentes deportes, notamos de inmediato quién no sabe perder. Primero, se enoja y culpa de sus fallas a todo el mundo, menos a él mismo. Si juega algún deporte de parejas, el compañero es un “menso” y perdió todos los puntos. Si se trata de fútbol, sus compañeros fallaron los pases que él les puso “nomás para que empujaran el balón a la portería”. Si es un partidito callejero y le están metiendo una goliza, agarra su balón y se va. Si juega canicas, el otro le “longa” mucho o no trae su “tirito”. Y así podríamos seguir con una inmensa lista de pretextos y excusas que el mal perdedor busca para sentirse que tenía todo para ganar, que es el mejor… pero alguien o algo le arrebató la victoria.

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Cuauhtémoc Blanco, haciendo la “cuauhtemiña”.
(foto cortesía de: http://www.esmas.com)

En los gallos, tenemos conductas frecuentes que dejan al descubierto a quienes no van a divertirse, sino que sólo tienen como objetivo ganar dinero y, cuando no lo logran, hacen unos “panchos” que dan pena ajena. ¡Ah!, pero cuando ganan, entonces sí, todo fue por la habilidad y viveza de ellos solitos.

Así podemos calificar a cada personaje según su manera de reaccionar. Ahora veamos, amigo lector, si reconoce a algunos de ellos:

El Valiente
Cuando su gallo pierde, al terminar de desarmarlo, lo azota contra el piso dentro del anillo como muestra de su hombría y de la rabia que tiene contra el animal que jugó mal o que, ya teniéndola ganada, se dejó pegar. Pregunto: ¿qué necesidad hay de esto? Sin embargo, ¡qué gusto da ver a un soltador que, perdida la pelea, toma a su gallo con respeto y se siente orgulloso porque su animal dio lo mejor de sí!

El Sencillito
Que siempre cree que sus gallos perdieron ante “puros gallones” y, de igual manera, está seguro de que sus aves le ganan sólo a “puros gallones”. Sobre este caso, comentaré que en una jugada le dijeron a Álvaro Topete, compadre de mi amigo “Güero” Murillo: “¡Oiga, don Álvaro, qué gallón nos mató!” Y éste, muy a su estilo, respondió: “¿Y cree que el míoera una changa o qué?” Nos cuesta trabajo aceptar que en realidad le ganamos a un gallo de mediana calidad, pero más vergüenza nos da asumir que uno de nuestros ases murió a manos de una “changuita” gira, ceniza y copetona.

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Francisco “El Tirantes” Quiroz, reconocido juez de asiento y el C. P. Leopoldo Velázquez.

El Futbolero
Parece que este sujeto no sabe que se encuentra en un palenque… y no jugando fútbol. Su gallo gana y él se arrodilla en la arena para hacer la “Cuauhtemiña”, o bien, él y sus amigos se ponen a hacer señas que van desde “nos la persignaron” a los típicos “¡yes!” o “¡give me five!” gringos (que, aunque seguramente ignoran lo que significan, se oyen “perrones”). Lo único que logran todas estas muestras de euforia exagerada es molestar innecesariamente al contrario que perdió la pelea, y hacer con ello más pesado el ambiente. Por supuesto que da gusto ganar, y es bueno festejar, pero –insisto– hay formas. Echen porras, hagan la ola, griten: “¡Sí se pudo!”, pero nunca se mofen del contrario. Lo que he visto últimamente en algunas jugadas es que los seguidores de alguno de los partidos aplauden cuando éste gana, lo cual me parece una manera muy sana de festejar.

El Ardilla
Pierde una pelea de 500 pesos y aún no acaba de desamarrar su gallo cuando ya le está diciendo al que le ganó: “Le juego una pelea de cinco mil pesos o la cantidad que usted quiera. Nomás dígame el peso y me arranco por el gallo”. Quizás el otro le conteste: “Oiga, amigo, yo no juego esas cantidades, además sólo traigo los gallos que voy a jugar en el derby y no me interesa jugar una pelea como la que usted me pide”. “¡Ah! Para eso me gustaba”, le dirá el perdedor. “Yo le topo con cualquiera, como quiera y donde quiera…” Y así seguirán. Recuerde que la vida nos da revanchas, si hoy perdimos, seguramente ya habrá otro día en que nos tocará ganar.

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Alfredo Zuazua “El Matador”, C. P. Leopoldo Velázquez y el juez de arena de Juriquilla.

El Alegador
No está contento con nada, se la pasa reclamando tanto al soltador contrario como al juez. “¡Agarra tu gallo y no le jales!”, “¡Que lo ponga en su raya!”, “¡Que no me lo aviente!”, “¡Chécale, juez, que está engolillado!” Este sujeto exige que su contrario suelte a tiempo, pero él no lo hace. Este tipo de soltadores vuelven al público contra el juez de arena, haciéndole más difícil el trabajo al nazareno.

El Asesor
Esta persona no apuesta, pero toma la batuta de asesor del amigo para decirle a qué gallo debe apostar. Si el amigo elige al verde, el asesor comienza: “¿Le fuiste al verde? ¡No, güey, el rojo es un gallón!” Y, para mala fortuna del que apostó, el verde pierde. “¿Qué te dije?”, argumentará, “si yo sé distinguir lo fino, pero no me haces caso”. Por supuesto, en la siguiente pelea, el amigo le juega al gallo que le dice su asesor… y pierde. “¡No, compa, en serio que no la traes contigo! El que te dije era un gallón, pero…”

El Mentiroso
No sé porqué, pero cuando perdemos dinero nos gusta alardear diciendo que fue una cantidad mayor a la real: “¿Qué pasó, cómo le fue anoche en la jugada?” Y éste contesta: “¡Uy, ni le cuento! Perdí como cuatro mil pesos (cuando no fueron ni dos mil). ¡Tan sólo en una pelea me fui con dos mil!” “Oiga, compa, pero no vi ni que agarrara talones…” “No, compadre, lo que pasa es que tengo crédito con la empresa.” “No, pues cómo no le van a dar crédito, si usted juega “refuerte”…

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Enrique Huacuja, titular de “El Mundo de las Jaulas” y el C. P. Leopoldo Velázquez.

El que le atina a todas
La bronca es que no las juega. Creo que esto lo hemos hecho o lo hacemos todos los principiantes. Traigo 500 pesos para jugarlos en un gallo que me llene el ojo, pero no me decido y dejo pasar varias peleas. En cada pelea pienso a cuál le apostaría… y en casi todas le atino. Por fin, me animo a apostar y ¡oh, decepción!… ésa es la única pelea que pierdo en toda la noche. ¿Resultado final? Cinco peleas ganadas en la mente… una perdida, y 500 pesos que se me fueron. Sin embargo, esto no es criticable, al contrario. La ventaja es que nadie se entera de las peleas que pierde.

El Buen Jugador
Así como nos encontramos con personajes como los antes descritos, también existen –para fortuna de este bonito deporte– infinidad de soltadores que da gusto ver: serios, limpios en sus movimientos, que no encaran ni al contrario ni al juez, que se concentran en auxiliar a su gallo sin argucias y aceptan el fallo del juez, guardando la misma postura cuando ganan que cuando pierden. Eso es lo que debemos imitar quienes andamos en las ligas menores.

Asimismo, encontramos personas que juegan y pagan su apuesta, sin importar si se trata de 200 ó 30 mil pesos, y su semblante al pagar es el mismo que cuando reciben el dinero en las peleas que ganan. No cuentan los billetes cuatro veces ni los ponen sobre la base del anillo, acomodados por denominación. (Por cierto, no tengo problema al contar lo que gano o pierdo, pues salgo de mi casa con el monto de la entrada al derby y sólo tres o cuatro billetes de 200 pesos, ya que así no me confundo al definir si son de 200, 500 o mil pesos).

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Mike y Bertha Mitchell, de “Dandy Game Fowl”, Sra. Monica de Velázquez y el C. P. Leopoldo Velázquez, colaborador de Pie de Cría, en el Derby Intercontinental celebrado en Tepatitlán, Jal.

Hablando de buen jugador no puedo dejar de mencionar a mi buen amigo don Paco Corona, del partido “Chuma”, quien ya sea que gane o que pierda, no cambia su manera alegre y sencilla de disfrutar la fiesta (aprovecho este espacio para agradecerle el par de preciosas y finas pollas Radio que me regaló).

Y así podríamos seguir enumerando diversos tipos y estilos de personas que andan en la juerga de los gallos. En lo personal, los gallos me han dado más alegrías que tristezas, más amigos que enemigos (creo, incluso, que no tengo ninguno de estos últimos). Gracias a los gallos conozco a mucha gente: jueces, corredores, soltadores de todos los niveles, hermosas “camoninas”, fabricantes de alimentos, navajas, jaulas, botanas, veterinarios, afiladores, criadores gringos y paisanos, dueños de partidos de todas las divisiones, aficionados y gente picada a la pluma, entre muchas otras cosas que se me escapan. Y, desde luego, gracias a los gallos, aquí tiene usted mis artículos, amable lector.

Como siempre, quiero agradecerles su preferencia. Un saludo muy especial a la Lic. Clara Pérez y a su esposo “El Bigotes”; ella es la primera mujer que me escribe y me da mucho gusto saber que también el género femenino está interesado en la pluma. También agradezco al Dr. Víctor Mora (con gusto escribiré próximamente sobre el tema que me sugiere), a los cuatro amigos del Club Tolteca: Raúl, Juan, Ramón y Daniel; al Lic. Alfonso Sotomayor, a Israel García, Luís Antonio Monjaras y Luís González (¡de Guatemala!) Así como al buen Chava Vargas, mejor conocido como “Chava Navajas”, uno de los mejores afiladores de Guadalajara, a quien deseo que se recupere pronto de las heridas causadas por un gallo bravo que, al soltarlo, le disparó hasta por los “lomos”. Finalmente, recuerden que sus comentarios siempre son bienvenidos y que a todos daré respuesta. Dios mediante, nos escribimos y nos leemos en el próximo número de Pie de Cría, pero será “En la primera de abrir”.

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